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Cuba: coraje y valor

Cuba - Politica y Revolucion

Fidel: el tercer huracán


Reflexiones del compañero Fidel: EL TERCER HURACÁN

2008-11-07
Puede debilitarse, pero ya comenzó a llover en casi todo el territorio nacional. Las aguas caen sobre las áreas agrícolas saturadas de humedad por las recientes lluvias, y las presas con alto nivel de embalse como consecuencia de los huracanes Gustav y Ike, verterán sus aguas sobre valles y campos cultivados, como ocurrió a fines de agosto y principios de septiembre.

Este ha sido bautizado con el engañoso nombre de Paloma.

Muchos cultivos cuyos frutos se esperaban pronto, incontables horas de trabajo humano, el combustible, las semillas, los fertilizantes, los herbicidas y el trabajo de los equipos empleados para producir alimentos con urgencia, volverán a perderse.

En muchos sitios donde las familias esperaban y recibían materiales para las viviendas, y aplaudían con admiración a los obreros que restablecían el fluido eléctrico, tan vital para muchos servicios, otra vez volverán a vivir en parte la misma experiencia.


De nuevo la destrucción de carreteras, caminos y otras obras se repetirá en varias provincias del país.


El último parte del Centro Nacional de Pronósticos del Instituto de Meteorología confirma el curso inexorable del fenómeno. No debemos, sin embargo, desanimarnos por la adversidad. Paloma no tiene el colosal diámetro de Gustav.


Cada hecho de este carácter debe servir para educar a nuestro pueblo sobre las consecuencias del cambio de clima y el desequilibrio ecológico, entre los muchos problemas que enfrenta la humanidad.


Los cálculos iniciales de los estragos económicos de los dos huracanes anteriores quedaron por debajo de la realidad. Estos ascendieron a más de 8 mil millones en lugar de los 5 mil anunciados inicialmente. Ahora se producirán daños adicionales.


Los cuadros que enfrentan resueltamente y sin descanso los problemas podrán demandar de sus compatriotas, con más énfasis todavía, la necesidad de consagrarse al trabajo productivo y los servicios como respuesta adecuada a las circunstancias adversas.


De nuevo sería necesaria la conducta digna si el jefe del imperio, que ha sido el máximo impulsor del bloqueo genocida contra nuestra patria, ofreciera otra vez piadosa ayuda. Con seguridad será rechazada. Que cese el bloqueo contra Cuba es lo que demanda nuestro pueblo, y ahora más que nunca, cuando es el reclamo unánime de la comunidad internacional en medio de la crisis financiera que azota a todos los países del planeta, desarrollados o por desarrollar.


Hay quienes todavía sueñan con poner de rodillas a Cuba esgrimiendo el criminal bloqueo como instrumento de la política exterior de Estados Unidos contra nuestra patria. Si ese país vuelve a caer en tal error, podría permanecer otro medio siglo aplicando esa política inútil con relación a Cuba, en caso de que el imperio fuese capaz de durar tanto tiempo.



Fidel Castro Ruz

Noviembre 7 de 2008

8 y 24 p.m.

La SINA y la fiesta del “guatao”*

por Deisy Francis Mexidor

Mientras una parte significativa del pueblo estadounidense eligió a Barack Obama como presidente de Estados Unidos, los mercenarios cubanos en La Habana fueron consecuentes con el dinero que reciben y “votaron” por John McCain

¿Recuerdan esta imagen?

Un bufecito por allí, otro por allá. Banderas estadounidenses. Bandas de colores. Verborrea diletante. Sonrisas enlatadas. Todo listo. A las 7:00 de la noche de este 4 de noviembre, la residencia del jefe de la Sección de Intereses de Washington en La Habana sirvió de escenario para, desde el lugar, presenciar en directo vía satélite las elecciones de Estados Unidos.

Fue lo de siempre: ni más ni menos, miembros de los grupúsculos contrarrevolucionarios internos citados por el llamado de sus amos fueron a "votar" por un presidente que asumen como suyo y un gobierno que les aprueba dinero por tubería para la subversión.

También asistieron algunos representantes de la prensa extranjera acreditada en la capital cubana y algún que otro integrante del cuerpo diplomático. Pero todo eso, hablando en términos periodísticos, fue con bajo perfil, pues, como expresara un colega, "este show de los grupúsculos y de los funcionarios de la SINA está bastante gastao".

Lo cierto es que mientras transcurrían las elecciones, en las que una parte significativa del pueblo estadounidense, especialmente nuevos votantes, jóvenes, representantes de minorías, miembros de las capas medias y de la clase trabajadora, inclinaron la balanza a favor del senador por Illinois, Barack Obama, la mayoría de los mercenarios que acudieron al festejo de la SINA estaban puestos, eso sí, para la comida y la cerveza.

Y al ejercer el sufragio simbólico —como era de esperar—, un 64% de los votantes congregados, según el reporte de un corresponsal, definió su elección por el republicano John McCain, el seguidor de las políticas de George W. Bush, cuya promesa primera en Miami —si ganaba— era venir a plantar en Cuba la bandera "de la libertad". Los mercenarios han sido consecuentes con el dinero que reciben.

Sin embargo, la cosa cambió de color y terminó como la fiesta del "guatao". Cuando las horas empezaron a transcurrir y comenzó a despejarse quién sería el nuevo inquilino de la Casa Blanca, los ánimos bajaron y las "provisiones" también.

Tal es así que los presentes en la residencia del jefe de la SINA, convertida en esta oportunidad en "centro de convenciones", vieron el discurso de McCain, pero no el de Obama. Minutos antes de su inicio, cortaron la transmisión. ¡Qué gran ejemplo de democracia! Dicen, incluso, que apenas se conoció el resultado de la victoria fue tal el desaliento, que se paró "el tiro de cerveza" y alguien de los presentes expresó: "¡Arriba caballeros, que esto se acabó!"

