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Cuba: coraje y valor

Cuba - Politica y Revolucion

Cuba: De la resistencia ideológica y cultural a una contraofensiva...

Cuba: De la resistencia ideológica y cultural a una contraofensiva por la transición al socialismo y el comunismo

Claudio Ottone, de Nuestra Propuesta, Buenos Aires, entrevista a Felipe Pérez Cruz

Para Felipe de J. Pérez Cruz, la Revolución se abrió con el desfile de los barbudos, por la esquina de las calles Infanta y Carlos III, en el popular barrio capitalino de Centro Habana, a lo que siguieron los interminables y ruidosos combates infantiles, donde todos querían ser Camilo, Che Guevara, Raúl, cuando el conflicto más grande era el ponerse de acuerdo sobre quien sería Fidel. El hoy profesor e historiador cubano, cumple en estos días un programa de trabajo en Buenos Aires, invitado por la Cátedra Libre de Estudios Americanistas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y en tal oportunidad visitó la redacción de Nuestra Propuesta. El imprescindible 50 Aniversario del triunfo de la Revolución Cubana, de inmediato ocupó nuestra atención, y no nos abandonó, pues la charla, una y otra vez, nos condujo a ese universo extraordinario que es la Cuba socialista.

-¿Cómo empieza a funcionar en la Cuba revolucionaria la construcción de un relato histórico que se diferencie y, por lo tanto, sea capaz de construir un imaginario colectivo liberador capaz de actuar en contraposición al hasta entonces vigente, vinculado al colonialismo cultural y al imperialismo político que, en líneas generales, se presenta como matriz en Latinoamérica?

La de Cuba es en primer lugar una gran Revolución de carácter cultural. Después del extraordinario hecho desenajenador que fue la propia guerra de liberación, tras el triunfo del 1º de enero de 1959, se extiende de inmediato la propia obra educacional y cultural de la Revolución, cuyo hecho mayor se concretó en 1961 con la alfabetización de 900.000 persona

s, y el alza general a nueve grados de instrucción entre 1962 y 1971 de todos los trabajadores cubanos. Hoy toda la población posee un promedio de 11 grados, y tenemos casi un millón de graduados universitarios, en una población de 11,2 millones de habitantes.

El tema de la hegemonía ideológico cultural es para nosotros muy importante. Un poder sobre la sociedad, no sólo se sustenta por la fuerza del aparato estatal. El capitalismo en particular ha desarrollado además de la coerción económica y política, mecanismos de dominación de caracteres ideológicos, culturales y psicológicos.

En Cuba la Revolución encuentra un sustrato relevante, ya que si bien existía una cultura oligárquica-imperialista impuesta desde los mecanismos de dominación neocolonial, también persistió y resistió una cultura popular, nacional y progresista, que arrancó desde el nacimiento de nuestra nacionalidad.

El primero que hace el rescate histórico de la lucha de emancipación es José Martí cuando realiza su lectura de la Guerra de los Diez Años iniciada en 1868, de sus poetas y su cultura, de qué errores políticos existieron, pero además formula una plataforma ideológica para esa guerra. Martí rompe con el liberalismo, funda en 1892 el Partido Revolucionario Cubano, el primer partido internacionalista y antiimperialista del hoy llamado Tercer Mundo, porque se creó para evitar con la independencia de Cuba y Puerto Rico, que los Estados Unidos continuaran sus planes de dominación y se extendieran por el Caribe y América Latina, la región que Martí asumía como Nuestra América.

Martí fija un paradigma de Revolución, un concepto de soberanía, justicia social y dignificación humana, que por mucho que se trató de ocultar, de borrar, permaneció en las entrañas del pueblo. Antinjerencismo, antimperialismo, solidaridad e internacionalismo, más que en conceptos muy elaborados, se incorporan al imaginario popular y fueron banderas que se levantan una y otra vez durante cincuenta años de neocolonial. En esos años de notable trabajo y resistencia, entre los sectores más lúcidos y comprometidos con los intereses nacional populares, puede advertirse un crecer de pensamiento y acción: De este caudal se nutren quienes ya desde la segunda década del Siglo XX, rescataban a Martí y en su búsqueda de vías de acción en las nuevas circunstancias, encuentran en el en el movimiento obrero, en el socialismo, en marxismo y el leninismo, su más certera guía, para fundar el primer partido comunista en 1925.

Quien más coadyuva a la fundación de este partido es Carlos Baliño, que precisamente, estuvo con Martí, ya siendo marxista, en la fundación del Partido Revolucionario Cubano. Precisamente en Baliño y en quien sería su discípulo superador, Julio Antonio Mella, están las bases de lo que pudiéramos considerar el socialismo –el marxismo- cubano, dado por la articulación de esa tradición avanzada del pensamiento martiano, con el marxismo y el leninismo.

Desde su fundación, el primer partido comunista realizó una labor extraordinaria en la cultura. Hasta en la más férrea clandestinidad el partido no dejó de publicar boletines y periódicos, y atender el frente ideológico cultural entre los obreros y campesinos. . Su presencia en el sector intelectual, en el mundo de la producción artística y literaria fue muy fuerte. En sus filas militaron destacados intelectuales.

En vísperas de la Revolución, en las décadas del 40 y 50, el partido de los comunistas, entonces con el nombre de Partido Socialista Popular, poseía además del periódico y la revista teórica, una emisora de radio, con la mejor programación cultura e informativa de la época. También una editorial. La Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, alentada por el partido agrupó a un amplio espectro de artistas, el hoy laureado cine cubano, nació con las iniciativas de cine club populares organizadas por el Partido.

Tanto en el primer partido comunista, como en otras fuerzas de carácter nacional-revolucionario, se desarrolló sistemáticamente una sólida tradición de trabajo cultural, donde se destaca el compromiso social y patriótico de los principales exponentes de la intelectualidad cubana.

Mención especial merece la escuela cubana y el magisterio nacional. Los maestros y maestras cubanos, fueron bastión de la tradición patriótica, aunque la escuela oficial intentara imponer un discurso reaccionario y proyanqui. En el alegato de autodefensa de Fidel Castro en el juicio que le hace la dictadura por haber dirigido los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, que luego bajo el título de La Historia me Absolverá, se convierte en el programa de liberación nacional de esa etapa de luchas, el joven líder revolucionario afirma: Vivimos orgullosos de nuestra historia. La prendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia de derechos…

-¿Cómo aportan estas tradiciones en la hora de la Revolución?

Estas tradiciones se fundieron en el crisol de la Revolución y en ella eclosionaron. La Revolución es una explosión de toda esta tradición acumulada, y a su vez fuente de creación de nuevas tradiciones. Desde las primeras semanas y meses, se funda todo un sistema de instituciones culturales y educacionales revolucionarias. Se rescatan instituciones que la dictadura de Fulgencio Batista intentó destruir como el Ballet Nacional de Alicia Alonso, hoy una de las joyas culturales de América Latina. Nace la Imprenta Nacional y la Casa de las Américas, comienzan las escuelas de arte, las de instrucción revolucionaria, el debate fuerte en los claustros sobre las perspectivas de una reforma universitaria con un contenido revolucionario, surge la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba… Es todo un despegue de instituciones que son instrumentos de desenajenación, de construcción de la hegemonía ideológico cultural revolucionaria.

Una batalla importante se ganó contra el anticomunismo. En todos los años de dominación neocolonial, el imperialismo había logrado sembrar ideas negativas y sobre todo prejuicios, contra el ideal comunista.

-¿Todo esto aportó a la unidad necesaria para llevar adelante la construcción de la Revolución y el socialismo?

La propia marcha de la Revolución impone la unidad. En 1958, la dirección del primer partido comunista se percata de lo erróneo de las tesis prevalecientes en el movimiento comunista internacional -ya parte de su militancia y base de simpatizantes participaba de la insurrección -, organizan un frente guerrillero, integran el Ejército Rebelde bajo la jefatura de Fidel, y conforman el multipartidismo revolucionario con que se arriba al triunfo de la Revolución.

Me detengo en el tema del multipartidismo revolucionario con el que triunfa la Revolución, porque resulta un tema fundamental para entender el sistema político que los cubanos y cubanas hemos elegido. Tres fuerzas políticas pelearon en la guerra de liberación: El Movimiento Revolucionario “26 de Julio”, la organización que fundó Fidel, y que rememoraba, junto al día, el programa de La Historia me Absolverá; el Directorio Revolucionario que fue una organización nacida del movimiento estudiantil, con gran tradición de lucha antidictatorial, y el Partido Socialista Popular conformado por los compañeros del primer partido comunista.

Nuestros enemigos y los críticos que se sitúan en las izquierdas liberales, socialistas y socialdemócratas, afirman como negativo el hecho de que en Cuba exista un partido único: No quieren atender a la historia. Unos no saben, otros ocultan interesadamente el proceso de unidad y fusión que realmente se dio en los primeros años posteriores al triunfo de la Revolución.

La Revolución solo ilegaliza el Partido del dictador Fulgencio Batista, partido de connotados criminales de guerra, malversadores y hampones. No hay un solo decreto en la Revolución que disuelva el sistema de los partidos burgueses existentes en el momento del triunfo revolucionario. Estos partidos, por su trayectoria de corrupción y entreguismo, por la inacción y cobardía frente a la ruptura del orden constitucional por parte de la dictadura primero, y luego con desvergonzadas componendas con esta, sin apoyo de masas, completamente desprestigiados, se extinguieron solos. Súmese que sus principales dirigentes pasaron rápidamente a la contrarrevolución, y se refugiaron en Miami a la espera de que los amos yanquis le resolvieran el “problema”, y como había pasada en otras ocasiones, intervinieran y pusieran fin a la Revolución. Por supuesto que hasta hoy, se quedaron esperando que esto ocurriera

En las grandes batallas de masas, tanto por abajo, como a nivel directivo, este multipartidismo revolucionario evolucionó hacia un partido único de la revolución. Las pasadas rencillas y desacuerdos entre los revolucionarios, los personalismos, los sectarismos, las desconfianzas y prejuicios, no se resolvieron en un día, pero cedieron y muchas se pospusieron, ante la inmensidad de las tareas y los retos que se enfrentaban, ante el Amazonas -así lo describió el propio Fidel- desbordado de pueblo, que exigía más entrega, más compromiso.

El gran artífice de este proceso de unidad fue Fidel Castro. El tejió voluntades, educó, cohesionó, persuadió. Siempre con fiel apego a la defensa de los principios. Junto a él los más queridos líderes de la insurrección, Camilo Cienfuegos –hasta su desaparición-, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro, Juan Almeida, Ramiro Valdés, Faure Chomón... Y un lugar muy importante lo ocupó Blas Roca, el dirigente histórico de los comunistas cubanos, que supo aquilatar la magnitud del nuevo liderazgo revolucionario –martiano, marxista y leninista- que Fidel representaba.

Blas puso el Partido bajo la dirección del joven Fidel, y en contra de lo que aconsejaban otros dirigentes de partidos comunistas latinoamericanos y sus amigos de Moscú, propuso y convenció a la mayoría de la militancia del primer partido, para auto extinguir la organización, en aras de fundar el nuevo Partido unido de todos los revolucionarios cubanos. Así nace el actual partido Comunista de Cuba (PCC). No conozco que acontecimiento semejante se haya producido en la historia del Movimiento Comunista Internacional.

De hecho, los cubanos y cubanas en el tema partidista adelantamos la historia. Y en tal acontecimiento histórico más que Marx y Lenin, estuvo presente la tradición de unidad que latía en el legado de José Martí.

Mientras en muchos de nuestros compañeros de ideales, en el Caribe, América Latina y el mundo, andan aún divididos en varios, diría que en bastantes partidos, los cubanos dimos un paso adelante y forjamos un solo partido, crisol de voluntades, vanguardia martiana, marxista, leninista y fidelista de la Revolución Cubana. No fue fácil esta conquista, incluso se puso en peligro por una minoría que no logró crecer junto a la historia, y que tuvo que ser política e ideológicamente derrotada. Entonces…por qué dar un paso, dos pasos…muchos pasos atrás para dividirnos en varios partidos? No, de lo que se trata es de hacer del que tenemos, cada día, un mejor Partido, más vinculado a las masas, más democrático, más disciplinado, mejor preparado para su labor de dirección. Con una militancia cada día más ejemplar, más preparada para liderar junto a la emancipación socialista de todos y todas, su propia emancipación como sujetos en la Revolución.

-Se trata de la lucha por la hegemonía….

Si, el socialismo siempre debe ser una voluntad sobre las circunstancias y el propio hombre. Cambiar, revolucionar al hombre -y a las mujeres- y sus circunstancias, fue la indicación central de Marx y Engels.

Hay quien entendió el marxismo al revés, y de ahí salieron buena parte de los dogmatismos y economicismos vulgares. Olvidaron la certera alerta de Engels sobre la existencia de múltiples “instancias” de determinación, donde la económica era solo la última, entendida como base de la materialidad de las relaciones humanas, y no como corolario mecanicista de toda la múltiple complejidad de la sociedad humana, de sus diversos grupos, culturas e individuos.

No olvidemos que la economía la construimos los propios hombres y mujeres, a través de las decisiones económicas que tomamos. Que las políticas económicas responden a los intereses de determinados grupos y clases sociales. La política económica de un gobierno la hacen los que la pueden decidir y la cambian los que pueden presionarlos o arrebatarles a los que lo poseen, el poder de decidir; por lo tanto, estamos hablando de ideas materializadas en acciones de clase, en acciones de lucha.

En Cuba no hemos estado libres de errores, de mimetismos acríticos, pero siempre privilegiamos el factor ideológico. Los soviéticos afirmaron que iban a crear conciencia con riqueza. Fidel y el Che Guevara fueron muy tajantes en este debate desde los mismos años sesenta: Nosotros crearíamos primero conciencia y desde ella riqueza. Nunca nos apartamos de esta línea. Y cuando los mecanismos económicos que habíamos importado de la URSS, nos colocaron en la disyuntiva de una crisis más que económica, ideológica, hicimos nuestra propia Rectificación -“Perestroika”- a principios de los años ochenta, antes que de ello se hablara en la dirección y sociedad soviética. Precisamente el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas que se inició a partir del III Congreso del Partido en 1985, más que la imprescindible rectificación del modelo de gestión y desarrollo económico, fue una profunda y dinámica revolución ideológica.

El tema ideológico y el tema político interpenetran toda la idealidad y socialidad de los seres humanos. Desde la cosmovisión hasta la vida privada de las personas. Además, hay que precisar que no lo hace de manera uniforme. Cada persona está en diferentes niveles de desarrollo. Hay quien avanza mucho en una dimensión, y se atrasa en otras. En el fondo tiene que ver con temas tan complejos como la problemática existencial de cada hombre y mujer, cuánto está comprometido y realmente entiende el sentido de la revolución, cuanto quiere y honestamente puede avanzar: En esta dirección sugiero uno solo entre muchos otros ejemplos: ¿Cuántos comunistas dispuestos a dar la vida por la Revolución, son señores feudales en sus casas, “dictadores “unipersonales”? ¿Cuántas de nuestras compañeras lo asumen y permiten por tradición, por mala tradición claro está? Cuantos de nuestros compañeros y compañeras son machistas, sexistas, homofóbicos. Estos sin dudas son problemas ideológicos, problemas de la emancipación tanto del intelecto, como de la práctica social.

-Sería algo así como pensar a la revolución sin olvidar que quienes la construyen son mujeres y hombres….

Definitivamente, sí: Es que el marxismo como filosofía, como ideología, y como metodología para la transformación revolucionaria, se realiza en la vida, en la sociedad, en los seres humanos realmente existentes… La naturaleza humana es la más compleja y dinámica que existe. Cada hombre y mujer, sus sociedades, tienen intereses y necesidades casi siempre contradictorios, pasiones, asombros y casualidades.

Por eso el campo de combate revolucionario más difícil, es el de la lucha ideológica. Hay que partir del hecho irrefutable de que todos, somos objeto de la enajenación, y no pocos funcionamos como sujetos de la enajenación en una u otra dimensión. Lo normal es que seamos seres con los prejuicios propios de la sociedad capitalista en que vivimos –algo de lo que en Cuba no estamos libres después de que nos vimos obligados en las circunstancias adversas del período espacial, a incorporar las relaciones de mercado en una escala social significativa-, porque de las relaciones materiales objetivas de esta sociedad desigual y opresora nacen los valores de las personas.

Lo anormal -y a eso apuntamos los revolucionarios- es transformar esa situación. Martí decía que para ser digno hay que ser próspero, al hombre indigente los explotadores y vende patrias, le negaron la posibilidad de ser digno. Lo raro es que con esos indigentes hagamos revolución y los elevemos a su tiempo, lo raro es que de los profesionales a los que el sistema lleva a amoldarse, a quienes tiene colocados en las claves del consumismo y la anomia social, hagamos intelectuales revolucionarios.

Lo interesante es que el obrero acostumbrado al patrón, que vive bajo la coerción económica, el embrutecimiento cultural y la extorsión psicológica, tome la fábrica como ha pasado en Argentina: Esa
es una respuesta anormal al sistema, y los revolucionarios apuntamos a dar respuestas anormales al sistema, porque trabajamos por destruirlo.

Lo que hacemos es presionar la historia, porque partimos de una socialidad e idealidad, que está construida para que la gente sea dócil y no sea digna, para que incluso –como alertaba Paulo Freire- la lógica del opresor se introproyecte hasta en los oprimidos. Cada vez que se rompe esa lógica es lo anormal, pero eso es lo que da el ritmo del avance de la Revolución, en primer lugar de “ruptura” de la normalidad burguesa, de revolución de las conciencias y los modos de actuación.

Ya en una obra fundadora del marxismo, como lo fue el ensayo de Federico Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra (1848), se sitúa como la tarea más difícil el hecho de que el socialismo –entendido como ideología y teoría revolucionaria- debía penetrar en el movimiento obrero. Es que hay que hacer de las ideas revolucionarias carne de pueblos hambreados y bombardeados ideológicamente: Esta es la tarea inmensa de los revolucionarios.

