Blogia

Cuba: coraje y valor

El fantasma de la tontería «informa» sobre Cuba

Varios artículos revisados hoy, como el que recién difundiera esta bloguera cubana, de la autoría del admirado Caamaño: "¿Cuántos disidentes hay en Cuba?" y el que escribiera Pascual Serrano hace un par de días "La amenaza de Cuba", nos han hecho recordar este trabajo de un compatriota, publicado a inicios del pasado año... Como, evidentemente, es un trabajo que aún no ha perdido vigencia, quiero compartirlo con ustedes, queridos amigos:

El fantasma de la tontería «informa» sobre Cuba

Por Pablo Valiente

«Fantasma de la crítica recorre Cuba de Raúl Castro», «Jóvenes cubanos critican a dictadura». «Quieren ver el mundo real», «La mirada crítica de Silvio», «El periódico comunista critica al Partido Comunista», «La bola de nieve de la crítica llega en Cuba incluso a círculos oficiales», «Intelectuales cubanos se abren a la crítica sin tapujos»... así titulan en las últimas semanas varios medios del mundo las noticias sobre el debate interno en la sociedad cubana al rebotar despachos de corresponsales de prensa acreditados en La Habana.

Se ha tergiversado tanto la realidad de Cuba que cualquier variación en nuestro patrón de conducta pública mueve a analistas, periodistas y agoreros en busca de la noticia de «la hora final de la Revolución». Hasta Silvio Rodríguez, que sin rendir sus guitarras ha vivido toda su vida con la crítica a cuestas, es usado hoy como «avenido» para intentar ilustrar la supuesta rebelión de las conciencias de los cubanos.

Pretender simplificar las cosas no ayuda a su comprensión. ¿Es que en Cuba no ha existido nunca el debate? Desde luego que es ridículo para los cubanos escuchar semejante afirmación. Y no me voy a detener en los aspectos socioculturales y la proyección psicosocial del cubano, harto discutidor, inconforme perenne, crítico burlón y humorista mordaz, aunque nunca suicida que se haya servido de esos recursos para negar su condición humana y política, y mucho menos denigrar su proyecto de país y de familia, como bien reconoce Abel Prieto, nuestro ministro de Cultura, en el lúcido ensayo El oso Misha y el chiste político en el socialismo real.

Está por otro lado la creencia del pensamiento liberal burgués de que en la discrepancia, la confrontación, el enfrentamiento y la inestabilidad de los sistemas están las fuentes de su desarrollo, lo cual para nada tiene que ver con la visión dialéctica de que la estabilidad y desarrollo de los sistemas radica en la unidad y lucha de sus fuerzas internas, en la negación de un estado de cosas que niegue al anterior, dentro de una espiral de transformaciones cualitativas y cuantitativas que sostenemos los que nos adscribimos al pensamiento revolucionario marxista.

No me refiero a nada de eso, sino a los hechos contumaces, porque si algo no ha faltado en esta Revolución son las convocatorias, y no siempre desde las masas, sino también desde la propia dirección revolucionaria, a vivir permanentemente insatisfechos con nuestra obra, a transformarla y a superarla, a criticarla y, sobre todo, a buscarle soluciones; es decir, no solo plantear tiñosas, sino ofrecer jaulas para meterlas. Claro, hablamos de criticar para construir y no para destruir. Ahí está la clave.

Un inventario honesto del pensamiento autocrítico de la Revolución Cubana asombraría a sus más profesionales detractores. Para los cubanos, negarlo sería como desconocer nuestros propios genes. Más allá de las oleadas comunes a cualquier proceso político, como el llamado a la disciplina y la exigencia a fines de los años 70, la rectificación en los 80, los parlamentos obreros en los 90, lo que nos ha faltado tal vez haya sido la consistencia para sostener la reflexión en el tiempo y ahondar en ella cada día, y quizá una actitud diferente de las políticas editoriales y, también, reconozcámoslo, en los periodistas.

Algunos dicen que se exhortaba pero que no había voluntad real de rectificar errores. Otros la emprenden contra los informadores y los medios de información. Terceros bendicen la llegada de la era digital a nuestro ámbito. Todos somos testigos de cómo, en el funcionamiento de las estructuras políticas y económicas, más allá de su marco regulatorio y normativo, son los seres humanos quienes con sus conductas, actitudes e intereses determinamos el rumbo de los acontecimientos y de las organizaciones.

Puede también que una parte de nosotros, crecidos al amparo del Estado socialista paternal, que dominó una buena parte de nuestro camino, no asumimos responsablemente nuestros deberes de propietarios y nos enajenamos de responsabilidades derivadas de esa condición. Los otros de nosotros, que crecimos sobre todo a lo largo del período especial y no fuimos tan beneficiados por el paternalismo, a la vez que coincidimos con una era de mayor exigencia al conocimiento y a la cultura, estamos un poco, solo eso, un poco más predispuestos a responder a los llamados de practicar la crítica, la autocrítica y la reflexión para mejorar nuestra propia obra.

Cabría pensar también, con mente retorcida —porque de todo puede haber tras la alharaca—, que esta sobredimensión mediática de la crítica y la reflexión ciudadanas en Cuba estaría buscando reacciones de contención al proceso, por aquello de «lo que se anda diciendo en la prensa internacional» y porque según asegura la tradición, una vez destapada la caja de Pandora, difícil sería volver a taparla y mucho menos guardar los males.

¿Qué quieren?, ¿stripteases políticos como los de los ex socialistas europeos? Basta de tonterías, señores. Si lo que pretenden es que nos despellejemos en público, no lo lograrán. Si lo que quieren es que nos avergoncemos de nosotros mismos y de nuestra historia, no les daremos la oportunidad. Si lo que buscan es que la humorada desdiga de nuestra condición de pueblo valiente, listo, vencedor, mucho menos les daremos satisfacción. Incluso, tampoco lo obtendrán si persiguieran que, animados por un sentimiento de autopreservación, pusiéramos freno a esta revolución dentro de la propia Revolución y hagamos carne, en vez de proclamarlo en vallas, el concepto de Revolución que definió Fidel en el año 2000.

Por cierto, tomen nota de esa fecha. Tal vez se enteren ahora que la bola de nieve comenzó a rodar hace tiempo, solo que la hacemos visible en el momento oportuno, de la forma adecuada y en el lugar preciso. No olviden que quienes la echaron a rodar son conspiradores natos.

Cuba en la vanguardia de la historia

Por Atilio Borón

Es una tarea ciclópea resumir en unas pocas líneas el significado de algo tan especial como la Revolución Cubana, que el viejo Hegel no hubiera dudado un instante en caracterizar como un acontecimiento «histórico-universal».

Una Revolución que destruyó mitos y prejuicios profundamente arraigados: que la revolución jamás podría triunfar en una Isla situada a 90 millas de Estados Unidos; que el imperialismo jamás permitiría la existencia de un país socialista en su patio trasero; que la revolución era impensable en un país subdesarrollado y, para colmo, sin el protagonismo de un partido «marxista-leninista» conduciendo la insurrección de las masas. Todos estos pronósticos, y muchos otros que sería largo enumerar, fueron refutados por el triunfo del Movimiento 26 de Julio y la consolidación y heroica sobrevivencia de la Revolución Cubana.

En efecto: ha sido —y sigue siendo— una hazaña resistir a medio siglo de un bloqueo económico sin precedentes en la historia de la humanidad y que año tras año es condenado por casi todos los países de la ONU, con la excepción de Estados Unidos y un puñado de sus indignos «estados-clientes». Pensemos simplemente lo que hubiera ocurrido en la Argentina (o cualquier otro país) ante un bloqueo de apenas un año, limitando drásticamente desde la importación de bienes esenciales hasta el ancho de banda de la Internet: este país se habría desintegrado producto de la conmoción social y la crisis integral que los sufrimientos y privaciones del bloqueo habrían desencadenado.

Es precisamente por eso que quien no quiera hablar del imperialismo norteamericano y sus políticas de permanente bloqueo y agresión hacia Cuba debería abstenerse de formular cualquier tipo de crítica a la Revolución. Es bien importante marcar esta postura porque tanto dentro como fuera de la Isla —especialmente el «progresismo bienpensante», una especie ampliamente difundida en la región— no son pocos quienes disparan sus dardos contra las asignaturas pendientes de la Revolución sin hacer la menor mención al influjo radicalmente desestabilizador de la política del imperio. Es cierto que hay mucho por hacer todavía en Cuba pero, ¿cómo explicar esas falencias al margen de un bloqueo de medio siglo cuyo costo, según cálculos muy conservadores, oscila en torno a los 93 000 millones de dólares, una cifra dos veces superior al Producto Interno Bruto de Cuba, más allá de otras consecuencias que trascienden lo económico y que se miden en vidas humanas y en sufrimientos innecesarios e indiscriminados de toda la población? Cualquier crítica a la política, la economía o la sociedad cubana que no comience por un análisis del bloqueo y su demoledor impacto termina siendo —involuntariamente pero eso no importa— objetivamente reaccionaria. Equivaldría, salvando las distancias, a criticar a los judíos que lucharon con extraordinaria valentía y dignidad en la defensa del gueto de Varsovia por su incapacidad para resistir a los embates de la maquinaria militar de los nazis, explicando su aniquilamiento como producto exclusivo de la situación interna del gueto e ignorando por completo el contexto más amplio que hizo posible su derrota.

A las restricciones propias del bloqueo habría que agregar, entre muchas otras, el humillante servilismo de la casi totalidad de los países de la región, con la honrosa excepción de México, que ante un ucase del imperio cortaron relaciones con la patria de Martí a partir de 1962, profundizando los efectos deletéreos del bloqueo. Pese a ello, los 50 años de la Revolución encuentran a Cuba sólidamente a la cabeza en una amplia diversidad de índices de desarrollo social. Este es un asunto que ya se da por descontado pero conviene recordarlo puesto que tales logros se alcanzaron bajo la hostilidad permanente de Estados Unidos y debiendo además sobreponerse a las tremendas consecuencias derivadas de la implosión de la Unión Soviética y la desaparición del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME). Los otros países de la región, rutinariamente cubiertos de elogios por la prensa imperialista y sus voceros en el mundo político, registran índices de desarrollo social muy inferiores —en algunos casos vergonzosamente inferiores— a los cubanos pese a que a lo largo de este medio siglo contaron con el permanente apoyo financiero y político de Washington. Un solo indicador habla con elocuencia: la tasa de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos coloca claramente a Cuba por encima de cualquier otro país de las Américas, con un nivel semejante al de Canadá (5/1 000) y aventajando a Estados Unidos (7/1 000), para no hablar de países como Argentina, Brasil, México, en donde estas tasas triplican o cuadruplican a la cubana.

Este cincuentenario plantea renovados desafíos a la Revolución Cubana, originados en: (a) los grandes cambios que caracterizan a la economía mundial y que provocan la obsolescencia del viejo modelo de planificación ultracentralizada; (b) la creciente beligerancia de un imperialismo que se enfrenta con renovadas resistencias a lo largo y ancho del globo, sobre todo luego de la crisis global estallada pocos meses atrás; y, (c) la necesidad de renovar el impulso revolucionario y, sobre todo, transmitirlo a las nuevas generaciones. Desafíos que requieren de respuestas innovadoras pero, como el mismo Fidel lo recordara, para nada significa caer en el «error histórico» de creer que «con métodos capitalistas se puede construir el socialismo». En otras palabras: la indispensable reforma que Cuba necesita no puede significar la reintroducción de métodos capitalistas en la gestión de la economía, como se hizo en China o Vietnam. Cuba, colocada una vez más en la vanguardia de la historia, como a mediados del siglo pasado, deberá transitar por un estrecho sendero en donde se mantenga la planificación de las actividades económicas y el papel rector del Estado pero apelando a estructuras más flexibles de planificación y control y a procesos más ágiles de conducción y ejecución. De lo contrario las desigualdades se multiplicarían y la corrupción y la desmoralización resultante de las mismas podrían, al cabo de un tiempo, debilitar irreparablemente el impulso revolucionario y favorecer los planes de la reacción imperialista. Fue ese el mensaje claramente expresado por Fidel en su discurso de noviembre de 2005 en la Universidad de La Habana. Por eso Cuba está a la vanguardia de la historia, realizando un experimento sin precedentes: reformar al socialismo pero profundizando el socialismo. Al igual que antes, Cuba rompe con todos los manuales y con el saber convencional. Estamos seguros de que también en esta oportunidad el éxito rubricará su osadía.

Una reflexión final: imaginemos lo que habría sucedido en América Latina si la Revolución Cubana hubiese sucumbido ante las agresiones del imperialismo o como consecuencia del derrumbe de la Unión Soviética. La respuesta es clara y contundente: en tal hipotético caso nuestra historia habría sido radicalmente diferente. Sin el fuego emancipador preservado heroicamente por Cuba durante medio siglo los pueblos de las Américas difícilmente habrían tenido la inspiración y la audacia para resistir la renovada opresión de que eran objeto, y para rebelarse en contra del imperio y sus lugartenientes locales. Fue su vibrante ejemplo el que incendió la pradera de América Latina en los años 60, lo que alimentó las grandes movilizaciones que impulsaron el ascenso de la Unidad Popular en Chile y el triunfo de Héctor Cámpora en la Argentina. Fue su ejemplo el que abrió el espacio para el giro radical de Juan Velasco Alvarado en el Perú y para la instauración de la Asamblea Popular y el gobierno de Juan José Torres en Bolivia; fue el rotundo mentís que Cuba le propinó al fatalismo y al inmovilismo lo que nutrió la insurgencia constitucionalista del Coronel Francisco Caamaño Deñó en la República Dominicana ultrajada por el invasor yanqui. Fue la inconmovible lealtad y solidaridad de Cuba con todos los pueblos en lucha lo que hizo posible resistir las atrocidades de las dictaduras que asolaron la región en los años 70 y, entre tantas otras cosas, asegurar el triunfo del Sandinismo en Nicaragua y, con el sacrificio de sus hijas e hijos, derrotar al apartheid sudafricano y garantizar la independencia de Angola. Fue la inconmovible fortaleza de Cuba la que la convirtió en referencia obligada cuando, a mediados de los 80, el continente retomaba el escarpado —¡y todavía inconcluso!— sendero de la «transición democrática» agobiado por el peso de una deuda externa que ya en 1985 se definió en La Habana como «incobrable e impagable». Ejemplo que adquirió dimensiones gigantescas cuando la Isla demostró ser capaz de resistir a pie firme el derrumbe de los mal llamados «socialismos realmente existentes», desplomados precisamente por no ser socialismos. Y la Isla resistió en esos terribles momentos las presiones y los cantos de sirenas de los agentes del imperialismo y sus publicistas (entre los cuales sobresale por su dedicación el lobbista número uno de las transnacionales españolas: Felipe González) que le recomendaban a La Habana «volver a la sensatez» y olvidarse de la Revolución, para reemerger victoriosa, como el ave Fénix en medio de la debacle de la Unión Soviética y el CAME para animar a los pueblos del mundo entero a decir ¡basta! Es en este escenario, que lleva la marca indeleble de la resistencia de Cuba como una de sus señas de identidad, que irrumpe la Revolución Bolivariana y la figura excepcional de Hugo Chávez, mientras que más al sur Rafael Correa ponía en marcha su Revolución Ciudadana y en la Bolivia del Che un extraordinario dirigente cocalero, Evo Morales, se proyectaba como el líder de un pueblo en pos de una reivindicación que se le debía desde hacía más de cinco siglos. Hay también otros procesos en marcha en Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y, en general, en casi toda nuestra geografía. Con características externas diferentes según los casos pero, invariablemente —al menos en el espíritu de los pueblos— como expresión de un intransigente rechazo al imperialismo, al capitalismo y las políticas neoliberales que rara vez se refleja en las políticas que propician esos gobiernos.