 

*Guatao, poblado habanero. Frase usual en Cuba para dsignar algo que acaba mal

Transformaciones socioeconómicas y políticas revolucionarias III

Las transformaciones socioeconómicas y políticas revolucionarias en Cuba revolucionaria. 1959-1961 III Parte Por Orlando Cruz Capote*

En el campo de las transformaciones económicas y sociales hubo una estrategia central: el cumplimiento en lo esencial del “Programa del Moncada”, o sea el problema de la tierra, la industrialización, la vivienda, el problema del desempleo, la educación y el de la salud del pueblo. (1) Entre 1959 y 1960 se promulgaron y se pusieron en ejecución un sinnúmero de medidas revolucionarias que trataron de solucionar en gran parte los problemas heredados por la Revolución. Describir un breve glosario de las más importantes medidas (2) nos permitirá deducir inmediatamente, un balance del impacto de las mismas en el seno de la población: rebaja de las tarifas telefónicas; reducción de los alquileres de las viviendas; rebaja de las tarifas eléctricas; rebaja de los precios de las medicinas; eliminación de las alzas de precios minoristas y mayoristas y su estabilización en el territorio nacional; regulación estatal de los precios de compra y venta de los artículos de primera necesidad para la población; supresión de la usura; aumento de los salarios nominales y reales; financiación estatal de los servicios sociales básicos, la salud pública, la educación, la seguridad y asistencia social y la construcción de viviendas, entre otras; incremento de las posibilidades de empleo en la ciudad y el campo; uso social y público de las playas privadas; eliminación de los juegos de azar en todo el país y erradicación de la Lotería Nacional; la lucha por erradicar la prostitución y otras lacras sociales; reorganización del sistema de seguridad social, estableciéndose el Seguro Social Obligatorio; lucha por erradicar la discriminación racial; rebaja de los precios de los libros de textos para la enseñanza Primaria, Secundaria y Profesional, en un 25 % y en un 35%; un programa que permitiera el crecimiento y estabilización del empleo, principalmente de los maestros y otros profesionales.

Las medidas de estatización de la economía y los servicios estuvieron complementadas, entre 1959 y 1960, por la actividad del Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados, entre otros, para lograr la confiscación de los bienes malversados antes del triunfo revolucionario y los de aquellos individuos que recurrieron a esa práctica saboteadora de la economía nacional y contra el proceso revolucionario Solo en los primeros 5 meses de 1959 fueron confiscadas 318 empresas constructoras. Durante 1959 hasta febrero de 1960 pasaron al Estado, 14 centrales azucareros; 12 162 caballerías de tierras. Por este concepto el Ministerio había estatalizado alrededor de 500 empresas de todo tipo y más de 400 millones de pesos. Ese papel confiscador también se le atribuyó legalmente al Ministerio del Trabajo y a otros organismos. Así, el 3 de marzo de 1959, el Ministerio de Comunicaciones intervino la “Cuban Telephone Co.”, y en ese propio mes se intervinieron, además, 3 refinerías (Refinería Cabaiguán S.A., Petróleo Jarahueca S.A. y Refinería Bacuranao S.A.) a cargo de la Comisión de Fomento Nacional. Poco después, entraron en ese proceso otras leyes e instituciones que nacionalizaron el petróleo, la Compañía de Ómnibus Aliados, la de Ómnibus Metropolitanos, y la Cuban Tobacco Co., etc. En ese propio primer año de la revolución fue aprobada la Ley No. 635 que anuló las concesiones petroleras realizadas por el régimen batistiano. Y se revisaron todas las concesiones mineras que se habían pactado con empresas extranjeras con el fin de que cumplieran sus compromisos y se logró que el Estado tuviera una participación del 50% sobre el valor de los minerales o concentrados de estos que se exportasen. Como consecuencia de la agudización de la lucha de clases interna y el enfrentamiento al imperialismo norteamericano en junio de 1959, el Gobierno Revolucionario ante las negativas de las refinerías norteamericanas de procesar el petróleo soviético, interviene estas empresas yanquis. (3)

Si algunas de estas medidas y decretos estuvieron dirigidas directamente a satisfacer las expectativas de bienestar social y económico de las clases más explotadas de la sociedad cubana, incluyendo algunos sectores pequeños burgueses (4) y los profesionales e intelectuales, contrarias a los intereses de los burgueses nacionales y extranjeros propietarios, las más significativas medidas revolucionarias entre 1959 y 1961, por su radicalismo y profundidad en cuanto a cambiar de raíz las estructuras capitalistas en la Isla, fueron siete, que detallaremos a continuación: primera, la Primera Ley de Reforma Agraria, firmada el 17 de mayo de 1959; segunda, el primer grupo de nacionalizaciones, el 6 de agosto de 1960 que afectó a empresas y bienes, propiedades de personas naturales o jurídicas de Estados Unidos, y que incluyó también las empresas en las cuales tuvieran intereses o participación mayoritaria; tercera, las nacionalizaciones, del 13 de octubre de 1960, en donde se expropiaron las empresas de la burguesía industrial cubana y el resto de las propiedades norteamericanas; cuarta, la promulgación de la Ley de Reforma Urbana, el 14 de octubre de 1960; quinta, la nacionalización, el 24 de octubre de 1960, del resto de las empresas norteamericanas que quedaban en la Isla; sexta, el desarrollo de la Campaña de Alfabetización en 1961 y, finalmente, la séptima, que consistió en la Nacionalización de la Enseñanza, el 6 de junio de 1961.

La aplicación de la Primera Ley de Reforma Agraria cambió radicalmente la estructura socioeconómica del campo cubano, al abolir-prohibir el latifundio, quebrando la columna central de una parte importante de la producción capitalista en el agro, en particular y en algunas de las esferas de la vida económica cubana, en general. Fue el inicio del fin del capitalismo en Cuba.

Por otra parte, en el segundo semestre de 1960, se inició el proceso de las grandes nacionalizaciones de todas las empresas, grandes y medianas, en manos del capital privado extranjero y cubano. En tal sentido, se aprobó la Ley 851, del 5 de julio de 1960, que concedía poderes al Presidente de la República y al Primer Ministro a disponer la nacionalización por la vía forzosa de las empresas y bienes- propiedad de personas naturales y jurídicas de los Estados Unidos- e incluía también las empresas en las cuales habían intereses o participación mayoritaria de norteamericanos. El 6 de agosto fueron nacionalizadas las principales compañías norteamericanos en Cuba mediante dos resoluciones, la segunda de las cuales abarcaba la banca estadounidense. Fueron nacionalizadas 36 centrales azucareros que aportaban el 36, 7 % de la producción nacional y empleaban el 35, 7 % de la fuerza de trabajo utilizada en la zafra. También fueron expropiadas la Esson Standard Oil, la Texaco Company, la West Indian y la Sinclair Cuba Oil, lo que ponían en manos del Estado cubano todas las refinerías del país, salvo las operadas por el capital británico. Los bancos norteamericanos nacionalizados fueron The First National City Bank, The First National Bank of Boston y The Chase Manhattan Bank, este ultimo del grupo Rockefeller. Inmediatamente, dos meses más tarde, se produce otro momento esencial en el camino de la socialización de los medios de producción, la promulgación de la Ley No. 890, del 13 de octubre de 1960, que decretó el paso a propiedad estatal de 383 empresas privadas.