Aquí además se encierra el hecho más hermoso de la realización humana. Continuamente debemos pedirles más entrega a las personas, incluso a veces actuaciones y realizaciones que están más allá de sus propias posibilidades: ¿Y acaso esta forja de lo imposible-posible no es el acto más sublime del humanismo? Es sin dudas una obra mayor de amor en la que se expresa toda la belleza de los seres humanos.

-¿Una de las claves sería no caer en ningún dogma?

Claro. Precisamente si asumimos que el ser humano es el centro de la transformación socialista, nunca podrá someterse su movimiento a viejas y nuevas escolásticas…

El ser humano es centro, como individuo y como sociedad, las dos dimensiones deben ir juntas. A veces en el socialismo que existió y en los proyectos que hasta hoy se mantienen en lucha, hemos colectivizado demasiado la vida. El capitalismo nos lleva a un proceso de individualismo, el socialismo nos tiene que llevar a uno de enriquecimiento e individuación, porque los hombres y las mujeres somos iguales en género y derechos, pero somos muy distintos en las aptitudes, en inteligencias, en voluntades, gustos y amores. El desarrollo de las individualidades tiene que ser un proyecto socialista, porque en la medida en que más se desarrollen las personas, mientras más realizadas y felices sean, más se multiplicarán los horizontes de emancipación de la sociedad en su conjunto.

El socialismo debe propender a la solución de las necesidades crecientes de los hombres y, esas necesidades, no sólo son colectivas, también son individuales. Cada ser humano tiene su individualidad, cada uno va construyendo su propia biografía con relativa independencia del medio en que esté. Eso lo lleva a la expresión de las fuerzas propias que posee, de su voluntad de cambio. El socialismo debe darle a cada quien esa posibilidad de desplegar positivamente y en función del bien social, todas las potencialidades, de manera que haya una interacción entre los intereses personales y los intereses colectivos ¿Y qué mejor interacción que favorecer el desarrollo del individuo de forma que eso ayude a la sociedad? Y ello incluye por supuesto el estímulo moral y material para los que más se destaquen.

El igualitarismo indebido es un serio error. En Cuba nos hemos dado cuenta de que en tal dirección, nos equivocamos. Son errores de idealismo, donde ha primado la mejor de las voluntades de servicio al ser humano, pero ello no excluye que sea un error. Por algo se precisa desde los clásicos del marxismo que la fórmula socialista aún debe ser desigual: De cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo!! Sin dudas comprendemos hoy mucho mejor esta fórmula.

Es cierto que la capacidad de cada cual puede estar realmente limitada o potencialmente creada, por el entorno y la dotación biosicosocial de cada individuo, pero la experiencia acumulada dice que es el hombre, su constancia y trabajo, el factor determinante. Lo veo a diario en mi país donde todas y todos, disfrutamos de extraordinarias posibilidades de desarrollo, gratuidades y alientos sociales sin precedentes en ningún país del mundo.

-Estamos en un momento particular de Latinoamérica en el que este tipo de ideas comienza a encontrar su camino de desarrollo ¿Cómo juega la articulación a la que usted alude en este escenario donde empieza a primar un multilateralismo y un sentimiento antimperialista?

Vivimos un momento de recuperación de las tendencias progresivas y revolucionarias en América Latina, algo muy distinto a lo que ocurre en la Norteamérica imperialista o Europa. Es un momento complejo, pero también rico para las alternativas emancipadoras.

Tenemos un escenario producto de la debacle del neoliberalismo en nuestra región, y en más de un país se han producido lo que Lenin denominaba “situaciones revolucionarias”. La gente ya no quiere ni puede aguantar más la situación, y los grupos de poder no pueden seguir dominando como antes. Las salidas a tales situaciones han sido diversas, pero predomina un avance emancipador, el abandono de la situación de unilateral y cínico entreguismo a la política imperialista, a los intereses de oligárquicos.

En todos los escenarios los sujetos nacional-populares, los movimientos sociales, las organizaciones y fuerzas de izquierda, han retomado las plazas de la política pública, y en no pocos espacios territoriales y nacionales, alcanzaron una presencia sustantiva. A pesar de las diferencias, incluso de las concesiones y las inconsistencias de algunas de las izquierdas que han arribado al gobierno, todos estos nuevos liderazgos en curso, de una u otra manera le dicen no al Imperio estadounidense y le ponen objeciones a los monopolios estadounidenses, de la Unión Europea y Japón, algo que hasta hace solo unos años no pasaba.

Hay debates profundos, no pocas veces estériles, sobre la categorización de unos y otros procesos. Desde mi perspectiva, considero que hoy por hoy en Latinoamérica y el Caribe, junto a la Revolución Cubana, hay una revolución en curso que es la de la Venezuela Bolivariana, y también se destacan otros procesos donde se percibe junto a una mayor fractura del sistema de dominación, la existencia mucho más nítida, de una voluntad de radicalidad y compromiso nacional popular.

Hay un cambio sustantivo de la correlación de fuerzas en Suramérica. El triunfo electoral del ex obispo Ricardo Lugo en Paraguay ratifica esta tendencia, más que por la concentración de poder real para la transformación, por el acontecimiento histórico de romper la hegemonía oligárquica, y crear nuevas e inéditas posibilidad de avances para las demandas y luchas de ese heroico pueblo.

Las alternativas contrarrevolucionarias e imperialistas, como es el caso del Plan Colombia, no han logrado involucrar a los países de la región. La propuesta de un área colonialista de libre comercio no avanzó como era el interés de la fascista administración de Bush. Y gobiernos lacayos como el de Alain García se hunden en el más profundo descrédito.

También se están recuperando espacios perdidos, como es el caso de la vuelta de los sandinistas al gobierno en Nicaragua, y estamos ante la perspectiva real de que el Frente de Liberación Nacional triunfe en El Salvador. Para asombro de las élites más conservadoras –y también de no pocos en la izquierda-, el gobierno de Honduras se incorporó a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Entonces en una Centroamérica donde el imperio logró a fuerza de extorsión y con muy estrecho margen, imponer la aprobación de los tratados de libre comercio, Honduras y Nicaragua, dos de estos países, se le desgajan y asumen con su entrada en el ALBA un paralelismo, que les puede resultar liberador.

El escenario que refiero da una nueva perspectiva muy propositiva, en primer lugar para la integración y la unidad desde el propio Sur de Nuestra América.

-¿Es viable esta perspectiva?

Sí, sin dudas. La recién concluida Cumbre de América Latina y el Caribe, así lo confirma. Como afirmó el presidente Lula por primera vez en doscientos años conversan los pueblos de nuestra región sin interlocutores foráneos. La incorporación de Cuba al Grupo de Río resulta en este acontecer de fin de año, un acontecimiento trascendental. Es el golpe final a la política de exclusión alentada por los imperialistas estadounidenses. Honrar honra afirmaba José Martí, y si dudas este hecho dignifica también a todos sus protagonistas, a los actuales gobiernos de la región en primer lugar. Es un reconocer de estos gobernantes –un merecido y muy peleado regalo- a la solidaridad y la amistad que nunca pudo ser fracturada entre nuestros pueblos.

Yo parto del criterio de que todo proyecto de integración de América Latina, donde no estén los Estados Unidos y los poderes consolidados de los países del Norte capitalista, es positivo. Todo lo que se haga por la integración desde nosotros mismos, es positivo, y debe ser alentado. Ahora bien, este criterio que sostengo, considera también la necesidad de no ser ingenuos y atender bien a la naturaleza del proyecto de integración que se proponen unos y otros sujetos históricos, sus acuerdos y principales instrumentos. Se hace evidente que, tras algunas de las iniciativas en curso, lo que se busca es la recomposición de las zonas de influencia, el aumento de las ganancias de las trasnacionales con casa matriz en América Latina, un sueño de sustituir a la élite transnacional extranjera, por los sectores transnacionalizados, las burguesías y los proyectos de capitalismo de Estado en la región.

En mi criterio hay una sola alternativa para alcanzar la verdadera integración emancipadora, realmente solidaria y económicamente viable. Esta es la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que más que un convenio de libre comercio, propone un macroprograma de carácter geoestratégico para el desarrollo humano y autosustentable, con programas donde se promueve la solidaridad y la equidad, compensan las diferencias macroestructurales, y se multiplican los vínculos económico, sociales, educacionales y culturales entre los pueblos, que incorporan al movimiento social. En mi opinión el ALBA es el futuro de la unidad latinoamericana, y rescata los ideales integracionistas más puros de Bolívar y San Martín, de Morazán y Martí, y los plantea de cara a los retos actuales.

EL ALBA es el camino más idóneo para Nuestra América, sin que eso signifique insisto, negar o renunciar a los avances de otras alternativas de integración que se desarrollan sin los yanquis y los europeos. Soy partidario de ir construyendo convergencias, respetando lo hasta aquí alcanzado, cohesionando el bloque de gobiernos y pueblos hacia el fortalecimiento de la independencia económica de nuestras naciones, frente a una globalización eminentemente excluyente, expoliadora y recolonizadora.

En tal camino hay que dar solución a reivindicaciones y temas no resueltos. Exigir el fin del colonialismo e incorporar al seno de los pueblos latinoamericanos y caribeños a Puerto Rico, y a otros catorce territorios aún en poder de las potencias imperialistas –Las Malvinas ¡por supuesto!-, resolver la salida al mar de Bolivia, devolver a Paraguay los recursos que realmente le pertenecen en Utaipu…

-¿En este marco, cómo piensa el marxismo en el siglo 21?

El hispano-mexicano Wenceslao Roces decía que el marxismo tiene que abrirse a todo lo humano, y otro gran filósofo cubano, militante desde los tiempos del primer partido comunista, Gaspar Jorge García Galló, afirmaba que donde no estemos los marxistas “se nos cuela” el enemigo. La dialéctica de estos dos pensadores contemporáneos de la reciente segunda mitad del Siglo XX es clara. Entender esta realidad resulta algo decisivo. En el tema que refieres se constata esa amplitud

Se ha publicitado bastante el término Socialismo del Siglo XXI. Nuestro criterio es hablar del marxismo y el socialismo en el Siglo XXI. Y no se trata de una disquisición semántica, sino de un elemento que indica que el socialismo en este siglo que ya tenemos el privilegio de vivir, es continuidad –negación dialéctica-y no ruptura, con las tradiciones y experiencias pasadas.

La concepción de ruptura con el pasado, es insostenible, producto de la incultura histórica, o de aviesos intereses casi siempre diversionistas y divisionistas. El socialismo, desde antes de Marx y Engels, es una idea de humanismo, dignificación y emancipación humana, que busca lograr una sociedad de felicidad, y prosperidad para el conjunto de la sociedad. Ese es el ideal del socialismo, una sociedad donde no haya explotación del hombre por el hombre, donde no haya egoísmo.

En el logro de estos propósitos la humanidad acumula siglos de experiencias, y tuvo la oportunidad de adelantar como nunca antes este propósito, cuando los obreros y campesinos de Rusia derrocaron al zarismo y triunfaron en la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917. Hay quienes intentan votar junto con el agua, a la criatura. Y junto con los errores e insuficiencias, negar el enorme paso que dieron con el nacimiento de la URSS, los pueblos de aquel multinacional Estado, y con el toda la humanidad.

No caben dudas de que se quiso tergiversar el discurso del Presidente Hugo Chávez –de hecho se manipuló la buena voluntad del líder bolivariano-, donde se refería al Socialismo en el Siglo XXI. Se puso en acción una operación mediática –no casualmente monitoreada y multiplicada por los aparatos mediáticos del imperio-, que afirmaba el llamado Socialismo del Siglo XXI, como necesaria negación al socialismo que fracasó en la centuria anterior. Tal afirmación sazonada con extemporáneos discursos antiestalinistas y antisoviéticos, pronto dieron paso a los discursos anticomunistas, divisionista e irresponsables.

Ver el marxismo como receta es un dogma. Y desafortunadamente hoy, alrededor del socialismo en el siglo XXI, aparecen nuevas recetas. Están los que desde Europa y Norteamérica nos quieren “iluminar” e imponer sus posiciones. Convencernos, por ejemplo, de que el socialismo se puede construir desde las computadoras. No faltan lo que están tan a la izquierda de la izquierda, que definitivamente aparecen cual gurús superrevolucionarios, infalibles en sus juicios críticos de todo y de todos. Las elucubraciones de unos y otros no pasan de sus cuartos de soñar.

No se trata de que quienes sustentan la izquierda desde Europa o la Norteamérica imperialista, estén incapacitados para pensar la revolución en América Latina y el Caribe. Hay compañeros que en esta dirección realizan un loable trabajo. De ellos apreciamos sus aportes, incluidas sus críticas nacidas de la más solidaria militancia, de una sincera amistad.

Me refiero a los que se publicitan como nuevos Carlos Marx modernos, y presionan para ajustar la realidad a sus elucubraciones, para obligar a los compañeros a que asuman sus tesis, desechando cualquier otra lectura teórica, y toda construcción colectiva, desde la experiencia y la sapiencia de nuestros pueblos. En definitiva estos autoprotogenios carecen de objetividad y juicio histórico. Las posturas petulantes y egocéntricas que una y otra vez asumen, cuando se les contradice o critica, demuestran la subvaloración colonialista de que son portadores. No nos reconocen posibilidad de interlocución, ni capacidad de pensar y realizar lecturas propias.

El Presidente Chávez nunca ha colegiado con tales posturas. Parte el líder bolivariano de un profundo estudio y respeto por la historia latinoamericana, y en particular por la historia de las ideas emancipadoras, de los movimientos revolucionarios que le han antecedido. Su lógica que nace entonces de esa reflexión histórica y de su propia praxis, es la de una revolución con las masas populares. Es la seguridad de que el socialismo –como afirmara el Amauta José Carlos Mariátegui- se pelea todos los días, y no puede ser copia ni calco, sino creación heroica.

Volver al marxismo de Mariátegui, como al marxismo del cubano Julio Antonio Mella, nos coloca en un momento fundacional de riqueza extraordinaria. Cuando aún no se habían generalizado las exclusiones y los sectarismo que en unos y otros partidos y fuerzas revolucionarias de la región se multiplicaron, para debilitarnos y dividirnos, mientras el imperio y la oligarquía si se unían y cohesionaba en sus ofensivas contrarrevolucionarias. Tenemos que acabar de darnos cuenta de que tanto, en los movimientos revolucionarios de los años treinta-cuarenta, como en los sesenta-setenta del pasado siglo, la desunión, las disputas y los desencuentros entre los revolucionarios, constituyeron el factor principal, en las derrotas que sufrimos.

Este volver a los temas fundacionales del marxismo y el socialismo sin dudas nos lleva también a una lectura contemporánea de Marx, Engels, Lenin y sus más preclaros seguidores: ¿Dónde está en estos forjadores la receta del socialismo? ¿Dónde sus tesis? ¿Dónde la confrontación de esa tesis con la realidad, las circunstancias y los sujetos concretos? ¿Acaso Marx construyó la Internacional tal como pensó la necesidad y viabilidad de la organización? ¿Y Lenin llevó a cabo en la Rusia zarista que había heredado la Revolución, un proyecto socialista aséptico, previamente diseñado en su maravilloso cerebro? Ni ellos, ni Mao Zedong, Ho Chi Min, ni Fidel, el Che o Amílcar Cabral dirigieron proyectos lineales, químicamente puros.

La teoría se fertiliza con la práctica, y la política no es la realización de lo que se piensa, sino paso a paso, de lo posible. La teoría por demás no siempre precede a la práctica, la vorágine de la revolución supera toda posibilidad de intelección previa, impone nuevas circunstancias y retos. La teoría entonces es la sistematización del conocimiento aplicado, sobre todo de la praxis sostenida y exitosa.

Más que modelos, los más certeros precursores del presente combate por la emancipación económica y social, fijaron principios, métodos y certezas. ¿Por qué medir hoy el socialismo por los modelos preexistentes, si los que acometieron esas primeras y gigantescas audacias sociales y políticas no tenían modelos? Socialismo ayer y hoy es convencimiento y lucha intransigente por la liberación social, contra el imperialismo y el capitalismo. Es eticidad revolucionaria, confianza en el pueblo, organización y unidad, construcción de poder popular, combate emancipatorio, rescate y desarrollo cultural, dominio del conocimiento, solución de viejas y nuevas exclusiones, igualdad y fraternidad, solidaridad e internacionalismo.

Por el socialismo se combate todos los días, en el espacio íntimo de nuestras personalidades y familias, en los colectivos, en los movimientos, en los gobiernos, con el poder y en la lucha por el poder. Socialismo es en definitiva un combate continuo y permanente por desenajenar al hombre y sus circunstancias, y en ese camino vencer, en concreto, personalmente, las miserias, prejuicios y fantasmas que todos y todas tenemos.

Entonces el marxismo tal como lo comprendemos, mantiene hoy sus esencias revolucionarias. Porque nos proporciona en cada momento histórico, la articulación con lo mejor y más progresivo del pensamiento y la realización social. Y esto es lo que siempre dijeron los clásicos. Ellos nos legaron con sus obras magistrales, un método para investigar y pensar este mundo contradictorio y además nos dotaron de un sólido instrumental para transformar revolucionariamente a la sociedad y a cada uno de nosotros en sí mismo.

Y si hablamos de socialismo en el Siglo XXI Latinoamericano y Caribeño, lo primero que debemos situar es que ese socialismo ya existe en Cuba. En la Revolución Cubana que arriba precisamente en estos días, a su primer cincuentenario de realizaciones y heroísmo cotidiano.

¿Es casualidad que los mismos personajes que proponen la ruptura ahistórica con el socialismo del siglo XX, se estén dedicando últimamente a tomar distancia y a reprochar a Cuba? ¿A coincidir con los voceros del imperio en satanizarnos por estalinistas, ortodoxos, conservadores…? ¿En sus alertas sobre una cubanización de Venezuela o de Bolivia?

De lo que se trata es de que Cuba les descoloca su propuesta, con una realidad muy concreta: Existimos, peleamos todos los días por nuestro socialismo. Hemos logrado vencer el más colosal bloqueo, la agresión económica y política más larga y criminal de que se tenga cuenta en la historia contemporánea. Somos una sociedad organizada, con logros que resultan colosales e inobjetables.