Todo esto no habría sido posible si Cuba hubiera sido derrotada en Girón, o si sus hombres y mujeres hubiesen defeccionado, abandonando sus ideales, ahogando la antorcha que con tanto esfuerzo y dignidad sostuvieron en alto durante medio siglo. Por eso la deuda de los pueblos latinoamericanos —y en gran medida también los del África Sub-sahariana— con la Revolución Cubana es inmensa. Una Revolución cuyo internacionalismo la llevó a apoyar a todos los movimientos de liberación nacional de América Latina y el Caribe, a todos los gobiernos que sinceramente se proponían cambiar las vetustas e injustas estructuras de nuestras sociedades y a derrotar, empuñando las armas, a los fascistas sudafricanos apoyados por las «democracias occidentales» bajo la conducción de Estados Unidos. Y como si todo lo anterior no fuera suficiente hoy Cuba inunda al Tercer Mundo de médicos, enfermeros, maestros, instructores deportivos; una Revolución que siembra educación, salud y vida, contra un imperio y sus aliados que siembran ignorancia, destrucción y muerte. Por eso, y por tantas otras cosas que sería imposible siquiera nombrar, vaya nuestra eterna gratitud para con el pueblo y el gobierno cubanos, para Fidel y para Raúl, y antes para el Che, para Camilo, para Haydée, y tantos otros héroes anónimos, cubanas y cubanos que con su lucha cotidiana y su tenacidad de hierro hicieron posible la sobrevivencia de la Revolución y el renacimiento de las perspectivas del socialismo en América Latina.

Fuente: Rebelión

Tomado de http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2009-01-04/cuba-en-la-vanguardia-de-la-historia/

Leelo y difundelo

 

"Perdonen mis amigos lo extenso de mi comentario, espero que ustedes conozcan el italiano y entiendan el mensaje que sigue en su totalidad, yo… por mi parte pediré ayuda a mi querido hermano el P. Iván para que me haga la traducción. Les ruego leer el mensaje que sigue. También les ruego que opinen y difundan al respecto.

Un fuerte, afectuoso y especial abrazo,

Gloria Aline Miranda Zamarriego

APAFAESCUBA

Huancayo - PERÚ"


Con esta solicitud, la querida Gloria Aline, hermana peruana, ha difundido el articulo que en la noche de ayer publicáramos gracias a otra imprescindible, la italiana Miranda Vallero. Con gran esfuerzo -pues no domino en su totalidad el idioma-, he mal traído para ustedes esta traducción, espero que no demasiado mala, de las experiencias de Laura Guglielmi en Cuba


Cuba: ve alla rápido, ve allá pronto…

Laura Guglielmi nos cuenta su experiencia en La Habana, Un viaje aplazado por mas de 20 años. Una isla que no termina de sorprenderte, de Laura Guglielmi. La Habana, 29 -12 - 2008

Una cita aplazada por más de veinte años. Para la mayoría de edad, mis padres me regalaron un viaje a New York. Tres dias después, estaba ya aburrida. Inquieta, con el mito de Kerouac en la cabeza, junto a mis amigos tomamos un autobús de Greyhound, con destino a Miami. Pero no bastaba, queríamos ir a Cuba. Me puse casi a discutir, cuando me dijeron en la Agencia de Viajes que no había ningún avión que saliera de la Florida para La Habana. Sabía que había un bloqueo pero no me esperaba que no hubiera ni un vuelo semanal. Pues bien, cambiamos de proyecto y despegamos para Jamaica. Pero esta es toda otra historia. Bella cuanto se quiera, pero toda otra historia. Finalmente, llegué a Cuba el pasado noviembre, en una noche llena de estrellas. Encrucijada de piratas, resguardo para las naves españolas repletas de oro, desde siempre isla rebelde, primero contra los españoles, luego contra los Estados Unidos, es difícil definir a Cuba. Quien regresa a casa, después de estar inmerso en su atmósfera caribeña, regresará pronto. No te satisfaces nunca y cuando la dejas, ya sientes su falta.

Fui afortunada porque, en poco tiempo, he tocado con mis manos una realidad que requiere de mucho más para sentirte parte de ella. En ello me ayudó el amigo periodista Aldo Garzia, que ha vivido en La Habana por tres años, como corresponsal del Manifiesto. Me ha hecho encontrarme con italianos que viven allí desde hace años, como el gran fotógrafo Giuseppe Lo Bartola, personas que me han puesto en la mano las llaves (claves) interpretativas de Cuba. Y luego la actriz Odalys, el fotógrafo John, su compañera Mercedes, el emprendedor Mauro. He estado en casa de Alberto Granados, el “joven” que recorrió América del Sur en motocicleta con el Che, Hoy tiene ochenta años. He encontrado tantos italianos y extranjeros, todos embrujados por esta isla.

En enero, se celebra el cincuentenario de la Revolución de los Barbudos, aquel puñado de rebeldes que bajaron de las montañas de la Sierra Maestra en los años cincuenta: Che Guevara el primero, mito para generaciones de jóvenes. El primero de enero de 1959, el dictador Fulgencio Batista huía de la Habana y los revolucionarios tomaban el poder. Pensaba encontrar en Cuba un régimen policíaco, personas que no pudieran expresar sus disentimientos, una ¿campana? Que me siguiese por todas partes. Un poco como me sucedió en mi viaje a China, Como siempre ha sucedido hasta ahora, en el mundo cuando una revolución agitada por óptimos principios se consolida y deja que sean siempre los mismos a inaccesar al poder.

En cambio no, no ha sido así. Y, al decir esto, expongo mi personalísimo parecer, la impresión de que no puedo comprender todo en quince días. Sé que tantos disidentes o personas que han tenido que ver con Cuba, podrán maldecirme después de haber leído mi intervención. No bastan años para comprender la dinámica de esta isla compleja, la más grande del Caribe, con más de mil kilómetros de largo, con más de diez millones de habitantes. Por lo tanto, tómenlo como una primera impresión.

En general, parece que todos pueden lamentarse del gobierno, desde el taxista que te lleva a divertirte hasta los escritores que escriben cuentos donde se meten con los servicios secretos (Eduardo Del Llano, Unplugged, Gran via). Algunos dicen que las cosas deben cambiar, que están estancadas, que querrían una vida más agitada. Sin embargo, el chofer de coco, el taxi motocicleta todo decorado, habla con una propiedad y una capacidad analítica sobre las cuestiones de política internacional que, entre nosotros, ni los laureados.

Giuliano Montaldo estaba en aquellos días en Cuba para rodar un documental sobre el cincuenta aniversario de la Revolución que saldrá al aire por la RAI en febrero. Lo encontré por casualidad en el Hotel Nacional, uno de los más fascinantes hoteles de la Habana –estilo colonial de los años trienta-, y en nuestra larga conversación me ha contado como ha quedado estupefacto de la cultura de la gente común y de los jóvenes. Yo he tenido la misma idéntica impresión. En Cuba parece que todos tienen lo necesario y casi ninguno lo superfluo. Por necesario entiendo comer, casa, luz, gas y teléfono, instrucción (y disfrute de la cultura) y sanidad pública, entre las mejores del mundo, la mejor seguro de toda América Latina. Pocos tienen auto, pocos pueden viajar al exterior, pocos tienen computadora y conexión a Internet en su casa. Aunque en cambio navegan en sus trabajos. Mientras los autos con sus descargas de gases están destruyendo el planeta, y es una fortuna que en Cuba en tanto haya tan pocos, A mi, sin embargo, si me quitan la posibilidad de viajar me quitan la respiración. Y después Internet es una de las pocas cosas positivas de las últimas décadas. In esto los entiendo.

Sin embargo, sin embargo, sin embargo, la dignidad que tienen los cubanos, su manera de ser no lo he encontrado en ningún otro país considerado pobre. Casi ninguno pide limosna, me sucede más en la ciudad donde vivo, Genova. Ninguno escudriña con avidez en los latones de basura, como he visto en tantas partes del mundo, comprendida la ex comunista Moscú. Quizá porque estuve en Cuba a finales de noviembre e inicios de diciembre, no en plena estación turística [acá comete un error porque el mayor arribo de turistas a Cuba se produce justo en estos meses, lo que llaman el “alta turística” según el argot del ramo. N. del Tr.] no he encontrado tantísimas jineteras. Pero habían y les aseguro que me dio un poco de nauseas ver a estas jóvenes veinteañeras bellas como el sol sentadas a la mesa de los restaurantes con decadentes viejos occidentales. Quizá sólo estaba influenciada por el juicio de dos amigos europeos –varones- que viven alli y me han contado cuantas feas historias han visto: muchos conocidos suyos europeos y también algunas mujeres cayeron y se han casado para después llevarlas a Europa, donde todo ha naufragado tras golpes?, denuncias, abogados y divorcios. Algunos han sido reducidos a la miseria. Más, ¿se podrá amar a cualquiera si median intereses económicos? Pero esto no sucede solo en Cuba, de hecho en otras partes es mucho peor.

Otra cosa que no me esperaba: no hay ninguna celebración del Máximo Líder, en el sentido tradicional de tantos países comunistas, no hay estatuas de Fidel en ninguna parte. Abundan [Sustituyo con una palabra que me parece encaja] las de José Martí, poeta y mártir de la guerra de independencia, un poco como nuestro Garibaldi, no faltan los homenajes a Hemingway. El Che en cambio esta por doquier, casi es un espíritu guía, desde incluso la Plaza de la Revolución: no en estatuas si no en murales. Los Hoteles de lujo de la Habana, estan llenos de artículos sobre el Che, como en nuestros centros sociales. Pero esto no sucede sólo en Cuba, él es un ícono para millones de jóvenes de todo el mundo.

En el museo principal de la Habana, un poco aburrida del arte colonial, no veia la hora de llegar a los artistas de los años sesenta y setenta, estaba curiosa de ver como se las habían arreglado en Cuba, segura de encontrar horribles retratos de políticos. Me equivocaba en grande, no existe arte celebrativo, ninguna traza de realismo socialista en el arte de los noventa, aunque sí algunas obras pueden ser también leídas en clave crítica.

Otra cosa que me ha asombrado: estuve en la sede cubana del Instituto Dante Alighieri, para una conferencia de Mariela Castro, hija de Raúl, el actual Presidente. No sólo no había ninguna escolta policial, si no que ella –una cuarentona despierta e inteligente- estaba allí para hablar de los derechos de los homosexuales y de aquello que esta haciendo, junto a su asociación para promover en el gobierno una suerte de “Dico” [Ley italiana para uniones gay]. Después de la persecución realizada contra los homosexuales algunos años atrás, me parecía imposible que la hija de Raúl, sobrina de Fidel, dijese cosas que comparto en cada coma. Dicen que ella es el futuro de Cuba, por lo que he visto no tendría nada que oponer? Aunque no ame a sus recomendados.

En suma Cuba me ha puesto de buen humor, con una predisposición positiva hacia la vida que no quiero peroder. Será porque en cada esquina encuentro alguno que canta y que baila, serña porque por quince días no he visto una publicidad ni por la calle ni en la televisión. No es que la tenga tomada con la publicidad, da de vivir a mentelocale.it como a tantos otros órganos de prensa, pero prueben a estar un poco de tiempo sin ser bombardeados de nalgas, senos, bíceps que recomiendan cualquier cosa. Si está más a gusto consigo mismo y si alcanza una especie de limpieza visual y mental.

Será por la melancolía que inspira el Malecón –el mítico paseo junto al mar de la Habana- en invierno. Si porque también alli hay invierno, donde la temperatura asciende a 25 grados. Será por la atmósfera decadente de los edificios o por las limousinas de los años cincuenta que se apresuran rumorosas por las calles. Quería ir a Cuba antes que todo esto terminara y he tenido éxito. Una cita aplazada por más de veinte años. Lo dice también la Rough Guide [conocidas guías para viajeros. N. del Tr.], vaya rápido, vaya pronto si todavía no ha ido, porque todo cambiará dentro de poco, cuando la isla entre a formar parte del mundo globalizado. Mas los cubanos –rebeldes y testarudos- han encontrado siempre su camino y no han dicho que el Malecón se llenará de Mc Donald y Pizzas Hut, como dicen todos.

(Los subrayados pertenecen al artículo original)

http://www.mentelocale.it/viaggi_sport/contenuti/index_html/id_contenuti_varint_22713

Estos 50 años fueron de resistencia y firmeza del pueblo

Entrevista realizada al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, por la periodista Talía González Pérez, del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, el 31 de diciembre de 2008

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Entrevista realizada al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, por la periodista Talía González Pérez, del Sistema Informativo de la Televisión CubanaPeriodista: Durante los primeros días del triunfo de la Revolución Cubana, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz expresaba al pueblo que aunque la Revolución había triunfado nadie debía imaginar que en lo adelante todo sería más fácil, sino que en lo adelante tal vez todo sería más difícil. ¿Cuán difícil han sido estos 50 años para construir una Revolución socialista frente a las agresiones imperialistas y el complejo panorama internacional?

Raúl Castro.- La frase del Comandante en Jefe, que fue pronunciada el 8 de enero de 1959, al llegar a la capital, en el antiguo campamento de Columbia, el principal cuartel de la dictadura, la recuerdo con toda nitidez, porque me causó una gran impresión de cómo él veía el futuro, y más ahora a los 50 años, por la certeza conque lo previó.

Aquella idea advertía: “La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil”.

 




"Esta noche quiero depositarles flores a los caídos del Segundo Frente, a Vilma también.
Mañana temprano, en nombre de Fidel, ponerles
unas flores a Martí, a los caídos del Moncada,
en la lucha clandestina, a Frank País y a los internacionalistas".

Y así ha sido, desde sus inicios. Con las primeras medidas que se tomaron en defensa de la Revolución, la captura y juicio de los peores asesinos y torturadores de la tiranía, empezó una confrontación con los medios en manos de las fuerzas dominantes del continente y del planeta, o parte del planeta en ese momento.

Recuerdo la campaña gigantesca que se montó en los primeros meses del triunfo de la Revolución. No pasó mucho tiempo, la Revolución ya estaba en marcha. El 17 de mayo, habían transcurrido cuatro meses y medio del triunfo de la Revolución y se produce la aprobación, en la Comandancia de la Plata, por el propio Fidel, en la Sierra Maestra, donde fue el Consejo de Ministros, de la primera Reforma Agraria. Esa Ley afectó muchos intereses norteamericanos, ya que eran los dueños de las mejores tierras, de las que se habían apropiado fundamentalmente con las ventajas que les daba la ocupación del país, a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX, donde se dio el caso que simbólicamente pagaron hectáreas de magnífica tierra a 10 centavos de dólar y, como es natural, fue la primera seria afectación que sufrieron sus intereses al recuperar Cuba esa riqueza fundamental que es la tierra.