Si las nacionalizaciones de agosto brindaban a la burguesía doméstica aún la posibilidad de mantenerse en el proceso nacional y patriótico, con una nación sin dependencia extranjera, las que se ejecutaron en octubre afectaron a la grande y mediana burguesía industrial y agraria local. Estos “nacionales” grupos burgueses a la hora decisiva de la batalla contra el imperialismo norteamericano desertaron de las filas patrióticas demostrando, una vez más, su conciencia antinacional, su antagonismo con los intereses de las masas populares y su dependencia económica, política y cultural con el Imperio Norteño. Finalmente, el 24 de octubre de 1960, mediante la Resolución No. 3, de la Ley 851, son nacionalizadas alrededor de 163 propiedades de las restantes empresas norteamericanas. La promulgación y ejecución de la Ley de Reforma Urbana, el 14 de octubre, expropió las viviendas de alquiler y liberó, gradualmente y en diversos plazos, del pago de renta por la habitación a una masa considerable familia. La amortización de la casa debía realizarse con lo que pagase por renta el ocupante de la casa en un período no menor de 5 años, ni mayor de 20 años. Esta medida constituyó un fuerte golpe para los propietarios privados -casatenientes- que se enriquecían con los alquileres.

Al unísono, una verdadera batalla educativa masiva se desarrolla desde finales de 1960, y durante todo el año 1961, la Campaña de la Alfabetización. Ya en 1959, el líder de la Revolución Fidel Castro, que anunció la promesa de que todos los cuarteles militares serán convertidos en escuelas, la cumplió en ese propio año y los primeros meses del siguiente. La Campaña de la Alfabetización llevada a cabo por el proceso revolucionario significaba una verdadera lucha cultural de masas, una revolución intelectual y moral para, con y por las masas que no solo implicaba el enseñar a leer y a escribir a los analfabetos y semianalfabetos existentes en la Isla, sino que trataba de involucrar en el proceso revolucionario de una manera consciente y más preparados a millones de trabajadores manuales, intelectuales y campesinos cubanos. (5) La acción retroalimentadora entre los alfabetizados y los alfabetizadores, la inmensa mayoría jóvenes estudiantes y obreros, aunque también hubo quienes eran amas de casa y jubilados, permitió fortalecer la unidad obrero-campesina y permitir una comprensión cabal del protagonismo de todo el pueblo en tan noble misión. Al ser alfabetizados todos los ciudadanos en menos de un año -la campaña culminó el 22 de diciembre de 1961- estos se encontraron en mejor condición de poseer y continuar adquiriendo una educación, cultura y una conciencia política superior para proseguir su preparación en la esfera productiva y económica. La nacionalización de la enseñanza, en 1961, culminó un proceso que permitiría a toda la población recibir la educación de manera gratuita, eliminando las escuelas privadas, incluyendo universidades católicas y laicas y que, además, separó la Iglesia de la enseñanza. Ello propició otro ángulo de la aguda lucha de clases en el seno de los centros de educación privados y otro choque inevitable con la Jerarquía de la Iglesia Católica, cuyos sacerdotes en su mayoría eran de procedencia española, muy conservadores.

Con todo este cúmulo de transformaciones socioeconómicas, políticas y culturales se cumplía, esencialmente, con el Programa del Moncada. Los cambios en la esfera económica-social ejercieron un efecto sustantivo con respecto a los que se produjeron en la superestructura ideopolítica pero estos, a su vez, con su independencia relativa fueron causales, en muchos momentos, de los cambios que se operaron en la estructura o base económica. Estaban creadas las bases centrales para iniciar el verdadero desarrollo del país. La propiedad de los medios de producción fundamentales en manos del Estado revolucionario permitió no sólo el crecimiento económico sino el paso paulatino de la superación del subdesarrollo y, más que todo, una redistribución más equitativa de las riquezas materiales de la nación. Era el momento de crear una economía, nunca divorciada de lo social ni de lo político, diversificada, armónica y complementaria, justa y equilibrada.

En este sentido la superación de los sentimientos y razonamientos anticomunistas arraigados en el seno de la sociedad cubana fueron parcialmente eliminados en breve tiempo, gracias a la fuerte confrontación clasista interna, la labor concientizadora de la vanguardia política, la ya mencionada hostilidad yanqui y el apoyo irrestricto del campo socialista y, en primer lugar, de la Unión Soviética. La realidad y la práctica superó los viejos prejuicios, ideologías y sentimientos al uso. Por lo tanto, estos factores exógenos jugaron un papel dinámico sobre la lucha de clases en la Cuba revolucionaria y, fueron catalizadores de la profundización de los cambios y la conciencia política de los protagonistas de la misma.

Pero lo subjetivo, como rasgo singular de la Revolución Cubana, continuó desempeñando un rol muy importante y, en muchas ocasiones, definitorio sobre el rumbo del proceso inaugurado el Primero de Enero de 1959. Y si en los inicios, como posteriormente, le correspondió a la vanguardia política y a los miembros más concientizados de la sociedad llevar adelante el programa re-creado de la Revolución, en cierto momento de ese decursar histórico el sujeto popular pasó de ser un objeto-sujeto pasivo en los cambios y comenzó a transformarse en un sujeto activo, crítico-participativo en las grandes decisiones. Y no solo aquellos hombres y mujeres que habían luchado de una manera u otra, tanto en la Sierra como en el Llano, sino los nuevos artífices: los jóvenes y otros ciudadanos de cualquier edad que se habían sumado al proceso y que con mayor fuerza, a partir de la Victoria de Playa Girón, se convirtieron en sujetos muy dinámicos que le impusieron una impronta al proceso revolucionario. El gran viraje favorable de y en las mentes de los cubanos de esa época, a la Revolución Socialista y de Liberación Nacional fue una de las singularidades del proceso revolucionario cubano.

En los tres primeros años, hasta 1961, la Revolución Cubana había resuelto, en esencia y siempre con cierta relatividad, cuatro problemas básicos para cualquier proceso revolucionario auténtico y genuino. 1) La cuestión de clase y el sujeto popular, enlazada a la eliminación de la explotación de las masas populares y a la conducción del proceso por la hegemonía política (no física) de la clase obrera, conjuntamente en estrecha alianza con el campesinado trabajador, pero a quienes se les unió, los estudiantes y la pequeña burguesía radicalizada, además de otros segmentos y estratos de la población; 2) La cuestión nacional, referida a la eliminación de la dominación imperialista y a la redefinición de las nuevas modalidades de articulación en la economía y en el sistema político internacionales, teniendo un peso esencial, las relaciones establecidas con la URSS y el campo socialista; 3) La cuestión del desarrollo, es decir la superación paulatina del atraso económico y social, la diversificación de la economía, la expansión de las fuerzas productivas y la planificación y ordenamiento de la estructura productiva; 4) La cuestión democrática, o sea el desmantelamiento o destrucción del Estado que garantizaba la explotación de clase, el atraso económico y la subordinación- dependencia a la dominación imperialista; 5) La cuestión cultural, que abarca la instrucción, la educación, pero rebasando lo artístico-literario, que debía comenzar a transformar de forma paulatina las mentalidades (coloniales y neocoloniales) en la sociedad cubana, abriendo espacios para la aparición de un Hombre Nuevo, como en lo enunciara, el Comandante Ernesto Che Guevara, para la construcción y el desarrollo del socialismo en Cuba.