Nuestro socialismo no es, ni puede ser perfecto. Es perfectible y esta posibilidad y voluntad ha resultado hasta hoy, el elemento más dinámico y decisivo del proceso revolucionario cubano. En Cuba no hay espacio para fabricar una disidencia contrarrevolucionaria, porque el disentir, discrepar, y debatir son ejercicios cotidianos en la construcción de la unidad de los revolucionarios. Y cada día nos percatamos de que solo así, fortaleceremos más la cohesión de las y los patriotas, solo así multiplicamos en certezas y sólidas realizaciones, la cultura superior, la inteligencia colectiva y los valores socialistas, que la propia Revolución ha creado.

Estamos produciendo cambios decisivos para nuestra nación desde hace cincuenta años, y hoy en el Siglo XXI, seguimos en esta dirección. Con voluntad, coraje y confianza. Con el genio de Fidel Castro y el Partido de toda la nación. Con Raúl Castro, que no por genes, sino por audacia, valor y resultados concretos, obtuvo el aprecio de un pueblo que no puede ser engañado, que es profundamente crítico, que no regala méritos. Así arribamos al medio siglo de la Revolución. Tiempo infinitamente corto en la historia humana, y a su vez decisivo, trascendental, en tanto coincide exactamente con mi propia vida, la de mis hijos y amigos, su futuro.

Ni ellos mismos se los creen: la “transición” en el MINFAR y el MININT


Por Néstor García Iturbe*

Dentro de los estudios que han realizado los famosos “tanques pensantes” estadounidenses en relación con la forma de llevar a cabo la subversión política ideológica contra Cuba, cuyo objetivo principal es facilitar lo que ellos denominan “transición”, no podía faltar el análisis de cómo debe realizarse este proceso dentro del MINFAR y del MININT.

Con esos fines, el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, dentro de un programa subvencionado por la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), realizó una investigación que fue dirigida por el Coronel Glenn Alexander Crowther, la cual se publicó en agosto del 2007, titulada “Requerimientos de Seguridad para la post-transición en Cuba.”

El Coronel Crowther , que ocupa el cargo de Profesor Investigador de Estudios sobre la Seguridad Nacional en dicho Instituto, posee una amplia hoja de servicio, una profunda experiencia en asuntos relacionados con la Seguridad Nacional de Estados Unidos y una alta preparación académica, lo que indica que el mismo fue cuidadosamente seleccionado para realizar este estudio.

Su carrera militar comenzó a nivel de pelotón y posteriormente de compañía en el 17 Regimiento de Infantería y la 7ma. División de Infantería Ligera en Fort Ord, California. Estuvo destacado al frente de una compañía en el área conjunta de seguridad en Pan Mun Jom , Corea y en el Centro de Entrenamiento de Cheju-do del propio país. Ocupo distintos cargos de importancia en el Comando Sur de Estados Unidos en Panamá y en Miami.

Trabajó en el Pentágono como Oficial de Política y Planes Estratégicos del Departamento del Ejército y como Oficial Político Militar en el Directorado de Política y Planes Estratégicos de la Junta de Jefes del Estado Mayor.

Se graduó como Oficial de Infantería del Curso Básico y del Superior. Cursó estudios en la Escuela de Personal para Oficiales Subalternos y en el Colegio para Oficiales Superiores de la Escuela de las Américas. Se graduó en la Escuela Fletcher de Leyes y Diplomacia de la Universidad de Tufts, donde alcanzó la Licenciatura en Relaciones Internacionales. Obtuvo el título de Master en Relaciones Internacionales en la Universidad de Estatal de Troy y terminó el Doctorado en Desarrollo Internacional en la Universidad de Tulane en Italia.

El objetivo del estudio realizado es contribuir al proceso de conceptualización sobre las acciones a realizar en relación con las fuerzas armadas cubanas en un futuro “post-Castro”. Se considera que estas acciones deben estar encaminadas a integrar dichas fuerzas a la “familia” de militares del hemisferio occidental, lo cual requerirá cambios en las misiones que cumplen y en las estructuras que forman su organización.

El estudio se fundamenta en distintas concepciones que conforman un escenario cuya premisa fundamental es que al faltar Fidel nuestra patria se convertiría en un caos. Esta situación requerirá de un tipo distinto de gobierno del que actualmente tenemos. Ese gobierno se califica de “transición”. Para poder perdurar, tendrá necesariamente que modificar las fuerzas armadas cubanas.

Las nuevas fuerzas armadas que se creen no tendrán que estar preparadas para enfrentar una agresión de Estados Unidos, que ya no consideraran su enemigo. Tampoco esas fuerzas armadas tendrán participación en la solución de problemas relacionados con la seguridad interna del país. En la reorganización y tratamiento a los dirigentes de esas fuerzas se aplicará la experiencia de lo aplicado en Nicaragua.

Como puede deducirse de lo planteado en el estudio, se realizaría un cambio total dentro de nuestras fuerzas armadas, de forma tal que no quede nada de lo que existe actualmente. Se plantea aplicar la experiencia de otros países, donde pudieron ir mediatizando y neutralizando a las fuerzas armadas, que de una fuerza revolucionaria se convirtieron en lo que tradicionalmente existe en países de América Latina.

El señor Crowther explica en su informe que las fuerzas armadas cubanas tienen características especiales, las cuales deben tomarse en consideración para llevar a cabo el proceso que se desea, pues de no hacerlo pudieran surgir serias dificultades con las mismas. Primeramente señala que nuestras fuerzas armadas están profundamente politizadas e identificadas con el gobierno cubano.

Añade que estas tienen un amplio poder dentro de la estructura y funcionamiento del estado, ya que muchos de los dirigentes proceden y mantienen vínculos con las fuerzas armadas.

Dentro del proceso de “transición” deben realizarse serios esfuerzos por convencer a los altos jefes de las fuerzas armadas que deben subordinarse al nuevo gobierno que se establezca, con el fin de que los militares no formen una alianza que se oponga al gobierno de “transición” sino que por el contrario colaboren con el mismo. Para lograr los objetivos señalados se establece una propuesta que consta de distintos pasos, los que son:

1.- Las fuerzas armadas cubanas deberán regirse por las mismas normas de funcionamiento del resto de las fuerzas armadas del Hemisferio Occidental. Estas normas estarán basadas en el “profesionalismo, la neutralidad política y la total subordinación a un gobierno civil”.

Lo que aquí se plantea en síntesis es que sean las fuerzas armadas de Estados Unidos las que establezcan esas normas de conducta. Se habla del “profesionalismo” de las fuerzas que han cometido innumerables crímenes contra la población civil de los países que han invadido a lo largo de los años, que han violado los derechos humanos, que han torturado y han hecho caso omiso al Derecho Internacional Humanitario.

Las fuerzas armadas estadounidenses no tienen “neutralidad política”, pues todas sus acciones van encaminadas a defender el sistema capitalista y a implantarlo en los países que invaden. Tampoco puede decirse que estas fuerzas están “subordinadas a una autoridad civil”, pues actúan con total libertad y en ocasiones han sido utilizadas en reprimir al propio pueblo estadounidense. En mi criterio las fuerzas armadas de Estados Unidos tienen un poder tal, que es el gobierno el que se subordina a los intereses de las mismas.

2.- Debe sustituirse el Ministerio de las Fuerzas Armadas por otro órgano que se denominaría Ministerio de Defensa, con las mismas funciones de los existentes en otros países de América Latina. Esto implicaría además, eliminar las funciones que realiza relacionadas con la seguridad interna del país. Para asegurar que el proceso se realice adecuadamente, “cubanos exilados” que cuenten con experiencia militar podrían asesorar, entrenar y establecer el campo de actuación de las nuevas fuerzas.

El problema no sería simplemente un cambio de nombre, junto con eso se aplicaría un profundo cambio de funciones que reduciría el potencial defensivo de nuestras fuerzas armadas. Como colofón a esta propuesta se incluye en la misma la participación de “cubanos exilados” que serían los encargados de materializar el cambio. Evidentemente el señor Crouther no sabe lo que está diciendo.

3.- Debe eliminarse todo tipo de cooperación entre el MINFAR y el MININT, de forma tal que los efectivos y medios que se destinan a resolver los problemas de la seguridad interna estén separados de los destinados a la defensa del país.

Lo principal de esta propuesta es precisamente el dividir las fuerzas, romper el bloque monolítico que forman MINFAR-MININT para poder actuar con mayor libertad en contra de ambos cuando se apliquen las medidas propias de la “transición”.

4.- Debe eliminarse de las actividades del MINFAR la actividad económica. Este tipo de actividad será desarrollada por comerciantes del sector privado o por organismos civiles del gobierno. Al MINFAR se le asignará un presupuesto con el que deberá cubrir todas sus necesidades.

Aquí la propuesta tiene varios ángulos, uno de ellos es la reinstauración de la propiedad privada en la vida de la nación cubana. La actividad seguramente la desarrollarían “cubanos exilados” o empresas estadounidenses con el fin de llenarse los bolsillos con las utilidades. Por otra parte se reducirían las posibilidades económicas del MINFAR al presupuesto que se le asigne, lo cual sería otra vía para limitar y controlar sus actividades.

5.- No deben desmovilizarse los efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pues esto pudiera crear un vacío en el aparato de seguridad, lo cual pudiera resultar peligroso. La desmovilización pudiera verse como una agresión a las FAR y provocar la Guerra de Todo el Pueblo contra Estados Unidos y el gobierno de “transición” que se instaure en el poder. Debe crearse un clima que favorezca la confianza de las fuerzas armadas en el nuevo gobierno.

Como puede verse la idea principal del estudio realizado es que el nuevo gobierno se gane la confianza de las fuerzas armadas para que estas mantengan control de la situación y tener que enfrentar la menor cantidad de situaciones posibles que afecten la seguridad nacional. Interesante la referencia a la Guerra de todo el Pueblo, pues con la misma se demuestra que la consideran un importante elemento en el enfrentamiento a Estados Unidos.

6.- Para lograr la “profesionalización” de las fuerzas armadas cubanas debe además involucrarse a otros países de América Latina que actúan con una alta “profesionalidad”. Entre otros pudieran incorporarse instructores de Colombia y El Salvador.

Independientemente de toda una serie de hechos que se han dado a la publicidad donde se involucran a las fuerzas armadas de los países que se ponen como ejemplo en el documento, que no son precisamente ejemplo de “profesionalidad” ni de respeto a los derechos de la población civil, los seleccionados son aquellos que tienen una mayor vinculación y subordinación a las fuerzas armadas de Estados Unidos. Lo que realmente se trataría de alcanzar sería eso, volver a los tiempos anteriores a la Revolución, cuando los “asesores” estadounidenses eran los que dictaban normas y subvencionaban al ejército y la policía de Batista.

7.- Abandonar la doctrina de la Guerra de todo el Pueblo, ya que Estados Unidos dejaría de ser un enemigo para Cuba.

Por segunda vez en el documento se menciona la Guerra de todo el Pueblo y la necesidad de que nuestras fuerzas armadas la abandonen como doctrina de guerra. La única explicación que damos a esto es que el análisis realizado por el enemigo principal en relación con nuestra doctrina militar le permite concluir que una invasión a nuestro país sería altamente costosa, tanto en vidas como en equipamiento, que sería una guerra prolongada y que no tienen seguridad de salir airosos de la misma.

Como resultado de abandonar nuestra doctrina militar, se plantea una sustancial reducción de las fuerzas armadas cubanas, tanto en medios como en efectivos, lo que disminuiría sustancialmente su capacidad operativa.

8.- Tanto la Milicia como los Comités de Defensa de la Revolución deben disolverse para poder llevar a cabo la “transición”. Esto sería una consecuencia de abandonar la doctrina de la Guerra de todo el Pueblo.

Verdaderamente hay preocupación con la Guerra de todo el Pueblo, lo demuestra que la vuelven a mencionar en el documento y además plantean la disolución de la Milicia y los CDR, lo cual demuestra que de acuerdo a los estimados del enemigo estas dos organizaciones resultan de vital importancia para la defensa de la Revolución.

9.- La “transición” debe convertir las fuerzas armadas cubanas en una fuerza de carácter voluntario. Esto se recomienda instrumentarlo a largo plazo.

Aquí existe una contradicción en el propio documento, pues se plantea la “profesionalización” y posteriormente se dice que deben convertirse en una fuerza de carácter voluntario. Es difícil que una fuerza de carácter voluntario pueda “profesionalizarse”.

Una fuerza de carácter voluntario tendría los conocimientos mínimos para ejecutar una acción militar, no tendría la preparación necesaria para utilizar los medios de defensa de alta complejidad técnica y científica que forman parte del arsenal de unas fuerzas armadas mejor preparadas.

Posiblemente lo que se aspira es que nuestras fuerzas armadas no cuenten con armas de una alta tecnología y poder, lo cual las tendría siempre en desventaja con las estadounidenses.

10.- Se recomienda ser paciente durante el proceso de “transición”, pues algunos oficiales de las FAR apoyarían los cambios mientras otros se opondrían.

El documento recomienda ir aplicando gradualmente la subversión política, el comprometimiento económico, el otorgamiento de becas y otros mecanismos que puedan actuar contra la ética y el espíritu de cuerpo de nuestras fuerza armadas. La idea es comprometer la mayor cantidad posible de oficiales y finalmente, aquellos que se mantengan firmes, jubilarlos.

11.- Se recomienda que en cuanto se establezca el gobierno de “transición” se nombre un grupo de oficiales estadounidenses como asesores en problemas militares y de seguridad. Debe asegurarse el establecer de inmediato la comunicación con los militares cubanos, la cual debe ser amistosa y respetuosa para ganarse su confianza.

Estos nombramientos serían el complemento necesario para aplicar la subversión y todas las demás acciones enumeradas en el punto anterior. El personal que nombre Estados Unidos vendrá con la tarea de penetrar nuestras fuerzas armadas mediante el reclutamiento de oficiales con el fin de fortalecer las posiciones estadounidenses dentro de las mismas. Introducir el “american way of life” dentro de nuestras fuerzas armadas.

12.- Debe establecerse lo antes posible la cooperación entre los servicios de seguridad estadounidenses y cubanos. Para estos fines también se nombrarán “asesores” que promoverán el intercambio de información y además darán becas para que oficiales de la seguridad cubana pasen cursos en escuelas de la seguridad estadounidense. Se establecerá la cooperación en todas las ramas de los servicios de seguridad, todo el MININT.

La idea principal es aplicar en el MININT el mismo método que con los miembros del MINFAR. Los “asesores” tendrán como objetivo la penetración y reclutamiento de oficiales de los servicios de seguridad cubanos y el MININT en general.

El objetivo es ejercer influencia política, subvertir, pervertir y destruir uno de los pilares de la Revolución para evitar cualquier oposición a la “transición”.

13.- Dejar de aplicarle a Cuba legislaciones punitivas que perjudiquen a la isla como la Ley Helms-Burton y otras. Debe asegurarse que el gobierno de “transición” no se sienta atacado, que busque en Estados Unidos todo tipo de ayuda para evitar que lo haga con Venezuela o la República Popular China.

Lo que aquí se plantea es una idea importante para complementar el plan ideado por Crowther, el cortar todo tipo de vínculo con países que pudieran interferir en sus objetivos y que Estados Unidos tenga el monopolio de estos. Toda la ayuda y asesoramiento debe ser ofrecida por ellos, no promover que se busque en otros países cuya influencia pudiera retardar u obstaculizar los planes que tienen con la isla.

14.- Ser magnánimo en el tratamiento a las fuerzas cubanas, no humillarlas, mostrarles comprensión y entendimiento, darles confianza, que se sientan protegidas. No hablarles del pasado, hablarles del futuro.

La idea es que los “asesores” dentro de su labor de reclutamiento, utilicen los métodos mas sofisticados y se alejen de la contradicción. Que los oficiales cubanos encuentren en ellos personas comprensibles, educadas, que los tratan con respeto lo cual ayudaría a que ofrezcan su colaboración.

Dentro de todo este plan se le otorga un papel importante a la vinculación de los oficiales cubanos con oficiales de países donde existió un régimen comunista y que en la actualidad son países “democráticos”. Estos pueden también ejercer influencia y contar a los cubanos sus experiencias para eliminar temores y que la disposición a cooperar con el gobierno de “transición” se incremente y solidifique. Algunos de estos países también deberán enviar “asesores” o al menos Agregados Militares a sus Embajadas en Cuba.

En resumen esto es lo que plantea el estudio del Coronel Crowther. Puede decirse que el mismo esta impregnado del subjetivismo, la preponderancia y la mala intención. Por su origen y objetivos no podríamos esperar otro tipo de enfoque.

El documento muestra públicamente las intenciones que existen en relación con el MINFAR y el MININT durante un gobierno de “transición”, como ellos lo califican. Pero, acaso ellos han contado con los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior. Se creerán ellos, que ese pensamiento podrá convertirse en realidad. Como alguien una vez dijo: “Ni ellos mismos se los creen”. Pero, tienen que justificar un salario.

* Dr. Néstor García Iturbe, Doctor en Ciencias Históricas. Miembro del consejo Científico y del consejo Asesor del ISRI

50 años no es NADA, 50 años es mucho

Por Tomás Borge

La Revolución cubana al cumplir 50 años le ha otorgado al género humano una lección de vida, decoro y resistencia, algo llamado heroísmo, inigualable.

¿De dónde proviene esta cátedra? Para mi la isla se montó en un caballo para cabalgar en Dos Ríos, donde entregó su sangre el joven poeta, orador y patriota José Martí. Se podría sospechar que buscó el martirio para que Cuba fuera posible.

Después de Martí los revolucionarios cubanos han desafiado el peligro tan solo para convertir a esa isla insolente y dulce, con vocación de antorcha, en deseo vehemente de ser ejemplo.

Fidel no se explica sin Martí. Fidel -luminoso, terco, irreprochable, de lágrima fácil y a ratos enojado- puso deliberadamente en peligro su vida –igual que Martí- no sólo durante la guerra, desafió huracanes e incendios y explosiones y se empecino en decir siempre la verdad y ver bastante más allá de las próximas fechas.