Considero que esa medida significó algo parecido al Rubicón de la Revolución Cubana. El Rubicón era un río que marcaba la frontera entre Italia y la provincia romana de la Galia Cisalpina. Cuando Julio César decidió cruzarlo, después que el Senado romano le prohibiera entrar en Italia con su ejército, se hizo famosa la frase: “Cruzó el Rubicón”; o sea, que tomó una decisión irreversible. Y fue el Rubicón al afectarse esos intereses norteamericanos y desatarse, con toda virulencia, la lucha de clases y la agresividad del imperialismo contra Cuba.

Puede decirse que fue el primer paso importante, después vinieron otros.

Las constantes agresiones, el golpe que nos daban al negarse a refinar el petróleo que compramos en la Unión Soviética más barato, la advertencia de que tenían que refinarlo, que era una obligación de ellos, su insistencia en negarse, la decisión de nacionalizar sus refinerías, y así, sucesivamente, iniciaron un proceso de golpes y contragolpes. Un paso muy importante, fue en aquel verano de 1960, consecuencia de esa lucha en la cual no nos podíamos detener o era derrotada la Revolución, la nacionalización de todas aquellas grandes empresas norteamericanas. Aprovechamos un congreso de jóvenes latinoamericanos que se celebraba en La Habana, y en el antiguo estadio del Cerro, donde hoy está el Latinoamericano, se improvisó una actividad. Recuerdo que pusimos una pequeña tribuna, en la que apenas cabían algunas decenas de compañeros, por allá por el center field, y entre jóvenes latinoamericanos y cubanos y una gran población de trabajadores y pueblo en general, Fidel proclamó la nacionalización de todas esas empresas.

No se puede decir que el tránsito de un sistema social a otro se produzca en un día, es imposible; es un proceso de muchos pasos, que concluye con el predominio de los bienes de producción en manos mayoritarias de la población.

En el caso de Cuba si hay un día que se puede proclamar como tal es precisamente ese, por el peso que tuvo en la economía el conjunto de todas esas propiedades que pasaron, de propiedad particular norteamericana, a propiedad de todo el pueblo, a través del Estado cubano recién surgido.

Durante ese tiempo, en 1960, se empiezan a desatar las bandas contrarrevolucionarias que se hicieron fuertes en las montañas del Escambray; aunque lo intentaron en las diferentes provincias, sobre todo las que tenían sistemas montañosos.

Hay que tener en cuenta que el gobierno del presidente estadounidense, Dwight Eisenhower (1953-1961), ya en su etapa final, había producido la invasión de Guatemala en 1954 —siete años antes—; la Guatemala progresista de Jacobo Arbenz, coronel, persona honesta, que llegó a la presidencia por la vía de las elecciones y ante la miseria de la gran masa de indios y de campesinos guatemaltecos hizo una pequeña reforma agraria —digo pequeña, si la comparamos con el alcance y profundidad que tuvo la nuestra—, eso fue suficiente para que condenaran a muerte, su proceso revolucionario. Eisenhower, John Foster Dulles, su secretario de Estado, y el hermano de este último, Allan Dulles, quien era jefe de la CIA, tomaron tal decisión.

Fue una invasión más pequeña que la de Girón, fue por tierra, no hubo resistencia, vaciló el presidente Arbenz, no armó al pueblo que estaba decidido a luchar, según las manifestaciones que se observaban. Nosotros pudimos seguir esa situación por la prensa que nos llegaba al presidio de Isla de Pinos, donde desde hacía un año estábamos presos por el ataque al cuartel Moncada.

En los primeros años del triunfo de la Revolución Cubana, ese era el trío que decidía todavía la política en Estados Unidos, (Eisenhower, los hermanos Foster y Allan Dulles), aunque ya contando o por lo menos compartiendo la información con la futura administración que ya había sido electa, encabezada por John F. Kennedy (1961-1963).

Es por ello que durante el año 1960 planifican dicha operación, la aceleran, porque ya sabían que estábamos preparando pilotos para aviones Migs en los países socialistas y querían acelerarla, y se percataron de que estábamos adquiriendo armamentos para fortalecer la defensa de la Revolución.

No obstante, concluye el mandato de Eisenhower, del Partido Republicano, y a partir del 20 de enero de 1961 asume la presidencia de Estados Unidos, el demócrata John F. Kennedy.

Hay que decir, antes de continuar esta fase, que Foster Dulles —el secretario de Estado de Eisenhower— era abogado de la United Fruit Company, que fue la que estimuló y apoyó, fundamentalmente, la intervención en Guatemala; eran los dueños de las grandes plantaciones bananeras y de otras propiedades en ese país, al igual que en otras repúblicas centroamericanas. United Fruit Company era la misma que en Cuba tenía otro nombre: United Sugar Company, allá banano, aquí azúcar. Les dio resultado la aventura del año 1954 contra Guatemala e intentaron hacer igual, con un poco más de fuerzas, más aviones, barcos, porque somos una isla y tenían que ser transportadas en barco las fuerzas invasoras; pero fueron los mismos y por los mismos intereses que organizaron la agresión de Playa Girón, mucho antes de que aquí ni se hablara de socialismo.

El 2 de enero de 1961, utilizando de pretexto el discurso de Fidel el primero de enero en la Plaza de la Revolución, deciden romper las relaciones diplomáticas con Cuba. Era un pretexto, ya Playa Girón estaba planificada. La agresión a nuestro país estaba decidida antes de proclamarse el carácter socialista de la Revolución Cubana que, como sabes, fue el 16 de abril de 1961, lo que demuestra que venían creando las condiciones para ya no tener relaciones diplomáticas y agredirnos.

Kennedy, a los dos meses y medio de asumir la presidencia, lanza la invasión de Playa Girón, empezando con los bombardeos del 15 de abril.

Ese es un ejemplo de por qué yo digo —uno de los tantos— que en Estados Unidos hay un solo partido. En esa ocasión la invasión la planificaron los republicanos y la ejecutaron los demócratas. Eso es como si en Cuba existieran dos partidos: uno lo dirige Fidel y el otro Raúl, con pequeños matices de diferencia, pero es lo mismo.

Hay que decir que en esta operación de Playa Girón hubo un joven y prometedor oficial de la CIA, que se ocupó del reclutamiento de la mayoría de los mercenarios que fueron alistados en la Florida fundamentalmente y trasladados después a Centroamérica para su entrenamiento y siguiente partida hacia Cuba. Ese joven oficial, quien posteriormente fue jefe de la CIA y más adelante presidente de Estados Unidos, se llama George H. Bush (1989-1993), en este caso el padre del actual mandatario George W. Bush (2001-2009) —para que vean que todo es el mismo poder, una misma élite que se alterna en el poder, según las circunstancias.

Cuando Playa Girón estábamos alfabetizando el país. Ya a las bandas contrarrevolucionarias se les había dado un golpe poderoso con la movilización de decenas de miles de obreros, fundamentalmente, de la capital, para lo que se llamó la Limpia del Escambray, y ellos estuvieron pensando desembarcar por Trinidad, y, si fracasaban, se encontraban a un paso prácticamente del macizo mal llamado del Escambray, su verdadero nombre es Guamuhaya.

Como se les dieron esos golpes en el año 1960, estudiaron entonces la variante de Playa Girón, que no es mala, es el humedal más grande del Caribe —del Caribe insular me refiero—, difíciles sus accesos, una carretera que atraviesa la ciénaga, la principal vía de comunicación, donde en un lugar llamado Pálpite, en medio de la misma, donde hay un poco más de tierra firme, lanzaron sus paracaidistas y la ofensiva tuvimos que hacerla en fila india los tanques, la artillería, los soldados, las tropas no se podían desplegar, y esa es una de las causas de que tuviéramos más bajas que los agresores.

Es conocida la advertencia de Fidel y la orden de liquidar la invasión en 72 horas. Había que liquidarla en 72 horas, porque se previó, con mucha lucidez por parte de Fidel, que si no lo hacíamos así, una vez que consolidaran su cabeza de playa, hubieran trasladado hacia allí al gobierno títere, que ya tenían formado, encabezado por Miró Cardona, en una base militar norteamericana en la Florida.

Consolidada la cabeza de playa, el gobierno títere ya en tierra firme, reconocido por Estados Unidos, reconocido por la OEA a la que le pedirían ayuda inmediatamente y los barcos norteamericanos ya a la vista, era fácil, era lógico el desembarco de esas tropas para apoyo de los mercenarios. Por eso esta invasión se produce en 1961.

Y dando un salto operativo, como decimos los militares, cuando en enero de 1962, bajo el dictado del gobierno de los Estados Unidos, nos expulsaron de la OEA y todos los países latinoamericanos, con la honrosa excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas con Cuba. El país que ha sido agredido unos meses antes cuando Playa Girón, ahora es expulsado de la OEA, bajo las indicaciones de Estados Unidos ante su ministerio de colonias, como le llama el canciller Roa.

¿Por qué era eso? Porque una vez derrotados en Girón, los Kennedy, la administración norteamericana y el sistema no resistían esa afrenta, esa humillación, esa derrota por un país pequeñito frente a su poderío, y ya esa expulsión de la OEA era creando las condiciones. Como antes los yankis hicieron, que rompieron relaciones en enero para tener las manos libres y atacarnos en abril en Girón, la OEA nos expulsa en enero por ser incompatible nuestro sistema con su “sistema democrático”. El objetivo era la invasión directa, probablemente, el mismo año 1962, que solo se pudo impedir por la presencia de los cohetes nucleares soviéticos en Cuba; de lo contrario, hubiéramos sido invadidos. Había quien tenía dudas si eso iba a ser cierto o no, las dudas se esfumaron años después; con la desclasificación de documentos secretos, era evidente que ya estaban preparando la agresión.

Señalo solo los aspectos más visibles, más sonados, más importantes de aquellos años. Fueron cinco o seis años muy duros. El bloqueo ya estaba andando; pero existía la Unión Soviética bajo la dirección del Partido Comunista soviético y de Jruschov, que tuvieron una actitud muy positiva y desempeñaron un papel muy importante para el hecho de que pudiera subsistir y resistir la Revolución. Fuimos dotados con una buena cantidad de armamentos de todo tipo, hasta lograr la fortaleza con la que hoy contamos desde el punto de vista militar.

Es decir que viene Girón, viene el acuerdo entre dos presidentes, uno asesinado y el otro destituido, acuerdo verbal de la retirada de los cohetes con el compromiso de no agredir a Cuba; pero entonces surge la Operación Mangosta, dirigido por el hermano del Presidente, o controlado, supervisado, por Robert Kennedy, procurador del gobierno norteamericano, que también tuvo participación en los contactos que hizo con la mafia norteamericana para los conocidos y ya investigados planes de atentados a Fidel, de los tantos que planificaron.

Fueron cinco años de constante lucha interna; miles los muertos y heridos, víctimas del terrorismo de Estado, orientado, organizado y dirigido por Estados Unidos.

Crearon entonces en Miami un centro de la CIA, el más grande que existía después de sus oficinas centrales que están en Langley. Cientos de oficiales de la CIA dirigiendo las actividades contra Cuba, primero de Girón y después de la Operación Mangosta; solo fue superado ese centro por el que años después establecieron en Saigón, la ciudad hoy llamada Ho Chi Minh, en el sur de Viet Nam, cuando la agresión a ese país, un centro muy grande de la CIA; solo ese superó el que hicieron en Miami para luchar contra nosotros.

Llegó a haber, como se sabe, 179 bandas contrarrevolucionarias armadas en todo el país de diferentes tamaños, a veces se unían, daban un golpe, se volvían a fragmentar; en dos ocasiones estuvieron en las seis provincias del país, antes de la actual división político-administrativa, incluso en el sur de La Habana, que era una sola provincia.

Fueron seis años, creo que hasta por allá por el año 1965 o enero de 1966, que aniquilamos la última banda de aquella etapa; después surgieron algunas, en diferentes períodos, que eran eliminadas rápidamente. Se fue fortaleciendo la Revolución, existían las milicias campesinas, compañías serranas.

Como te decía, fue en el Escambray donde único alcanzaron fuerza. Oriente era un lugar muy peligroso, era la provincia más grande, hoy son cinco provincias, la zona más montañosa, donde existía una base norteamericana; y allá por los años sesenta Fidel me dijo, cuando empezó a complicarse la situación: “Mira, vete para Oriente y yo me hago cargo del Ministerio de las Fuerzas Armadas con el Jefe del Estado Mayor” —que era Sergio del Valle, ya fallecido—, “vete para allá, ve organizando el Ejército Oriental, que si salvamos Oriente, salvamos a la Revolución”, es la confianza que él tenía por la fuerza de Oriente, la importancia de Oriente, y en los propios orientales, esa confianza que siempre hemos tenido, su tradición de lucha. Y así fue, yo estuve año y medio allí, fundé el Ejército Oriental, periódicamente venía a La Habana, participaba en las reuniones más importantes, y posteriormente Fidel, igual que mandaba al Che para Pinar del Río, a Almeida para el Centro, a mí me mandaba para Oriente cada vez que había una crisis de este calibre, de esta magnitud: Crisis de Octubre, Girón; pero en esta ocasión que te dije estuve más o menos año y medio allí.

Eso, junto con el bloqueo, los sabotajes permanentes, yo he narrado que a veces llegaba al Ministerio de las Fuerzas Armadas y venían cuatro o cinco ayudantes, que eran enlaces con los diferentes territorios, ejércitos y regiones del país, y para andar más rápido no me hacían informes, venían con un listado de lo que había acontecido en las últimas 24 horas, o por lo menos las últimas 12 horas de la noche anterior: decenas de casas de curar tabaco incendiadas en Pinar del Río, tantas decenas de cañaverales ardiendo en todo el país, según la época del año; tantos combates librados, tantas bombas en ciudades y otros lugares, tantos sabotajes a tendidos eléctricos. A veces yo les decía: “Díganme lo más importante”, y eso fue, con mayor o menor intensidad, durante cinco o seis años.

Es un botón de muestra de una época de mucha actividad, de mucha agresividad del enemigo, pero con mayor o menor intensidad, esa ha sido la lucha durante estos 50 años. El daño ha sido grande, pero también las ventajas han sido grandes.

Periodista: ¿A partir de ese recorrido histórico, cómo definiría la participación del pueblo para enfrentar todas estas agresiones durante este medio siglo?

Raúl Castro: Te diría que estos 50 años fueron de resistencia, los años de la subsistencia, los años de la firmeza del pueblo, los que nos mantuvimos firmes, que es la inmensa mayoría del país.

Después vino el gran golpe de la disolución del campo socialista, muy especialmente de la Unión Soviética, con el que teníamos el 85% del intercambio comercial, donde el Producto Interno Bruto, que es el valor de toda la producción de un país, cayó un 33%; el transporte colapsa, empieza a colapsar todo —menos mal que teníamos en los almacenes bastantes piezas de repuesto— y se empezó un nuevo período al que Fidel, 10 años después de haber comenzado este período especial —es un término que usábamos los militares en la planificación para en caso de guerra; la economía pasaba a un período especial, por eso se usó ese término—, calificó como la época más gloriosa de estos 50 años de Revolución. ¿Por qué? Por la resistencia del país.