Y todo ello lo había realizado, una misma dirección de vanguardia política que dirigió todas las fases de la Revolución hasta su proclamación socialista. El carácter democrático-revolucionario de la primera etapa que en Cuba se denominó, teóricamente, como agraria, popular, antiimperialista y democrática, fue conducido por el liderazgo revolucionario que supo conjugar todos los factores a resolver -los cinco enunciados anteriormente- conociendo que la fractura de solo uno de ellos ponía en peligro el proceso revolucionario. (6) Esa vanguardia comprendió que cuando se realizaba una dicotomía clasista de la sociedad cubana, la misma no podía simplificarse a la vieja forma de burguesía vs. proletariado, pues estaba en juego el enfrentamiento nación contra el imperialismo, por lo que la amplitud del campo popular resultaba decisorio en la suerte del proceso por lograr la independencia y soberanía nacional como atributo o corolario de la emancipación social. Y esa liberación social solo era posible en un sistema democrático popular, participativo y directo, porque no se trataba de alcanzar la liberación nacional para luego abrir paso al socialismo, sino de abrir paso a éste para, consecuentemente, alcanzar la liberación nacional.

El enfrentamiento fue concebido acertadamente, tenía que desarrollarse entre la clase dominada contra la clase dominante, entre la nación y el imperialismo, todo ello determinado por el pensamiento y la acción de la vanguardia política desde que enunció el concepto de pueblo en “La Historia me Absolverá” (1953) y que supo precisar que las clases se constituyen como sujetos colectivos de acción social en el terreno político-ideológico, realizándolo en un proceso que no solo es la toma de conciencia y rechazo de la explotación económica, sino también de vivencia y repudio de su opresión política. La construcción de un Estado-Nación-Soberano-Popular y, finalmente, Socialista, era la única forma posible de llevar adelante y hasta sus últimas consecuencias el proceso revolucionario nacional liberador y social cubano.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Fidel Castro Ruz La Historia me Absolverá. Edición Anotada, Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1993.

(2) Todas las medidas que vamos a resumir están avaladas por leyes que se aprobaron y se pueden apreciar en, Folletos de Divulgación Legislativa, Editorial Lex, La Habana, Año 1959 y 1960; también en, José Luis Rodríguez Dos ensayos sobre la economía cubana, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984; José Acosta Cuba: de la Neocolonia a la construcción del socialismo (I), en Revista Economía Y Desarrollo, No. 19, La Habana, 1973; José Luis Rodríguez y George Carriazo Erradicación de la pobreza en Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1987.

(3) En esta intervención de las refinerías norteamericanas tuvo un papel fundamental el control obrero, ejercido por los propios trabajadores y sus sindicatos, que advirtieron el Gobierno Revolucionario de que las existencias de petróleo en Cuba eran mínimas y, si no se tomaban medidas inmediatas, el país se paralizaría por falta de combustible.

(4) Los medianos y pequeños industriales, así como algunos terratenientes (azucareros, ganaderos y arroceros) tuvieron su última oportunidad histórica de sumarse al proceso de transformaciones pues el Gobierno Revolucionario llamó a estos grupos y sectores a producir y ganar el mercado nacional. Hecho que se demuestra en dos consignas de aquellos años: “Consuma Productos Cubanos” y “Consumir lo que el país produce es hacer Patria”. Sin embargo, estos grupos desestimaron la opción nacional y se opusieron de diversas formas contra el proceso revolucionario.

(5) Una revisión de los contenidos de los Manuales de Alfabetización que llevaron los jóvenes alfabetizadores brinda una idea clara de que se trataba no solo de alfabetizar educativamente a los que no podían leer y escribir, sino de una labor educativa política e ideológica para llevar el mensaje de la Revolución, la Patria y la nación cubana. Se trató de concientizar a todos los participantes.

(6) Este enunciado aparece en la Plataforma Programática aprobada en el 1er Congreso del PCC, celebrado en 1975. La segunda etapa, según el documento, comenzó a partir de la proclamación del socialismo, el 16 de abril de 1961. Esta división la asumimos críticamente porque comprendemos que no fue realmente de esta forma tan esquemática. En la denominada segunda etapa estuvieron presentes los mismos elementos de la primera, y el socialismo se fue construyendo en Cuba desde el propio primero de enero de 1959, por lo que la dialéctica del documento se vio afectada por el marxismo-leninismo de esa época, que intentaba hallar similitudes con la historia del socialismo en la URSS y otros países de Europa Oriental.

* Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

Transformaciones socioeconómicas y políticas revolucionarias II

 

Las transformaciones socioeconómicas y políticas revolucionarias en Cuba revolucionaria. 1959-1961. II Parte

Por  Orlando Cruz Capote

Muchas otras transformaciones en el terreno político se sucedieron en esos tres primeros años -1959-1961- de Revolución. La demolición del viejo Estado burgués debía ser acompañada de la construcción de un Estado-Nación Soberano y Popular. En este sentido pueden mencionarse la aparición de nuevos ministerios y organismos así como de instituciones que coadyuvaron en la labor de impulsar los grandes cambios, entre ellos, el Ministerio de Recuperación de Bienes Malversados, el Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA), el Ministerio de Bienestar Social,  el Instituto Nacional de Ahorro y viviendas (INAV), el Departamento Industrial del INRA, luego Ministerio de Industrias,  el  Banco de Seguros Sociales, el Instituto Cubano del Petróleo, la Oficina de Fomento Marítimo, el Instituto Nacional de la Industria Turística, el Banco de Comercio Exterior, y la Junta Central de Planificación (JUCEPLAN), entre 1959 y 1960. En el propio año de 1961, se fundan además, el Consejo Nacional de Cultura, el Ministerio de Comercio Exterior, el Ministerio de Comercio Interior, el Ministerio de Transportes, el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER),  etc. Todas estas nuevas instituciones y ministerios se complementaron y coordinaron, en lo posible, los planes de desarrollo de la Isla. Algunos de los viejos ministerios fueron reestructurados y otros fueron eliminados (tal fue el caso del Ministerio de la Agricultura que fue absorbido por el INRA), todo con el fin de lograr una dirección económica eficiente y que respondiera a las expectativas de bienestar económico y social que el pueblo esperaba de la Revolución.

Pero, conjuntamente a estos cambios profundos en la superestructura política, que implicaron la creación de mecanismos para llevar adelante las políticas socioeconómicas en curso, el Gobierno Revolucionario se dio a la tarea de organizar, concientizar y preparar a las masas populares en las labores de construir un nuevo tipo de democracia y hacerlas participativas en las labores económicas y sociales, además de incorporarlas a la actividad la política, la cultura y la defensa del país. Los años, desde 1959 hasta 1961, van a ser testigos de la construcción de una gran red de instituciones y organizaciones políticas, de masas y sociales, incluyendo las de los profesionales, que van a conformar la nueva sociedad civil y política cubana. Este fenómeno de carácter original  permitió  el trabajo de concientización política activa a través del protagonismo del sujeto popular y la ampliación de la democracia participativa y directa del pueblo trabajador en apoyo de la Revolución Cubana en aquellos difíciles dos años.

Un ejemplo de ello, es que las Alcaldías y Concejales en las provincias y municipios fueron sustituidas por los Comisionados, tres en un inicio y posteriormente uno, que constituyeron la primera experiencia de gobierno popular. Estos dirigentes nombrados por las autoridades en los primeros meses del proceso revolucionario impulsaron, junto al Jefe de la Plaza Militar -casi siempre un Comandante o alto oficial del Ejército Rebelde-, el Delegado del Instituto Nacional de la Reforma Agraria en cada instancia, así como las casas del Movimiento 26 de Julio, las del Partido Socialista Popular y del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, las principales medidas revolucionarias que emanaban desde la nación, muy centralizadamente. Sin convertirse en una  forma estructural y funcional perfecta, tales comisionados cumplieron el objetivo básico de representar, hasta cierto punto, las necesidades de los ciudadanos de sus localidades, pero estuvieron impregnados de cierta inestabilidad en sus cuadros -carencias y deficiencias educativa-formativas de los mismos-, de un estilo de trabajo que se denominó “guerrillerismo” administrativo que, en muchas ocasiones, provocó que sus prácticas chocaran entre si, produciéndose roces, órdenes y contraordenes que ocasionaron fricciones en sus direcciones políticas, no exentas tampoco de sectarismos, remanentes del politiquerismo burgués, abandono de las filas revolucionarias y contradicciones con las normativas de los organismos e instituciones centrales del Estado. Todo un proceso normal de aprendizaje en la novel Revolución, en el que el pueblo fue muy exigente para con sus dirigentes de base. Esta forma de poder popular comenzó a ser sustituida en 1962, por las Juntas de Coordinación, Ejecución e Inspección (JUCEI).

Algunas organizaciones fueron paradigmáticas y sirvieron de referentes históricos para otras naciones, aunque nunca para ser copiadas o calcadas. Tales fueron los ejemplos de la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias (1959), la Central de Trabajadores de Cuba (1959), los Comités de Defensa de la Revolución (1960), la Federación de Mujeres Cubanas (1960), la Asociación de Jóvenes Rebeldes (1960), la Unión de Pioneros de Cuba (1961), la Unión de Jóvenes Comunistas (1962), y, finalmente, la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (1961). También surgieron otras, de las cuales señalaremos al Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (1959), la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (1960),  la Casa de las Américas (1960), el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (1960), el Movimiento Cubano por la Paz y la Soberanía de los Pueblos (1960), etc.

Por otra parte, la unidad que se había ido forjando en el seno de las organizaciones políticas, de masas y sociales, fue fortalecida e impulsada por el esfuerzo unitario de las principales fuerzas revolucionarias, el MR 26 de Julio, Partido Socialista Popular y el DR 13 de Marzo. En específico, las direcciones políticas de todas estas organizaciones,  desde mediados de 1959, primero los líderes del MR 26 de Julio y el PSP y, más tarde el DR 13 de Marzo, sostuvieron una serie de reuniones con el fin de crear una sola organización de vanguardia que dirigiera la Revolución y su proceso de transformación socioeconómico y político. Sin embargo, este proceso no puede considerarse un Paseo de  Riviera, si  se  tiene  en cuenta, que en  el seno de  las  tres organizaciones  existían grupos y elementos que tenían proyecciones diferentes  acerca de los espacios políticos a ocupar,  de los ritmos de  los posibles  cambios, de la posición a asumir frente a los EE.UU., e ideas diversas sobre las propias transformaciones a desarrollar. Fue necesario superar estos obstáculos a través de un trabajo persuasivo en las bases y en los niveles de dirección altos e intermedios, esencialmente, tratando de eliminar los recelos, los ánimos y actitudes sectaristas, los prejuicios anticomunistas y la idea de que una sola de esas organizaciones era capaz de asumir el papel de vanguardia política en el proceso revolucionario.

Las principales personalidades revolucionarias y sus seguidores más conscientes, en el intrincado camino de lograr la unidad acelerada del pueblo hicieron un máximo esfuerzo de sacrificio, sentido del deber y altruismo revolucionario patriótico y humanista. Ello en parte debido a la aguda lucha de clases interna y la hostilidad de los EE.UU. que permitieron, junto a la claridad y voluntad política de los dirigentes, percatarse que la división y la escisión podían dar al traste con el proceso revolucionario y, por lo tanto, permitir que las autoridades estadounidenses, con sus redes contrarrevolucionarias interiores y exteriores, provocaran el roll back de la Revolución Cubana.

Para este autor, el proceso de unidad se propició entonces en tres niveles fundamentales y en una interrelación difícil de separar: 1) En las direcciones de las organizaciones, donde el Comandante en Jefe Fidel Castro desempeñó el rol principal de catalizador de la unidad a través de su predica y práctica revolucionaria; 2) En los miembros de filas, donde los militantes de base habían forjado en la lucha antidictatorial lazos inquebrantables de solidaridad y fraternidad combativas en el fragor de las batallas, las  prisiones y las torturas  y; 3) En el propio seno del pueblo, quien en la vorágine del batallar diario contra el enemigo externo e interno había consolidado su unión en estrecha acción retroalimentadora con su dirección política, fundamentalmente, el compañero Fidel Castro.

Por eso, cuando aún no estaban consolidadas las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y su dirección nacional (entre 1960-1961 ya tienen su estructura y funcionamiento establecidos), en el seno de las organizaciones de masas y sociales y, en específico, en las Milicias Nacionales Revolucionarias, la AJR, los CDR y la FMC, esa unidad se hizo más tangible porque el sujeto popular, tanto el perteneciente a las generaciones que habían luchado con las armas en las manos, como aquellas que se habían incorporado luego del triunfo, reconocieron a los de más méritos y capaces para guiarlos en la organización, la preparación político-ideológica y en la labor educativa y cultural.

La capacidad de dirigir, conducir, convocar, movilizar, unida a la de organizar y concientizar al pueblo, por parte de la vanguardia política, enriquecida con nuevas figuras y sectores del pueblo, dio lugar que la polarización de la población fuera radical y que separara en dos grupos -no exentos de posibilidades de diálogos y rectificaciones-, los que del lado de la Revolución y, por lo tanto, a favor de una Patria libre, independiente y soberana, y con las clases, los grupos, sectores, estratos y segmentos sociales más explotados y oprimidos brindaron un consenso mayoritario a estas fuerzas revolucionarias de vanguardia; y del otro grupo, siendo minoritarios, los grandes burgueses, los medianos y los pequeños burgueses, no solo  por su  pertenencia  de clase  sino  por su mentalidad colonizada en el orden ideopolítico y cultural, más  algunos desclasados junto a los “sietemesinos”,  sin  importar  su  origen social, que se fueron perfilando como elementos antipatriotas, pronorteamericanos, contrarrevolucionarios y, por lo tanto, capaces de llegar al límite inadmisible de la traición al propiciar y permitir la intervención de los norteamericanos para solucionar los problemas de su patria.

La hegemonía de las fuerzas revolucionarias que representaron los intereses de los oprimidos y los explotados y que brindaba la gran oportunidad de una Cuba digna, libre e independiente fue asumida y ratificada por las grandes masas de obreros, campesinos, trabajadores manuales e intelectuales, los estudiantes y un destacado grupo de la pequeña burguesía radicalizada. Este respaldo a la Revolución se debió a  los logros alcanzados en esos años que se materializó, en todas las esferas de la vida social y tuvo la participación democrática activa del pueblo en la toma de decisiones, como en la solución de muchos de los problemas en el ámbito nacional. También esa democracia popular participativa, informal pero de alto contenido ideopolítico, se percibió las grandes concentraciones populares en la Plaza Cívica (luego Plaza de la Revolución) en la capital de la República y, las que se realizaban en otras localidades del país, desempeñaron un rol importante en la discusión de importantes ideas, documentos y resoluciones de interés nacional e internacional. Es necesario destacar en la nueva democracia revolucionaria cubana, la participación masiva del pueblo en la defensa del país. Y una Revolución en un pequeño país, solo puede sobrevivir si sus ciudadanos organizados, con una preparación adecuada y con las armas en sus manos están dispuestos a resistir y rechazar una agresión militar de la mayor potencia imperialista mundial a solo 90 millas de sus costas.

En la orientación y esclarecimiento del rumbo anticapitalista que había tomado la Revolución Cubana, aparte de los innumerables discursos, entrevistas, alocuciones por televisión y radio de Fidel Castro -verdaderas clases de pedagogía revolucionaria- (1) y otros dirigentes, dirigidas a toda la nación, el liderazgo revolucionario en su conjunto decidió dar algunos pasos trascendentales en la formación de una nueva conciencia en las masas populares. Así se inaugura, el programa televisivo “Universidad Popular”, el 20 de marzo de 1960. (2)  El 2 de diciembre de ese propio año son fundadas las Escuelas de Instrucción Revolucionarias (EIR), y el dos de enero de 1961, inician sus cursos las EIR provinciales y la Escuela Nacional de Instrucción Revolucionaria “Ñico López”.

En ese proceso de unidad y la formación definitiva de la vanguardia política de la Revolución Cubana, tuvo un momento trascendental el 24 de junio de 1961, cuando se efectuó un Pleno del Comité Nacional del PSP, (3) en el cual participaron también los máximos dirigentes del MR 26 de Julio y el DR 13 de Marzo, llegándose a tomar una resolución de constituir, por unanimidad, el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC). (4)  El 26 de Julio de 1961, el Comandante en Jefe Fidel Castro en el acto central por la efeméride de los asaltos al Cuartel Moncada y al Carlos Manuel de Céspedes, explicó que desde hacía algún tiempo se gestaba la unificación de las fuerzas revolucionarias en una sola organización, lo cual era necesario para la Revolución en su fortalecimiento ideológico, disciplinario y organizativo y, además, una urgencia para llevar adelante la construcción del socialismo en Cuba. Como colofón, el 1ro de diciembre de ese año, Fidel Castro acudió al programa “Universidad Popular”, desarrollando el tema “El Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba” y expone algunas ideas básicas acerca la unidad ideológica, política y teórica que necesitaba la Revolución y su Partido de vanguardia para llevar adelante el proceso revolucionario, de la  unidad imprescindible en el seno del pueblo y del sujeto popular con la  organización política. Resalta su formación marxista-leninista y enfatiza que el Programa del PURSC era y tenía que ser sobre la teoría y la práctica del marxismo-leninismo. Años después, en el XX Aniversario de la Victoria de Playa Girón, el 19 de abril de 1981 Fidel Castro afirmó la idea de que el 16 de abril, cuando se proclamó el carácter socialista de la Revolución Cubana, quedó forjado la organización de la vanguardia política y, por ende, se  considera esa fecha  como la de la fundación del actual Partido Comunista de Cuba. La Revolución había creado el Partido de vanguardia y ello constituyó una singularidad del proceso cubano.


Notas bibliográficas y referencias

(1)   Hemos calculado que en los tres primeros años del triunfo revolucionario (1959-1961) Fidel Castro hizo el uso de la palabra más de dos mil  veces, en actos públicos, asambleas de ministerios, organizaciones, organismos e instituciones, reuniones de obreros y otros sectores, entrevistas a la prensa nacional y extranjera, editoriales por el redactados, etc. Su medio de comunicación favorito y más efectivo fue la televisión, así como los discursos en las grandes concentraciones populares.

(2)   El primer ciclo de conferencias de esta “Universidad Popular” trató sobre la “Liberación Económica de Cuba”, y el primer concurrente fue el Comandante Ernesto Che Guevara, Presidente del Banco Nacional de Cuba.

(3)   Fabio Grobart El proceso de formación del Partido Comunista de Cuba, en Trabajos Escogidos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985, pp. 231-250. 

(4)   En dicha reunión, Blas Roca afirmó que Fidel Castro es ya el más alto dirigente socialista y obrero cubano y que, los viejos militantes del socialismo en Cuba,  proclamaban la dirección de éste, por la confianza con que conducirá a todos y se desarrollará más aún, como un dirigente marxista-leninista capaz y fuerte no solo en la práctica sino también la teoría, fuerte no solo en la política sino en la organización del Partido.

(5)   En mayo de 1963, las ORI  pasaron a llamarse definitivamente Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. Finalmente, entre el 30 de septiembre  y el 3 de octubre de 1965,  se celebraron importantes reuniones de la dirección del PURSC, en las que estuvieron presentes los Buroes Provinciales y los Secretarios Generales de los Comités Regionales del Partido y dirigentes de las administraciones provinciales del Partido y, el 3 de octubre, en el Teatro “Carlos Marx” (“Blanquita” entonces) se presentó al Comité Central y la organización pasó a llamarse Partido Comunista de Cuba.

 

Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

I Parte:

http://cubacoraje.blogspot.com/2008/11/transformaciones-socioeconmicas-y.html


Resurgen obras sociales en sitio arrasado por huracanes

Uno de mis más queridos recuerdos de infancia, fueron mis visitas a "Cubana", el lugar al que mi padre entregó toda su vida... recuerdo su amor hacia "su fábrica", las anécdotas de las visitas de Fidel, el orgullo ante cada uno de los reconocimientos que sus compañeros le hicieron. Pueden verlo (derecha) junto a un compañero, en una fotografía de la serie Obreros, de Iván Cañas. Allí, en "Cubana de Acero".

Hoy es para mi una alegría leer el nombre de la fábrica, unido a los esfuerzos por la recuperación del país...

Obras sociales acometidas con el apoyo de la Empresa Cubana de Acero, benefician a pobladores de esta demarcación pinareña, específicamente a los vecinos de la arrasada comunidad Sierra Maestra.

En ese caserío, cercano al punto de entrada del huracán Gustav a la provincia, el efecto del meteoro averió con severidad el 90 por ciento de las viviendas, devastación acentuada por Ike, segundo meteoro en azotar el territorio en un intervalo de menos de 10 días.

Los gestos solidarios junto al esfuerzo local borran de forma paulatina los efectos del desastre, confirma Aracelis Casanova, antigua moradora del sitio, dotado de un nuevo parque infantil y cafetería totalmente reedificada.

Ello es resultado del donativo de la citada entidad, de la capital del país, consistente en aparatos, muebles y carpintería de aluminio, gesto acogido con beneplácito, opinan los lugareños, por ser espacios renovados para la alimentación y el recreo de las niñas y niños.

Al cultivo y procesamiento de arroz se dedica gran parte de los pobladores de la zona, ubicada a unos 18 kilómetros de la costa sur, e inmortalizada tras los huracanes debido a la imagen del algarrobo de más de un siglo que Gustav sacó de raíz borrando un símbolo de La Francia, como era conocida antes.

Donde la naturaleza quiso sembrar olvido, ocupa el arreglo de viviendas, el aporte a la producción del cereal, para ratificar de manera paulatina a Los Palacios como el granero natural de la provincia, unido a la reanimación de Los huertos organopónicos.

Ubicada en ruta huracanada por su posición geográfica, Pinar del Río, extremo occidental de Cuba, ha recibido el azote directo o indirecto de unos 150 ciclones desde 1900; si bien en varios casos uno muy próximo en el tiempo a otro, Gustav e Ike fueron combinación sin precedentes por su impacto devastador. (AIN)

Solidaridad cubana goza de plena salud

A 45 años de la cooperación médica

Enrique Milanés León

Sin el Programa Integral de Salud, la población del mundo sería otra. Más de dos millones de vidas humanas han sido salvadas por personal médico cubano en diversas naciones subdesarrolladas en los últimos diez años, gracias a la esencia solidaria desarrollada por la Revolución.

José Ramón Balaguer Cabrera, miembro del Buró Político y ministro de Salud Pública, señaló en el encuentro por el aniversario 45 de la cooperación médica cubana, que, para salvar vidas, tiene más fuerza la capacidad de hacer sentir al enfermo como un ser humano, que el conocimiento médico o científico vacío. Bajo ese principio se forman actualmente en Cuba unos 24 000 médicos de otros países que ganan al regresar el cariño y el reconocimiento de sus comunidades de origen.

El jefe de la misión en Timor Leste destacó los frutos de la colaboración médica internacionalista en ese país.

Balaguer Cabrera destacó que la base de nuestro sistema de salud es la atención primaria, cuyas raíces se ubican en las ideas de La Historia me absolverá y que tuvo en los médicos guerrilleros de la Sierra Maestra a sus primeros protagonistas.

Un millar de delegados —personal médico internacionalista, estudiantes y egresados de la Escuela Latinoamericana de Medicina, y periodistas con experiencia en la cobertura de esas misiones— concordó en destacar la valía de una práctica que, hasta agosto de este año, había llevado a más de 185 000 especialistas y técnicos de batas blancas de la Isla a 103 naciones del Tercer Mundo.

La condición de inspirador principal de estas acciones quedó sintetizada en un reconocimiento: el diploma enviado al Comandante en Jefe con una fotografía suya donando sangre para socorrer a víctimas del terremoto en Perú, en julio de 1970, gesto que fue seguido por otros más de 100 000 cubanos.

El encuentro estuvo presidido por los miembros del Buró Político Ramiro Valdés Menéndez, Salvador Valdés Mesa y Concepción Campa; así como por el integrante del Secretariado del Comité Central Roberto Morales, el canciller Felipe Pérez Roque y José M. Miyar Barrueco, secretario del Consejo de Estado. Además asistieron personalidades de decenas de organismos vinculados a los programas de salud y representantes del cuerpo diplomático acreditado en La Habana.

La solidaridad tuvo muchas voces. El doctor haitiano Patrick refirió cómo Cuba nunca ha dejado de tratar a sus hermanos con dignidad; su colega hondureño Andrés Aguilar expuso la voluntad colectiva de mejorar el mundo y el galeno, también hondureño, Luther Castillo, explicó cuánto bien puede hacerse en otros pueblos a partir de lo aprendido con el nuestro.

Los jefes de las misiones médicas cubanas en Guatemala, Timor Leste y Haití se refirieron a los frutos que la colaboración internacionalista deja en esas naciones, tanto en la atención directa de los especialistas cubanos como en la consolidación del capital humano propio a partir del magisterio de nuestros médicos.

Los periodistas ratificaron en el plenario la disposición de continuar esas hermosas coberturas en las condiciones que la dirección del país establezca.

En la reunión se reconoció especialmente a las tres primeras brigadas del PIS: Guatemala, Honduras y Haití, así como a reporteros participantes y a 43 organismos e instituciones con aportes significativos a la colaboración médica cubana con el exterior.

Carta Abierta al Señor Ronald Godard

SI Ud. busca, por pura curiosidad -o por llevarle la contraria a esta editora- una foto del "Excelentisimo Embajador de los USAdos en la ONU", sólo podrá encontrar la que acompaña este artículo tomado de Kaos en la Red. Pero si Ud. deja transcurrir unos segundos de este video de la intervención de nuestro Canciller, el miércoles en la ONU, podrá "disfrutar" de la "sonrisa" que exhibe el destinatario de esta carta que le envía un compatriota:

http://videos.co.cu/videos/felipe6.wmv

Carta Abierta al Señor Ronald Godard

Sr. Ronald Godard

Embajador
Gobierno Estados Unidos de América
Naciones Unidas


Respetado señor:


La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) condenó el pasado 29 de octubre por abrumadora mayoría al bloqueo económico que mantiene Estados Unidos de América contra Cuba desde hace 45 años, y por decimosexta ocasión lo instó a poner fin a esa esquizofrénica medida. Una votación histórica de 185 a favor de de la Resolución cubana y solamente 3 en contra, pero qué tres.

Sentí gran indignación cuando lo escuché —en función de Senior Advisor—oponiéndose a la Resolución de Cuba. Luego, cuando detenidamente leí su intervención y la comparé con la declaración que usted mismo presentó, con similar objetivo, el 8 de noviembre de 2006 no me quedó otra alternativa que sentir estupefacción: ¡Qué falta de creatividad! ¡Cuántas mentiras! ¿Dónde están los argumentos y las razones? En fin, que una vez más hay que preguntarse: ¿Por qué un país tan poderoso tiene que acudir a la mentira? ¿Por qué un país tan poderoso le teme a las verdades?

También, no lo niego, sentí lástima por Ud. ¿Cómo es posible que una persona con su nivel de preparación, sus Premios de Honor Superior y su experiencia pueda, conscientemente, creer en lo que está diciendo? Usted, si la memoria no falla, fue un participante u observador, el 8 de noviembre de 2005, en Asamblea General de la ONU, cuando Cuba reiteraba la solicitud de que su país pusiera fin al genocida bloqueo. Era el decimocuarto año consecutivo. Entonces, la Asamblea General de la ONU, con un registro de 182 a 4 votos, pidió a los Estados Unidos de América poner fin a sus cuatro decenios de bloqueo.

Preparando esta carta leí que: “John Bolton, flamante representante del presidente George W. Bush en Naciones Unidas, resolvió el problema simplemente no asistiendo a la votación del martes. Antes de esta, el embajador adjunto de Estados Unidos ante ese organismo internacional, Ronald Godard, ‘exhortó’ a los países representados a que rechazaran la medida contra el bloqueo porque este, según él, es un ‘asunto bilateral’". Parece que usted es “el elegido” para estas desagradables misiones.

Luego vendría la 50ª sesión plenaria de la Asamblea General, el 8 de noviembre de 2006, con resultados apabullantes: a favor de Cuba 183 países y en contra solamente 4, por supuesto, incluyendo siempre a Estados Unidos. Un año después la historia se repite, usted vuelve a ripostar a la delegación cubana, y al final 184 países dieron su voto a favor del cese del genocida bloqueo, mientras sólo cuatro se pronunciaron en contra y uno se abstuvo.

Ya estos momentos en la Asamblea General de Naciones Unidas se ha convertido en una cruz pesada para sus espaldas y para su conciencia. Cuba convence con razones y verdades, y su país amenaza con mentiras y agresiones. ¿Es que acaso tantos gobiernos estén equivocados, y solamente Estados Unidos, Israel y Palau tienen la razón?. ¿No le huele algo mal?.

Año por año la delegación cubana deja sin argumentos concretos a los voceros de Estados Unidos cuando intentan explicar por qué ignoran el criterio casi unánime de los países del mundo, y siguen no sólo aplicando sino también fortaleciendo la acción de casi cinco décadas contra Cuba.

Cuando usted llega a su casa… ¿qué usted comenta con su familia, sus hijos, sus nietos?. Cuándo ellos le preguntan: “Papá, abuelo: no entiendo… ¿por qué después que tú haces las declaraciones todos los países votan contra ellas y no le hacen caso a tus palabras?.”

Bueno, comience a prepararse para el próximo año. Dispone de bastante tiempo para tratar de argumentar sus falaces invenciones.


Atentamente,

José (Pepe) Chávez

Un cubano

 

Tomado de http://www.kaosenlared.net/noticia/carta-abierta-senor-ronald-godard



Fidel: El encuentro con Lula


Reflexiones del compañero Fidel: EL ENCUENTRO CON LULA

No es la inyección de dinero en sí a los países en desarrollo lo que critico en mi reflexión de ayer, como interpretaron algunos cables.

Al escribir La Peor Variante, me refería a la forma y los objetivos de la inyección. He venido exponiendo la idea de que la crisis financiera es consecuencia de los privilegios concedidos en 1944 en Bretton Woods al capitalismo desarrollado en Estados Unidos, que emergía con un enorme poder militar y económico, próximo a concluir la Segunda Guerra Mundial. El fenómeno se repite con una frecuencia cada vez mayor.

En carta al presidente de Brasil, Lula da Silva, que le envié apenas llegó a Cuba, ya que un encuentro conmigo no estaba programado en su breve visita a nuestro país, le escribí textualmente sobre ese punto:

“Quien sea el gobernante de Estados Unidos después de la actual crisis, necesita sentir una fuerte presión de los pueblos del Tercer Mundo demandando soluciones en las que participen todos y no un grupo de Estados. Las naciones más ricas necesitan desesperadamente que los pobres consuman, de lo contrario se paralizarían sus centros productores de bienes y servicios. Que utilicen sus computadoras para calcular cuántos millones de millones deben invertir para que las naciones pobres se desarrollen sin destruir la ecología y la vida en nuestro planeta.”

Para cualquier lector es obvio que, cuando hablo de invertir, me refiero a un aporte monetario al Tercer Mundo, fundamentalmente como crédito blando, con intereses de casi cero, en aras de un desarrollo racional que no destruya la ecología.

Pude reunirme con Lula, quien solicitó verme a pesar de su ajustado programa, y conversar durante casi dos horas con él. Le expliqué que divulgaría conceptos contenidos en mi carta; no tuvo objeción alguna. La conversación fue, como siempre, amable y respetuosa. Me explicó bastante detalladamente la obra que lleva a cabo en su país. Le di las gracias por el apoyo político y económico de Brasil a Cuba en su lucha, y le recalqué el papel decisivo desempeñado por Venezuela, una nación latinoamericana en desarrollo, y su Presidente, en los días más críticos del período especial y hoy, cuando el bloqueo imperialista se ha recrudecido y nuestro país ha sufrido el azote destructor de dos huracanes.

A pesar de nuestro amplio intercambio, quedó libre hora y media antes de la prevista para la partida.

Por lo que vi en varios cables esta tarde, adoptó una posición valiente con relación a las elecciones de Estados Unidos. Si triunfara McCain, no estaría contando de antemano con el mayor país latinoamericano, Brasil.

El próximo 15 de noviembre tendrá lugar en Washington la reunión convocada por Bush del Grupo del G-20. Apenas se abre un televisor, aparece un jefe de Estado hablando en una reunión de alto nivel. ¿Qué tiempo les quedará a los jefes de Estado para informarse y meditar sobre los complejos problemas que agobian al mundo?

El actual Presidente de Estados Unidos no tiene problema alguno: no los resuelve; los crea. La solución para él es tarea de otros.


Fidel Castro Ruz

Octubre 31 de 2008

5 y 15 p.m.