Aunque Raúl Castro brilla con luz propia no sería explicable sin Fidel. Nada sería explicable ni siquiera el faro aventajado del Che, o la singular solidaridad de Cuba, o la protección excepcional durante ciclones y epidemias de la vida humana, sin Fidel.

Más aún: yo creo que los cambios de América Latina –Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y otros- nacieron en Dos Ríos y en la Sierra Maestra.

50 años es un parpadeo en la historia pero es mucho también por tanta acumulación de júbilo, reciedumbre, lágrimas y sangre.

Algo parecido ocurrió en Venezuela. Sin Bolívar la revolución sería imposible: pero se sabe, Chávez es posible por Bolívar y Fidel. En Nicaragua el FSLN no sería explicable sin Sandino. Pero, me consta, Carlos Fonseca -su principal fundador- fue posible por Sandino y por Fidel.

Cuba es la razón de un abrazo para siempre.


Ratificaciones, rectificaciones y cambios

Ratificaciones, rectificaciones y cambios: La Revolución Cubana en el Siglo XXI. II Parte

Por Felipe de J. Pérez Cruz

Ponencia presentada en la Conferencia Internacional “Experiencias históricas de las transiciones y los desafíos en curso”, organizada por la Fundación Rosa Luxemburgo , el Instituto del Socialismo Mundial y el Centro de Estudios de Partidos, del Buró de Compilaciones y Traducciones del Partido Comunista Chino, Beijing, noviembre 2008

Resultados en curso

Tras la reforma económica ha variado la estructura del aparato productivo nacional, la centralidad del complejo azucarero fue radicalmente cambiada, los servicios, eminentemente el turismo, la medicina y el conocimiento, asumieron un papel preponderante en el conjunto de la economía cubana.

En el 2007 la economía cubana alcanzó un crecimiento del 7,5 por ciento. Este esfuerzo se materializa en el crecimiento de un 5,0 por ciento en la productividad del trabajo; un 16,8 por ciento de las inversiones; el crecimiento de sectores claves como el agropecuario, que lo hizo en un 24,7 por ciento, la industria en un 7,8 por ciento; el transporte en un 7,9 por ciento; y los servicios con un 11,7 por ciento. Igualmente se incrementaron un 24, por ciento las exportaciones de bienes y servicios, frente a un 2 por ciento las importaciones, obteniéndose un saldo positivo en la balanza comercial. El Perfeccionamiento Empresarial ha alcanzado niveles apreciables de organización, disciplina y eficiencia, en la gestión de las entidades en las cuales se aplicó.


El turismo fue el sector líder, porque es el que aporta el mayor importe de ingreso bruto al país, y tiene a la vez un efecto multiplicador muy importante. El sector hizo favorables transformaciones organizativas, implantó mayor disciplina y control, que han significado mayor eficiencia. A su vez, el producto turístico cubano precisó más su diseño cultural y social, rompiéndose los esquemas sexistas y banalizantes con que inicialmente se proyectó por no pocos turoperadores internacionales (20).


Los indicadores globales que el país obtuvo en el 2007, manifiestan avances en áreas específicas, donde se han concentrado las mayores insuficiencias durante estos años (21). La productividad del trabajo aumentó en un 5 por ciento, las inversiones en un 16.8 por ciento, los servicios con un 11,7 por ciento. El salario medio en términos monetarios creció algo más de 5 por ciento y alcanzó 408 pesos mensuales.

La biotecnología, legítimo orgullo científico de la nación, es un ejemplo de cómo un país pequeño, con tenacidad e inteligente estrategia, puede desarrollar centros de excelencia, con notables resultados económicos. En tal dirección la biotecnología incrementó sus exportaciones e incorporó nuevas tecnologías productivas y medicamentos, logrando aumentar el 90 por ciento de sus exportaciones a más de cincuenta países, a pesar del bloqueo y la persecución comercial desatada por el gobierno estadounidense.


Las exportaciones crecieron en un 40 por ciento en productos tradicionales como el níquel, ron, productos de la pesca, entre otros y en un 13 por ciento en los no tradicionales como medicamentos genéricos, biotecnológicos y equipos médicos (22). De manera general se incrementan un 24, por ciento las exportaciones de bienes y servicios frente a un 2 por ciento las importaciones, obteniéndose un saldo positivo en la balanza comercial. El programa de sustitución de importaciones tiene un comportamiento positivo. La Industria Ligera muestra una tendencia a la recuperación a partir del aprovechamiento de las capacidades actuales y las inversiones realizadas.

La demanda de gobierno se constituyó en uno de los grandes motores del crecimiento. Los planes de mejoramiento de la infraestructura eléctrica, la construcción de viviendas, la expansión de las construcciones y modernizaciones en el sector de la salud, y en obras para la educación se han convertido en uno de los principales estímulos para el crecimiento. Las inversiones crecieron y se han concentrado fundamentalmente en los programas de la Batalla de Ideas. Precisamente por ello los altos índices de crecimiento tienen una repercusión determinante, aunque aún modesta, en el mejoramiento de las condiciones de vida de la población

Las nuevas medidas económicas en curso, que colocan en el mercado interno nuevos productos y servicios, propiciaran una mayor diversidad de la oferta, una recomposición de la canasta de gastos de la familia cubana, nuevos incentivos al trabajo, mayores aportes a los ingresos del Estado vía ventas y, sobre todo, más opciones para los ciudadanos (23).


La Revolución Energética se estableció como un instrumento principal en los propósitos de ahorro de energía y combustible - la intensificación del Programa de Ahorro de Electricidad (PAEC- y mejora en la utilización de los recursos financieros en divisa. A la par de la marcha de la Revolución Energética, la producción de petróleo y gas ha crecido más que el incremento del consumo, y ahora la extracción cubre el 50 por ciento de la demanda y se incorporan nuevos vectores de energía como la eólica y solar. En el 2007 creció 2,2 por ciento y presentó mejores perspectivas por contar con mayor disponibilidad de equipos de perforación.


Las inconformidades

En el 2007 el crecimiento de la economía cubana, superó el 5,6 por ciento mostrado por América Latina. Para la CEPAL Cuba logró el quinto lugar, entre los 33 países que computa este organismo de la ONU. Nos satisfacen los avances alcanzados, pero no dejamos de precisar nuestras inconformidades. A diferencia de no pocos gobiernos, Cuba no hace malabares con cifras y porcientos. Nuestros bien ganados incrementos productivos, lo son respecto al bajo nivel del período especial, y hay conciencia de que el crecimiento alcanzado, no manifiesta aún las potencialidades del sistema productivo cubano.

La cifra de crecimiento alcanzada en el 2007, fue inferior al 10 por ciento planificado. La diferencia entre lo planificado y lo real se debió a la tensión financiera llevada a extremos por la intensa subida de precios de importaciones vitales como alimentos y combustibles. La minuciosa crueldad de la guerra económica de los Estados Unidos en su búsqueda incesante de vías para hacernos daño, ejerció su nada despreciable influencia en las dificultades listadas. A ello se sumó la débil capacidad productiva y organizativa en el sector de la construcción, la mencionada insuficiente producción de alimentos, déficit en la zafra azucarera, y el decrecimiento del turismo. Pero también estuvieron presentes problemáticas centrales como la insuficiente productividad, organización y disciplina del trabajo, el débil ahorro, la escasa preparación y deficiente ejecución de las inversiones, y en tanto insuficiencias e indolencias en los directivos y trabajadores, en sus colectivos de dirección y organizaciones partidistas y sindicales.


Con espíritu crítico y certera racionalidad política, se precisa por las asambleas de trabajadores y la dirección del país, aquellos aspectos que aún son deficitarios. La comprensión de que la armonía en la planificación, la organización y el control resulta esencial en el socialismo, no constituye una convicción generalizada en acciones directivas. No es suficiente el tiempo y la calidad del trabajo que se realiza en muchas entidades. En general, estamos lejos de alcanzar la cultura económica, laboral y productiva que el socialismo demanda, y este es un reto tanto económico como ideológico y político.

Se dan en el país insuficiencias que parten de la falta de rigor en la labor de unos y otros responsables. No se ha acabado el despilfarro, el mal uso de los combustibles, hay mucho por ahorrar todavía mediante la organización, la eficiencia, el control.

El hecho de que la producción agropecuaria sigue muy deprimida constituye uno de los principales motivos de autocrítica. Subrayamos que el sector está lejos de satisfacer la apremiante necesidad de colocar mayores cantidades de productos en los mercados, para hacer bajar los precios, para reducir costosas importaciones de productos que deben ser producidos en el país y propiciar un vuelco favorable en la alimentación del pueblo. En el país sólo se cultivan 3 millones de hectáreas, mientras se disponen de 6 millones de hectáreas de tierra fértil. Luego del gran esfuerzo nacional de los primeros años del período especial, a favor de la siembra de alimentos, entre 1998 y 2007, en sólo 9 años, disminuyó en un 33 por ciento la tierra cultivada.

Aunque el sistema de distribución racionada por la libreta de abastecimientos, se ha mantenido siempre, la variedad de los productos incluidos disminuyó sensiblemente desde 1990, y los consumidores tienen que acudir a otras vías para garantizar la canasta básica. Las alternativas están en mercados agropecuarios de libre concurrencia y en la red de tiendas estatales que venden en CUC, con ofertas a elevados precios. En general aún la recuperación económica no impacta en la economía familiar, la estructura de gasto de la familia cubana sigue concentrada principalmente en la compra de alimentos, destino que absorbe entre el 65 y el 80 por ciento de todo el gasto del ingreso familiar.

Mientras existen los señalados problemas para satisfacer la canasta familiar, en la esfera del consumo social, se manifiesta el derroche, la falta de planificación y el descontrol. En este sustrato crece el delito económico, y desde el se reproduce una cohorte de malversadores, productores ilegales, revendedores y usureros, que acumulan fuerza, con la aspiración de convertirse en una burguesía parasitaria y corrupta. Al analizar el robo de los recursos del Estado y su canalización en el mercado negro, en diversas áreas de las necesidades sociales, no deberá pasarse por alto la incidencia que en ello ejerce la reducida venta a la población (24)

Los retos de la economía cubana también pasan por la recuperación socialista del espacio que ha ganado la economía informal, y la regulación de la imprescindible cuota de poder económico que transferimos a los nuevos sujetos que la reforma económica ha potenciado. Ello debe expresarse en leyes y mecanismos institucionales y fiscales más ágiles y capaces de canalizar una masa sustancial de los recursos que generan estos ciudadanos, hacia la reproducción socialista. Así mismo se impone el combate y eliminación del mercado negro.

Perspectivas del proyecto económico

La tendencia de la economía cubana es a la continuidad del proceso de salida del período especial, con un país mucho más desarrollado, con mayor preparación para encontrar la más idóneas oportunidades, y avanzar en el complejo mundo que vivimos. No obstante el impacto de la sustancial elevación de los precios de los alimentos y combustibles en el mercado internacional y las previsiones sobre el mantenimiento de esta situación, obligará a ajustes y restricciones inevitables en la elaboración del proyecto de Plan para el 2009, y en la proyección de la economía nacional en el futuro inmediato.

La escala nacional de la economía cubana, pasa cada vez más por el trabajo dirigido a explotar las potencialidades de cada territorio, con vistas a dar solución a los problemas de las comunidades, y enriquecer los microentornos naturales y culturales de los ciudadanos. Entonces el tema del desarrollo local, comienza a ocupar un significativo lugar en los proyecto de despliegue del socialismo cubano.

El continuado desarrollo de la industria del turismo, y la sostenida inversión en el desarrollo del complejo tecnológico industrial de la biotecnología, ha conferido un sesgo cualitativo a la estructura del Producto Interno Bruto (PIB) en los últimos años que, lo califica como propio de economías desarrolladas por el componente de valor agregado. No caben dudas de que el éxito de la transformación económica emprendida en los noventa se ha expresado con un sostenido crecimiento de la economía nacional en la última década (25). La planificación centralizada de los recursos es una condición fundamental para el triunfo de la política económica. Nos permite dirigir estos recursos, hacia los objetivos priorizados y compatibilizar el complejo entramado de acciones que forman parte de la política social.


Los datos favorables de las organizaciones internacionales, los lugares alcanzados por nuestro archipiélago en los indicadores de desarrollo humano y sustentable, el reconocido cumplimiento de la Agenda 21, son resultados de mediciones comparativas internacionales, cuyo valor resulta incuestionable. En la base de tales resultados está la consolidación del crecimiento gradual de la economía del país, que acumula un incremento del 42.5 por ciento en su PIB, solo entre el 2004 y el 2007 (26). Se trata de un camino para concretar las nuevas herejías que tiene que conquistas la Revolución Cubana, para violentar las circunstancias adversas, para cambiar la lógica de la economía política que prevalece en el mundo del capital. Y en tal empeño, por sobre las amenazas se dibujan favorables oportunidades.


La vitalidad de la economía socialista está estrechamente asociada a la recuperación, remodelación y redimensionamiento de la economía nacional, al desarrollo científico y tecnológico, al crecimiento de los sectores tradicionales y de las nuevas ramas de la industria, a la multiplicación de los lazos comerciales y financieros internacionales, al efecto de las actuales transformaciones y medidas en la consolidación de una gestión económica eficiente, y sobre todo a que comienza a concretarse el triunfo de la empresa socialista como sector económico predominante, sobre la base de la máxima utilización de los recursos y potencialidades de la nación. Según evaluaciones que se han realizado la productividad del trabajo en el país, aún puede elevarse en casi un 60 por ciento de los casos. La recuperación del papel del salario como medio fundamental de satisfacción de las necesidades de la población es una meta fundamental. La reducción de la liquidez financiera y el progresivo fortalecimiento de la moneda nacional son logros de la política revolucionaria en el período especial, que deben concretarse mucho más.

En el presente y hasta donde es posible vislumbrar el futuro, el tema alimentario y la lucha por la suficiencia agropecuaria es un asunto de máxima importancia, un tema de seguridad nacional. Los cambios institucionales que la agricultura cubana ha experimentado en años recientes, han posibilitado respuestas positivas en el ámbito de la producción, pese a los problemas de abastecimiento de insumos, reposición de maquinaria e instalaciones y deterioro de la infraestructura física. La conversión en cooperativas de la mayor parte de las granjas estatales, junto con la creación de los mercados libres agropecuarios, y la diversidad de esquemas de estimulación de los trabajadores agrícolas, constituyen los principales aciertos del proceso transformativo (27).

Tenemos que revertir definitivamente la tendencia al decrecimiento del área de tierra cultivada (28). La clave de la producción de alimentos pasa por darles recursos a los que tienen tierra; darles tierras a los que quieran y merezcan tenerla (29), y resolver los problemas de la comercialización. Estas nuevas realidades crean condiciones para superar los problemas existentes, y aplicar en él agro cubano, los necesarios cambios estructurales y de conceptos, planteados por el presidente Raúl Castro a partir del 26 de julio del 2007, en la ciudad de Camagüey, respaldados por el pueblo en un intenso proceso de debates efectuados en el país. A su vez, se avanza hacia un nuevo modelo económico - ambiental de la agricultura cubana, para lograr producciones rentables y sostenibles, donde está en marcha la conversión de la agricultura convencional en agricultura orgánica.

En genera a escala de toda la economía nacional, se debe actuar con más precisión. Establecer prioridades y cumplirlas estrictamente. Postergar las inversiones que no sea imprescindible acometer de inmediato, y concentrar los esfuerzos en el proceso de inversiones estratégicas en curso. Hoy se fomenta la inversión bruta de capital, se recupera y moderniza parte del parque industrial en un grupo de empresas estatales. Para ello hay que aprovechar las instalaciones existentes, remodelando viejas edificaciones subutilizadas, de las que hay bastantes por todo el país. La infraestructura energética y el sistema de transporte de cargas (y pasajeros) son objeto de un acelerado proceso de recapitalización física y tecnológica. En la industria donde resulte posible, y se puedan crear las condiciones, hay acudir al doble turno para utilizar mejor los equipos disponibles y acortar el tiempo de terminación de las obras, muy especialmente en el sector de la construcción.

Cuando las instituciones abanderadas de la Globalización neoliberal reconocen que el conocimiento resulta el factor limitante más importante en las aspiraciones de desarrollo de los países subdesarrollados, y que la dotación de conocimiento y su aprovechamiento eficiente se ha convertido en un factor determinante en la competitividad de las naciones, Cuba se encuentra en una posición de relativo privilegio.

El país que ha tenido como centro de sus estrategias de desarrollo al ser humano, está en condiciones de incorporarse con ventajas proporcionales, a la llamada economía del conocimiento. Con una fuerza de trabajo de 10, 8 grados promedio de escolarización y más del 50 por ciento de la misma con niveles de educación medio, medio superior y superior, con una cobertura del 100 por ciento del territorio nacional con escuelas, altos índices de salud y nuevos programas que modernizan y expanden la educación en todos los niveles, las ventajas del país son incuestionables. Concurre además a nuestro favor el factor tiempo, en el sentido de la coincidencia de la relevancia del conocimiento para el desarrollo y nuestra disponibilidad de “recursos hábiles” para enfrentar el reto. Este producto que pudiéramos llamar “cubanos bien instruidos”, es un producto de buena calidad, a un precio adecuado y con costos y sistema de aseguramiento que garantiza una relativa ventaja competitiva al menos en nuestra región, y también entre los países subdesarrollados.


Una de las más sólidas fortalezas económicas de la Revolución está en el Sistema Nacional de Ciencia e Innovación Tecnológica, que posee un alto y novedoso potencial de integración científica, y cuenta entre sus soportes a los polos científico-productivos, integrados por redes cooperativas de los más importantes centros de investigación y de servicios, además de empresas y entidades productoras y universidades.

En el contexto de la informatización del país, nuestra economía y sociedad avanza la articulación creadora de los sistemas de gestión de conocimiento en red (GC-Red). Crecen las exportaciones de software y de una amplia gama de servicios informáticos, incluidas las soluciones tecnológicas integrales (30). Así abrimos un camino hacia la diversificación exportadora sobre la base de productos de alto contenido tecnológico, algo que se reafirma si se suman las exportaciones de máquinas y equipos eléctricos que en lo fundamental son equipos médicos.