No podemos olvidar actos terroristas y crímenes como el del avión de Barbados; no podemos olvidar asesinatos de nuestros adolescentes alfabetizadores en las montañas por aquellas bandas que actuaban en los primeros años. Así sucesivamente, no podemos olvidar las cifras de esas víctimas mortales, que en estos 50 años suman 3 478 y los condenados de por vida a incapacidades que alcanzan el número de 2 099.

No podemos olvidar los 101 niños muertos cuando el dengue hemorrágico. Según organizaciones internacionales de salud resulta imposible por causas naturales lo ocurrido en Cuba, donde en pocas horas hubo que ingresar a 344 203 personas afectadas, dándose el caso verdaderamente récord de 11 400 nuevos enfermos reportados en un solo día, el 6 de julio de 1981.

Son cuestiones que pasan así, como una película rápida por la mente, sobre todo, en esta fecha de hoy, en que hace 50 años que se rinde a Fidel el ejército de Batista, las guarniciones que estaban en Santiago, los momentos que estábamos viviendo hace 50 años; el Primero de Enero, donde pudimos presenciar cómo se desmoronó ese ejército, fundado por los norteamericanos cuando disolvieron el ejército mambí a fines del siglo XIX y a comienzos del siglo XX, esa Guardia Rural que nos dejaron como herencia, ese ejército instruido por ellos, que fueron vencidos por el Ejército Rebelde.

¿Qué era el Ejército Rebelde? Ni más ni menos que el ejército mambí; retomó las armas del ejército mambí, que fue desarmado por el imperialismo, por el naciente imperialismo, que empezaba a tomar fuerzas, y que Lenin calificó esa guerra hispano-cubana-norteamericana como la primera guerra imperialista. Ya el mundo había sido dividido por las grandes potencias, en una reunión en Berlín, en el último cuarto del siglo XIX, y para obtener nuevas tierras había que quitárselas a otras potencias coloniales. Ese fue el pretexto que aprovecharon para quedarse con Cuba, Puerto Rico y Filipinas, y a Cuba, por ser la que más luchó, por espacio de cerca de 30 años, con sus altas y sus bajas, le permitieron un himno, una bandera, un escudo y una Constitución con una enmienda llamada Platt, por el nombre del senador que la propuso.

Tal enmienda les daba el derecho a intervenir en Cuba cuando lo estimaran pertinente e hicieron uso de eso en más de una ocasión.

La Enmienda Platt rigió hasta después de la caída de la dictadura de Machado, por la década del 30, pero siguió lo mismo. Realmente, por esas cosas de la historia, el primer soldado americano entra en La Habana el primero de enero de 1899. Esta guerra se libró en Oriente y por eso ellos entran en La Habana una vez que se habían rendido las tropas españolas, el primero de enero de 1899; y por esas ironías de la historia las primeras columnas guerrilleras de la Revolución enviadas por Fidel, la del Che y Camilo, entraron a La Habana también el Primero de Enero, un primero de enero, pero de 1959.

Quiere decir que el dominio absoluto norteamericano en este país duró exactamente 60 años. Cierto es que algún capital norteamericano ya había entrado con anterioridad a Cuba; pero el dominio absoluto del imperialismo norteamericano en Cuba duró 60 años, de un primero de enero a otro primero de enero.

Y esos 60 años tuvieron sus altas y sus bajas, dejaron un gran complejo en el país, una gran confusión, un gran dolor, hasta que empiezan a resurgir de las cenizas de aquellos acontecimientos los movimientos populares, surge el primer partido comunista en el año 1925, fundado por Mella y por Baliño, un joven brillante y un veterano amigo de Martí, luchador por la independencia. El imperialismo que manejaba el país instaura la dictadura machadista, hace fracasar la revolución que la derroca; surge Batista, un sargento del Estado Mayor que conocía todas las interioridades de dicha institución, con un grupo de sargentos dio un golpe, a los pocos días es coronel: es el nuevo instrumento del imperialismo como poder detrás del trono desde 1933 hasta las elecciones de 1940, y es presidente hasta 1944, se retira al extranjero, surgen los llamados gobiernos auténticos y corruptos de Grau San Martín y Prío Socarrás hasta 1952, y es el 10 de marzo de ese año que resurge nuevamente Batista, prohijado, como siempre, por el gobierno norteamericano. Esta vez la dictadura duraría siete años.

En esa época América Latina estaba plagada de dictadorzuelos al estilo de Batista, que era el método que utilizaban los Estados Unidos, fundamentalmente, para tener el dominio absoluto del continente, también en el Caribe, en el Caribe anglófono todavía eran colonias inglesas; pero en República Dominicana y Haití, la llamada La Española, la segunda en tamaño de las Antillas Mayores, había dictaduras ni más ni menos que la de Trujillo y la de Duvalier. Esa era la situación del continente.

Ahí empezó la lucha del Moncada, conocida perfectamente por nuestro pueblo; una dictadura que duró unos siete años, desde el 10 de marzo de 1952 hasta el primero de enero de 1959: cinco años, cinco meses y cinco días transcurridos desde el ataque al Moncada hasta el triunfo, una coincidencia de tres cinco.

Periodista: Constituye un hecho inédito en la historia de la humanidad que los principales líderes de un proceso revolucionario puedan ver después de 50 años del triunfo los frutos de las ideas por las que se luchó y continúen trabajando para seguir consolidándolas. ¿En el plano personal qué sentimientos experimenta usted hoy?

Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro RuzRaúl Castro: Cuántas cosas, sentimientos, sensaciones, vivencias han pasado en estos 55 años desde el Moncada. Nos ha tocado vivir esta época, la más gloriosa en la historia de esta nación, la de la gran tensión, y hoy somos respetados.

El pueblo de Cuba se siente orgulloso de sí mismo, se siente seguro de sí mismo, está orgulloso de su Revolución, con un sentido de pertenencia de su Revolución.

Periodista: Usted ha hablado en reiteradas ocasiones del tema del bloqueo económico de Estados Unidos contra Cuba, que casi cumple medio siglo y que ha costado al gobierno cubano y a su pueblo años de lucha y de resistencia; también del complejo panorama internacional de guerra, de desunión, de desastres naturales. Cuba hoy, a 50 años de Revolución, ¿qué estrategias implementa hacia lo interno, para seguir defendiendo la Revolución socialista que construimos?

Raúl Castro: Ante todo, basarnos en nuestros propios esfuerzos —ya eso lo ha expresado Fidel hace rato—, y sobre todo después que nos quedamos solos, después de la disolución del campo socialista; la necesidad de basarnos en nuestro propio trabajo. Ya lo dijo Fidel en la magnífica definición del concepto Revolución aquel primero de mayo del 2000, en la Plaza de la Revolución, en La Habana.

Cuestión vital es desarrollar las producciones internas, incrementar las exportaciones, producir todos los alimentos que se puedan producir en este país, ahorrar. Nadie, ni una persona ni un Estado, puede gastar más de lo que produce, sería dejarles a nuestros hijos y nietos una gigantesca deuda; no es ético, no hay derecho.

Hemos resuelto muchos problemas, pero el propio desarrollo trae aparejado otros nuevos.

La tasa de natalidad es baja. Al cierre de este año se ha incrementado algo, la cifra sobrepasa en 10 mil nacimientos los del año pasado, es poco todavía.

La esperanza de vida se ha elevado. Tenemos miles, decenas de miles, cientos de miles de personas en la tercera edad. Igual que es necesario hacer círculos infantiles para los niños —que como ya sabes, no alcanzan, muchos se cerraron, otros se vieron afectados—, ya a cierta edad hay que hacer casas para los abuelos, que se pasen el día en dichas casas y por la noche vayan a su propio hogar con el resto de la familia; pero hay casos en que ya eso no podrán hacerlo por su edad avanzada, tienen que estar con la familia y es difícil para la familia cuando ya se llega a cierta edad, habrá que hacer más asilos.

La esperanza de vida es una gran ventaja. Cuando atacamos el Moncada, andábamos en 59 años de esperanza de vida y hoy estamos en 77,97. La mortalidad infantil disminuye.

Hay muchas cosas positivas que traen aparejados nuevos problemas que tenemos que enfrentar.

No hemos tenido paz, no hemos tenido tranquilidad. El enemigo dice que el socialismo ha sido un fracaso. ¿Por qué no nos dejan tranquilos para luchar en igualdad de condiciones? Pero no ha sido ningún fracaso, ni siquiera en estas condiciones. Ha sido un incesante batallar.

Hemos tenido que dedicar gigantescos gastos a la defensa, porque, como ya hemos dicho en otras ocasiones: para nosotros evitar la guerra equivale a ganarla; pero como hemos añadido: para ganarla, evitándola, hay que derramar ríos de sudor y no pocos recursos, miles de kilómetros de túneles; menos los barcos de guerra, todas las unidades están bajo tierra. Eso cuesta, eso da seguridad.

Por mucho que puedan bombardear un día, por mucho que puedan bloquearnos, el problema es que para resolver el problema de Cuba hay que desembarcar, y ahí es cuando estemos de igual a igual, soldado a soldado, la cosa es diferente.

Yo no quisiera ver ni en un laboratorio lo que sería una agresión a Cuba por parte de Estados Unidos, porque el precio que tendría que pagar nuestro pueblo sería muy caro, muy elevado. Aunque Martí lo dijo: la libertad cuesta muy caro y hay que resignarse a vivir sin ella o estar dispuesto a pagar el precio que sea necesario. Y ya se sabe lo que hemos hecho nosotros: desde hace más de un siglo hemos estado dispuestos a pagar el precio que sea necesario, lo hemos pagado.

Pero tenemos que ahorrar, tenemos que eliminar gratuidades. Si queremos equilibrar los salarios en el justo papel que deben desempeñar, hay que, paulatinamente, o simultáneamente, ir eliminando gratuidades indebidas, que fueron surgiendo por aquí y por allá, y subsidios excesivos. El Estado siempre tiene necesidad de ir subsidiando para ir equilibrando, ayudando a los de menos ingresos, por un motivo o por otro, siempre tiene que haber subsidios en una cosa u otra, pero no abusar de eso. Nadie se acuerda de lo que recibe de subsidios y de gratuidades, solo se lleva la cuenta de lo que se recibe en el salario mensual, y esa cuenta está mal sacada. Tenemos que aprender que dos y dos son cuatro, no cinco; a veces, tal vez en el socialismo, dos y dos da tres. Esas son cuestiones fundamentales.

Tenemos que saber que hemos estado viviendo y tenemos que continuar viviendo en una situación tensa y difícil; se nos viene encima, la tenemos ya, un mundo turbulento, con una crisis económica y financiera que se sabe cómo empezó, pero no se sabe ni cuándo ni cómo terminará, mucho peor y más grave que la de hace 80 años, en la década del veinte del siglo pasado; afectará a todos, y, como es natural, a los países más pobres, y dentro de los países ricos, a los ciudadanos más pobres. Tal vez nosotros, en algunos aspectos, seamos menos afectados. Tenemos un pueblo entrenado, más del 70% de la población nació en condiciones de bloqueo; si hay algún país que está entrenado para resistir situaciones de este tipo somos nosotros y está demostrado que vivimos.

Tenemos que darle el verdadero valor al trabajo, y podemos quedarnos roncos hablando y predicando ese concepto, que si no tomamos las medidas para que las personas sientan la necesidad vital de trabajar para satisfacer sus necesidades, no acabaremos de salir de este bache, y saldremos.

Quizás no podamos resolver muchos de los problemas con la rapidez que se requiere. Hay que trabajar, hay que ponerse para ese concepto que es trabajar, crear y ahorrar. Esa es la situación, creo que se entenderá. Son verdades, por duras que sean, nosotros no podemos edulcorarlas, tenemos que decirlas.

Tenemos para el 2009 grandes tareas: continuar el reparto en usufructo de las tierras; se ha avanzado, ya salimos de las primeras trabas iniciales que nos encontramos por hábitos atávicos de burocracia. Vamos saliendo por lo menos, en parte, de los daños ocasionados en la producción agrícola, por los tres terribles huracanes que nos azotaron.

Esos huracanes nos costaron un poquito más de 9 700 millones de dólares —y nunca se suele sacar la cuenta exacta, porque es muy difícil, de los daños que nos ocasionaron—, lo que equivale a alrededor del 20% del Producto Interno Bruto del país. Se sacaron las reservas que teníamos para alimentar a la población, no hay quejas de ese aspecto. No podremos en muy poco tiempo resolver las deudas de viviendas que tenemos de viejos huracanes del año 2002, 2005, más las nuevas viviendas destruidas; hasta que en todo el país no tengamos casitas que puedan resistir, con sus placas, y que puedan resistir los huracanes cada vez más frecuentes y violentos, tendremos esta situación.

Hemos decidido que en muchos lugares de las costas, sobre todo, en la costa sur, donde son continuos y repetitivos los huracanes o penetraciones del mar que destruyen viviendas, construirlas más atrás. La población quiere que se le haga en el mismo lugar donde las tenía, viene otro fenómeno de este tipo y volvemos a la misma situación. En Cuba, cualquier cosa sirve como casa por el clima, pero no para resistir los huracanes. Ya vamos experimentando que son más frecuentes y más violentos por las conocidas razones de la alteración del clima, fundamentalmente, por la irracionalidad humana, problema aún no resuelto.

Estamos llenos de optimismo, siempre hemos sido optimistas hasta en los peores momentos, lo aprendimos de Fidel, desde cuando —hizo 50 años el pasado 18 de diciembre—, con sus dos fusiles unidos a los cinco que yo llevé, me hizo la famosa pregunta: “¿Cuántos fusiles traes?” “Cinco.” “Y dos que tengo yo, siete. ¡Ahora sí ganamos la guerra!”. Siempre fue igual, sacaba fuerzas de donde parecía que no había posibilidades de ningún tipo, ni de sobrevivir ni de seguir avanzando. Eso es una historia constante.

Estos 50 años son años heroicos. Los que tuvimos el privilegio de vivirlos conscientemente y participar activamente en todos esos grandes acontecimientos, junto con nuestro pueblo, tenemos que sentirnos orgullosos de todo lo que hemos vivido, esa gloria que no podemos mancillar, que no podemos dejar caer, que tenemos que continuar, porque el imperialismo está ahí.

Periodista: A partir del reciente resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos, varios analistas en la prensa internacional especulan que existen expectativas de cambio con la asunción a la Casa Blanca de Barack Obama. ¿Cuál es su apreciación?

Raúl Castro: Ahora hay un presidente que ha levantado esperanzas en muchas partes del mundo; pienso que esperanzas excesivas, porque aunque sea un hombre honesto, y creo que lo es, un hombre sincero, y creo que lo es, un hombre no puede cambiar los destinos de un país, y mucho menos —un hombre solo, me refiero— a Estados Unidos. Podrá hacer mucho, podrá dar pasos positivos, podrá hacer avanzar ideas más justas, podrá frenar la tendencia, casi ininterrumpida desde el surgimiento de Estados Unidos, en que casi todos los presidentes han tenido su guerra, o sus guerras. Dijo que va salir de Iraq, buena noticia. Dice que va a duplicar las fuerzas en Afganistán, mala noticia. Las soluciones de los problemas del mundo no pueden ser a base de guerra.