El crecimiento futuro debe basarse pues en el aprovechamiento de esta ventaja creada por la Revolución, no solo desarrollando nuevas ramas como la biotecnología o la producción de software, sino también, promoviendo el desplazamiento dentro de la propia cadena o sistema productivo desde los productos de baja intensidad en conocimientos hacia aquellos otros de alta intensidad. El cambio cultural que ello implica, tanto para las organizaciones que los aplican, como para los participantes directos en dichos sistemas, es una de los más trascendentales procesos en curso tanto en la economía como en la sociedad cubana (31).


La revitalización del sistema de comunicaciones mediante la siembra de todo el territorio nacional con una red de conductores de fibra óptica, es parte de la estrategia en pos de incrementar los servicios de telefonía y de datos, introducir la televisión digital terrestre, y elevar la estabilidad e invulnerabilidad de las telecomunicaciones. El proyecto de inminente ejecución de un cable submarino propio para la conexión nodal, coordinado con Venezuela, que nos permitirá romper entre otras las limitaciones impuestas por Estados Unidos a nuestra utilización de Internet, remarca esa estrategia de inversiones de primera importancia, para un desarrollo del conocimiento de extensas miras.

La cooperación con la República Popular China y la República Bolivariana de Venezuela y ha sido decisiva en el replanteo a mediano plazo de la estrategia de desarrollo cubana. El avance de los proyectos de integración estratégica y solidaria de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) (32), nos permitirán un mejor posicionamiento en el complejo entorno económico internacional. Están abiertos nuevos espacios de cooperación en recursos humanos, finanzas, tecnología y comercio en condiciones justas y mutuamente ventajosas.

La relativa apertura, bajo condiciones sumamente restrictivas, del comercio de alimentos con productores de los Estados Unidos, fruto de la lucha contra el bloqueo en el seno de la nación del Norte, representa una oportunidad de reacceder a un mercado de que fuimos injustamente excluidos. Tal perspectiva sin embargo, siempre estará amenazada y obstaculizada por la hostilidad política de la derecha fascista y los grupos de la mafia cubanoamericana. No se puede obviar además, la recesión de la economía estadounidense, y las afectaciones en cadena que ello traerá para la economía internacional, así como del la antesala de crisis en áreas vitales como la alimentaria y energética. Mientras, a plazo mediato avanza la crisis ambiental, que ya directamente nos agrede con cambios climáticos y acontecimientos meteorológicos de severas consecuencias.

Ya habíamos logrado superar los escenarios tan adversos del año 2005, en el que se reunieron dos huracanes que entre ambos provocaron pérdidas por 2 146 millones de pesos y dañaron 100 mil 266 viviendas, de ellas 5 mil 360 destruidas por completo; mientras una sequía de las más intensas que se recuerdan, afectaba a las provincias orientales y Camagüey, al extremo de obligar a costosas medidas de emergencia para abastecer de agua a ciudades como Holguín, Las Tunas y Camagüey. Y recién en este año 2008, el paso de otros dos ciclones en agosto-septiembre, y un tercero inmediatamente después, dieron por resultaron en el desastre climatológico más grave de la historia cubana. Ello ha significado para el país pérdidas superiores a los 8 000 millones de dólares (33).

Si de futuro se trata

Las circunstancias históricas imprevistas de la derrota del modelo soviético y la desaparición de la URSS y el campo socialista, el incremento criminal del bloqueo y la agresión de los Estados Unidos colocaron a la nación cubana, frente a la más compleja coyuntura de toda su historia a principios de la última década del Siglo XX. Es consensual entre los especialistas la consideración de que de una situación como lo que se produjo, ningún país de América Latina y el Caribe la hubiera podido resistir. Junto con la crisis económica, la sociedades estallarían, y con ellas colapsaría la proclamada “gobernabilidad” burguesa. Nada de esto ocurrió en Cuba. Y no fue este el resultado de un milagro, aunque la fe de cientos de cubanas y cubanos en sus dioses blancos y orichas negros, nos acompañara y aportara su tributo de confianza, energía y valor. Se trató esencialmente de una irrefutable manifestación de la fortaleza de la nación y su pueblo, del Partido de vanguardia que lo lidera, de la fuerza y potencialidades de la ideología comunista, de los ideales sociomorales patrióticos y socialistas que en Cuba la enriquecen y concretan, en directrices funcionales, en política y estrategia de victoria.

Eclosionan en la Cuba de hoy, todos los fenómenos de índole diversa que han tenido impacto en el desarrollo económico y social reciente. Hemos abandonado los momentos más complejos y críticos de período especial, pero aún la economía y la sociedad sigue en período especial, en un mundo también en conflicto de crisis. En tanto emergen las realidades y las problemáticas inéditas, de una sociedad donde se interpenetran y condicionan problemas acumulados hasta ahora insolubles, contradicciones que no tienen por qué existir, junto a expresiones maravillosas de lo que hemos alcanzado a realmente ser, en medio de una dinámica cambios revolucionarios, que por sobre todas las dificultades se mantiene y enriquece.

Sabemos que el socialismo no es una estación de sosiego. Ya se piense desde las ciencias sociales, la religión, el arte, o el novísimo aporte de las matemáticas y la informatización, siempre se concretará en un escenario de cruenta lucha emancipadora, contra un enemigo capitalista e imperialista despiadado, y en constante beligerancia. El socialismo ha sido y será, un tránsito histórico de creación heroica, como predijo el Amauta peruano José Carlos Mariátegui. Por tanto no hay conquista inmutable. Hoy en Cuba están presentes todas las fortalezas para el desarrollo, generación y regeneración socialistas. También no pocas de las debilidades del socialismo que realmente existió en la URSS y en otros países socialistas de Europa del Este y parte de excrecencias capitalistas que lograron romper la nunca bien construida hegemonía de los ideales socio morales y la socialidad socialista en los referidos países socialistas europeos.


Asumo que las cubanas y cubanos vivimos una Revolución verdadera, porque se trata de un socialismo con plena capacidad de defenderse y crecer. Y en esta perspectiva considero que nuestra propia evaluación, debe partir precisamente de plantearnos qué tenemos: Sin el balance histórico concreto, sin saber cuál es la herencia a la que no debemos renunciar, nos será imposible establecer un debate certero, sobre los cursos que hay que fortalecer, las rectificaciones a realizar y los cambios que deben producirse.


La economía cubana ha sufrido este año, al mismo tiempo, un deterioro significativo de los términos de intercambio -incremento del precio de los alimentos importados y el petróleo y disminución del precio del níquel-, y los embates, casi de manera simultánea, de tres huracanes con daños que superan todos los récords históricos. Tal escenario pone en peligro las altas tasas de crecimiento que ostenta la economía desde 2004 y la estabilidad monetaria que se ha conservado desde 1995. También ha potenciado en la inmediatez de la vida cotidiana muchas más carencias alimentarias y agudizado la problemática de la vivienda. Frente a tal adversidad el país trabaja arduamente en la recuperación –pienso que con mucha más organización-, en una estrategia que reconoce las urgencias, y las trata de insertar en la política económica y social integral que se configura, con el propósito no solo de lograr las imprescindibles respuestas inmediatas que precisa y reclama la población, sino también los encadenamientos de estas medidas a la dinámica del fortalecimiento a escala histórica del movimiento social progresivo, a la continuidad desenajenadora y por tanto socialista del proceso revolucionario.


La evaluación de las perspectivas del socialismo en Cuba tiene en su polo opuesto, la beligerancia del imperio norteamericano y la actividad irracional, profundamente fascista y terrorista de la mafia cubano americana (34). La llegada al gobierno de los Estados Unidos de un representante de los sectores más pragmáticos de la oligarquía transnacional de casa matriz estadounidense, abre para Cuba un posible cambio en el escenario de la lucha por la defensa de su socialidad, cultura y sistema político socialista.


El nuevo reto nos llevaría del enfrentamiento a la actual política de los cañones, el brutal cerco económico y el aliento al terrorismo; a la de una suerte de tendido de puentes con los retoques –de doble carril o Carril Dos que se intentó en época de Bill Clinton- y las especificidades de una relación que tendría que sortear la oposición virulenta de la derecha fascista del Partido Republicano y sus socios de la mafia cubano americana, lo que colocará siempre como tarea priorizada el continuo fortalecimiento de la defensa y la capacidad combativa de la nación. En tal escenario la lucha ideológica, el combate por la hegemonía ideológico cultural socialista ocuparía un lugar central.


Jamás venceríamos en tal coyuntura, si no triunfamos en el frente económico, en la materialización de un proyecto sustentable de sociedad próspera y humanista, capaz de generar sus propios anticuerpos civilizatorios, frente a las trampas enajenantes de la anomia social, el individualismo y consumismo, que se presenta con atractivos atuendos de confort, competitividad y modernidad tecnológica.


La Habana, noviembre del 2008

Notas y Referencias

  1. La población cubana residente en el país hasta el 31 de diciembre del 2007, era de. 11 236 790. Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas, ONE, Panorama Demográfico. Cuba 2007, ONE Oficinba Nacional de Estadísticas, La Habana, Edición de junio del 2008, p 7
  2. Federico Engels en carta a Kautsky del 12 de septiembre de 1882, en: Carlos Marx y Federico Engels, Obras escogidas en tres tomos, Progreso, Moscú 1973, págs. 185-186.
  3. Carlos Rafael Rodríguez: Cuba en el tránsito al socialismo, 1959-1963. La Habana, Editora Política, 1979; Victor Figueroa Albelo, Jaime García Ruiz y otros: Ensayos Sobre la Construcción Socialista en la Experiencia de Cuba, Editorial de la Universidad Central de Las Villas, Santa Clara 2000.
  4. Ver: “El desarrollo económico y social”, en: Fidel Castro Ruz: Informe Central. Tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba, Editora Política, La Habana, 1986.
  5. Osvaldo Martínez, conferencia, citada por Hedelberto López Blanch: La economía cubana crece pese al bloqueo, Rebelión, www.rebelión.org, 12-04-2008; CEPAL: La Economía Cubana. Reformas Estructurales y desempeño en los noventa. Fondo de Cultura Económica, México, D.F. 1997, pp. 9-10.
  6. Mayra Espino: “Efectos sociales del reajuste económico: igualdad, desigualdad y procesos de complejización en la sociedad cubana” en O. Pérez (compilador): Reflexiones sobre economía cubana, Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2004 pág. 385-419.
  7. Investigación sobre el desarrollo humano en Cuba, Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, Editado por Caguayo S.A., 1996; Luis Gómez Suárez: Las nuevas generaciones de cubanas y cubanos en la primera fila de la Revolución, Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, Dirección de Información y Análisis, La Habana, 2007.
  8. Cifra de carácter conservador que solo incluyen los perjuicios debidamente documentados, pues hay numerosas afectaciones directas e indirectas que no han podido ser cuantificadas. Ministerio de Relaciones Exteriores. República de Cuba, La Habana, septiembre del 2008.
  9. Sociedad Cubana de Derecho Internacional: Agresiones de Estados Unidos a Cuba revolucionaria, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1989; Fabián Escalante Font: Cuba: la guerra secreta de la CIA, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 1994, Ariel Alonso Pérez: La guerra biológica contra Cuba, Editorial Capitán San Luis, La Habana, 2008.
  10. Ministerio del Interior. República de Cuba, La Habana, julio del 2006
  11. Tribunal Supremo Popular, La Habana, julio del 2006.
  12. Ministerio de Relaciones Exteriores: Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores, Granma, 2 de julio del 2008.
  13. Raúl Castro Ruz: “El problema es no detenerse. Raúl en el Consejo Militar del MINFAR. Trabajadores. Ciudad de la Habana, 3 de abril de 1995 p 3.
  14. Jorge Mario Sánchez Egozcue y Juan Triana Cordovi:­ Un panorama actual de la Economía Cubana, las transformaciones en curso y sus retos perspectivos (DT) DT Nº 31/2008 -26/06/2008.
  15. Los miembros de estas nuevas cooperativas se convirtieron en propietarios colectivos de la mayor parte del equipamiento y la maquinaria que previamente pertenecía a las granjas estatales. El Banco Nacional de Cuba (BNC) otorgó créditos a largo plazo (con una tasa de interés del 4 por ciento y con un período de gracia de 3 años) para que las nuevas entidades cooperativas compraran la maquinaria, las inversiones de capital (tales como sistemas e instalaciones de irrigación), y en caso de aplicarse, la inversión existente en cultivos permanentes y el ganado. Los trabajadores cooperativistas de la UBPC son propietarios de lo que producen. Entregan lo que convenian con el Estado y todo su sobrecumplimiento de los planes productivos, lo pueden vender se venden, a precios liberados en los mercados libres agropecuarios (Los mercados libres agropecuarios se constituyeron en octubre/1994; con posterioridad al inicio del proceso de transformación de las empresas agrícolas estatales, Ver: Lázaro Peña Castellanos y Armando Nova González: Transformación económica agrícola: UBPC y Mercado Agropecuario. Centro de Estudios de la Economía Internacional (CIEI) La Habana, 1997). Las ganancias generadas por las UBPC son de su propiedad.
  16. George Carriazo Moreno. “Cambios estructurales en la agricultura cubana: la cooperativización”, En: Dietmar Dirmoser y Jaime Estay (Cood.), Economía y Reforma Económica en Cuba, FESCARIBE. Nueva Sociedad, Caracas, 1997; V. Figueroa: Reforma estructural del régimen agrario de la transición socialista en Cuba. Edición GEDERCO, UCLV, Santa Clara, 2002; Armando Nova González: La agricultura, los alimentos y las transformaciones necesarias, Cuba Siglo XXI, La Habana, 2007.
  17. El objetivo central fue no realizar un violento ajuste sobre los trabajadores, con el típico de miles de trabajadores. Quedó demostrada la sabiduría de decidir que esta compleja tarea fuera un proceso paulatino, sin metas, centralizado, que avanzará en aquellas ramas y actividades con aseguramientos y estabilidad en la materia prima, y en particular que todo crecimiento de los recursos laborales y de nuestros empleos correspondiera a los crecimientos de cada rama de la economía. Para no pocos analistas, los logros alcanzados fueron sorprendentes y evalúan entre sus más destacadas características, la reorganización profunda en la administración, en la organización del trabajo, en la calidad y la eficiencia en la producción, Ver:Josefina Morales: La reforma económica en Cuba, México-Cuba: 1902-2002, Cátedra Extraordinaria “José Martí”, Serie Memorias, núm. 1, UNAM-Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos. México, D. F., 2003. pp. 125-151; Omar Everleny y otros: Cuba. Reflexiones sobre su economía, Universidad de La Habana, La Habana, 2002.
  18. En su análisis sobre el impacto social del proceso de reformas económicas llevadas a cabo en a mitad de los noventa, el estudio realizado conjuntamente por CEPAL, INIE y PNUD concluye: “Las aportaciones del caso cubano son de gran utilidad para la reflexión internacional sobre las posibilidades de lograr el desarrollo productivo con equidad”. Si bien “el balance entre las metas sociales y económicas no siempre ha resultado equilibrado”, sí ha habido “una fuerte capacidad de adaptación de las políticas a fin de limitar los efectos adversos”. Todo ello permite afirmar que la base de la estrategia cubana “ha sido la evaluación constante a fin de alcanzar simultáneamente resultados en términos de equidad, desarrollo y bienestar”, Ver: Jorge Máttar y Elena Álvarez, (coord): Política social y reformas estructurales: Cuba a principios del siglo XXI. CEPAL, INIE y PNUD, México, 2004. pág. 258.
  19. La primera Universidad Popular “José Martí” fue fundada por Julio Antonio Mella, el 3 de noviembre de 1923.
  20. Frente al decrecimiento del flujo turístico, se puso en marcha una nueva estrategia para lograr una mayor afluencia turística. Se basa en cuatro líneas fundamentales: construir hoteles con encanto, modernizar las instalaciones, realizar portales de venta por Internet y fomentar el turismo de salud. Se ha promovido un cambio total en la filosofía de la promoción y la publicidad de la isla, lo que se traduce en nueva imagen. También se realizaron contratos con nuevas agencias de publicidad para hacer acciones más efectivas en el 90 por ciento de los países emisores de turismo a Cuba.
  21. No solo creció la agricultura. El crecimiento del PIB se concreta en actividades económicas de carácter estratégico. La industria logró triplicar el crecimiento alcanzado el año anterior, destacando el níquel que, no obstante las fuertes lluvias en la zona minera y averías en una planta, logró crecer 2,2 por ciento. La industria farmacéutica expandió su producción 21 por ciento, en correspondencia con el fuerte proceso inversionista que en ella se ha efectuado y logró reducir apreciablemente los medicamentos en falta por razones productivas.
  22. Declaraciones de Antonio Luis Carricarte, viceministro de Comercio Extrerior, en Deisy Francis Mexidor, La autoridad y el prestigio de Cuba crecen, Granma,27 de mayo del 2008.
  23. Juan Triana, investigador del Centro de Estudios de la Economía de Cuba de la Universidad de La Habana, IPS, La Habana, 20 marzo del 2008.
  24. Hechos contradictorios también propician esta situación: La comercialización en solo un año de 200 000 toneladas de cemento gris en las tiendas estatales en divisas, mientras sin la correspondiente oferta de áridos en esas mismos establecimientos o en otros, plantea una clara interrogante: , ¿de dónde sacó la población la arena y la piedra para construir?)
  25. Juan Triana Cordovi: Cuba: Desarrollo social, globalización y economía del conocimiento. Centro de Estudios de la Economía Cubana, La Habana , 2003, pág. 2.
  26. José Luis Rodríguez: Presentación de José Luis Rodríguez, Ministro de Economía y Planificación, ante la Asamblea Nacional del Poder Popular del Informe sobre los resultados económicos del 2007, y los lineamientos del plan económico y social para el 2008, Granma, Ciudad de La Habana, 29 de diciembre del 2007.
  27. Antonio F. Romero Gómez: Cuba: transformaciones económicas y el sector agropecuario en los noventa, Centro de Estudios de la Economía Internacional, Universidad de La Habana, La Habana, 2000.
  28. El sector cooperativo y campesino posee hoy el 35 por ciento de la tierra cultivable. De ellos, unos 225 mil son propietarios, y el resto, hasta llegar a 350 mil, usufructuarios, y entre todos son responsables de más del 60 por ciento de la producción agrícola de la nación.
  29. Consejo de Estado: Decreto-Ley No.259 sobre la entrega de tierras ociosas en usufructo, 10 días del mes de julio de 2008.
  30. Centro de Gestión de Redes de Conocimiento: Primer Borrador de la Metodología (Tecnología) para Gestionar Redes de Conocimiento (RdC), Centro de Gestión del Conocimiento y la Tecnología (GECYT), La Habana, junio del 2008.
  31. Contemplan la integración de hardware y software, la instalación del producto, el adiestramiento de especialistas y las operaciones de postventa), ya aporta al país importantes ingresos, y ha hecho posible que inversiones colosales como la de la creación de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI) en septiembre del 2002, ya se halla prácticamente financiado con sus propias producciones.
  32. El ALBA se concretó primero como acuerdo bilateral, entre Cuba y Venezuela el 29 de abril de 200, abierto a todos los países latinoamericanos, que quisieran sumarse. A esta convocatoria se unieron Bolivia, Nicaragua y Honduras.
  33. Información oficial de datos preliminares sobre los daños ocasionados por los huracanes Gustav e Ike, Granma, La Habana, septiembre 15 de 2008.
  34. “Tres días para matar” comunistas han pedido estos facinerosos al imperio, de producirse una invasión a Cuba por las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos.


Ratificaciones, rectificaciones y cambios... I Parte

Ratificaciones, rectificaciones y cambios: La Revolución Cubana en el Siglo XXI
Por Felipe de J. Pérez Cruz


Ponencia presentada en la Conferencia Internacional “Experiencias históricas de las transiciones y los desafíos en curso”, organizada por la Fundación Rosa Luxemburgo , el Instituto del Socialismo Mundial y el Centro de Estudios de Partidos, del Buró de Compilaciones y Traducciones del Partido Comunista Chino, Beijing, noviembre 2008


El título que he propuesto para esta presentación, no nace de un ejercicio literario: resume la tesis central que defiendo para el presente y el futuro inmediato y mediato de mi país. Mi objetivo en esta ponencia será presentarles un resumen de los argumentos que sustentan dicha tesis. Por razones de espacio, solo me voy a referir al eje histórico de la reforma económica en su trascendencia política e ideológica. El debate propiamente sobre política económica, y aspectos no menos trascendentes como los culturales y educacionales, el funcionamiento del sistema político y su articulación con la sociedad civil, el tema de la democracia socialista, pueden ser abordados en el debate posterior.

Parto del criterio de que se debe tener bien claro que ha significado y significa para los 11.2 millones de habitantes de este archipiélago antillano (1), vivir el socialismo que realmente tenemos, en el contexto de la Latinoamérica y del mundo que ha arribado al Siglo XXI. En tanto no fuimos ajenos a los vicios de la apología, y aún no nos hemos librado completamente de ella, la formulación de un enfoque como el que propongo, corre el peligro de motivar las suspicacias que nacen en el genuino rechazo a la alabanza desmedida, cómplice -casi siempre- del espíritu justificativo y retardario.

Corro tal riesgo, porque estoy convencido de la necesidad del balance en positivo. No intentar sistematizar esos logros del socialismo en Cuba, no proponernos su evaluación histórica, política y cultural -o minimizarlos- es algo sumamente errático. Encierra ya un tipo de renuncia siempre a favor de nuestros enemigos ideológicos, y en tanto similar o peor, un dejar el camino sin obstáculos a la adulonería y el engaño, la mediocridad y el oportunismo de uno u otro signo.

La tarea que me propongo no solo se circunscribe al tema cubano. La universalidad de la misión que nos hemos trazado los cubanos y cubanas, hace que al asumir su estudio, entremos de lleno en debates medulares para la vida y el futuro de nuestros pueblos, en particular los latinoamericanos y tercermundistas.

La compleja transición socialista

Los padres del marxismo no dejaron un modelo detallado de la sociedad futura, sino una teoría científica del desarrollo. Carlos Marx y Federico Engels no pudieron prever que el socialismo triunfaría primero en Rusia, la potencia capitalista más atrasada de su época, y que sería definitivamente en el mundo subdesarrollado, donde alcanzaría hasta hoy su más firme concreción. Aún en la consideración de que primero se darían las revoluciones socialistas en Europa y los Estados Unidos, Federico Engels no dejó de prever la complejidad que nuestros países tendrían que vencer “antes de llegar también a la organización socialista” (2).

No somos ajenos los cubanos a los problemas que tenemos por ser un país del Sur, con medio milenio de explotación colonial y neocolonial, subdesarrollado y expoliado por un desigual orden económico internacional. El subdesarrollo heredado, el mercado capitalista y la globalización transnacional amenazan al socialismo en Cuba. Hacen que las condiciones existentes sean insuficientes para producir espontáneamente el nuevo régimen, por lo que la Revolución está obligada a desarrollar –violentar-, una y otra vez las condiciones económicas, políticas e ideológicas existentes, a transformar constante y progresivamente al hombre y la mujer cubanos, y a las condiciones de despliegue de las realizaciones revolucionarias (3).


Nacen además nuestras dificultades de los retos de esa compleja transición socialista, -no resueltos aún por pueblo alguno en la práctica histórica contemporánea-, que se traducen en errores que hemos tenido en la construcción socialista, y en las dificultades para armar un patrón estable de desarrollo. Un problema histórico se sitúa en que Cuba no ha logrado producir suficientes alimentos para su población y depende de las importaciones de productos alimenticios. Cuando los Estados Unidos intentaron paralizar el país y crear una crisis de suministro de energía y alimentos, los generosos términos comerciales ofrecidos por la Unión Soviética permitieron vender nuestra azúcar a cinco veces sobre el precio del mercado mundial, y a su vez, comprar petróleo y productos alimenticios a bajos precios. Del exterior se importaba más del 50 %de las calorías consumidas y el 60 %de las proteínas. Estos problemas no han estado fuera de la evaluación y el análisis de los revolucionarios cubanos, han conllevado a autocríticas rigorosas y nuevas búsquedas, a desacuerdos y debates, que en cada momento, han conducido a planes y medidas concretas: Hay resultados concretos, pero no se ha podido resolver el problema a nivel estratégico.


La praxis revolucionaria cubana –aún necesitada de estudios y fertilizaciones desde el pensamiento científico social y cultural-, nos ha conducido a afrontar una compleja lógica de logros y reveses, avances y estancación, rectificaciones y cambios; pero la tendencia prevaleciente –marcada por el liderazgo de Fidel Castro, Ernesto Che Guevara y Raúl Castro- ha sido la inconformidad, la autocrítica y la búsqueda constante de nuevos espacios de realización revolucionaria. Desde mediados de la década del ochenta, nos percatamos –antes que la dirección soviética hablara de perestroika- de la necesidad de rectificar el modelo socialista en curso. Y en tal criterio se inicia el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas en los debates del III Congreso del PCC en 1986.


El proceso de rectificación de errores y tendencias negativas fue una revolución conceptual profunda y abarcadora, que tuvo por centro la autocrítica y reflexión colectiva, y el reencuentro con los fundamentos más genuinos de la ideología revolucionaria cubana. Precisamente frente a las desviaciones economicistas y el deterioro de la conciencia revolucionaria, la rectificación condujo a reasumir el papel protagónico de la ideología socialista, relegada por la prevalencia de los falsos criterios sobre la eficiencia espontánea de los mecanismos económicos, lo cual implicó un mayor protagonismo de las masas populares. A la rectificación, como proceso, le falto el tiempo que no le concedieron las circunstancias. Entre otros, un ambicioso programa agroalimentario quedó paralizado. Nunca estuvo Cuba tan cerca de crear las bases para su definitiva independencia alimentaria que en aquellos años finales de la década del ochenta (4).


A partir de los años 1989-90, tras el derrumbe de la Unión Soviética, sufrimos la severa crisis económica conocida como período especial. Recordemos que en apenas meses, Cuba se quedó sin un abastecedor estable y a precios justos de combustibles, piezas de repuesto, fertilizantes, de la inmensa mayoría de los insumos de la economía nacional y de buen parte de los alimentos de su canasta básica. Las consecuencias fueron desastrosas para la producción material y en ramas como la ganadera, las pérdidas fueron dramáticas, con afectaciones en los productos lácteos y cárnicos hasta ahora no resueltas. El Producto Interno (PIB) de la nación cayó en –35 por ciento, mientras las importaciones se redujeron en un 75 por ciento. El déficit fiscal se disparó al 33 %del PIB en 1993, cuando entre los economistas se considera que solo un 5 por ciento, resulta un nivel peligroso para cualquier economía (5).


La abrupta llegada del período especial precisó de la concentración de todas las energías de la nación, en las tareas más inmediatas y trascendentales de supervivencia y defensa junto al proyecto socialista, de la vida de todos y cada uno de los cubanos y cubanas. En las críticas circunstancias del período especial el país se vio en la necesidad de iniciar un proceso de ajustes y reformas económicas, reintroducir las relaciones de mercado y abrir sectores de la economía nacional a la propiedad privada, la participación y la inversión del capital extranjero, sin abandonar la regulación planificada de la economía, ni el dominio de la sociedad sobre el curso del desarrollo socialista. Se produjeron fenómenos de reestratificación social, reaparición de sectores de propietarios, gerentes de empresas mixtas y extranjeras y elementos burgueses, de expansión de desigualdades en los ámbitos más diversos, y alteración y fractura del tipo de relacionamiento socialismo-igualdad establecido con anterioridad, lo que se expresó de manera particular en una configuración irregular de las condiciones de vida, el deterioro del consumo social y la aparición de diversas conductas patógenas y con ellas nuevas tensiones sociales e ideológicas. (6). El desestimulo al trabajo se constituyó en un eje disparador de no pocos fenómenos adversos a la socialidad y moralidad socialistas.

En esos tiempos el valor del salario sufrió un golpe del que aún no ha podido recuperase. Los impactos de la situación creada se reflejaron de manera directa en las comunidades y barrios, y en el funcionamiento de la familia cubana. Se observó un descenso del nivel de vida de la familia que incluyó los ingresos económicos, las condiciones de la vivienda y el nivel de equipamiento. El tiempo invertido en las tareas domésticas y el número de éstas aumentó, repercutiendo en la atención y educación de los hijos. (7).

Fueron años en los que desafortunadamente aumentó el número de personas que de alguna manera estaban en condición de exclusión social: No trabajaban, ni estudiaban. Muchos autoexcluidos por el impacto psicológico que representó la abrupta caída de sus condiciones de vida, y otros excluidos por las disfuncionalidades no resueltas del sistema, ahora acrecentadas. La reaparición de fenómenos nocivos prácticamente erradicados y el surgimiento de otros nuevos golpearon el modelo de socialidad socialista. El regreso de la prostitución y el consumo de drogas -los más visibles-, impusieron un importante reto a la moralidad socialista.

El consumismo con sus fetiches de marcas, lujos y joyas doradas, hizo su aparición entre los cubanos y cubanas. El robo y la malversación de la propiedad socialista, en estrecha vinculación con el mercado negro, se configuraron como peligrosos fenómenos. Tales fenómenos negativos afectaron a sectores de la juventud y encontraron su espacio de reproducción en la medida que se fracturaba la equidad existente, y avanzaba el intercambio con el mundo capitalista, la presencia de empresas extranjeras y las primeras experiencias de turismo internacional.

La pesada herencia del subdesarrollo, nuestra cuota de errores e incomprensiones en la forja de la nueva socialidad socialista, y adversidades históricas de la magnitud de la desaparición en bloque de la URSS, y nuestros aliados del socialismo europeo; explican buena parte de nuestras actuales dificultades. Pero nunca se puede soslayar que la vida cubana está lacerada en lo fundamental, por la más despiadada y cruel guerra económica y política, que haya resistido nación alguna, organizada y generalizada a escala internacional por el gobierno de los Estados Unidos, poderoso líder del capitalismo mundial.

El socialismo atípico que definitivamente nació en el Caribe, tuvo la osadía de romper la cadena de dominación de los Estados Unidos en el continente americano. La Revolución Cubana tendría que enfrentar definitivamente un diferendo histórico de más de dos siglos, entre la nación en pugna por auto reafirmarse y crecer, y el poderoso país vecino siempre en plan de conquista y dominación. Para ello ha hecho frente a la más colosal y sistemática agresión económica, política ideológica y cultural que se ejecutara contra pueblo alguno en el Siglo XX, acción criminal que se continúa en esta arrancada de nuevo milenio. Carlos Marx no podía prever este desenlace. Sí lo vio su contemporáneo cubano José Martí, cuando en 1892 creó el Partido Revolucionario Cubano, para impedir a tiempo con la independencia de Cuba y Puerto Rico, la voracidad imperialista del país del Norte.

No hay nación en el mundo que haya tenido que pagar más de 93 000 millones de dólares, que al valor actual de esa moneda equivalen a 224 600 millones de dólares, en menos de medio siglo, por defender su soberanía e independencia nacional (8). Suma que se multiplica en las cuantiosas pérdidas humanas y materiales como resultado de las acciones de guerra biológica y terrorismo de Estado practicadas por el imperio del Norte contra nuestro pequeño país (9).

La década de los noventa, fue particularmente intensa en la cantidad de actos violentos contra Cuba. En todos los años de Revolución, se han producido 713 actos de terrorismo contra Cuba, 56 de ellos a partir de 1990, organizados y financiados desde territorio norteamericano (10) con un saldo de 3 478 muertos y 2099 incapacitados y daños físicos y psíquicos a cientos de víctimas y familiares (11). En suelo de los Estados Unidos la criminal mafia anticubana, con la complacencia de las autoridades federales, ha llevado a cabo centenares de actos terroristas contra instituciones o personas vinculadas a Cuba o favorables a una relación normal con dicho país.

La escalada de las acciones provocadoras organizadas y financiadas por la Sección de Intereses de los Estados Unidos en La Habana (SINA en inglés) ha tenido un constante incremento durante el 2008, en su condición de puntal de la política subversiva del gobierno norteamericano y Estado Mayor del mercenarismo de la contrarrevolución interna. Esta Oficina ha incrementado sus actividades injerencistas e ilegales, a pesar de las reiteradas denuncias realizadas por el Gobierno de Cuba (12).

La reforma económica

En medio de una drástica reducción del nivel de vida y de alimentación de nuestro pueblo, cuando en el mundo occidental repercutía el derrumbe de la URSS convertido en pesimismo y renuncias a los ideales comunistas, y el imperio arreciaba sus ataques con la pretensión de adelantar lo que consideraban una segura muerte o claudicación de la Revolución Cubana; se logró resistir y salvar la Revolución. La capacidad de resistencia y victoria que en la década del noventa demostró la Revolución Cubana, el hecho de que la severa crisis económica no deviniera en crisis política; ratificó como cualidad incuestionable del socialismo cubano, su extraordinario apoyo de masas, demostró que la mayoría del pueblo cubano estaba por el socialismo.

Sobre todos los problemas existentes y las amenazas que se precipitaban, la estrategia puesta en práctica, fue útil para frenar la crisis económica, salvar las principales conquistas del socialismo, y comenzar la recuperación económica.

La supervivencia de la Revolución, sus posibilidades de resistir y avanzar fueron el resultado de ocho factores que la dirección revolucionaria supo desentrañar y conjugar: No intimidarse, precisar las magistrales estratégicas, reagrupar fuerzas y hallar recursos potenciales, decisión de lucha, mirarse críticamente sin perder el vínculo con las masas, consultar con el pueblo y movilizarlo para la lucha, y trabajar continúa y sistemáticamente (13). Estos factores resultaron las variables históricas que permitieron mantener el principio de unidad de la nación en torno a la política y la ideología de los comunistas. Probaron la importancia y trascendencia del Partido único como centro del sistema político del país, dirigente máximo de la resistencia nacional, guía segura en la salida del período especial y fuerza imprescindible para el mantenimiento de la independencia nacional y el socialismo.

En 1992 la Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó un grupo de medidas tendientes a buscar dentro de la crisis, nuevas alternativas, que permitieran salir de tan difíciles circunstancias, sin perder las conquistas fundamentales del socialismo. La reforma económica que entonces se institucionalizó, fue el más activo proceso alrededor del cual se concretó la estrategia de victoria de la Revolución.

En el verano de 1993 fue dictada la despenalización de la tenencia de dólares y divisas en general, decisión que no solo significaba la legalización de la posesión de dólares, sino la despolitización de la tenencia de dinero norteamericano, por lo que tuvo junto al económico un impacto político e ideológico (14).

La despenalización del dólar produjo un efecto trascendente en la economía, al mover el patrón de acumulación hacia la moneda norteamericana, y estimular el envío de remesas desde el exterior, y el desarrollo de sectores dolarizados que realizarían prácticamente todas sus operaciones en divisa, fundamentalmente, el turismo y el mercado interno en moneda convertible. A través de los instrumentos que el Estado articuló ambos sectores se convirtieron en los que más divisas canalizaron hacia el resto de la economía. Con la circulación del dólar, se inició la emisión del peso convertible (CUC) a partir de 1994, y se creó una institución financiera no bancaria, para darle convertibilidad al peso cubano y al peso convertible. También fue ampliado el sistema financiero y se diversificaron los instrumentos de ahorro de la población.

Los cambios en la política económica se dirigieron a normar y estimula el trabajo por cuenta propia y a abrir los mercados “liberados” para productos agropecuarios, industriales y artesanales, donde los precios serían determinados por la competencia, y a los cuales concurren todo tipo de productor, sea este una empresa estatal, cooperativa, privado o un trabajador individual. Las empresas estatales y cooperativas con compromisos de entrega, podían concurrir, después de haber cumplido sus compromisos de productos al Estado, con lo que se protegían los suministros para el consumo social y los que se distribuyen de manera equitativa en la canasta básica de toda la población.