Considero que con Afganistán no hay solución, salvo una: dejar quietos a los afganos. Por allí solo entró y salió ileso Alejandro Magno, será porque se casó con una princesa afgana, pero, sobre todo, porque se fue rápido. Ahí los ingleses sufrieron un descalabro en el siglo XIX; en el siglo XX los soviéticos sufrieron su descalabro, que vivimos todos nosotros, y en el siglo XXI los norteamericanos y los que con ellos se queden en Afganistán sufrirán también su descalabro. Son realidades, y eso es negativo.

Los gigantescos recursos que se dedican a las cuestiones militares, a las guerras, desde la guerra de Viet Nam... ¿Para qué la guerra de Viet Nam? ¿Para qué la agresión? ¿Para qué cerca de 60 000 muertos norteamericanos? Ignoro la enorme cantidad —debe ser dos o tres veces mayor— de inválidos, heridos, mutilados. ¿Para qué 4 millones de vietnamitas muertos, de ambas partes? ¿Qué objetivos? ¿Qué lograron? ¿Para qué el bloqueo a Cuba 50 años, qué han logrado? Nos han fortalecido más, nos sentimos más orgullosos, nuestra resistencia, somos más fuertes, estamos más confiados.

Ojalá me equivoque en mi apreciación. Ojalá el señor Obama tenga éxitos; en cuanto a nosotros tenga éxitos, pero en una política justa, y que ayude a resolver, por el poderío que tienen, los graves problemas del mundo.

Nuestra política está definida: el día que quiera discutir, discutimos, en igualdad de condiciones, como ya he dicho, sin la más mínima sombra a nuestra soberanía y de igual a igual. Y como suele suceder o solía suceder que a cada rato venía alguien a pedir que hiciéramos un gesto, como también recibí una carta de un ex presidente que sugería que se aproximaban cambios ante las elecciones presidenciales en Estados Unidos y que era bueno que Cuba hiciera algunos gestos, con la misma amabilidad que me escribió le contesté: La época de los gestos unilaterales se acabaron; gesto por gesto. Y estamos dispuestos a hacerlo cuando lo decidan ellos, sin intermediarios, directamente. Pero no estamos apurados, no estamos desesperados, y, por supuesto, ya lo dijimos y lo dijo Fidel también desde hace años: no discutimos con garrote y zanahoria, ya eso pasó, ya eso era otra etapa.

Esa es nuestra posición, seguiremos a la espera pacientemente. Cosa increíble que con el temperamento de los cubanos aprendamos a tener paciencia; la tenemos, y por lo menos en esto lo hemos demostrado.

Periodista: Durante estos cincuenta años los Estados Unidos han hecho lo imposible por aislar a Cuba del mundo. Recientemente nuestro país ha roto ese aislamiento de los mecanismos regionales de integración con el ingreso al Grupo de Río. ¿Qué representa ese hecho para Cuba?

Raúl Castro: Fue muy emocionante cuando en el estado de Bahía, Brasil, donde se celebraron tres de las cumbres que participé, en presencia de la casi totalidad de los jefes de Estado de América Latina y del Caribe, que por primera vez en la historia se reúnen sin la presencia de fuerzas extrarregionales —dígase Canadá, Estados Unidos o Europa—, cuando yo dije con bastante emoción que lo que lamentaba era que Fidel no estuviera sentado allí en ese momento, fue una ovación generalizada de todos. Ese fue un gran reconocimiento y una gran alegría de nosotros que captó el pueblo, porque fue un reconocimiento a nuestra resistencia, como yo dije: “¡Estamos aquí porque resistimos, resistimos medio siglo!” y, por supuesto, hay que estar listos para resistir medio siglo más.

La vida es un permanente batallar, es un eterno luchar, hay quienes se cansan y después reniegan de lo que hicieron; por suerte pocos. El pueblo se mantiene, y así mantendrá por siempre su Revolución. Precisamente, un ejemplo de resistencia son nuestros Cinco Héroes que ya cumplieron diez años de injusta prisión en cárceles norteamericanas.

Periodista: Sobran las razones para un día como hoy celebrar el 50 aniversario del triunfo de la Revolución Cubana. ¿Cómo rendirá usted homenaje a esta conmemoración?

Raúl Castro: Pienso esta noche, a las 12:00 estar en el Mausoleo de los compañeros caídos en el Segundo Frente o que fueron enterrados allí posterior al triunfo. Quiero depositarles flores a ellos, a Vilma también; escuchar con ellos los cañonazos del 50 aniversario de la gran alborada y el Himno Nacional. Y mañana temprano, en nombre de Fidel, ponerles unas flores a Martí, a los caídos en el Moncada, a los caídos en la lucha clandestina, a Frank País y a los internacionalistas santiagueros en homenaje a los de todo el país. Lo haré contento, emocionado y lleno de optimismo en el futuro.

Periodista: Muchas gracias y felicidades por el 50 aniversario del triunfo de la Revolución.

Raúl Castro: Gracias a nuestro heroico pueblo.

Fotos: Geovani Fernández y Raúl Abreu

"Un individuo no hace la historia, pero hay hombres imprescindibles que influyen en su curso"


Preside Raúl Castro acto por el Aniversario 50 del Triunfo de la Revolución

El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, pronunciará las palabras centrales del acto conmemorativo por el Aniversario 50 del Triunfo de la Revolución que comenzó en el céntrico Parque Céspedes de la Ciudad Héroe


El Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, preside el acto conmemorativo por el Aniversario 50 del Triunfo de la Revolución que comenzó en el céntrico Parque Céspedes de la Ciudad Héroe.

Unos 3 000 santiagueros, en representación de todos los cubanos, se reunieron frente al antiguo Ayuntamiento para recordar la entrada triunfal del Ejército Rebelde y la memorable alocución en la que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz proclamó ante el mundo la definitiva independencia del pueblo cubano.

La célebre expresión de Fidel: «¡Al fin hemos llegado a Santiago!» marcará el inicio de la celebración, en la que actuarán representantes de la vanguardia artística del territorio.

Entre otros estarán la Orquesta Sinfónica de Oriente, las bandas municipal, del Ejército Oriental y el Conservatorio Esteban Salas, los coros Orfeón Santiago, Madrigalista, Música Áurea, Mixto y Sirena, junto a varios solistas y bailarines en un elenco dirigido por Eduardo Rivero, Premio Nacional de Danza.

Además, se prevé la proyección de un documental sobre la historia de la Revolución.

Las cadenas nacionales de la radio y la televisión, Radio Habana Cuba y Cubavisión Internacional transmiten en vivo este importante acto patriótico y revolucionario.

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2009-01-01/preside-raul-castro-acto-por-el-aniversario-50-del-triunfo-de-la-revolucion-/

Reconoce Presidente cubano a Fidel como figura imprescindible de la Revolución

Equipo Redacción Digital

Santiago de Cuba, enero 1.- En el acto central por el medio siglo de la Revolución Cubana, el presidente Raúl Castro, dijo que expresaba el sentir de sus compatriotas y de otros revolucionarios al rendir homenaje en esta hora al Comandante en Jefe Fidel Castro.

Señaló al respecto que un individuo no hace la historia, pero hay hombres imprescindibles que influyen en su curso de manera decisiva y Fidel Castro es uno de ellos, nadie lo duda, ni sus enemigos más asérrimos.

En su intervención, el mandatario cubano expresó que la revolución está orgullosa de su historia.

Momento especial dedicó a reconocer al pueblo en este cincuenta aniversario por su decisivo aporte, su valor, fidelidad, vocación solidaria e internacionalista, por el espiritu de sacrifcio y de confianza en la victoria en el Partido, y sobre todo, en sí mismo.

Al pronunciar las palabras centrales del acto comemorativo por el medio siglo del triunfo de la Revolución Cubana, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, destacó que el primer pensamiento en un día como hoy era para los caídos en esta larga lucha como paradigmas del esfuerzo de un grupo de cubanos por dar la libertad a la Patria.

Señaló Raúl que atrás ha quedado la frustración que generó la intervención norteamericana, sin embrago, se ha mantenido en vilo la voluntad de lucha del ejército mambí como Maceo, Céspedes, Gómez, Agramente y tantos otros próceres de las luchas independentistas .

Vivimos más de cinco décadas de gobiernos corruptos, de nuevas intervenciones y para nosotros quedó claro que la lucha armada era el único camino para la total y definitiva independencia, por eso el Ejército rebelde retomó las armas mambisas y posterior al Primero de Enero se convirtió en las invictas Fuerzas Armadas Revolucionarias.

El General de Ejército Raúl Castro aseveró que cada hombre y mujer humilde comprendió que la naciente Revolución era un justiciero cataclismo social que tocó todas las puertas, desde los Palacetes de la Quinta Avenida hasta los bohíos que llegaba a cada rincón de la Isla con sus leyes revolucionarias que superaron con creces al Programa del Moncada.

El Presidente cubano afirmó que todas las administraciones norteamericanas emplean diferentes vías para acabar con la Revolución Cubana, resistir ha sido la palabra de orden y la clave de nuestras victorias.

Hoy no estamos solos frente al impero, reiteró Raúl Castro, cuando en enero de 1962 expulsaron a Cuba de la OEA, pero no nos confiemos pues no han disminuido los peligros, se impone la reflexión sobre el futuro de los próximos cincuenta años que serán de permanente lucha.

Sentenció Raúl que hablaba hoy en nombre de los que lucharon en el Moncada, los que cumplieron misiones internacionalistas, los que cayeron en las guerras por la independencia, en la de liberación, en nombre de Abel Santamaría, de José Antonio Echeverría, Camilo Cienfuegos, Ernesto Guevara, cuando opino que los futuros dirigentes no olviden que esto es una Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes.

Y los Exhorto además, a no reblandecerse con los cantos de sirenas del enemigo el cual por su esencia nunca dejará de ser agresivo, dominante y traicionero y que jamás se aparten de los obreros, de los campesinos y del pueblo.

En la primera línea para defender la Revolución estarán los mambises de hoy quienes no dejarán caer la espada.

http://www.sierramaestra.cu/esp/noticia/01actocentral0109600.html

La ONU ha declarado a 2009 Año Internacional del Gorila

Y a ellos, ¿quién los defiende??



http://www.ain.cu/secciones/internacionales.htm#Israel%20no%20acepta%20ni%20la%20tregua%20humanitaria

Una gorila con su críaAtendiendo a que están al borde de la extinción, su hábitat se reduce, la caza aunque furtiva continúa y para colmo de males son víctimas también de las guerras, el llamado de Naciones Unidas pretende aunar más voluntades para evitar que de estos grandes simios nos quede solamente el recuerdo en fotos.

Entre los desafíos que se propone la campaña, abarca lograr una mayor financiación para proyectos de recuperación medioambiental y conservación animal, que han demostrado buenos resultados cuando han sido llevados a cabo de forma eficiente.

Un ejemplo de ello es el Programa Internacional para la Conservación del Gorila (IGCP), en el que participan diversas organizaciones, como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), la Fundación Africana para la Naturaleza y la organización Fauna y Flora Internacional.

Su trabajo, centrado en la conservación del gorila de montaña, obtuvo logros importantes en Uganda, donde la población de gorilas de montaña decreció el pasado año en un diez por ciento, situándose en los 340 ejemplares.

Este martes el sitio web Consumer es Eroski señala que según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en el Congo, Ruanda y Uganda apenas hay 700 ejemplares de gorilas de montaña, mientras que en Camerún y Nigeria la especie "Cross River", llamada así por residir cerca del río Cross, ni siquiera supera los 300.

Los gorilas, con los que el ser humano comparte casi cien por ciento de ADN, se encuentran gravemente amenazados. Las estimaciones más optimistas apuntan una población mundial de 200 mil ejemplares, mientras que las más pesimistas se quedan en seis mil.


La Cumbre de América Latina y el Caribe: La OEA se fue a bolina. III Parte

Por Orlando Cruz Capote

Una gran victoria y el reconocimiento a la resistencia heroica del pueblo cubano.

La proyección internacional de Cuba y su reafirmación latinoamericanista, tercermundista e independiente.

Mientras transcurrió el segundo semestre del año 1961, los líderes de la Revolución Cubana percibieron e interpretaron con acierto el desarrollo de los acontecimientos que inevitablemente irían a desencadenar en la separación y agresión contra la Isla en el marco de la OEA. Como consecuencia, y causa endógena, la actividad diplomática y de las otras instituciones, organizaciones políticas, de masas y sociales del país se intensificaron con vistas a fortalecer sus vínculos con todos los actores progresistas -reales y potenciales- de la arena internacional y regional y los miembros del movimiento revolucionario mundial.

Algunos eventos internacionales celebrados en La Habana y otras capitales del mundo son hechos fehacientes de ese accionar solidario. El 9 de mayo, la Conferencia Latinoamericana por la Soberanía Nacional, la Emancipación Económica y la Paz, que se celebró en México, acordó condenar las agresiones contra el pueblo cubano. Además de reafirmar el derecho de Cuba de realizar su Revolución, la reunión calificó de un grave peligro para la paz, el entrenamiento de tropas mercenarias en la región. Se conoció por la opinión pública que muchos ex-mercenarios de Girón y otros apátridas se estaban incorporando al Ejército de los EE.UU. y que algunos también se enrolaron en los cuerpos represivos de algunos países latinoamericanos, centroamericanos en específico. Un ejemplo de lo que se tramó fue la denuncia realizada el 4 de mayo, por algunas personalidades democráticas y progresistas costarricenses acerca de que existían campos de entrenamiento de mercenarios en su país para agredir a Cuba. Con este plan de mercenarismo encubierto se intentó darle alguna cobertura legal a acciones desde territorio extranjero a ex-cubanos que fueron nacionalizados en estos países para formar parte del plan contrarrevolucionario continental y anticubano.

Del 23 al 28 de mayo del mismo año, se efectuó en Cuba, la reunión del Comité Ejecutivo de la Unión Internacional de Estudiantes y se recibieron múltiples muestras de apoyo de los jóvenes de muchas partes del planeta. En la misma, la amplia representación latinoamericana y caribeña estrechó sus vínculos con las organizaciones políticas y sociales de la juventud cubana, la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y otras agrupaciones juveniles y estudiantiles de la enseñanza media. Más adelante, del 18 al 22 de agosto, se celebró el Primer Congreso Latinoamericano de Escritores y Artistas donde se mostró el grado de compromiso político de la intelectualidad de la región, siendo clausurado el mismo por el Comandante Fidel Castro. (1) Por su parte, el Comandante Ernesto Che Guevara, en esa misma fecha, realiza una visita a su Argentina natal, en la que es recibido por el mandatario A. Frondizi. Posteriormente llegó a Brasil, donde le es impuesta la condecoración más alta de la nación, la “Cruz del Sur”, por el presidente de ese país, Janio Quadros. La ofensiva diplomática cubana no cesó y en el mes de diciembre una delegación encabezada por el Vice-Ministro de Relaciones Exteriores Carlos O. Sánchez, sostuvo entrevistas y negociaciones con los jefes de varios Estados del subcontinente, entre ellos, Brasil, Chile, Uruguay, Argentina y Bolivia.

A su vez, la actividad exterior del Gobierno Revolucionario, más allá del hemisferio occidental, se desarrolló con la participación de una delegación oficial que asistió, como observadora en el mes de abril, a la reunión del Consejo de Solidaridad de los Pueblos Afroasiáticos, pertenecientes a la Organización de Solidaridad de los Pueblos de Asia y África, celebrada en Bandung, Indonesia. Este evento fue el antecedente de la reunión de 22 países en El Cairo, Egipto, -Cuba asistió como miembro pleno- efectuada del 5 al 12 de junio, en la que se convocó a la Primera Conferencia de Países No Aliados a Pactos Militares. La novedosa organización tercermundista se celebró, finalmente, en Belgrado, Yugoslavia, entre el 1ro de agosto y el 6 de septiembre. La delegación cubana estuvo liderada por su Presidente Osvaldo Dorticós Torrado, quien pronunció su discurso el día 2 de septiembre. En el mismo, el dirigente cubano expuso el orgullo de su delegación de ser miembro fundador y único de la región latinoamericana y caribeña, asimismo señaló que la gran tarea de ésta era la de unir los esfuerzos y la solidaridad de los gobiernos y pueblos subdesarrollados en su lucha contra el imperialismo mundial, de apoyar el desarme general y completo, por el derecho a la paz y la propia existencia de la humanidad; por un mundo más justo y equilibrado, desde el punto de vista económico, comercial, financiero y social, por el progreso y el desarrollo para todos con igualdad de condiciones tanto en el plano interno de las sociedades como en el ámbito internacional.

El presidente de Cuba demandó también el desmantelamiento de todas las bases militares en territorios extranjeros que, contra la voluntad de los pueblos, mantenían los imperialistas menoscabando la independencia y soberanía de las naciones. Denunciando la explotación colonial, se alentó a los pueblos que luchaban por su liberación y se propuso un proyecto de reestructuración de la Secretaría General de la ONU, por los graves sucesos acaecidos en el Congo y el asesinato de su líder Patricio Lumumba, con la tolerancia de la organización mundial. Esto último, aseveró el mandatario cubano, constituyó una violación flagrante del derecho internacional y de las normas vigentes de no intromisión e ingerencia en los asuntos internos de los Estados, de los cuales el recién inaugurado organismo tenía que ser un celoso guardián.

Este fue el origen del Movimiento de Países No Alineados, que ratificó su condición y tomó la denominación definitiva en la Segunda Conferencia en el Cairo, Egipto, en 1964. En Belgrado, con la presencia de alrededor de 25 naciones (2) de todas las latitudes, menos el primer mundo industrializado (incluidos los de la OTAN) y los países socialistas miembros del Pacto de Varsovia, surgió a la vida política un original organismo internacional que al pasar de los años tuvo una gran resonancia en la arena internacional, a pesar de la heterogeneidad ideopolítica de los gobiernos que la conformaron. Su misión tuvo y sigue teniendo una amplitud tan diversa y, a la vez, tan común para la mayoría de sus miembros, que ello permitió concertar en su seno acciones conjuntas contra el imperialismo, el colonialismo, el neocolonialismo, el racismo, el “Apartheid” y otras formas de discriminación, opresión y dominación de los pueblos. La posición de Cuba, sin embargo, siempre fue diáfana desde los inicios. El hecho de no pertenecer a ningún pacto militar, afirmó el presidente Dorticós, no podía llevar a la neutralidad en las posiciones de principios, ante problemáticas internacionales y regionales que involucraran, incluso, a los bloques ideopolíticos y militares existentes. No constituyó un dilema antagónico para el Gobierno Revolucionario, saber distinguir de qué lado estuvo la razón en los múltiples conflictos internacionales. El Imperialismo norteamericano y sus aliados eran los enemigos principales y esenciales de los pueblos y, si existieron contradicciones con el campo socialista y la China popular, estas no fueron relevadas de recibir una crítica constructiva por la parte cubana, tanto en el seno del movimiento o en el plano bilateral. Pero Cuba siempre hizo constar que los aliados naturales eran los Estados Socialistas. Esa posición beligerante e independiente de la Isla caribeña le dio un carácter más acentuado al MNOAL y le fue reciprocado a la Isla cuantas veces necesitó del apoyo del mismo. La inclusión de Cuba, por decisión propia, en el seno del movimiento tercermundista organizado le ofreció a la Revolución una nueva tribuna de denuncia contra los planes anticubanos, un lugar destacado en la organización que contenía el mayor número de países subdesarrollados del planeta, la posibilidad de pronunciarse en apoyo de las causas por la liberación nacional y social y multiplicó su proyección nacional y exterior.

En consonancia y armonía con el discurso político, se pasó a la acción práctica, y en octubre de 1961, arribaron a La Habana alrededor de 15 estudiantes guineanos para cursar estudios gratuitos becados en las escuelas técnicas y universidades cubanas. También llegó a Cuba, en esos momentos, un pequeño grupo de revolucionarios africanos para recibir entrenamiento militar. (3) Fue el inicio de una relación de amistad y solidaridad que perdura hasta nuestros días. Pero la principal acción de Cuba en apoyo a África se produjo en Argelia con la llegada del argentino-cubano Jorge Ricardo Masetti (4) a Túnez en 1961, llevando un mensaje del máximo líder cubano Fidel Castro a los rebeldes argelinos acerca de la disposición del Gobierno Revolucionario de ayudarlos en la lucha contra el colonialismo francés. El Frente para la Liberación Nacional (FLN) de Argelia accedió y solicitó a la parte cubana que le enviara armas. En diciembre, el barco “Bahía de Nipe”, zarpó de La Habana con 1500 fusiles, más de 30 ametralladoras, cuatro morteros de 81 mm y una gran cantidad de rondas de mortero, todas de fabricación norteamericana. La nave desembarcó en Casablanca, Marruecos, y desde allí se trasladaron a territorio argelino en enero de 1962, a través de la frontera común. Poco después, el Bahía de Nipe regresó a Cuba con 78 guerrilleros argelinos heridos, para curarse y recuperarse en la Isla, y también con 20 niños de campamentos de refugiados, la mayoría de los cuales eran huérfanos por motivo de la guerra. El periódico Revolución reflejó la noticia afirmando que “[...] Los niños estudiarán y crecerán aquí [...] y algún día serán ciudadanos productivos en una Argelia libre.”

En el escenario latinoamericano, la política cubana también realizó ingentes esfuerzos por radicalizar su enfrentamiento contra el imperialismo norteamericano. El apoyo a las fuerzas de izquierda más proclives a la acción directa armada contra los regímenes tiránicos y lacayos aumentó, como contramedida al planteamiento de doble vía lanzado por los EE.UU, aunque todas las iniciativas de la Isla estuvieron motivadas por sus principios ético-revolucionarios y solidarios. El caso de la concesión de la ciudadanía nacional, el 19 de febrero de 1961, a los borinqueños Juan Tuarbe y Doña Laura Albizu Campos, a quienes el Gobierno Revolucionario designó como miembros de la delegación cubana ante la ONU, fue un acto de dignidad y soberanía nacionales y un gesto de latinoamericanismo sin precedentes.

Los resultados de la política estadounidense de contrainsurgencia y reformas se hicieron evidentes al romper relaciones con el Gobierno Revolucionario, a mediados y finales de 1961, las autoridades de Colombia, Costa Rica, Honduras, Uruguay y Venezuela. Muchos de ellos, aunque revocaron a sus embajadores en La Habana conservaron sus legaciones diplomáticas. Este tipo de situación se prestó, en muchos casos, para brindar cierta cobertura oficial al espionaje, acoger a individuos que pidieron asilo político por sus actividades contra la seguridad del Estado y para contactar a miembros de las organizaciones contrarrevolucionarias. El caso de la Embajada de Venezuela en La Habana, fue el que más demostró tales propósitos. En una alocución por la televisión cubana, el contrarrevolucionario Reynold García, denunció que en esa sede diplomática se llevaban a cabo actividades en contra de Cuba con la presencia del Encargado de Negocios de ese país.

El interés y camino emprendido por la vanguardia de la Revolución no fue el de “exportar la Revolución” sino el de aumentar el respaldo a los grupos de revolucionarios latinoamericanos y caribeños que arribaron a la Isla solicitando solidaridad material y moral. Los encuentros de la dirección política de Cuba con estas agrupaciones y personalidades, que en muchos casos estaban en las primeras etapas de organización y en los preparativos insurreccionales o ya iniciaron la acción guerrillera, constituyeron una continuación de las reuniones y del apoyo aportado en los años 1959 y 1960, pero siempre respondieron a los planes autóctonos de esas organizaciones. No obstante, se trató que el sustento más directo se les diera a aquellos hombres y mujeres que radicaron y lucharon en los países con dictaduras o que sus gobiernos cedieron ante las presiones estadounidenses y tomaron un rumbo anticubano abierto. De esa forma nuevos nombres y nacionalidades se sumaron a la larga lista de revolucionarios que recibieron entrenamiento militar, cursos de superación política y algunos medios logísticos (algún financiamiento y armamentos) para reiniciar el combate. Los futuros líderes de los movimientos guerrilleros de Venezuela, Guatemala, El Salvador, Bolivia, Uruguay, entre otros, se encontraron en Cuba y fueron recibidos como en su propia casa. Un informe de la CIA, intentó acercarse a la realidad al plantear que “[...] Para 1961-1962, el apoyo de Cuba comenzó a tomar muchas formas, que fluctuaban de la conspiración y el entrenamiento a elementos tan tangibles como el apoyo financiero y de comunicaciones, así como algo de asistencia militar.” (5) Incluso, otro informe de la agencia, al que no daremos toda la rigurosidad histórica, expresó que entre 1961 y 1964 de 1 500 a 2 000 latinoamericanos recibieron entrenamiento guerrillero o adoctrinamiento político en Cuba. Esta cifra no ha sido desclasificada por el gobierno cubano, por lo que no está confirmada y carece de toda seriedad.

Pero un nuevo escollo se presentó ante los empeños cubanos y los integrantes de la Nueva Izquierda. Algunos dirigentes de los partidos comunistas de la región que no estaban de acuerdo con los métodos de la lucha armada criticaron muy cautelosamente y en privado a la Revolución Cubana por tratar de entrometerse en asuntos que no consideraron de su incumbencia y por apoyar a grupos disidentes que optaron por una vía que para ellos era “aventurera e izquierdizante”. Otros fueron más allá y dieron sus quejas directamente a Moscú. Aunque, para no errar en la valoración histórica, la mayoría de la dirigencia y la membresía comunista latinoamericana y caribeña, en esos años de 1960-1961, nunca hicieron públicas sus diferencias con la Revolución Cubana y la continuaron apoyando incondicionalmente. Todas las divergencias estuvieron condicionadas, en parte, porque la línea del movimiento comunista internacional, dirigida por la URSS y su partido comunista, nunca contempló acciones armadas en el continente donde los EE.UU. tenían su poderío hegemónico. Nuestro criterio al respecto es que los soviéticos no comprendieron el panorama político del subcontinente y a sus fuerzas revolucionarias más radicales; no desearon ayudar -el apoyo a Cuba fue muy costoso- a los movimientos revolucionarios en este hemisferio a quienes observaron bajo el prisma de grupos contestatarios a su línea política, porque su práctica se asemejaba más a la enarbolada por los maoístas; como tampoco tuvieron interés en disuadir a los partidos comunistas más ortodoxos, para que aceptaran y propiciaran un cambio en el método de lucha, la táctica y las vías para realizar la Revolución porque estos fueron “fieles” seguidores de los lineamientos reafirmados en los Congresos del PCUS. Finalmente, porque tampoco deseaban involucrarse en una confrontación directa con los EE.UU., a miles de kilómetros de distancia de su territorio. Según información de dos investigadores norteamericanos (rusos nacionalizados) que tuvieron acceso a los archivos soviéticos, entre 1961-1962, “[...] Moscú mostró ambivalencia hacia los méritos de la ofensiva regional de Castro.” (6) Aunque estos estudiosos plantean que pudieron revisar algunas de las fuentes originales soviéticas acerca de sus relaciones con Cuba, lo cierto es que se puede intuir, con buen sentido analítico-político, que en ese año (1961) la situación en Europa del Este constituyó la de mayor prioridad para la política exterior de los soviéticos dada por la tensa coyuntura creada en la frontera entre las dos Alemanias y la construcción acelerada de un fatídico “Muro” de separación en la RDA y la RFA, y que por lo tanto no prestaron atención a los nuevos aconteceres revolucionarios en América Latina y el Caribe. (7)

La Revolución Cubana, su posición independiente y solidaria hacia Latinoamérica significaron, desde entonces, un serio problema para los dirigentes comunistas soviéticos y los de Europa del Este. Estos decidieron que no podían perderla -a Cuba- como parte del movimiento comunista y el campo socialista, ya que en ello se jugaban su moral revolucionaria, el prestigio de gran potencia y hasta los principios del internacionalismo socialista que tanto habían propagado. Pero una Revolución Continental no estuvo en sus planes estratégicos inmediatos y mediatos. Una derrota en Cuba era una derrota para la URSS y el movimiento comunista internacional que, en cierta forma, habían apostado muy alto y seriamente por su consolidación. Pero el resto de América Latina y el Caribe fueron otra problemática por la cual no se sintieron jamás comprometidos. El respaldo militante cubano a la Nueva Izquierda, produjo agudos debates al interior de los partidos comunistas, los cuales tuvieron que soportar una vez más en su historia desgajamientos y divisiones, por no asumir una posición independiente ante Moscú y analizar, sopesadamente, las posibilidades reales de encauzar la radicalización de algunos sectores populares en el enfrentamiento contra sus regímenes burgueses y el imperialismo norteamericano.

Esta situación contradictoria perduró -en cierto sentido relativo- hasta la Conferencia Extraordinaria de los Partidos Comunistas de América Latina y el Caribe, que se celebró secretamente en La Habana, en noviembre de 1964, en la cual se llegaron a algunos acuerdos, pero donde Cuba no cedió en sus posiciones de principios ante la posibilidad real de apoyar con todos los medios a su alcance a los movimientos revolucionarios de la región. (8) La afirmación que realiza el estudioso Piero Gleijeses de que la mirada solidaria cubana estuvo más inclinada desde entonces hacia África, es una verdad a medias. Incluso el informe de inteligencia de los funcionarios de la Embajada de la RDA en La Habana, de que Cuba no quiso afectar las relaciones con la URSS y el resto del campo socialista y realizó concesiones en esa reunión de los comunistas latinoamericanos acerca de su apoyo a los movimientos guerrilleros en el continente, también es falsa cuando se observa detenidamente que la lucha insurgente revolucionaria en el subcontinente alcanzó en esos años sus cotas más altas, así como el comprometimiento militante cubano. La presencia de numerosos combatientes en la Guerrilla del Che Guevara, en Bolivia, 1966-1967, y la de oficiales y combatientes en la guerrilla venezolana 1967-1969, desmienten cualquier aseveración al respecto. (9)

Sin embargo, para ser muy honestos con la historia, la ayuda soviética a Cuba nunca cesó y apoyó a la Revolución Cubana incondicionalmente en esos duros años contra la agresión imperialista estadounidense. Aunque la venidera Crisis de Octubre, de los mísiles o los cohetes de ese propio año 1962, abriría algunas incógnitas de hasta dónde se arriesgarían por Cuba.

Algunos datos e información más rigurosos, aunque no conclusivos, permiten aseverar que guerrilleros guatemaltecos, bolivianos y argentinos comenzaron sus actividades de preparación militar en la Patria de Martí, a finales de 1961. El hecho comprobado de que el futuro miembro de la guerrilla del Che Guevara en Bolivia (1966-1967), José María Martínez Tamayo (Papi), tuvo estrechos vínculos con esos grupos es una realidad irrebatible (10). Incluso, sin poder aún precisar la fecha de la partida ni de la caída en combate y el presidio de los cubanos Hermes Peña y Alberto Castellanos, respectivamente, podemos afirmar que estos fueron los primeros cubanos en arribar y combatir en tierras argentinas entre 1961 y 1964.

Entre los combatientes que partieron hacia otros países de la región, también se encontró el periodista cubano-argentino Jorge Ricardo Masetti, quien en 1958 había conocido al Che en la Sierra Maestra y que posterior al triunfo del 1ro de enero de 1959 regresó a Cuba y dirigió la Agencia de Prensa Latina, recibiendo también entrenamiento militar e integrando la incipiente inteligencia cubana. En octubre de 1961, se le encomiendan algunas misiones de apoyo al Frente de Liberación Nacional de Argelia, como hemos explicado en los párrafos anteriores, y luego en la propia tierra argelina, obtuvo una experiencia práctica que aprovecha para conocer la lucha en las zonas urbanas y rurales. El actual General de Cuerpo de Ejército y Ministro del Interior de Cuba, Abelardo Colomé Ibarra (Furry), narró su partida, a principios de 1962 (aunque con contactos previos desde 1961), hacia Argentina, con una breve estancia en Bolivia -como potencial base de apoyo logístico- para analizar el posible teatro de operaciones y el desarrollo de un futuro Ejército Guerrillero de los Pobres, en el país sudamericano. En 1963, el propio Furry y Tamayo (Papi) continuaron trabajando para preparar las condiciones de la guerrilla argentina en la región de Salta, conjuntamente con patriotas bolivianos, los hermanos Inti y Coco Peredo y Rodolfo Saldaña, entre otros. Al frente de la misma iría el propio Comandante Ernesto Che Guevara (Comandante Primero), aunque en la avanzada partió Jorge Ricardo Masetti (Comandante Segundo), con cerca de 30 combatientes, en 1963, con pasaportes diplomáticos facilitados en la Argelia liberada del Presidente Ahmed Ben Bella. En 1964, se perdió contacto con el mismo, después se conoció que fue cercado y murió o fue asesinado en circunstancias poco aclaradas hasta nuestros días. El Che se sintió muy frustrado, amargado y con una carga de conciencia muy alta ante esta pérdida y se sintió más comprometido que nunca para marchar a luchar en otras tierras del mundo, y finalmente cumplir con el proyecto de abrir un frente guerrillero en Argentina. (11)

Tal era el panorama de las actividades guerrilleras en América Latina y el Caribe y del compromiso de la Revolución Cubana, en el segundo semestre de 1961, para con las mismas.

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Se debe añadir, en ese listado, la celebración en La Habana de la Primera Conferencia Regional de Plantaciones de la América Latina, la cual fue clausurada por Fidel Castro, el 6 de marzo de 1961.

(2) Entre los Estados que asistieron como miembros plenos estuvieron: Afganistán, Argelia, Birmania, Camboya, Ceilán, Congo, Cuba, Chipre, Etiopía, Ghana, Guinea, India, Indonesia, Irak, Líbano, Malí, Marruecos, Nepal, Arabia Saudita, Somalia, Sudán, Túnez, la República Árabe Unida (Egipto), Yemen y Yugoslavia. Como observadores asistieron tres países de América Latina: Bolivia, Brasil y Ecuador.

(3) Piero Gleijeses Misiones en Conflicto. La Habana, Washington y África. 1959-1976, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2002, p. 24.

(4) Jorge Ricardo Masetti, Los que luchan, en Periódico Granma, 7 de septiembre de 1968, La Habana, 1968, p. 7.

(5) CIA, DI “Cuban Subversive Activities in Latin America: 1959-1968, 16 de febrero de 1968, pp. 1-2, SNCF, Caja 19, National Security. The Country File (Biblioteca Lindon B.Johnson, Austin, Texas. Ver: Piero Gleijeses, Ob. Cit., p. 14.

(6) Debo agregar una pequeña nota y es que estos autores no son del todo rigurosos con algunos acontecimientos factuales y el manejo de la información e interpretación de la misma. Ver: Aleksandr Fursenko y Timothy Naftali “One Hell of a Gamble”: Khrushchev, Castro and Kennedy, 1958-1964, New York, Norton, USA, 1997, p. 141.

(7) La crisis de los mísiles de octubre de 1962 y la retirada precipitada de los cohetes y otras armas soviéticas de Cuba demostró cuánto pesaba en la balanza geopolítica de la URSS, la Cuba revolucionaria y su zona de influencia geopolítica más inmediata: los países socialistas del este europeo.

(8) La Declaración de Santiago de Cuba se aprobó, el 26 de julio de 1964, mucho antes de la Conferencia de los Partidos Comunistas de América Latina, y en la misma se planteó que ante los ataques en su contra, “[...] el pueblo de Cuba se considerará con igual derecho a ayudar con los recursos a su alcance a los movimientos revolucionarios en todos aquellos países que practiquen semejante intromisión en los asuntos internos de nuestra Patria.” Ver: Declaraciones de La Habana, Declaraciones de La Habana y Santiago, Editora Política, La Habana, 1965, p. 147-148.

(9) Diario del Che en Bolivia En, Ernesto Che Guevara, Tomo I., Ob. Cit., pp. 437-630; Entrevista al General de División (ya fallecido) Raúl Menéndez Tomasevich, efectuada por el autor de este trabajo. En, Luis Báez Secretos de Generales, Editorial SIMAR, S.A., La Habana, 1996, pp. 106-109.

(10) José María Martínez Tamayo murió en la guerrilla boliviana. En, Luis Suárez Salazar Babarroja. Barbarroja. Selección de testimonios y discursos del Comandante Manuel Piñeiro Lozada, Editorial TRIcontinental-SIMAR S.A., La Habana, 1999, p. 28; Piero Gleijeses Ob. Cit., p. 115.

(11) En el libro citado de Luis Suárez, Barbarroja, el Comandante Manuel Piñeiro relata ese estado anímico del Che, su impaciencia revolucionaria de cumplir con la promesa realizada a Jorge Ricardo Masetti y con sus convicciones latinoamericanistas e internacionalistas.

Clausura presidente cubano el II período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular


Clausura presidente cubano el II período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular

http://videos.co.cu/videos/raulparlamentocuba1.wmv

http://videosco.cu/videos/raulparlamentocuba2.wmv

http://videos.co.cu/videos/raulparlamentocuba3.wmv

http://videos.co.cu/videos/raulparlamentocuba4.wmv

http://videos.co.cu/videos/raulparlamentocuba5.wmv

http://videosco.cu/videos/raulparlamentocuba6.wmv


Discurso pronunciado por el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, compañero Raúl Castro Ruz, en el Segundo Período de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 27 de diciembre de 2008, “Año 50 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Compañeras y compañeros:

Nos separan pocos días del final de un año en que el país ha enfrentado retos difíciles. A los vaivenes de una economía mundial en declive sostenido, se han sumado fenómenos naturales cada vez más impredecibles y devastadores. En Cuba, el resto del Caribe y América Latina, se alternan sequías, huracanes e inundaciones de intensidad y frecuencia crecientes.

Ha sido una nueva oportunidad para que millones de cubanos saquen a relucir esa fibra de quienes no se doblegan ante las dificultades, por insuperables que puedan parecer. También se ha ratificado que cuando trabajamos unidos, de forma organizada y solidaria, se multiplican los frutos del esfuerzo y los recursos invertidos.

La recuperación de los daños ocasionados por los tres últimos huracanes, en general marcha satisfactoriamente. Ya se aprecian los primeros resultados de la paulatina restauración de las producciones agropecuarias. También se han hecho importantes inversiones para el equipamiento de brigadas que elevarán sustancialmente la capacidad de construcción de viviendas. Ya están en el país las primeras cuatro grandes brigadas destinadas al movimiento de tierra que demandan las nuevas urbanizaciones.

Por otra parte, se ha adquirido equipamiento y materiales para la construcción de carreteras, vías férreas y el restablecimiento de las redes eléctricas y de comunicaciones, lo que se ha logrado en plazos menores que en situaciones anteriores, aunque los daños fueron mayores. Son solo algunos ejemplos de cuanto se ha venido haciendo durante los últimos meses.

No obstante, debemos estar conscientes de la magnitud de esta tarea, en particular la recuperación de las viviendas. Hay más de 500 mil afectadas por los huracanes en el presente año en 35 municipios, y en otros 12 se suman más de 70 mil dañadas por eventos meteorológicos de años anteriores. De todas ellas, aún resta por reparar o construir totalmente el 77%.

Me han asegurado que puede concluirse en tres años, pero seamos realistas y no nos engañemos, con un esfuerzo continuado pudiera necesitarse de tres a seis años.

Sin embargo, en medio de un ambiente de trabajo y sacrificio de la mayoría, algunos intentaron lucrar en medio de esa situación a costa de las necesidades de sus compatriotas. Recibieron la respuesta firme de los órganos de Orden Interior, de la Fiscalía y los Tribunales, apoyados por la población a través de las organizaciones de masas.

Debe quedar claro que no habrá retrocesos en el propósito de fortalecer la institucionalidad, la disciplina y el orden en todas las esferas del país, sin los cuales sencillamente no es posible avanzar.

Los resultados económicos alcanzados en el presente año fueron abordados tanto en esta sesión plenaria como en los días previos.

La realidad económica adversa presente durante prácticamente todo el 2008, unida a las muchas horas que la dirección del país tuvo que dedicar a la búsqueda de las mejores alternativas para garantizar, pese a las dificultades, la alimentación, la salud, la educación y la satisfacción de las demás necesidades básicas de nuestro pueblo, obligaron a situar en una segunda prioridad el estudio y la adopción de decisiones en asuntos también importantes.

En otros se ha logrado avanzar, como en ir poniendo las tierras ociosas en manos de quienes puedan y estén dispuestos a hacerlas rendir frutos. Este es un frente decisivo en que hay que estar alerta ante cualquier retraso o violación de lo establecido.

Además hay avances en el acopio y distribución local de leche y del resto de los alimentos que es posible producir en el país; en la racionalización del transporte y su incremento cuando ha sido posible; en la construcción de grandes obras hidráulicas, acueductos y sistemas de alcantarillado o la rehabilitación de los existentes en varias ciudades; el crecimiento sostenido del turismo y una modesta elevación de la sustitución de importaciones, por sólo mencionar algunas de las más importantes tareas.

Ello ha permitido afrontar mejor el crecimiento de los gastos como consecuencia de las pérdidas ocasionadas por los grandes fenómenos meteorológicos que nos afectaron e incluso en mayor medida por el aumento descomunal, salvo oscilaciones coyunturales, de los precios de prácticamente todo lo que importamos.

En alimentos, por ejemplo, este año el país tuvo que pagar 907 millones de dólares más que en el 2007, de esa cifra, cerca de 840 millones por incrementos de precios. Han bajado en las últimas semanas, pero lo han hecho aún más los de nuestros principales renglones exportables.

El precio promedio del níquel en el 2008 ha sido un 41% inferior al del 2007, y 80% menor que el récord que alcanzó en ese año. También han disminuido los del azúcar y los productos del mar, entre otros que Cuba exporta.

La crisis financiera que estalló en los Estados Unidos ha evolucionado rápidamente hasta transformarse en la crisis económica global que el compañero Fidel pronosticó hace no menos de una década, la más profunda en casi 80 años.

La realidad es que ningún Premio Nobel de Economía, ninguna escuela de pensamiento económico, ningún organismo internacional puede decir con certeza hasta cuándo y hasta dónde llegará.

El año próximo es por tanto de mucha incertidumbre en la economía mundial y debemos estar preparados para enfrentar ese serio reto, que ya nos viene afectando de manera apreciable.

Pese a tantas dificultades, la economía creció, aunque menos que lo planificado, en lo que influyeron de modo determinante, como mencioné anteriormente, las pérdidas ocasionadas por los huracanes, con un monto cercano a los diez mil millones de dólares, es decir, alrededor del 20 por ciento del producto interno bruto del presente año.

Por su importancia, insisto en una idea que he expresado otras veces: nadie, ni un individuo ni un país, puede darse el lujo de gastar indefinidamente más de lo que recibe por la venta de sus producciones o por los servicios que presta.

El escenario desfavorable de la economía mundial y nuestras propias dificultades, exigen optimizar las posibilidades que nos brindan las relaciones económicas mutuamente ventajosas, que venimos desarrollando con naciones amigas de todos los continentes, en especial con la hermana República Bolivariana de Venezuela, impulsadas personalmente por su Presidente, el compañero Hugo Chávez Frías.

Nuestro elemental deber es ajustar los gastos en divisas a los volúmenes que estamos en condiciones de ingresar. Es una batalla en que la victoria depende del incremento paulatino de las producciones destinadas a la exportación o que sustituyen importaciones con eficiencia y ahorro, y de garantizar una mayor y mejor oferta de servicios a personas de otros países, que como el turismo y la salud aportan considerables ingresos.

Además de una necesidad imperiosa, constituye un deber elemental para con las futuras generaciones. No sería ético aumentar los gastos no productivos a costa de contraer deudas que tendrían que pagar nuestros hijos y nietos.

En consecuencia, entre otras medidas, se decidió reducir en un 50% los gastos previstos en viajes al exterior de los organismos, y lo mismo se ha indicado respecto al sector empresarial. El objetivo no es disminuir tareas ni gestiones necesarias, sino hacerlas con mayor racionalidad.

No se trata de un cambio en la estrategia económica adoptada, al contrario, significa ser totalmente consecuentes con ella. No se ha engavetado ninguno de los temas de los que he hablado en los últimos tiempos. En cada uno de ellos se han ido instrumentando las medidas parciales que han permitido las circunstancias y se avanzará, sin apresuramientos ni excesos de idealismo, según se disponga de los recursos y concluyan los estudios necesarios.

Estrechamente relacionado con lo anterior, debemos estar conscientes de que para ir resolviendo paulatinamente las distorsiones existentes en el sistema salarial, hay que ir eliminando las gratuidades indebidas y los subsidios excesivos. De lo contrario, sencillamente las cuentas no cuadran. Dos más dos siempre suma cuatro, jamás cinco; hay que actuar con realismo y ajustar todos los sueños a las verdaderas posibilidades. Esto significa cumplir con el principio socialista de que cada cual reciba según su trabajo.

Las gratuidades deben limitarse estrictamente a asegurar a todos los ciudadanos por igual cuestiones vitales como la educación, la salud y la seguridad y asistencia social, que junto a la cultura y el deporte, para mantener incluso los niveles actuales, se requerirá producir más e incrementar los ingresos al presupuesto, pues los gastos crecen de año en año. La tarea es nada sencilla y se necesita de la comprensión y el apoyo de todos.

Un ejemplo de ello es lo que analizó el Consejo de Ministros y lo que se informó a ustedes ampliamente ayer, en cuanto a eliminar la práctica de garantizar planes vacacionales, ofertas gastronómicas y otras a precios altamente subsidiados, que se venían ofreciendo a cuadros, trabajadores destacados y otros sectores de la población. El costo anual en divisas por este concepto era de casi 60 millones de dólares; tal vez un poquito más, si tenemos en cuenta la parte de subsidio que recibe el campismo pasa de 60 millones de dólares anuales. Este es el único país del mundo que hace eso.

Que se entienda bien, no se trata de si lo merecen o no quienes han disfrutado de esa posibilidad, ni de limitar el derecho a ir a esos centros, sino de si resulta racional mantener una forma de estímulo que representa tan alto costo, en las difíciles circunstancias actuales o en cualquier otra.

Es sabido que la gran mayoría de las personas no aprecia justamente una gratuidad o un elevado subsidio generalizado, como parte de la retribución que recibe, en la que sólo considera el salario.

Ayer discutimos ampliamente este tema. Tiene otras muchas facetas, las cuales seguiremos discutiendo, y lo advertimos sin que nos tiemble la voz, que deben ser analizadas para paulatinamente irlas eliminando, junto con el proceso de darle el verdadero valor al salario. No hay otra solución.

La prioridad de otros asuntos nos impidió concluir los estudios y presentar a esta sesión de la Asamblea la nueva composición del Gobierno. Por tanto solicitamos a ustedes aplazar esta decisión, lo que no implica que puntualmente, como se ha venido haciendo, se realicen otros cambios en el transcurso del 2009.

Estos temas están íntimamente vinculados con las transformaciones estructurales y de concepto que deben ser sometidas a la consideración y aprobación del VI Congreso del Partido.

Por ejemplo, se encuentran en una etapa muy avanzada los estudios para la creación de la Contraloría General de la República, como un órgano jerárquicamente superior a los organismos de la administración central del Estado que estaría subordinado directamente al Consejo de Estado y tenemos el propósito de presentar dicha propuesta en el próximo período de sesiones de la Asamblea.

El proyecto concibe que este órgano asuma las funciones del actual ministerio de Auditoría y Control, a las que se agregan otras, pues se prevé otorgarle más facultades que las que suele tener en determinados países, limitadas fundamentalmente al control de los fondos públicos.

Dicho en pocas palabras, aspiramos a que contribuya de manera decisiva a fortalecer la exigencia en el cumplimiento estricto del deber por todas las estructuras de dirección, sin suplantar en sus responsabilidades a los ministros ni a ningún otro funcionario.

Incluso, en los casos en que detecte la ausencia de normas o regulaciones, promoverá que sean elaboradas y presentadas ante las instancias correspondientes. En muchos lugares esa situación está presente tanto en la empresa como en la nación.

¿Dónde está escrito cuáles son los deberes, cuáles son las funciones, por las cuales ustedes tienen que dirigir su trabajo y realizar las exigencias en el cumplimiento del deber de cada uno que mencionaron aquí varios diputados refiriéndose a temas muy concretos? Ausencia total de normas o regulaciones.

Esta Contraloría General de la República velará además por eso, y le amplío el concepto, porque ya es hora de que muchos empecemos a ver qué falta por regular dentro del área de trabajo de cada cual.

Todo requiere regulación como guía sobre la cual basar el trabajo.

Exigir conlleva controlar, educar, orientar, prevenir y hacer cumplir o dispuesto; pero eso que tiene que hacerse cumplir; lo dispuesto, tiene que estar escrito no es por lo que se le ocurra a cada cual. Si llegado el momento hay que sancionar a alguien, no podemos limitarnos a los comisores directos de las violaciones. Debe incluir también a los que con su actuar negligente propician o permiten su ocurrencia, es decir, los llamados responsables colaterales, que son precisamente los que no exigen.

Durante muchos años he meditado sobre estas cuestiones, en primer lugar analizando críticamente mi propio trabajo y también el de los demás. He llegado a la conclusión de que uno de nuestros problemas fundamentales es la falta de exigencia sistemática a todos los niveles. Observen, mediten, miren hacia un lado, miren hacia el otro y también mírense hacia adentro.

Hay que estar siempre dispuesto a buscarse problemas y a enfrentar incomprensiones. Dirigir es en primer lugar saber exigir, desde la base hasta los niveles superiores.

No se puede dirigir y controlar y a la vez ser tolerante; desempeñar el papel del “buena gente” como suele decirse popularmente. De ahí los diversos calificativos, por lo regular denigrantes, que les endilgan a cuantos actúan como realmente debe hacerse.

Tampoco es posible dirigir sin dominar las disposiciones y documentos rectores de nuestro trabajo. No estamos acostumbrados a regirnos por los documentos, y cuando aparece uno, le vemos el título y allá va a dormir a las gavetas. Hay que regir, se rige el trabajo por documentos rectores, aprobados en los niveles correspondientes, preferiblemente discutidos de manera democrática, con la participación de todos los que deben participar y de los que deben hacerlo cumplir.

En muy pocas instituciones de este país -las hay, muy pocas- está regulado desde que usted ingresa hasta la forma en que lo tienen que enterrar, si muere en ese organismo, y qué se hace en cada caso. Cito esos dos extremos. Pero hay otros donde no se rigen por nada y es muy común la violación inconsciente -y como cosa natural- de regulaciones oficiales y de leyes de la república, de este propio Parlamento, y no pasa nada.

Decía que tampoco es posible dirigir sin dominar las disposiciones y documentos rectores de nuestro trabajo.

Lamentablemente, no todos tienen el hábito de estudiarlos ni consultarlos con la periodicidad requerida, que es la única forma de aplicarlos de manera consecuente.

La Contraloría no va a eliminar por sí sola estos problemas, que provienen de vicios enraizados -tan enraizados como el marabú; pero el marabú se arranca, el marabú se quema, y sobre la tierra que hoy es protegida por lo menos por el marabú, pueden producirse frutos útiles para el país-, pero contribuirá -me refiero a la Contraloría- a la batalla que estamos librando contra ellos, con el apoyo de otros organismos, particularmente de la Fiscalía General de la República, y junto al Partido y otras instituciones no estatales que representan en su conjunto a toda la sociedad. Daremos el máximo de apoyo a ese empeño, paso a paso y sin extremismos, pero de forma cada vez más rigurosa y enérgica. Mediten sobre estas cuestiones que acabo de decirles y observen.

En la anterior sesión de la Asamblea nos concentramos en dos temas principales: la nueva Ley de Seguridad Social y la necesidad de incrementar la incorporación al trabajo, su productividad y eficiencia.

Coincido con las opiniones vertidas durante la sesión: hemos aprobado una Ley de Seguridad Social justa, respetuosa de los intereses de los trabajadores y que a su vez tiene en cuenta las realidades económicas y demográficas del país.

Como ha informado nuestra prensa, el 2008 va a concluir con un ligero aumento de la natalidad respecto a años anteriores, pero esto no significa todavía un cambio en la tendencia sostenida al incremento de los ciudadanos de edad avanzada respecto a los más jóvenes, con la consiguiente disminución progresiva de la población laboralmente activa.

Son razones insoslayables y muy difíciles de revertir, que imponen la necesidad de aumentar la edad de jubilación y así lo ha comprendido la gran mayoría de nuestros trabajadores, después de profundas discusiones en que se escuchó y tuvo en cuenta la opinión de todos.

El pasado mes de junio hicimos un llamado a la reincorporación a las aulas de maestros y profesores jubilados o que habían dejado de impartir clases por diversas razones. La respuesta ha justificado nuestra expectativa. Nos satisface felicitar a los siete mil educadores que respondieron, y hoy aportan su experiencia y conocimientos en los diferentes niveles de enseñanza, en particular la primaria, media y preuniversitaria, donde se presenta el mayor déficit de docentes.

Ha sido un refuerzo muy importante para el abnegado e insustituible destacamento que constituyen nuestros educadores. Así lo demuestran los otros nueve mil que han rebasado la edad de jubilación y continúan en sus puestos. Esta tarea no concluye aquí, sobre todo en las provincias que han obtenido hasta ahora menores resultados.

Igual ocurrió anteriormente con los más de 1 600 ingenieros, técnicos de nivel medio y obreros calificados, que ya estaban en retiro y se reincorporaron a las FAR, gran parte de ellos para participar en la importante tarea de la modernización de nuestro armamento y otros medios de la defensa, tema del que hablé en la anterior sesión de la Asamblea; 1 600 retirados volvieron.

Son ejemplos que demuestran que nuestro pueblo siempre responde cuando se trabaja seriamente, con argumentos sólidos y una correcta organización.

En esa ocasión también hablé de que cada provincia debe garantizar, además de los profesores que requiere, los constructores, policías y el resto de la fuerza de trabajo hoy deficitaria. Algo se ha avanzado. En el primer semestre ingresaron a cursos de formación como policías, 867 jóvenes de la capital de la república, e igualmente está cubierta la matrícula de los que comenzarán a prepararse en febrero del 2009. Las provincias más atrasadas son Matanzas y La Habana.

En la próxima sesión de la Asamblea, volveré a recordarlo para que no se nos olvide.

En cuanto a los constructores, debo decir que la respuesta es muy, muy insuficiente en este sector clave para el desarrollo del país en todos los aspectos, hasta para los miles de viviendas que tenemos que construir. Veremos qué podemos hacer.

Son pasos dentro del conjunto de medidas que habrá que continuar adoptando, hasta que trabajar constituya realmente algo vital para todos. Dicho más claro: que las personas sientan la necesidad de trabajar para satisfacer sus necesidades, independientemente de la conciencia de todo ciudadano honesto sobre este primordial deber.

No nos engañemos más; si no hay la presión, si no existe la necesidad de trabajar para satisfacer mis necesidades, y me lo están dando gratis por aquí o por allá, nos quedaremos sin voz llamando al trabajo. Esa es mi forma de pensar, y por eso todo lo que estoy proponiendo va en gran parte encaminado hacia ese objetivo. No nos engañemos.

Compartimos la preocupación de muchos compatriotas respecto a individuos que no aportan a la sociedad, pero debemos estar conscientes de que son problemas que no resuelve una disposición, ni siquiera una ley. Requieren un enfoque que integre acciones políticas, económicas, legales y administrativas, y, sobre todo, lo que les acabo de decir: que sientan la necesidad de trabajar.

En las relaciones internacionales son considerables los éxitos del país. Hemos cumplido cabalmente con nuestra responsabilidad como Presidente del Movimiento de Países no Alineados, hoy más activos y cohesionados. En la ONU fue aprobada la resolución contra el bloqueo por décimo séptima ocasión consecutiva. Hace pocos días en Brasil, la Cumbre del Grupo de Río recibió con una ovación el ingreso de Cuba como miembro pleno, e igualmente fueron escuchadas con respeto y atención las valoraciones de nuestro país por los mandatarios asistentes a las cumbres de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, y del Mercado Común del Sur.

Las naciones de nuestro subcontinente han pasado de las peticiones a la exigencia en cuanto al cese de las agresiones contra Cuba por parte de los Estados Unidos, tanto en eventos multilaterales como de forma individual por un número creciente de gobiernos y parlamentos.

Ejemplo de esa transformación es el pronunciamiento contra el bloqueo adoptado de forma unánime en la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo.

En el año continuamos batallando sin descanso por el regreso a la Patria de nuestros Cinco Héroes. Renovamos ante sus familiares y el pueblo el compromiso de no desmayar jamás en ese esfuerzo hasta que regresen a su Patria (Aplausos prolongados).

La inmediata e importante ayuda recibida tras el paso de los huracanes, junto a los incontables mensajes de solidaridad y aliento, son gestos que aprecia y agradece nuestro pueblo, a la vez que otra muestra palpable del respeto y el cariño que Cuba ha sabido ganarse con su actuación siempre vertical y de principios en sus relaciones con el resto de los países, y su cooperación solidaria y desinteresada en incontables campos, especialmente en los de la salud y la educación.

Vivimos un momento histórico radicalmente diferente, muy diferente al de aquellos años en que los gobiernos de América Latina, salvo muy contadas y honrosas excepciones, se plegaban en bloque de manera sumisa a los dictados de Washington para aislar a Cuba. Hoy estamos cosechando los frutos de una política exterior firme, solidaria y basada en principios inviolables, concebida y llevada a la práctica por el compañero Fidel durante casi cinco décadas, aun en las más difíciles circunstancias.

Fuimos anfitriones en el año que concluye de importantes reuniones internacionales, la más reciente la Tercera Cumbre Cuba-CARICOM, efectuada a comienzos de diciembre en Santiago de Cuba con excelentes resultados, y a la que por primera vez asistieron todos los mandatarios de los países que integran la Comunidad del Caribe. Además, hemos tenido el honor de recibir a numerosos Jefes de Estado y de Gobierno, y a personalidades de la política, la economía, la religión, la ciencia y la cultura de todos los continentes.

Hace 50 años, por estos días el Ejército Rebelde, en estrecha coordinación con los combatientes de la lucha clandestina, obtenía sus grandes y decisivas victorias finales a lo largo y ancho del país. No transcurrió una semana y ante el empuje de la Revolución, se desplomó la tiranía fruto del golpe de Estado que casi siete años antes terminó de sumir al país en la tragedia.

El triunfo en nuestra última Guerra de Liberación llegó exactamente cinco años, cinco meses y cinco días después del heroico intento de “tomar el cielo por asalto” en Santiago de Cuba y Bayamo, el 26 de julio de 1953.

La victoria del Primero de Enero no marcó el final de la lucha, sino el inicio de una nueva etapa caracterizada por la cada vez más masiva y consciente participación del pueblo, en la que no ha habido un minuto de tregua durante el medio siglo transcurrido. Así han sido también estos últimos 12 meses, especialmente intensos y complejos, a los que hemos pasado balance.

Por eso concluyo deseándoles, a ustedes y a todos nuestros compatriotas, para el año 2009 salud y mucha energía. Vamos a necesitar de ambas, como he dicho otras veces, ¡trabajo hay de sobra!

Los revolucionarios cubanos podemos mirar hacia el pasado con la frente en alto y al futuro además con la misma confianza en nuestra fuerza y capacidad de resistir.

Felicitémonos todos por el aniversario 50 del triunfo de la Revolución, en primer lugar a su Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz (Aplausos prolongados y exclamaciones), quien nos ha ido conduciendo, ayer, hoy y siempre, ¡de victoria en victoria!

Muchas gracias.

(Ovación y exclamaciones de Viva Raúl)

http://www.cubasi.cu/desktopdefault.aspx?spk=160&clk=222703&lk=1&ck=114018&spka=35