Cuando el país en 1993 se enfrenta a la necesidad de instrumentar un proceso de transformaciones estructurales en la economía, adquirió preeminencia impulsar cambios imprescindibles, en el sector agropecuario. Este sector fue entonces objeto de una reestructuración, y se decide a partir de octubre de 1993, la transformación del sistema estatal de granjas agrícolas; que constituía la forma dominante dentro de la estructura agropecuaria de Cuba. Surgen entonces las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC).

Mediante el arrendamiento de la tierra propiedad de la nación -sin que medie pago de rentas- en usufructo permanente, se estimuló a los obreros agrícolas a la constitución de UBPC. (15). Las UBPC fueron formadas en las peores condiciones: con aguda escasez de petróleo, piezas de repuesto, instrumentos, etc.; lo que hizo difícil obtener a corto plazo ganancias reales a partir de un mayor esfuerzo productivo. No obstante representaron un cambio trascendente en la forma de gestión de la agricultura cubana (16).

En la lógica de las reformas, se ejecutó otro conjunto de medidas económicas tendentes a la disminución del desequilibrio financiero interno. A fines de 1995 se aprobó una nueva ley de inversiones extranjeras que estimuló la presencia de capital foráneo e incorporó la posibilidad del desarrollo de “zonas francas y parques industriales”, como vía para estimular el desarrollo de empresas con financiamiento exterior. Más recientemente, en 1996 fue aprobado un decreto-ley mediante el cual se acuerda el establecimiento en el país de zonas francas y parques industriales.

Estas transformaciones económicas dieron paso a una etapa de recuperación económica a partir de 1994. La eficacia de los mecanismos aplicados, permitió convertir los dólares recibidos en financiación para los sectores con menos capacidad para generar moneda convertible de manera autónoma. Objetivamente se paró la crisis económica y se obtuvieron los primeros indicios de las posibilidades reales de sobrevivir y desarrollarse que tenía la nación, sobre la base de sus potencialidades internas, sus reservas de eficiencia económica y social. Paralelamente se amplió la democracia socialista y la participación comprometida del pueblo en la toma de decisiones para solucionar sus problemas y perfeccionar el socialismo. Con el pueblo se discutieron las principales decisiones de la reforma económica.

Comenzó un gradual evolución de la actividad económica, registrándose un decenio de crecimiento promedio anual cercano al 4 por ciento. Acompañó tal proceso la corrección de las finanzas públicas, y se pasó de un déficit presupuestal del 33.5 %del PIB en 1993, al 3.0 %en el 2003. La liquidez en manos de la población se redujo del 73.2 %al 34.9 %del PIB en esos mismos años. Entre 1994 y el 2003, el peso cubano se revalorizó de 140 pesos por dólar a valores que han fluctuado entre 18 27 pesos. Así mismo se desaceleró el crecimiento de los precios dados en los primeros años del período especial.

La reforma en la industria cubana se inicia una vez alcanzado cierto control macroeconómico estabilizador, en el sector financiero y en la dinámica de la inversión extranjera directa dirigida hacia sectores industriales. El proceso de reordenamiento laboral constituyó otra de las columnas básicas de la política económica socialista. (17)

Para la recuperación económica del país fue vital la puesta en acción del Perfeccionamiento Empresarial, sistema de gestión económica que comenzó a aplicarse a partir de 1987 en empresas militares cubanas. Se basa en que cada empresa debe diseñar, para sí misma, un sistema económico basado en un mercado, con fuentes de abastecimiento seguras, una alta competitividad y contabilidad confiable. Fue vital para su aplicación que todos los trabajadores de la empresa lo conocieran y asumieran sus nuevas formas de organización y gestión. También en 1997 da Inicio la reforma bancaria.

Las medidas tomadas dieron lugar a una reducción del circulante en 3 000 millones de pesos y ayudaron a revalorizar el peso. De 150 pesos por dólar que llegó a estar el cambio en el país al iniciarse su despenalización, a 22-25 pesos por un dólar, en los últimos años.

La década de los noventa supuso para el país, un proceso de profunda transformación económica y social. Sus resultados no estuvieron exentos de fuertes tenciones y nuevas contradicciones sociales, pero cumplieron el objetivo fundamental pues garantizaron la recuperación económica y mitigaron los efectos más negativos de la crisis, sin por ello renunciar a la defensa de las principales conquistas del socialismo en Cuba (18).

¿Qué es la Batalla de Ideas?

El brutal secuestro del niño Elián González por la mafia terrorista radicada en Miami, fue el detonante el 5 de diciembre de 1999, de una nueva etapa en la lucha del pueblo cubano. Abrió un multidimensional proceso de profundización de la ideología y la obra revolucionaria, que Fidel Castro nombró como Batalla de Ideas. En él se prestó – y se presta- una particular atención a la importancia del factor subjetivo, de la conciencia de las masas en Revolución. En su conducción estratégica Fidel Castro Ruz, enfatizó en la naturaleza humanista de la Revolución, su contenido emancipatorio e irrenunciable vocación solidaria, anticapitalista y antimperialista.

Consecuentemente Fidel desarrolló con la movilización nacional para la liberación del niño secuestrado, un colosal movimiento de opinión pública, de debate y explicación de la situación nacional e internacional, en el que la niñez, la juventud y la familia cubana, ocuparon un singular protagonismo. Nunca, en ninguna otra etapa de la vida política de nuestro país, la ideología del imperialismo fue sometida en el seno de nuestro pueblo a tan demoledora y profunda crítica. El trabajo político ideológico en este período fue enriquecido con nuevos instrumentos de propaganda revolucionaria como lo programas de análisis y debate televisivo de las Mesas Redondas, y las multitudinarias Tribunas Abiertas, desde las que se dirigieron a sus compatriotas cientos de cubanos devenidos en tribunos de la Revolución.

La batalla ideológica no sólo se situó en el ángulo de la contradicción principal que enfrenta el socialismo cubano como consecuencia de la agresividad del poderoso vecino imperialista. Sirvió además para realizar una mirada profunda hacia la sociedad norteamericana y en particular permitió desentrañar las realidades de la vida en Miami como falsa vitrina que vende la propaganda anticubana.

Bajo la dirección de Fidel en esos meses de combate ideológico y político, se pasó revista a los principales problemas que afectan el desarrollo de la socialidad socialista, y el enriquecimiento de la vida espiritual al interior de la sociedad civil cubana. El discurso sobre la igualdad incorporó la necesaria mediación entre las reales oportunidades que ha traído la Revolución para todos los cubanos, y los diversos puntos de partida desde los que han trascendido a los beneficios aportados por la obra revolucionaria cada hombre y mujer, cada familia. Se abordó directamente el tema de la discriminación racial, sus manifestaciones en la actualidad y el vínculo de estas con la esfera económico social y la vida política nacional. La lucha contra los prejuicios y las formas de vida que aún reproducen criterios de discriminación contra la plena participación social de las mujeres cubanas también recibió atención. En tal escenario se crearon nuevas condiciones para avanzar hacia el abordaje y la asunción humanista de la más amplia diversidad sexual de los cubanos y cubanas.

Se desterró definitivamente el discurso sobre las lacras del capitalismo y se fue claramente al reconocimiento de las fuentes sociales de enajenación, que aún están presentes en un país que como el nuestro construye el socialismo cercado por el imperio, a partir del subdesarrollo, y donde no siempre se han encontrado las más idóneas soluciones. Se profundizó en el estudio de las causas de la marginalidad, el delito, la prostitución, drogadicción y su relativo crecimiento en las circunstancias de muchas más desigualdades y diferenciación de patrones de vida, que trajo como consecuencia el período especial.

Se abordó con valentía el análisis del proceso sumergido de acumulación privada de capital, que es alimentado por disímiles vías, en primer lugar por la corrupción, el robo y la malversación de los recursos del Estado, así como por la especulación y explotación de las necesidades alimentarias, y de otra índole del pueblo. Se constató como para ciertos sectores juveniles, los grupos de adinerados y los llamados “nuevos ricos” ya constituían grupos de referencia de los modelos de sociedad de consumo, del individualismo y la apatía social. Y se profundizó en la relación que tales modelos negativos tenían en las conductas patógenas. Así mismo se vio la incidencia que esto traía en el mantenimiento del potencial migratorio y el contrabando migrantes económicos.

La sistematización perspectiva de tal movimiento masivo de educación política Fidel la situó en el mundo de la cultura, y en tal dimensión renació con la Universidad para Todos, el proyecto histórico de la Universidad Popular (19), ahora con los maravillosos recursos audiovisuales desarrollados por la televisión. También la búsqueda de fórmulas para resolver problemas pendientes en las áreas de la educación y el trabajo cultural, así como en la promoción de nuevos programas integrales de amplio espectro sociocultural y científico técnico, con especial énfasis en las nuevas generaciones y en la solución de las brechas de desigualdad existentes en diversos grupos y sectores populares. Más de trescientos programas e iniciativas se trazaron y ejecutaron en la dirección de atender a los grupos populares desfavorecidos. Durante los primeros nueve años del Programa Inversionista de la Batalla de Ideas se concluyeron más de 7000 obras en todo el país y se prevén terminar otras 295.

A dar respuestas a las necesidades de la población ante el grave deterioro de los servicios durante el período especial se consagró el grueso de las obras, pero lejos del asistencialismo burgués, la estrategia del socialismo cubano se dio a la tarea de reparar y crear infraestructura de servicios sociales y culturales, a capacitar para generar un mayor potencial de recursos humanos altamente calificados, a cambiar tradiciones negativas y estilos de vida individualistas y consumistas, con propuestas dirigidas a canalizar las necesidades sociales –y su múltiple individuación- en el contexto de la participación en socialidad socialista.

En el escenario de la Batalla de ideas también se fortaleció la política de seguridad social, se estimularon salarialmente los sectores estatales menos favorecidos con la reforma económica, en particular a los trabajadores que se mantuvieron en la salud, la educación y la investigación científica. Se comenzó a revisar y rectificar un amplio espectro de gratuidades indebidas que no estimulan el trabajo y el estudio, se rectificaron políticas permisivas, y fortaleció la profilaxis social y la consecuente respuesta legal contra los delitos de alta peligrosidad social.

(Notas al final de la II parte; N. del E.)

Algunas novedades en video de Cubainformación TV


José Manzaneda, un hermano de siempre, mantiene desde hace algún tiempo un proyecto solidario con Cuba, una obra, como hubiera dicho Martí, "de infinito amor", que muchos blogueros y medios alternativos de difusión de información vinculan orgullosamente en sus páginas.

Me refiero, por supuesto a Cubainformacion

Hoy la página que
se identifica como "una herramienta del Movimiento de Solidaridad con Cuba para informar acerca de la realidad de este país, incidiendo especialmente en los aspectos que de una manera sistemática silencian, censuran o manipulan los grandes medios de comunicación internacionales", nos ha solicitado difundamos algunos de los videos que en los últimos días han puesto a disposición de sus lectores, y toda tarea pasa a segundo plano para colaborar en este noble empeño, y para agradecer, con un abrazo de hermanos, a Manzaneda y a su equipo por esta lucha, diaria, constante, a favor de Cuba. Porque luchar por Cuba es luchar por todo la humanidad.

Gracias, por la solidaridad y el afecto.

El equipo de Cuba coraje


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Concurso Cubainformación

¿Cuba es el único país del mundo sostenible medioambientalmente?

Entrevista


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Bolivia: recuperación de la soberania sobre los recursos naturales - Y parte 2.Marco Antonio Gandarillas, miembro de CEDIB, habla sobre la recuperación de la soberania sobre los recursos naturales en Bolivia.
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Impactos de las multinacionales sobre las mujeres y resistencias en A. Latina (I). Graciela Rodríguez, de la Red Internacional "Género y Comercio". Impactos de agrocombustibles o privatización de agua y sanidad sobre las mujeres y otros temas.
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Impactos de las multinacionales sobre mujeres y resistencias en A. Latina (y II). Graciela Rodríguez, de la Red Internacional "Género y Comercio". Cuba y Fidel en la lucha contra el ALCA, Encuentro Movim. Sociales en La Habana, el ALBA, etc.
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Construyendo otro desarrollo

Cuba y la FAO: las políticas agrarias y el cambio climático.Declaraciones del representante de la FAO en Cuba, coincidiendo con el Día Mundial de la Alimentación.
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Cuba potencia las carreras universitarias agropecuarias. Debido a las necesidades del país, el Ministerio de Educación Superior aumenta la oferta de carreras agroeconómicas para garantizar especialistas en estas ramas.
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Internacionalismo cubano, hoy

El Presidente de Timor Leste propondrá a los médicos cubanos para el Premio Nobel de la Paz. 233 cubanos y cubanas profesionales de la salud, con una media de 15 años de experiencia, atienden a la población civil de Timor Leste.
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Declaran Cochabamba (Bolivia) territorio libre de analfabetismo. En la ceremonia, Evo Morales agradeció la ayuda a Cuba y a Venezuela por su apoyo al Programa Nacional de Alfabetización.
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Huracanes y recuperación


Evaluación de daños ocasionados por el huracán Paloma en Camagüey. Ramiro Valdés Menendez, Ministro de Comunicaciones, visita las zonas afectadas de Santa Cruz del Sur (Camagüey).
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El huracán Paloma afecta a empresa pesquera en Las Tunas. Fuertes daños en la empresa pesquera industrial de Las Tunas, ubicada en Guayaba, con pérdidas materiales que superan los 10.000 pesos.
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Reconstrucción de las casas de tabaco de Isla de la Juventud. Ante el inminente inicio de la nueva campaña tabaquera, el campesinado habanero ayuda a la reconstrucción de los daños producidos por los huracanes en el municipio especial.
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Recuperación de la oferta turística de Viñales tras el paso de los huracanes. Los tres hoteles del foco turístico de Viñales, el más importante de Pinar del Río, reciben ya a visitantes de todo el mundo, coincidiendo con el inicio de la temporada alta.
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Cultura: la riqueza cubana

José Villa Soberón, Premio Nacional de Artes Plásticas 2008. Otorgado este premio anual al creador de las famosas estatuas en bronce de Lennon o Benny Moré, entre otras, y vicepresidente de la UNEAC.
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Casa de las Américas: 50 años de divulgación cultural. La institución fundada en 1959 por Haydée Santamaría celebrará próximamente su 50 aniversario.
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Memorias e historias

50º aniversario del frente guerrillero de Las Villas: la columna nº 8 "Ciro Redondo".

Testimonios de ex-combatientes de la columna nº 8 "Ciro Redondo", comandada por el Che, en su avance por las cercanías del Escambray.
Cubainformación: una brecha en el bloqueo mediático

José Manzaneda - Coordinador Cubainformación

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Recibe Fidel a Hu Jintao

Recibe Fidel a Hu JintaoSostuvo un fraternal encuentro con el Presidente de la República Popular China. El diálogo sostenido por Fidel y Jintao fue expresivo de los lazos amistosos que unen a los pueblos, gobiernos y partidos de ambos países

18 de noviembre de 2008 18:52:22 GMT

En la mañana de hoy, el líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, sostuvo un fraternal encuentro con el Presidente de la República Popular China, Hu Jintao, y parte de la delegación que le acompaña.

El diálogo sostenido por Fidel y Jintao fue expresivo de los lazos amistosos que unen a los pueblos, gobiernos y partidos de ambos países. Durante el intercambio coincidieron en el análisis de la compleja situación internacional, en la importancia que tiene esa visita y los acuerdos que serán rubricados entre Cuba y China.

Estados Unidos y la Revolución Cubana. (I Parte)

Estados Unidos y la Revolución Cubana. Del diferendo a la confrontación. 1959-1960. (I Parte)
Por Orlando Cruz Capote

Una revisión de cualquier información, discurso y documentación de las autoridades de Washington y sus medios de comunicación masiva, acerca de sus percepciones y posiciones con respecto a los cambios operados en Cuba, a partir del primero de Enero de 1959, arrojaría que cualesquiera que fueran los matices en las formas, el establishment de ese país reaccionó con el mismo sentido y contenido en las diferentes fases del proceso revolucionario cubano: la espera vigilante hostil y la agresividad fueron la práctica predominante en todas sus acciones. Los Estados Unidos y sus elites de poder, ya fueran demócratas o republicanos, liberales o conservadores, moderados o reaccionarios no podían aceptar cualquier camino de reformas nacionalistas, más o menos radicales, que hicieran disminuir o liquidar el dominio de ese país sobre Cuba. Por eso, desde el primer instante (incluso antes del triunfo revolucionario), el gobierno estadounidense intentó promover la caída del gobierno revolucionario de Cuba. Los medios para “resolver el problema cubano” abarcaron desde el aumento progresivo de las presiones económicas, comerciales, financieras, políticas y diplomáticas, el crecimiento de la labor de subversión y desestabilización del régimen cubano, para ir provocando su aislamiento del mundo y, en especial, de América Latina y el Caribe, hasta las acciones encaminadas para intervenir militarmente, directa o indirectamente, con sus fuerzas armadas y mercenarias, apoyadas por la OEA, con el fin de derrocarlo. Pero en un comienzo estas acciones no estuvieron articuladas en un plan único.

Las preguntas clásicas iniciales de los gobernantes del Potomac fueron las de siempre. Había que precisar que tipo de gobierno se implantaría en Cuba, cuales serían sus relaciones con EE.UU. y de que modo podrían afectar las relaciones de éste con el resto de América Latina y el Caribe. Esas mismas interrogantes se la habían hecho desde los tiempos de Augusto César Sandino y, más tarde, con el gobierno guatemalteco de Jacobo Arbenz. Y ya se conocen las respuestas que dieron a estos casos. Por eso, el 7 de enero de 1959, el gobierno de los EE.UU., con el presidente Dwight W. Eisenhower, reconoció al nuevo Gobierno Revolucionario de Cuba, aunque ya habían recepcionado, confabuladamente, en territorio estadounidense a los tránsfugas de la justicia revolucionaria, incluyendo a los funcionarios de alto y mediano nivel del gobierno batistiano, miembros de los aparatos represivos, los asesinos, torturadores, chivatos-delatores, jueces comprometidos, ladrones del erario público, etc. Un poco más adelante abrirían sus puertas migratorias a todos los grupos y sectores de la alta y mediana clase burguesa y terrateniente cubana -dependiente y clientelista-, así como a los médicos, ingenieros, obreros calificados y a todos aquellos que se sintieron afectados por las leyes revolucionarias, aunque algunos de ellos de una manera psicológica, ideopolítica e incluso engañados y manipulados por las campañas mediáticas, pues la Revolución podía brindarles más beneficios que perjuicios. A pesar de las solicitudes del nuevo gobierno provisional cubano de extradición sobre los principales homicidas y truhanes, los Estados Unidos les dio inmunidad de toda índole y no autorizó su devolución. Estas serían las bases sociales de la primera -y siempre eterna- contrarrevolución en el denominado exilio miamense.

La primera medida del Gobierno Revolucionario de Cuba que les impactó fue la expulsión inmediata de la misión militar norteamericana de la Isla. Tal decisión anunciada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, el día 9 de enero de 1959, los dejó atónitos. A una pregunta sobre la decisión del gobierno de EE.UU. de retirar la misión militar si el Gobierno Revolucionario lo solicitaba, Fidel respondió de manera tajante que “(...) El Gobierno de los Estados Unidos no tiene derecho a tener una misión aquí permanentemente, eso en primer lugar. O sea, que eso es una prerrogativa no del Departamento de Estado, si no del Gobierno Revolucionario de Cuba”. (Fidel Castro Ruz Comparecencia en el programa “Ante la Prensa”, 9 de enero de 1959, Versiones Taquigráficas del Consejo de Estado, Archivo del Instituto de Historia de Cuba) Y el 13 de enero confirmó esa idea: “(...) No hay derecho a que sigamos manteniendo a los que estuvieron enseñando a los soldados a matar cubanos. (...) no queremos espías dentro de las fuerzas armadas de la República, ni conspiradores”. (Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado en el almuerzo homenaje que el Club de Leones ofreció al Ejército Rebelde, 13 de enero de 1959, en El pensamiento de Fidel Castro. Selección Temática, T. I., Vol. I, Instituto de Historia del Movimiento Comunista y de la Revolución Socialista de Cuba, Editora Política, La Habana, 1985).

El gobierno norteamericano y sus dependencias no emitieron un juicio final ni siquiera inmediato al respecto. El sondeo político había comenzado. Y se abstuvieron de realizar declaraciones y realizar acciones muy agresivas ante este hecho en específico que provocara una radicalización del proceso, todo lo contrario a lo que han afirmado algunos estudiosos en el exterior. En ese sentido es sintomático que el embajador Earl T. Smith solicitara su renuncia al Departamento de Estado, la cual fue aceptada por el Presidente de ese país. Tal acción trató de borrar, de alguna forma, los estrechos vínculos del Departamento de Estado con Batista. En su lugar, enviaron a Phillip W. Bonsal, el 10 de enero, quién trató en todo momento de conocer los propósitos de las nuevas autoridades cubanas y estableció inmediatamente conversaciones, secretas o de espaldas a la máxima dirección político-militar, con las figuras menos radicales dentro del primer Gobierno Revolucionario, para tantear sus posiciones y conocer de primera mano hasta donde era posible el “desvío” de la Revolución en su rumbo más nacionalista y antinorteamericano.

Un ejemplo de ello, se puede apreciar claramente, en el telegrama del Embajador Bonsal al Departamento de Estado, el 4 de junio de 1959, donde se explica que “(...) Muchos Ministros incluyendo a Rufo López Fresquet y Humberto Sorí Marín, son conocidos por haberse opuesto a la Ley (Agraria), pero la han secundado en vez de excluirla por completo. (...) López Fresquet piensa que los ruinosos efectos económicos llevarán a su modificación en el término de seis meses. Carrillo, del Banco de Desarrollo Agrícola e Industrial, hablando con los funcionarios de la embajada la noche anterior”. (Telegram 1500 from Havana, June 4, 1959; Department of States, Central Files, Lot. 837. 16/6-459).

Este primer gabinete ministerial revolucionario era en realidad muy heterogéneo. En sus filas, predominaron las personalidades revolucionarias y otras, que fueron radicalizándose en el proceso, entre ellos se pueden mencionar a los luchadores y personalidades revolucionarias como: Armando Hart Dávalos, Faustino Pérez Hernández, Julio Martínez Páez, Luis Orlando Rodríguez, Luis M. Buch Rodríguez, Raúl Cepero Bonilla, Regino Boti, Augusto R. Martínez Arango, Enrique Ostulki Osacki. Incluso, en fechas tempranas fue incluido en el gobierno el compañero Osvaldo Dorticós Torrado como Ministro Encargado de la Ponencia y Estudios de leyes Revolucionarias. (1) Pero también estuvieron presentes figuras reformistas y moderadas cuya inclusión en el mismo estuvo dada por la necesidad de la Revolución de lograr cierta unidad entre todas las agrupaciones antibatistianas, antes y después del triunfo. Así, en el gobierno hubo figuras políticas de “viejo estilo” como Manuel Urrutia Lleó, José Miró Cardona y Roberto Agramante, personas como Manuel Ray, quien perteneció al Movimiento de Resistencia Cívica; un viejo miembro del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) como Manuel Fernández, quien, además, perteneció al autenticismo; y un grupo de intelectuales identificados como nacional-reformistas como Felipe Pazos y Rufo López Fresquet y, otros como Elena Mederos, Ángel Fernández y el Comandante Humberto Sorí Marín. Muchos de estos individuos traicionaron a la Revolución algún tiempo después y se marcharon hacia los Estados Unidos.

Por lo tanto, la comunicación e identificación del embajador Bonsal con el Presidente Manuel Urrutia Lleó y otras personalidades no revolucionarias persiguieron el objetivo de que no se alteraran las relaciones con los EE.UU. y, mucho menos, se afectaran los intereses norteamericanos en la Isla. Tales ideas “moderadas” del enviado diplomático pronto se vieron frustradas al dimitir José Miró Cardona y el resto del gabinete, el 13 de febrero de 1959 y, asumir el 16 de febrero el premierato, el Comandante en Jefe Fidel Castro, en lo que se consideró la solución a la primera crisis institucional de dicho gobierno. El otro golpe propinado a los intentos del imperialismo de socavar la unidad y el funcionamiento del gobierno revolucionario sucedió cuando, el 11 de junio se produce la segunda crisis institucional y son sustituidos algunos de los ministros, unos por razones políticas y otros con el objetivo de mejorar la eficiencia de los organismos que dirigían. En ese momento entran a formar parte del gabinete Raúl Roa García, como Secretario de Estado (el 23 de diciembre de 1959, se pasa a denominar Ministerio de Relaciones Exteriores), el Comandante Pedro Miret Prieto, José A. Naranjo, Julio Camacho Aguilera y otros.

Poco después, el 16 de julio ante las actividades y posiciones vacilantes, conspirativas y anticomunistas del Presidente Manuel Urrutia, el Comandante en Jefe Fidel Castro, renunció a su cargo de Primer Ministro. En una alocución en la televisión Fidel Castro expone las causas de su renuencia a continuar en el cargo por la actitud no revolucionaria y muy pronorteamericana de Urrutia. Las declaraciones públicas (televisivas) del Presidente Urrutia, el 13 de julio de 1959, censurando las posiciones radicales de la Revolución que catalogó de comunistas tuvieron una repercusión inmediata en los EE.UU. En un telegrama de la embajada norteamericana en La Habana, al Departamento de Estado se indicaba que "(…) las observaciones de Urrutia representaban la declaración anticomunista más firme que alguna vez fuera hecha por miembro alguno de un gobierno revolucionario". (Telegram from the Embassy in Cuba to the Department of State, July 13, 1959. Department of State, Central Files, 737.00/7-1359. Confidential). Este último dimite al cargo, se retira a una casa en los alrededores de La Habana y se introduce tiempo después en una embajada extranjera, marchando hacia los EE.UU. posteriormente. El 26 de Julio de ese año, ante una enorme concentración popular en la Plaza Cívica, en La Habana, el nuevo Presidente de la República Osvaldo Dorticós Torrado, nombrado en una sesión del Consejo de Ministros el 18 de julio, planteó al pueblo congregado que, como se había solicitado en múltiples asambleas obreras (estos llegaron a convocar y realizar una huelga general de 10 minutos), campesinas, estudiantiles y por la población en general, era necesario el retorno del Comandante en Jefe Fidel Castro a su responsabilidad de Primer Ministro y, con la aprobación de las masas congregadas, entre ellas una Caballería Mambisa Campesina, de 10 mil jinetes, traída a Ciudad de La Habana por el Comandante Camilo Cienfuegos que al decir de la oralidad y la prensa de la época, por primera vez la capital de Cuba “se vistió de Guajiros”. Entonces Fidel reasumió su mandato.

Finalmente, en octubre de 1959, se descubre y se desbarató la intentona golpista y sedicionista del traidor y hasta ese momento Comandante Hubert Matos. (2) Luego de la destrucción de esta conspiración “inspirada” en el anticomunismo, las opciones norteamericanas de revertir el proceso revolucionario desde dentro las filas del Gobierno fueron prácticamente nulas.

En todo este lapso de tiempo, el silencio relativo de los círculos de poder estadounidenses no pudo ser eterno. Además de recibir y otorgar el exilio a los antiguos gobernantes de la Isla, a funcionarios enriquecidos ilícitamente y a los torturadores y asesinos que se habían refugiado en los EE.UU., las autoridades de esa nación iniciaron, en el propio mes de enero de 1959, una gran campaña difamatoria contra la Revolución a raíz de los juicios revolucionarios a los criminales de guerra, malversadores y los culpables de la muerte de alrededor de miles de miles de cubanos. Pero el detonante de la gran “explosión” anticubana en los círculos de poder políticos y económicos de Washington fue la promulgación de la Primera Ley de Reforma Agraria, el 17 de mayo de 1959. Antes de esta ley, aunque algunos intereses norteamericanos habían sido perjudicados -la intervención de la Compañía de teléfonos y la de Electricidad, la rebaja de las tarifas de ambas, etc.- no se habían alterados las bases de su sistema de dominación. Con la ley agraria el panorama cambió radicalmente.

A las acusaciones de que el “Gobierno de La Habana” había realizado un “baño de sangre” (3) al enjuiciar a los criminales, torturadores y asesinos del batistato, Fidel Castro, en un discurso el 16 de enero en el Palacio Presidencial (hoy Museo de la Revolución), ante una multitud de pueblo, respondió que era legítimo tal acto de justicia revolucionaria, tanto moral como humanamente y que, los EE.UU. no podían abrogarse el papel de juez, luego que habían recibido en su país y brindado inmunidad a la escoria del anterior régimen dictatorial. En este acto la consigna enarbolada fue “Por la aplicación de la justicia y por la demanda a los Estados Unidos de la devolución de los asesinos y criminales de guerra”. Cinco días después, el 21 de enero en otra concentración de cerca de un millón de personas y con la presencia de alrededor de 350 periodistas extranjeros, Fidel Castro volvió a confirmar que el pueblo cubano tenía todo el derecho para llevar a cabo en su tierra todas las prerrogativas soberanas sin intromisiones y presiones de nadie. Y anunció que para contrarrestar esa campaña anticubana nociva para la Revolución comenzaba una contraofensiva nacional e internacional denominada “Operación Verdad. Ello conllevó al viaje de Fidel Castro y otros dirigentes por varios países latinoamericanos, incluidos los Estados Unidos, para explicar el proceso cubano, la legitimidad de los juicios revolucionarios, las garantías legales de los mismos y contraponer aquellas inculpaciones que identificaban las transformaciones nacional liberadoras con las ideas y la práctica del comunismo, cuando no siquiera se hablaba de ello en los medios oficiales cubanos. Entonces se sumaron, en mayo de 1959, los reproches hacia una ley que si erosionaba profundamente las inversiones y propiedades norteamericanas en Cuba y, aún más, quebraba una de las raíces esenciales del capitalismo dependiente cubano. El carácter nacionalista y antiimperialista radical de la Revolución no era una ficción y si una realidad.

Las razones políticas de las élites de poder de Washington empezaban a ser confirmadas. A solo un mes de la entrevista concedida por el Vicepresidente de EE.UU., Richard M. Nixon a Fidel Castro el 19 de abril de 1959, en su visita a ese país iniciada el día 15, invitado por la Asociación Americana de Editores de Periódicos, y luego de tres horas de conversaciones, el vice-mandatario envió un memorando confidencial a la Casa Blanca (Eisenhower), la CIA y al Departamento de Estado donde exponía que, “(...) Castro no es tan ingenuo respecto al comunismo, ni a la disciplina de éste” (Richard M. Nixon Seis Crisis, Ediciones GP, Barcelona, 1967, pp. 391-392), y agregó que se hacía necesaria una operación militar encubierta para derrocarlo. Nixon, en ese momento, estaba siendo tan certero como lo indicaba su viejo olfato político conservador y pragmático. Y no se equivocó esta vez el ultrarreaccionario representante del gobierno norteamericano en cuanto a las ideas del máximo líder cubano. La previsión ideologizante del vicepresidente concordaba -aunque con menos carga ideológica anticomunista- en parte con otras informaciones brindadas por otros funcionarios norteamericanos y la propia CIA, quienes afirmaron en sendas informaciones en abril y junio de 1959 que Castro, (...) Es sin dudas una personalidad fuerte y un líder nato de gran valor y convicciones personales” y que “(...) Lo inspira un sentido mesiánico de misión en beneficio de su pueblo”. (“Unofficial visit of Prime Minister Castro of Cuba to Washington: A Tentative Evaluation”, annexes a Herter a Eisenhower, 23 de April de 1959, Foreign Relations of the United States (FRUS) 1958-60, 6: 483; y en, Special NIE (Cálculo de Inteligencia Nacional, CIA) The situation in The Caribbean Through 1959, 30 de jun. 1959, p.3, NSA (National Security Adviser).

La Primera Ley de Reforma Agraria, aprobada un mes después de esa visita y el diálogo desarrollado en aquella ocasión lo corrobora. La medida de tan amplia repercusión interna, tuvo un eco mucho mayor en el exterior, principalmente en los estados de opinión dentro de los EE.UU. y en la propia América Latina y el Caribe. La gran prensa, los políticos, los oligarcas financieros, los directivos de los grandes monopolios, los comerciantes, los agricultores norteamericanos, entre otros, percibieron que esta ley “los había unido contra la Revolución Cubana”. El gobierno estadounidense solicitó a la Habana que reconsiderase tal acción hostil contra los intereses norteamericanos y exigió que debía compensarse de manera rápida, efectiva y adecuada a los inversionistas y propietarios norteños, La respuesta cubana, digna pero no exenta de sagacidad y habilidad política, explicó la significación de dicha legislación para la verdadera independencia y soberanía de la Isla. Medida que estaba incluso contemplada en la Constitución de 1940, y que permitiría la base para un desarrollo económico estable y sostenido en la agricultura y la industria cubana. Y prometió que los afectados serían damnificados con los bonos de la reforma agraria pero a pagar en el plazo establecido por la ley en 25 años. Y el 26 de julio, en ocasión del VI Aniversario del asalto al Cuartel Moncada, Fidel Castro expresó que, definitivamente, “(...) queremos el mejor entendimiento y las mejores relaciones entre el pueblo de Cuba y el de Estados Unidos, pero no al precio de modificar la ley. No hay otra alternativa”. (Fidel Castro Ruz Discurso pronunciado el 26 de julio de 1959, Departamento de versiones taquigráficas del Consejo de Estado. En Archivo del Instituto de Historia de Cuba).

El consenso contrario a Cuba revolucionaria lo confirmaba el Walt Street Journal, el 24 de junio de 1959: “La controvertida nueva ley (...) ha cristalizado aquí la oposición contra el primer ministro Fidel Castro (...) Pero aunque es difícil descubrir la verdad de los cargos americanos de que el señor Castro flirtea con el comunismo, el hecho de que se hagan estas acusaciones es importante, ya que los acusadores son hombres que poseen cerca de 800 millones de dólares en inversiones en Cuba y eso es importante”. (Robert Scheer y Maurice Zeitlin Cuba, an American Tragedy, Londres, Penguin Books, 1964).

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Folletos de Divulgación Legislativa. Leyes del Gobierno Provisional de la Revolución., Tomos desde enero hasta diciembre de 1959, Editorial Lex, La Habana, 1959; Luis M. Buch Gobierno Revolucionario Cubano. Génesis y Primeros Pasos, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1999 y Luis M. Buch y Reynaldo Suárez Otros Pasos del Gobierno Revolucionario, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2002.

(2) Hubert Matos fue nombrado Jefe Militar de la Plaza de Camagüey. Allí desarrolló una labor conspiradora y escisionista en las filas del Ejército Rebelde, principalmente en la provincia agramontina. Creó una revista, Las Clavelinas, y promocionó su figura para una Cuba contra Fidel y el comunismo. Fue la primera gran traición dentro de las filas revolucionarias al más alto nivel. La respuesta fue contundente, el propio Fidel Castro, así como Camilo Cienfuegos desbarataron ese movimiento, donde algunos compañeros revolucionarios fueron confundidos y, poco después, algunos de ellos volvieron a ser fieles representantes de los intereses de la Revolución. Hubert Matos fue sentenciado a 30 años de privación de libertad, cumpliendo su condena y luego marchó hacia los EE.UU. donde prosiguió su labor contrarrevolucionaria al servicio de la potencia imperial enemiga de Cuba. En, periódico Revolución, La Habana, nros. de octubre y noviembre de 1959.

(3) Los epítetos fueron más allá de estos términos, así se escribió que en Cuba había una “una masa sedienta de sangre”, y que se estaba desarrollando“un concepto extravagante de la justicia”, una “purga de sangre” y una “venganza”, etc. En, The New YorkTimes, 2 de febrero de 1959; New York Mirror, 7 de marzo de 1959; Journal-American, 18 de mayo de 1959; etc., En, Colectivo de autores cubanos De Eisenhower a Reagan, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1987, p. 21.

*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba