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Cuba: coraje y valor

Clausura del II período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular

Con importantes resultados culmina el II período de Sesiones

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Raúl clausura el II período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular

ALBERTO NUÑEZ

El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, clausuraba poco después de las 5 de la tarde, el II período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, correspondiente a su VII legislatura.

Minutos antes fue aprobado el nombre de Año del 50 aniversario del triunfo de la Revolución, con que se denominará el venidero 2009, como es tradicional en las jornadas parlamentarias de cada diciembre.

En el curso de esta jornada parlamentaria se aprobaron los Lineamientos del Plan Económico y Social y el Presupuesto del Estado para el 2009, así como la Ley de Seguridad Social.

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Población cubana 100% protegida por el Sistema de Seguridad Social

ALBERTO NÚÑEZ BETANCOURT

Foto: Jorge LuisHoy el 100% de nuestra población está protegida por el Sistema de Seguridad Social. El Estado garantiza la protección adecuada al trabajador y a su familia, aseveró José Luis Toledo Santander, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, al presentar el proyecto de dictamen del grupo de trabajo parlamentario que encabeza y de la Comisión de Asuntos Económicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, acerca del Proyecto de Ley de Seguridad Social.

Ante los diputados, y con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Toledo Santander explicó que luego de un amplio proceso de consultas con los trabajadores en todo el país, de obtener consenso general y tomar en cuenta e incluir un considerable número de las propuestas derivadas de los análisis, se somete a la decisión de los parlamentarios.

Subrayó que esta norma de consultar a los trabajadores es reflejo de la justicia social que ha caracterizado al Gobierno Revolucionario desde el Primero de Enero de 1959.

Recordó que los antecedentes se remontan a la Ley 1100 de 1963, la cual constituyó en su momento la primera reforma estructural de la seguridad social en América Latina.

En todos estos años, dijo, es de significar especialmente la atención de seguridad social brindada por nuestro Estado a la población rural, aquella que antes del triunfo de la Revolución presentaba la más desastrosa situación social.

El proyecto que se nos presenta, agregó, además de mantener y reafirmar los logros enunciados, los amplía e incluye nuevos y mayores beneficios. Responde a la situación de envejecimiento que presenta la población cubana –según reportes del año 2007, el 16,1% tiene más de 60 años.

Tal proceso de envejecimiento es consecuencia, en gran medida, de la política de desarrollo aplicada por la Revolución, que a su vez constituye uno de los más importantes logros de la política social del país, expresa el texto presentado.

Destaca además, la plena correspondencia del proyecto de Ley de Seguridad Social con la Constitución de la República.

El Documento concluye con la visionaria frase de El Libertador Simón Bolívar cuando expresó:

"El sistema de gobierno más perfecto es aquel que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política".

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Aprobada nueva Ley de Seguridad Social en Cuba

María Julia Mayoral

Como una legislación "justa y humana" y de "vital trascendencia para el futuro de la nación", consideraron los diputados al Parlamento cubano el proyecto de Ley de Seguridad Social, sometido este sábado a la aprobación del máximo órgano del poder estatal en la Isla.

Reunidos en el Palacio de las Convenciones, con la presencia del General de Ejército Raúl Castro, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, los integrantes de la Asamblea Nacional reiteraron que el envejecimiento poblacional unido al decrecimiento de la natalidad en el país, hacen impostergable contribuir por diferentes vías a atenuar las consecuencias de ese comportamiento demográfico sobre el número de personas en edad laboralmente activa. Y una de esas alternativas es, sin lugar a dudas, aumentar la edad y los años de servicios para acceder a la jubilación.

Durante el debate, diputados como la tunera Lutgarda Arrieta valoraron la masiva discusión que tuvo el proyecto jurídico, el cual fue examinado por más de tres millones de trabajadores.

Esto, aseguró, puso a prueba la capacidad organizativa de la Central de Trabajadores y de los distintos sindicatos, así como del Ministerio de Trabajo para propiciar la más amplia discusión con el pueblo a fin de esclarecer sobre los propósitos de la propuesta de Ley y recoger cuanta opinión tuviera la gente.

Vilma Beatriz Hamilton, otra de las participantes en el intercambio, coincidió en el valor que tuvo la consulta popular, pues hoy, comentó, estamos ante un texto modificado y enriquecido por el parecer de millones de cubanos. Por eso, sugirió, una vez que aprobemos la Ley se debería ir a cada uno de los centros laborales para explicarle a los trabajadores cómo se incluyeron sus sugerencias.

Otros muchos parlamentarios elogiaron las ventajas y derechos reconocidos por la legislación, pues no solo se trata de extender la edad de jubilación, sino de ampliar las prerrogativas y los beneficios en materia de seguridad social. Se asegura, recordaron, a todos los trabajadores y a sus familias el amparo en las contingencias de enfermedad, accidente de trabajo, maternidad, invalidez, enfermedad profesional, vejez y muerte.

La propuesta de legislación llegó a este análisis final en el Parlamento luego de amplia discusión no solo con más de tres millones de personas, sino en las comisiones permanentes de trabajo de la Asamblea, entre las cuales las de Asuntos Económicos y Constitucionales y Jurídicos tuvieron la mayor responsabilidad y el encargo de emitir el correspondiente dictamen acerca del proyecto de Ley.

Cuba: su economia, su pueblo...


Dada la importancia de difundir a los amigos -y por supuesto, también a los enemigos- de Cuba el titánico esfuerzo realizado por el pueblo cubano, levantándose sobre las ruinas dejadas por tres devastadores ciclones, hacemos hincapié en esta noticia, que ahora acompañamos con este material (Descargable, audio), generado por los compañeros de CMKC Radio Revolución:

Situación actual de la Economía Cubana

Plan 2009: fortalecer la disciplina financiera y planificar de acuerdo con los recursos disponibles

Altamente significativo el crecimiento económico del 4,3% logrado en el 2008. Analizan diputados desempeño de la economía con la presencia del Presidente Raúl Castro Ruz

Por Susana Lee, publicado en Granma

El crecimiento de la economía cubana en un 4,3% a pesar de las adversas circunstancias en que transcurrió su desenvolvimiento, queda por debajo del 8% que se había planificado sobre la base de premisas más favorables, "pero es altamente significativa en un mundo donde las principales potencias capitalistas no solo no atinan a frenar la caída en picada de sus economías, sino que ignoran siquiera cuando se detendrá la crisis y hasta donde alcanzará el poder destructivo de la misma".

Foto: JORGE LUIS GONZÁLEZEl diputado José Luis Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Ministros, inició la presentación del informe sobre los resultados económicos del 2008 y los Lineamientos del Plan Económico y Social para el 2009 ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Con la valoración anterior el diputado José Luis Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Ministros, inició la presentación del informe sobre los resultados económicos del 2008 y los Lineamientos del Plan Económico y Social para el 2009 ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, en sesión a la que asiste el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

En su intervención destacó que los discretos resultados del crecimiento económico han sido posibles por el esfuerzo constante del pueblo cubano y la obra de la Revolución.

Enumeró, entre otros saldos, el incremento de un 2,5% en la productividad del trabajo; un 6,6% de las inversiones, mayormente en ramas decisivas para la producción y los servicios; el crecimiento de sectores claves como agropecuario -1,6%-, la industria -1,2%-, la construcción -3,3%-, el transporte -7,4%-, las comunicaciones -9%-, y los servicios -8%.

Durante el 2008, además, aumentaron las exportaciones de bienes y servicios en un 7,2%, el turismo se recupera y se estima cerrará el año con 2 350 000 visitantes, lo que representa un incremento del 9,3%; y la sustitución de importaciones avanza gradualmente, lográndose un ahorro de 265 millones de CUC, dos veces y media superior a lo registrado en el 2007.

Otros resultados con impacto más directo en la población, a pesar de carencias y dificultades aún presentes, presentados por el también Ministro de Economía y Planificación, incluyen el reforzamiento alimentario a los territorios más afectados por los 3 huracanes que asolaron el país con 27 000 toneladas de alimentos, el cumplimiento al 72% del programa de reparación de redes eléctricas; la adquisición de 913 ómnibus nuevos y 248 de segunda mano para todo el país que mejora, aunque discretamente el transporte de pasajeros; la terminación estimada de 42 000 viviendas y la recuperación del 22% de las dañadas parcialmente por afectaciones climáticas.

Asimismo se concluyeron 31 policlínicos, a lo que se suman 272 instalaciones de salud reparadas y ampliadas; se instalaron 41 equipos médicos de alta tecnología; se logra una tasa del 72,7% de la población entre 18 y 24 años estudiando en la educación superior y se aumentaron las cuantías mínimas de las pensiones de la seguridad social y las prestaciones de asistencia social.

Rodríguez explicó, con cifras y detalles, algunas de las severas limitaciones que condicionaron la economía cubana durante el 2008, entre ellas las pérdidas que ocasionaron los huracanes Gustav, Ike y Paloma estimadas en 9 mil 722 millones de dólares, incluyendo como lo más significativo las 530 mil 758 viviendas afectadas en casi todo el país, y el significativo aumento en los precios de las principales importaciones del país que solo en alimentos obligó a pagar 839 millones 600 mil dólares por encima del pasado año.

La última parte de su informe las dedicó a presentar los lineamientos para el 2009, la compleja coyuntura en que han tenido que elaborarse y las premisas que deben estar presentes, en primer lugar, como señaló, la necesidad insoslayable de fortalecer la disciplina financiera y planificar las actividades económicas y sociales de acuerdo con los recursos disponibles y en el orden de prioridades que el país decida.

Dijo que el plan se elaboró con un elevado grado de incertidumbre, pero el mayor rigor posible, con reducción de gastos y dándole prioridad a objetivos esenciales para lograr un crecimiento del 6%.

Y afirmó: Se avecinan tiempos de duro esfuerzo y de combate frente a las dificultades, empezando por nuestras propias insuficiencias y errores.

Sesiona el Parlamento Cubano: Breve dossier

Participa Raúl en el Segundo Periodo de Sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular

Con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, se inició [...] en el Palacio de Convenciones de La Habana, el Segundo Periodo Ordinario de la séptima legislatura del Parlamento cubano

Los diputados a la Asamblea Nacional dictaminarán sobre los proyectos de Lineamientos Económicos y Sociales y de Ley del Presupuesto del Estado para el año 2009, y la Ley de Seguridad Social.

Durante la sesión plenaria de este sábado, los ministros de Economía y Planificación, y de Finanzas y Precios rendirán cuenta ante la Comisión de Asuntos Económicos. Asimismo, esta Comisión y la de Asuntos Constitucionales y Jurídicos, de conjunto con la dirección del movimiento sindical y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, analizarán los resultados de la consulta popular sobre el Anteproyecto de Ley de Seguridad Social.

Como cada diciembre, la Asamblea Nacional también dará nombre al año que se aproxima.

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Aprobados los Lineamientos del Plan Económico y Social y el Presupuesto del Estado para el 2009

Susana Lee

Los Lineamientos del Plan Económico y Social y el Presupuesto del Estado para el año 2009, fueron aprobados por la Asamblea Nacional del Poder Popular en su primera sesión de trabajo, luego del debate que suscitaran los informes presentados por los ministros de Economía y Planificación y de Finanzas y Precios, y la intervención del Presidente de la Comisión de Asuntos Económicos.

El análisis de ambos temas que trazan la estrategia del país para el año entrante, contó con la presencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, y del 92,64% de los parlamentarios.

Diputados de varios municipios expresaron sus opiniones sobre trascendentes temas encaminados a mejorar el desenvolvimiento de la gestión económica y presupuestaria, aún lastrado por irregularidades como se señaló.

Temas como la imperiosa necesidad de aumentar la productividad y la eficiencia económica de las empresas; controlar más rigurosamente los gastos del presupuesto y reducirlos a partir de un conocimiento mayor sobre su uso; exigir más por la calidad de productos, inversiones y servicios que no siempre se corresponden con los recursos que se destinan para ello y, por ende, se derrochan.

Varios fueron los ejemplos que se expusieron en el examen del Plan y el Presupuesto, que evidenciaron una mejor preparación de los diputados para este análisis, quienes se pronunciaron por continuar elevando la cultura económica de los trabajadores y de la población en general, en momentos en que el mundo transita por una severa crisis económico-financiera global, de cuyas consecuencias no está exento nuestro país y le imprime una gran incertidumbre a los objetivos propuestos.

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Altamente significativo crecimiento de la economía cubana

La Habana, 27 dic (AIN) El 4,3 por ciento de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) cubano en 2008 es altamente significativo, pues ocurre en un mundo donde las principales potencias capitalistas no saben cómo y cuándo detendrán la caída de sus economías.

    Tal valoración la hizo hoy ante la Asamblea Nacional del Poder Popular José Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación,  al informar los resultados económicos y sociales del presente año, “uno de los más difíciles del periodo especial” por el impacto de tres huracanes, del bloqueo y el estallido de una crisis mundial.

    En presencia también del presidente Raúl Castro, el titular recordó también que se manifestó una espiral especulativa en los precios de las principales importaciones del país, y  esas adversidades  condujeron al 4,3 por ciento de crecimiento económico, por debajo del ocho por ciento planificado. 

    Abundó que ello es resultado del incremento en un 2,6 por ciento de la productividad del trabajo, en un 6,6 por ciento de las inversiones, mayormente en ramas decisivas para la producción y los servicios, y en sectores claves como el agropecuario que lo hace en un 1,6, la industria con 1,2, la construcción en 3,3 por ciento, el transporte 7,4 y las comunicaciones un 9, por ciento.

    Rodríguez informó al Parlamento que igualmente crecen un 7,2 por ciento las exportaciones de bienes y servicios, el turismo se recupera y se prevé llegue a dos millones 350 mil visitantes, en tanto la sustitución de importaciones avanza gradualmente.

    Sin embargo, advirtió que no todos los recursos que se crean con el trabajo del pueblo y se expresan en el PIB alcanzan en solo un año para cubrir todas las necesidades acumuladas y las nuevas que surgen.

    Rodríguez explicó que para cubrir la demanda interna, el país debe asegurar un volumen de inversiones como única garantía para un desarrollo sostenible, que no representan un consumo personal inmediato, pero sí son la base con vistas a su futura satisfacción.

    El 49 por ciento del PIB se dedica al consumo personal y el 29 por ciento a cubrir necesidades económicas y sociales de todo tipo, dijo y mencionó entre los resultados con un impacto más directo en la población, a pesar de las carencias, el reforzamiento alimentario en los territorios afectados por los huracanes.

     También mencionó la terminación del 72 por ciento de las reparaciones de redes eléctricas, la adquisición de 913 nuevos ómnibus y 248 de segunda mano para todo el país, en tanto se estima terminar 42 mil viviendas.

    El segundo período ordinario de sesiones del Parlamento cubano, correspondiente a su séptima legislatura, transcurre en el Palacio de las Convenciones de La Habana.

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Parlamento cubano examina nueva ley de seguridad social

MARÍA JULIA MAYORAL

Tras consulta popular con más de tres millones de trabajadores, el texto para una nueva Ley de Seguridad Social en Cuba es sometido a aprobación del Parlamento, que sesiona en La Habana, con la participación del General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Foto: Jorge LuisAlfredo Morales Cartaya, titular de Trabajo y Seguridad Social, presentó el documento ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el único órgano con facultad para aprobar la norma jurídica.

Según destacó el Ministro, el debate con el pueblo sirvió para esclarecer causas y fundamentos de las modificaciones propuestas a la legislación en materia de seguridad social. Más de tres millones de trabajadores votaron en favor del anteproyecto.

Los trabajadores, comentó, expresaron francamente sus criterios, sugerencias, inquietudes y discrepancias. En total fueron registrados 905 642 planteamientos; ni uno solo de ellos, advirtió, dejó de ser analizado y podemos afirmar que se llegó a consenso sobre la necesidad insoslayable de modificar la Ley.

Teniendo en cuenta las opiniones de la población, el proyecto en manos de los diputados contiene importantes modificaciones en relación con el texto inicial. Dichos cambios se expresan en cuestiones como la ampliación a 15 años del periodo para la selección de los cinco mejores años de salario para el cálculo de las pensiones; es decir un lapso mayor al proyectado inicialmente.

Por el reclamo popular también se extenderá el derecho a protección mediante pensión a los huérfanos de ambos padres, mayores de 17 años, que se encuentren estudiando en cursos regulares diurnos de la educación superior y en la enseñanza técnica y profesional, hasta que concluyan sus estudios. En el caso de los huérfanos de un solo padre, previo análisis casuístico, podrán ser protegidos por la asistencia social.

Otro cambio para responder a las peticiones de los trabajadores, está en la decisión de fijar la edad de jubilación en 60 años las mujeres y 65 los hombres para la concesión de pensión extraordinaria, en lugar de 62 y 67 años, como se proponía en el anteproyecto. Para el cálculo de esa pensión se establece el 40% del salario promedio por los primeros 20 años de servicios, incrementando un 2% por cada año de trabajo adicional.

También el nuevo texto reconoce el derecho del viudo, de matrimonio formalizado o reconocido judicialmente, de 65 años o más, o incapacitado para el trabajo, y que dependiera del cónyuge, a simultanear su pensión con la pensión que generó la fallecida. Este beneficio solo se concedía a las viudas en el documento discutido popularmente.

En respuesta a lo dicho por la población, se amplían las posibilidades de establecer reclamaciones contra las resoluciones dictadas por el Director General del Instituto Nacional de Seguridad Social sobre trámites de pensiones. Dichas gestiones podrán hacerse ante la sala competente del Tribunal Provincial Popular de cada territorio. Según lo que está en vigor esos trámites solo se realizan ante la Sala de lo Laboral del Tribunal Provincial de Ciudad de La Habana.

Además se propone que los Consejos de la Administración Municipales, de manera excepcional, podrán autorizar la reincorporación de un pensionado en el mismo cargo que desempeñaba anteriormente, en un centro de trabajo o en otros, y devengar la pensión y el salario. En el anteproyecto se otorgaba esa responsabilidad al Ministro de Trabajo y Seguridad Social.

A los beneficios mencionados, recordó Morales Cartaya, se añaden los formulados desde un inicio y que subrayan el sentido de justicia social de la Revolución. Por ejemplo, la nueva Ley establecerá que el cálculo de la pensión tome como base el 100% del salario promedio mensual del trabajador, y no el 50% de los ingresos que exceden los 250 pesos mensuales como ocurre ahora.

Se suma a lo anterior cuestiones como la posibilidad de percibir más de una pensión a la que se tenga derecho y la prerrogativa de recibir pensión por invalidez total o parcial con solo acreditar el vínculo laboral.

Los pensionados por edad, con 60 años las mujeres y 65 los hombres, podrán reincorporarse al trabajo y devengar la pensión y el salario, siempre que se incorporen a un cargo diferente al que ocupaban en el momento de obtener su pensión, aunque podrán desempeñarse en su perfil ocupacional.

Se analiza también que para el cálculo de la pensión de los trabajadores con más de un empleo, se les sume el salario promedio mensual de todos los contratos y, en el caso del pago del subsidio, se le abonará por cada entidad.

El proyecto de legislación en debate propone incrementar en 5 años la edad y los años de servicios para los dos sexos, de forma tal que las mujeres se jubilen a los 60 años y los hombres a los 65 años, con 30 años de servicios en ambos casos. Ese incremento se realizará poco a poco durante 7 años, desde el 2009 hasta el 2015, con el objetivo de afectar lo menos posible a los trabajadores próximos a las edades actuales de jubilación.

Ello tiene lugar ante la necesidad de contribuir por esa vía a atenuar los efectos del envejecimiento de la población cubana y de la drástica caída de la natalidad, lo cual repercute negativamente en la fuerza laboralmente activa de la nación. Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en otros muchos países, el mencionado aumento tiene lugar asociado a la preservación y ampliación de los derechos de los trabajadores, en lo que sobresalen importantes ventajas.

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Restricciones financieras no desmantelan programas sociales en Cuba

María Julia Mayoral

Cuba destinará buena parte de su Presupuesto Estatal en el 2009 a financiar las necesidades de educación, salud, seguridad y asistencia social, esa es la proyección que evalúa el Parlamento reunido en La Habana, con la asistencia del General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

Foto: JORGE LUIS GONZÁLEZGeorgina Barreiro, ministra de Finanzas y Precios.

El máximo órgano del poder estatal llega a este análisis luego de un intenso debate sobre el tema en cada una de sus 12 comisiones permanentes de trabajo.

Georgina Barreiro, ministra de Finanzas y Precios, indicó que las asignaciones a esas esferas sociales representan el 43,6% del total de los gastos incluidos en el Presupuesto para el año entrante y un 30,2% del Producto Interno Bruto a precios corrientes para el 2009.

También se reservan importantes recursos para otros sectores que repercuten directamente en la calidad de vida de la población y el desarrollo nacional, entre ellos el arte y la cultura, deporte, servicios comunales, ciencia, tecnología y medio ambiente.

Esto se decide en momentos de fuertes tensiones financieras provocadas por la actual crisis mundial, el bloqueo yanki y las pérdidas millonarias a causa de tres huracanes de gran intensidad. Ello subraya la voluntad de la Revolución de sostener, aún en las condiciones más adversas, las políticas que aseguren justicia social e igualdad de oportunidades para todo el pueblo.

Según informó la Ministra, para el próximo año, al igual que en los anteriores, el Presupuesto respaldará una provisión para enfrentar posibles desastres naturales, para lo cual se asignan 200 millones de pesos.

El control sobre el destino y el uso de los recursos presupuestarios deberá constituir uno de los instrumentos fundamentales para alcanzar los objetivos propuestos, significó la titular de Finanzas y Precios. Estamos convencidos, dijo, de que podemos demandar menos recursos, si eliminamos, entre otros, los vicios negativos del despilfarro y el descontrol.

Sostuvo, además, la necesidad de modificar la política tributaria en vigor para aplicar un sistema de impuestos y contribuciones adecuado a las condiciones actuales de la economía. Alertó igualmente sobre la subsistencia de gratuidades indebidas y altamente subsidiadas que están por encima de las posibilidades del país; un problema, enfatizó, para ser abordado de manera gradual y sostenida.

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Plan 2009: fortalecer la disciplina financiera y planificar de acuerdo con los recursos disponibles

Altamente significativo el crecimiento económico del 4,3% logrado en el 2008. Analizan diputados desempeño de la economía con la presencia del Presidente Raúl Castro Ruz

SUSANA LEE

El crecimiento de la economía cubana en un 4,3% a pesar de las adversas circunstancias en que transcurrió su desenvolvimiento, queda por debajo del 8% que se había planificado sobre la base de premisas más favorables, "pero es altamente significativa en un mundo donde las principales potencias capitalistas no solo no atinan a frenar la caída en picada de sus economías, sino que ignoran siquiera cuando se detendrá la crisis y hasta donde alcanzará el poder destructivo de la misma".

Foto: JORGE LUIS GONZÁLEZEl diputado José Luis Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Ministros, inició la presentación del informe sobre los resultados económicos del 2008 y los Lineamientos del Plan Económico y Social para el 2009 ante la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Con la valoración anterior el diputado José Luis Rodríguez, vicepresidente del Consejo de Ministros, inició la presentación del informe sobre los resultados económicos del 2008 y los Lineamientos del Plan Económico y Social para el 2009 ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, en sesión a la que asiste el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

En su intervención destacó que los discretos resultados del crecimiento económico han sido posibles por el esfuerzo constante del pueblo cubano y la obra de la Revolución.

Enumeró, entre otros saldos, el incremento de un 2,5% en la productividad del trabajo; un 6,6% de las inversiones, mayormente en ramas decisivas para la producción y los servicios; el crecimiento de sectores claves como agropecuario -1,6%-, la industria -1,2%-, la construcción -3,3%-, el transporte -7,4%-, las comunicaciones -9%-, y los servicios -8%.

Durante el 2008, además, aumentaron las exportaciones de bienes y servicios en un 7,2%, el turismo se recupera y se estima cerrará el año con 2 350 000 visitantes, lo que representa un incremento del 9,3%; y la sustitución de importaciones avanza gradualmente, lográndose un ahorro de 265 millones de CUC, dos veces y media superior a lo registrado en el 2007.

Otros resultados con impacto más directo en la población, a pesar de carencias y dificultades aún presentes, presentados por el también Ministro de Economía y Planificación, incluyen el reforzamiento alimentario a los territorios más afectados por los 3 huracanes que asolaron el país con 27 000 toneladas de alimentos, el cumplimiento al 72% del programa de reparación de redes eléctricas; la adquisición de 913 ómnibus nuevos y 248 de segunda mano para todo el país que mejora, aunque discretamente el transporte de pasajeros; la terminación estimada de 42 000 viviendas y la recuperación del 22% de las dañadas parcialmente por afectaciones climáticas.

Asimismo se concluyeron 31 policlínicos, a lo que se suman 272 instalaciones de salud reparadas y ampliadas; se instalaron 41 equipos médicos de alta tecnología; se logra una tasa del 72,7% de la población entre 18 y 24 años estudiando en la educación superior y se aumentaron las cuantías mínimas de las pensiones de la seguridad social y las prestaciones de asistencia social.

Rodríguez explicó, con cifras y detalles, algunas de las severas limitaciones que condicionaron la economía cubana durante el 2008, entre ellas las pérdidas que ocasionaron los huracanes Gustav, Ike y Paloma estimadas en 9 mil 722 millones de dólares, incluyendo como lo más significativo las 530 mil 758 viviendas afectadas en casi todo el país, y el significativo aumento en los precios de las principales importaciones del país que solo en alimentos obligó a pagar 839 millones 600 mil dólares por encima del pasado año.

La última parte de su informe las dedicó a presentar los lineamientos para el 2009, la compleja coyuntura en que han tenido que elaborarse y las premisas que deben estar presentes, en primer lugar, como señaló, la necesidad insoslayable de fortalecer la disciplina financiera y planificar las actividades económicas y sociales de acuerdo con los recursos disponibles y en el orden de prioridades que el país decida.

Dijo que el plan se elaboró con un elevado grado de incertidumbre, pero el mayor rigor posible, con reducción de gastos y dándole prioridad a objetivos esenciales para lograr un crecimiento del 6%.

Y afirmó: Se avecinan tiempos de duro esfuerzo y de combate frente a las dificultades, empezando por nuestras propias insuficiencias y errores.

La Cumbre de América Latina y el Caribe: la OEA se fue a bolina. II Parte

Por Orlando Cruz Capote

Una gran victoria y el reconocimiento a la resistencia heroica del pueblo cubano

El plan “Mangosta” y América Latina.

Mientras el camino reformista-burgués intentaba abrirse paso, el Gobierno de los EE.UU. arreció su política de confrontación contra Cuba. La agenda de lo que sería la “Operación Mongoose” (1) se enriquecía con nuevos planes, (2) cuyos objetivos mediatos provocarían la intervención directa de las fuerzas armadas norteamericanas. En las variadas directrices de dicho plan, puestos al descubierto con mayor nitidez en los últimos años, se evidenciaron el odio hacia la nación y el socialismo cubano. Pero en ese múltiple esfuerzo para “derrocar a Castro”, los gobiernos latinoamericanos y caribeños debían desempeñar una parte no menos importante. Era necesario aislar a Cuba de la región logrando “las sanciones colectivas” contra la misma y alcanzar la separación o la expulsión del Gobierno Revolucionario de la OEA. Y los planes contra Cuba, en el marco de la región se intensificaron en el segundo semestre de 1961. La Isla de la Libertad, por su parte, dio pasos apresurados por buscar espacios en otras latitudes, tanto a escala planetaria -los países tercermundistas-, el campo socialista, así como en el estrechamiento de sus vínculos con los diferentes actores sociopolíticos del continente.

El 4 de mayo de 1961, la fuerza de tarea inter-agencias (3) de EE.UU., nombrada a raíz de la derrota de Playa Girón, presentó el primer documento al Presidente de los EE.UU. con un sinnúmero de recomendaciones para “doblegar al Gobierno de Fidel Castro”. El documento en cuestión se denominó “Cuba y el comunismo en el hemisferio”, (4) que partía de la realidad de que Cuba no constituía una amenaza directa a los intereses de los EE.UU. y mucho menos capaz de realizar un ataque directo a ese país. Al valorar diferentes alternativas para terminar con Cuba revolucionaria el estudio desde sus inicios planteaba que “[...] No existe un camino seguro para derrocar a Castro fuera de la intervención militar de EE.UU.” No obstante, ofreció una amplia gama de medidas unilaterales de los EE.UU. y en conjunto con los gobiernos más afines de la región para llevarla a vías de efecto. En uno de sus acápites, el número VII, se enumeraban los pasos para realizar “[...] la cuarentena y el debilitamiento del régimen comunista de Castro.” Para ello se llamó a realizar un “[...] esfuerzo por disuadir a otros gobiernos latinoamericanos para que den pasos con el objetivo de completar el aislamiento de Castro -tal como la retirada de embajadores, ruptura diplomática, apelaciones a Cuba para que se libere de los lazos chino-soviéticos, etc. La mayor probabilidad de éxito con estas medidas está entre aquellas naciones que no han roto sus relaciones, Venezuela, Colombia y posiblemente Argentina.” Además de promover un “[...] Plan para proveer cooperación a cualquier país latinoamericano requerido de ayuda contra la subversión o ataque inspirado por Castro. Dondequiera que sea posible este entendimiento entre nosotros y otros gobiernos debe estar formalmente incorporado dentro de un tratado de defensa bilateral. Esto sería un camino efectivo, dentro del marco existente de la ley internacional, al proporcionar una base para la acción estadounidense en la ayuda a la defensa de cualquier nación amenazada.” Y asimismo, para “[...] obtener la autorización legislativa necesaria y el apoyo presupuestario que nos permita ayudar a otros países a construir sus fuerzas de seguridad internas; [...] ofrecer enlaces de inteligencia y ayuda a otros países latinoamericanos que les permitan identificar acciones subversivas alentadas por Castro y otros comunistas, descubrir embarques de armas y financiamientos, enfrentar a organizaciones políticas subversivas, etc. Esto significa la ayuda y constitución de los esfuerzos de inteligencia local y poner a disposición nuestra propia información; “[...] alentar a los gobiernos latinos a llevar a cabo presión para detener el uso del servicio de prensa de Castro en sus países; “[...] intentar construir una fuerza caribeña (Fuerza de Seguridad Caribeña) dentro del marco de trabajo de la OEA. Esto podría constituir una serie de acuerdos bilaterales dentro de una estructura multilateral entre las naciones caribeñas y Estados Unidos.” (Idem)

El documento, que es pródigo en ampliar las bases de agresión contra Cuba, incluyó la posibilidad de que otros países, no precisamente caribeños, pudieran estar en esta cruzada anticubana, proponiendo un patrullaje naval conjunto y misiones de vigilancia colectiva. Sin embargo, advertía que algunos países del subcontinente no accederían gustosos a este engranaje y los señalaba por sus nombres: “[...] los indicios actuales son que Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Panamá, Perú y Paraguay apoyarían la acción contra Castro. Es probable que Argentina, Colombia, Venezuela, Costa Rica, Uruguay y Haití se unirían. Es casi cierto que Chile, Bolivia y Brasil se opongan a una acción directa de la OEA y la posición de México y Ecuador es de segura oposición.” (Idem) Para la truculenta acción directa de la OEA se llamaba a consultar el cumplimiento del Tratado de Río (1947) y sancionarlo de acuerdo a la violación de los principios básicos de la OEA y, específicamente, de acuerdo a los conceptos establecidos en la Declaración de Caracas (de 1954) contra la dominación o control comunista, la Declaración de Santiago (de 1959) llamando al respeto de los derechos humanos y la Declaración de San José (de1960) denunciando la intervención extracontinental por las potencias sino- soviéticas y la aceptación de esa intervención.

A tales efectos se pondrían en función otro conjunto de medidas como, 1) la ruptura de relaciones diplomáticas y consulares; 2) la suspensión del comercio de todos los artículos excepto los suministros médicos, y la interrupción de todas las otras relaciones económicas; 3) la creación de un Comité para la Defensa Política del Continente y, además, una comisión permanente que observara e identificara la infiltración castrista o chino-soviética en los estados americanos y llevar a cabo las acciones pertinentes de seguridad o defensa colectiva. El 8 de mayo, era aprobada otra directriz, con el claro propósito de cambiar la opinión pública mundial sobre Cuba. El nuevo documento es tan explícito en la declaración de la guerra sicológica que los medios de comunicación desarrollarían, que puede proporcionar un ejemplo sin igual de cómo se destruye y construye un estado de opinión acerca de la realidad de un país, recurriendo a mentiras y medias verdades. En este documento se afirmó que “[...] Nuestro trabajo consiste en buscar modos y medios para combatir y eliminar este criterio -se refiere a la imagen de que el conflicto en Cuba era entre el gobierno, que se dedica al bienestar de los cubanos y un grupo de emigrados que pretende el regreso de Cuba al viejo orden- (y) demostrar que el conflicto esencial en Cuba es entre los totalitarios (o comunistas) y los libertarios (o el ala social democrática de la revolución cubana). Para lograrlo se necesita revelar (a) el verdadero carácter del régimen de Castro y su revolución traicionada; y (b) el carácter progresista del Consejo Revolucionario y su determinación de rescatar la Revolución.” (6)

Más adelante añadió que “[...] también debemos tratar de enviar figuras anticastristas de intachable conducta personal a Europa, por ejemplo, Rojas, (7) quien como embajador de Castro en Gran Bretaña dio enérgicos discursos pro-castristas en 1959, pudiera regresar allí para explicar sobre la traición de la Revolución Cubana. Figueres (José Figueres Torres, Presidente de Costa Rica) y Haya de la Torre (Víctor Raúl Haya de la Torre, dirigente del APRA peruano) podrían, por supuesto, hacer buenos trabajos en Europa y en el mundo subdesarrollado [...] habiendo de lograr en [...] América Latina la opinión de la mayoría de la élite probablemente esté bien convencida de las principales proposiciones, aquellos que aún no están convencidos, están más allá de la persuasión intelectual. Esto significa que en América Latina nuestros principales objetivos son los grupos populares -intelectuales, estudiantes, obreros, campesinos.”

Finalmente, el 30 de noviembre de 1961, se oficializa la “Operación Mongoose” mediante un Memorándum del presidente Kennedy, el cual dio carta abierta al curso de una serie de acciones, en muchos casos, mancomunadas y coordinadas con los regímenes latinoamericano-caribeños para destruir a la Revolución Cubana. Dos meses después las tareas encomendadas al Departamento de Estado eran claras y de estricto cumplimiento. El 16 de enero de 1962, se envió el “Memorandum del Oficial a cargo de los asuntos cubanos (Hurwitch) al Jefe de Operaciones de la Operación Mongoose (Lanzadle)” (8) señalándose en el mismo que “[...] El Departamento de Estado está enfrascado en discusiones y negociaciones continuas con otras naciones miembros de la OEA con vistas a alcanzar un amplio acuerdo en la próxima Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores (VIII Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA a realizarse en Punta del Este, Uruguay, del 22 al 31 de enero de 1962) sobre las resoluciones que condenarían a Cuba y la aislarían del resto del Hemisferio [...] asumiendo que como mínimo si la reunión concluyera en acuerdo para condenar a Cuba como cómplice del Bloque Chino-Soviético y que en general adoptara un lenguaje a los efectos de que Cuba representa una amenaza para la Paz y la seguridad del Hemisferio, el Departamento de Estado estaría preparado para recomendar al Presidente que el comercio remanente entre Estados Unidos y Cuba fuera eliminado.” El Memorándum continuaba que “[...] Si a pesar de los embargos de Estados Unidos, como resultado de la Reunión de Ministros de Asuntos Exteriores de la OEA, el comercio con Cuba se mantuviera, el Departamento estaría preparado para acometer una determinada acción con sus aliados de la OTAN (bilateralmente y el foro de la OTAN, como más apropiado sea) para persuadir a estas naciones a dar pasos para aislar a Cuba de Occidente. Daríamos pasos similares con Japón, el cual posee un comercio comparativamente significativo con Cuba.” (9)

En ese esfuerzo por bloquear económicamente a la Isla, el gobierno estadounidense contaría con la cooperación de los sectores privados norteamericanos, la AFL-CIO (organizaciones obreras pro-patronales), la federación Internacional de Transporte y el Consejo Nacional de Comercio Exterior. El recuento pudiera hacerse mayor si tenemos en cuenta que solamente hemos citado tres documentos de un total de 35, de los muchos que han sido desclasificados, y que demuestran la organización, estructura y coordinación de los planes anticubanos de las diferentes agencias (o la unión de las inter-agencias) del gobierno norteamericano y el involucramiento presionante a que eran sometidos los diferentes regímenes latinoamericanos que, en muchos casos, eran acatados servilmente. Ello brinda una imagen real de las acciones del Imperio norteño contra Cuba, sus presiones sobre América Latina y el Caribe y el continuismo de las autoridades de esta región, en mayor o menor medida, a los lineamientos estadounidenses. Se demuestra, por primera vez, con documentación histórica de qué forma estaban concebidas estas ideas y su realización práctica. No fue una obsesión y una ficción del Gobierno Revolucionario Cubano que los objetivos de las élites de poder imperialistas y oligarcas locales se conjugaban en su afán por desacreditar, aislar y destruir a la Revolución Cubana. Todo era tan real como la historia demostraría fehacientemente solo unos meses más tarde.

Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

Notas bibliográficas y referencias:

(1) Jacinto Valdés-Dapena Operación Mangosta: Preludio de la invasión directa a Cuba, Editorial Capitán san Luis, La Habana, 2002 y Tomás Diez La Guerra encubierta contra Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1997.

(2) Los planes terroristas fueron tan disímiles que una enumeración completa de los mismos es casi imposible. Veamos algunos: atentados a los dirigentes de la Revolución; auto-provocaciones en la Base Naval de Guantánamo; auto-ataques a naves marítimas y aéreas con matrícula y pasajeros civiles o militares norteamericanos; auto-agresiones a objetivos norteamericanos militares (naves aéreas y barcos de guerra); campañas de difamación acerca del involucramiento de Cuba en los asuntos internos de países de la región (el fantasma de la “exportación de la Revolución comunista”); sabotajes a la economía nacional e instalaciones militares; constante aprovisionamiento logístico, asesoramiento y financiamiento a las bandas contrarrevolucionarias en el interior del país; secuestro y asesinato de funcionarios cubanos en el exterior; falsificación de documentos cubanos con el fin de demostrar la intromisión de la Isla en los asuntos de otros países y organizaciones; el intento de lograr la defección de funcionarios cubanos de alto y mediano rango diplomático y político que sirvieran con sus declaraciones a las campañas contra Cuba; lanzar agentes biológicos sobre Cuba para que los trabajadores azucareros enfermaran y no pudieran realizar la zafra; entre otros.

(3) Para la materialización de esta misión la administración Kennedy dispuso que el Secretario Asistente de Defensa para Asuntos de Seguridad Nacional, Paul H. Nitze, encabezara una fuerza de tarea integrada por representantes de los departamentos de Estado, Defensa, Justicia, así como de la CIA y de la USIA.

(4) Departamento de Estado, Fondo S/P-NSC: Leg. 62 D 1, Cuba y República Dominicana. Muy Secreto. Department of State, Foreign Relations of the United States, 1961-1963, Vol. X, Cuba 1961-1962, United States Government Printing Office, Washington, 1997, pp. 459-475; En, Tomás Diez La Guerra Secreta contra Cuba, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1993, pp. 13-29.

(5) Un día después de la presentación de este documento, el mismo fue aprobado por el Consejo Nacional de Seguridad de los EE.UU.

(6) Documento No 5. Memorandum del asistente especial del presidente (Schlesinger) al Subcomité de acción (guerra) política de la Fuerza de Tarea Cubana. Ver: Biblioteca Kennedy. Documentos de Arthur Schlesinger, Cuba 1961, Caja 31. Confidencial, en Foreign Relations. 1961-1963, Volumen X, Cuba, 1961-1962, Ob. Cit., pp. 490-492; en Tomas Diez Acosta La Guerra Secreta contra Cuba, Ob. Cit., pp.41-44.

(7) El traidor Sergio Rojas Santamaría.

(8) Departamento de Estado, Archivos del ARA/CCA, Lot. 66 D 501. Informe general de la Agencia. Secreto. Aprobado por el ARA por Goodwin y Woodward. En, Foreign Relations, 1961-1963, Vol. X, Cuba, 1961-1962, Ob. Cit. pp. 703-705; en Tomas Diez Acosta La Guerra Secreta contra Cuba, Ob. Cit., pp.121-122.

(9) Idem.



5 Pilares de la Revolucion

Por Noel Manzanares Blanco

Honrarla, defenderla y enriquecerla.

“Otros hagan, y en otra ocasión, la cuenta de los yerros, que nunca será tanta como la de las grandezas”

José Martí


Al calor de los festejos por el primer medio siglo de uno de los acontecimientos más trascendentales de la Historia de América Latina y el Caribe, deseo compartir unas breves meditaciones acerca de elementos interrelacionados que han hecho posible llegar hasta la actualidad en la Mayor de las Antillas, y encarar su futuro con optimismo-realismo.

  1. Sin el menor asomo de duda, el primer pilar que ha determinado que la Revolución Cubana haya llegado a sus primeros 50 años –consecuencia natural de su Historia, de su más que centenaria lucha– radica en el hecho de que con el Gran Enero de 1959 tuvo lugar la asunción del Poder Político por el pueblo liderado por Fidel Castro, condición sine qua non para la auténtica transformación cualitativa que necesitaba la sociedad cubana de ayer, y también para la continuidad en ascenso del proceso revolucionario de hoy y de mañana.

Así, emergió una democracia de nuevo tipo, y con ella alcanzaba cuerpo concreto la máxima del Ilustrado de Norteamérica, Abraham Lincoln, según la cual democracia es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; además de comenzar a privilegiarse el pensamiento del Héroe Nacional de Cuba, José Martí, sobre el culto a la dignidad plena de la persona. Existen muchísimos argumentos al respecto. Particularmente, distingo un detalle:

En Cuba se registra y se le da seguimiento a lo que piensa la ciudadanía acerca de la dinámica del Socialismo —criterios positivos y negativos—, sobre la base de una explícita premisa del 1er Secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), el compañero Fidel: “Basta que, por ejemplo, 16 mil personas tengan una opinión adversa y usted debe preocuparse”. En este orden de ideas, debe tenerse en cuenta que somos más de once millones de habitantes.

Tal es el magisterio de la utilidad de la opción por la construcción del consenso, en lugar de contentarse con el hecho de poseer la mayoría a favor de determinada cuestión. Ello explica el porqué media centuria de agresiones yanquis en las esferas socio-económica, ideo-política, militar y diplomática no hayan podido doblegar a las masas y su liderazgo.

  1. El segundo pilar que ha determinado que la Revolución Cubana haya llegado hasta aquí, después del asalto al cielo, está en el hecho de que comenzó toda una obra económico-social concretada en que los campesinos pasaron a ser dueños de las tierras que trabajaban; los obreros se convirtieron en propietarios de las fábricas; e institucionalmente, desapareció la discriminación por concepto de raza, sexo, edad… —lejos, muy lejos de haber conquistado todo lo humanamente posible.

Súmele a lo anterior que la industrialización dijo presente en el Occidente, Centro y Oriente del país; la educación, la salud, la cultura, la ciencia, el deporte pasaron a patrimonio de cubanas y cubanos... A pesar de pesares, en Cuba disfrutamos de bondades que ni siquiera son sueños para la inmensa mayoría de los habitantes del planeta Tierra.

Por ejemplo, tenemos educación gratuita, incluso para los estudios universitarios, extendidos ahora a todos los municipios del país, donde se superan más de dos tercios de los jóvenes entre los 18 y 24 años con oportunidad de hacer hasta un Doctorado en Ciencias, sin descartar serias deficiencias que han de irse solucionando a partir del Curso Escolar 2008-09; y tenemos hoy una esperanza de vida que se enrumba a los 80 años, menos de cinco de mortalidad infantil por cada mil nacimientos vivos y carecemos de robo de infantes o tiroteos en instituciones estudiantiles, entre otros genuinos valores humanos.

Escapó a la casualidad el convenio del Centro de Inmunología Molecular con la firma norteamericana CANCERVAX para el desarrollo y la producción de vacunas contra el cáncer, firmado a mediados del 2004, hecho totalmente inédito que dice mucho sobre el nivel alcanzado por nuestro desarrollo científico. A propósito, traigo a colación lo informado a la prensa el pasado 3 de diciembre por la Doctora Concepción Campa Huergo, miembro del Buró Político del PCC y directora del Instituto Finlay de la nación cubana:

“Podemos decirles a las autoridades de la OPS [Organización Panamericana de la Salud], de la OMS [Organización Mundial de la Salud] y al mundo que Cuba tiene ahora una nueva planta de producción de vacunas con más de mil metros cuadrados de áreas de producción, que permitirá producir hasta 100 millones de dosis de componentes activos de diversas vacunas para la salud de los pueblos.

“Y pondremos al servicio de la salud en los próximos meses otras grandes obras de la biotecnología cubana, destinadas a producir inyectables, vacunas y monoclonales contra el cáncer, nuevos biopreparados y equipos para sistemas de diagnóstico y biosensores, entre otros renglones” –apenas una señal más de los beneficios que se disfrutan en el archipiélago nacional al margen de ideología, y que compartimos con los desposeídos del mundo, reflejo de la máxima martiana según la cual Patria es humanidad.

3.   El tercer pilar que ha determinado que la Revolución Cubana haya llegado a sus primeras cinco décadas reside en la cada vez más estrecha vinculación de su vanguardia político-revolucionaria con las masas. La Historia registra cómo las medidas implementadas tras el triunfo del 1ro de enero de 1959 se hicieron en consulta y con la decisiva participación del pueblo, incluyendo su propia defensa. Ahí está la 1ra Ley de Reforma Agraria; ahí está Playa Girón o Bahía de Cochinos; ahí está la Crisis de Octubre o de los Misiles … Más recientemente, aparece el proceso de debate del proyecto de Ley de Seguridad Social, como se ha venido haciendo con los miles y miles de planteamientos derivados de la reflexión sobre el discurso del Presidente y Segundo Secretario del PCC, Raúl Castro, del 26 de julio de 2007 en Camagüey; y la presencia de los principales dirigentes del mismo Partido y el Estado a escala territorial y de la nación en los lugares donde han ocurrido tragedia como los huracanes Gustav, Ike y Paloma, quienes “guapean” para solucionar los problema conjuntamente con la población.

Paralelamente —sin descuidar ni un segundo la Defensa—, cubanas y cubanas hemos de llevar a la práctica el pensamiento dialéctico y sustancialmente revolucionario-creador, y un quehacer acompañado de la sabia del poeta español Antonio Machado según la cual “no hay caminos, se hace camino al andar”; al tiempo que un elemento debe quedar desligado de la vacilación: aun cuando hayamos superados las limitaciones materiales que nos embargan, el éxito de nuestra marcha triunfal girará alrededor de la aprehensión de VALORES —con mayúscula y negritas— en infantes, adolescentes, jóvenes y adultos que convivan en este Verde Caimán, so pena de perder la Patria revolucionaria y socialista.

Resulta obvio que estamos obligados a resolver serios problemas subjetivos.

  1. Constituye pilar de la Revolución Cubana el conjunto de conceptos básicos que históricamente han constituido guía del quehacer cotidiano, principalmente los surgidos al calor de la Batalla de Ideas que hemos desarrollados en lo que va de este milenio, tales como: ninguna persona quede abandonada a su serte; no hay problemas sin solución, sino que hay que buscar alternativas; la necesidad de precisar todos los detalle; la elevada implicación y compromiso de los dirigentes y los trabajadores; la crítica oportuna; la prioridad de los intereses del país por encima de burocracia, ansias protagonistas y celos institucionales…

Especialmente, para la perspectiva del Socialismo en Cuba deviene pilar el concepto de Revolución formulado por nuestro Comandante en Jefe el 1ro de mayo del 2000:

“Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”.

Vale significar que este concepto se entrelaza con una percepción de Carlos Marx y Federico Engels presente en La Ideología Alemana: “Para nosotros, el comunismo [y, por supuesto, el socialismo] no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de ajustarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual. Las condiciones de este movimiento se desprenden de la premisa actualmente existente” –el subrayado es de ellos, y las negrita son del autor.

Igualmente vale significar una advertencia leninista, a saber: sin teoría revolucionaria no hay práctica revolucionaria.

  1. Inestimable pilar de la Revolución Cubana es el creciente acompañamiento internacional, tanto a nivel global como en lo regional, a contrapelo de las múltiples maniobras del “Norte revuelto y brutal” por aislar al Caimán Verde.

Atrás quedó el tiempo en que Cuba fue honrosamente expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA), período en que nos extendió la mano el Socialismo encabezado por la extinta Unión Soviética. Atrás quedó el momento en que Moscú creyó en lágrimas, a finales de siglo XX, razón por la cual muchas y muchas personas a escala internacional imaginaron que seríamos la próxima víctima.

Hoy por hoy, Cuba es la soledad más acompañada jamás vista. Es más que nuestra fructífera inserción en la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA): hablo del respaldo de 185 de los 192 integrantes de Naciones Unidas en el rechazo al Bloqueo de factura norteamericana; hablo de la I Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo, la que se celebró sin agentes extraños a Nuestra América y sí con la activa participación de la Mayor de las Antillas, en Costa de Sauipe, Salvador de Bahía, Brasil, el 16 y 17 de diciembre de 2008; y hablo de la Cumbre Extraordinaria del Grupo de Río, desarrollada justamente al calor de la anterior, en la cual se dio ingreso oficial a nuestro país —y recuérdese la citada expulsión de la OEA, a la que jamás regresaremos.

En punto y aparte quiero resaltar la idea que continúa: instruye con crece el respaldo a Cuba, cómo nos llegó la solidaridad y asistencia precisamente cuando la naturaleza nos interpuso descomunales zancadillas en la recién concluida temporada ciclónica: desde Asia (Timor Leste, China y Vietnam); desde Europa (Rusia y España en coordinación con el Programa Mundial de Alimentos); desde África (Angola y Guinea Ecuatorial); y desde el Sur del Río Bravo (Venezuela, Ecuador, Argentina y Brasil) –y ofrezco disculpa por dejar de mencionar otras muchas evidencias de desprendimiento humano respecto a la desdicha que vivimos cubanas y cubanos.

He aquí elementos interrelacionados que han hecho posible llegar hasta nuestros días, garantes de la continuidad en ascenso dialéctico del proceso revolucionario cubano.

Cuba: De la resistencia ideológica y cultural a una contraofensiva...

Cuba: De la resistencia ideológica y cultural a una contraofensiva por la transición al socialismo y el comunismo

Claudio Ottone, de Nuestra Propuesta, Buenos Aires, entrevista a Felipe Pérez Cruz

Para Felipe de J. Pérez Cruz, la Revolución se abrió con el desfile de los barbudos, por la esquina de las calles Infanta y Carlos III, en el popular barrio capitalino de Centro Habana, a lo que siguieron los interminables y ruidosos combates infantiles, donde todos querían ser Camilo, Che Guevara, Raúl, cuando el conflicto más grande era el ponerse de acuerdo sobre quien sería Fidel. El hoy profesor e historiador cubano, cumple en estos días un programa de trabajo en Buenos Aires, invitado por la Cátedra Libre de Estudios Americanistas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y en tal oportunidad visitó la redacción de Nuestra Propuesta. El imprescindible 50 Aniversario del triunfo de la Revolución Cubana, de inmediato ocupó nuestra atención, y no nos abandonó, pues la charla, una y otra vez, nos condujo a ese universo extraordinario que es la Cuba socialista.

-¿Cómo empieza a funcionar en la Cuba revolucionaria la construcción de un relato histórico que se diferencie y, por lo tanto, sea capaz de construir un imaginario colectivo liberador capaz de actuar en contraposición al hasta entonces vigente, vinculado al colonialismo cultural y al imperialismo político que, en líneas generales, se presenta como matriz en Latinoamérica?

La de Cuba es en primer lugar una gran Revolución de carácter cultural. Después del extraordinario hecho desenajenador que fue la propia guerra de liberación, tras el triunfo del 1º de enero de 1959, se extiende de inmediato la propia obra educacional y cultural de la Revolución, cuyo hecho mayor se concretó en 1961 con la alfabetización de 900.000 persona

s, y el alza general a nueve grados de instrucción entre 1962 y 1971 de todos los trabajadores cubanos. Hoy toda la población posee un promedio de 11 grados, y tenemos casi un millón de graduados universitarios, en una población de 11,2 millones de habitantes.

El tema de la hegemonía ideológico cultural es para nosotros muy importante. Un poder sobre la sociedad, no sólo se sustenta por la fuerza del aparato estatal. El capitalismo en particular ha desarrollado además de la coerción económica y política, mecanismos de dominación de caracteres ideológicos, culturales y psicológicos.

En Cuba la Revolución encuentra un sustrato relevante, ya que si bien existía una cultura oligárquica-imperialista impuesta desde los mecanismos de dominación neocolonial, también persistió y resistió una cultura popular, nacional y progresista, que arrancó desde el nacimiento de nuestra nacionalidad.

El primero que hace el rescate histórico de la lucha de emancipación es José Martí cuando realiza su lectura de la Guerra de los Diez Años iniciada en 1868, de sus poetas y su cultura, de qué errores políticos existieron, pero además formula una plataforma ideológica para esa guerra. Martí rompe con el liberalismo, funda en 1892 el Partido Revolucionario Cubano, el primer partido internacionalista y antiimperialista del hoy llamado Tercer Mundo, porque se creó para evitar con la independencia de Cuba y Puerto Rico, que los Estados Unidos continuaran sus planes de dominación y se extendieran por el Caribe y América Latina, la región que Martí asumía como Nuestra América.

Martí fija un paradigma de Revolución, un concepto de soberanía, justicia social y dignificación humana, que por mucho que se trató de ocultar, de borrar, permaneció en las entrañas del pueblo. Antinjerencismo, antimperialismo, solidaridad e internacionalismo, más que en conceptos muy elaborados, se incorporan al imaginario popular y fueron banderas que se levantan una y otra vez durante cincuenta años de neocolonial. En esos años de notable trabajo y resistencia, entre los sectores más lúcidos y comprometidos con los intereses nacional populares, puede advertirse un crecer de pensamiento y acción: De este caudal se nutren quienes ya desde la segunda década del Siglo XX, rescataban a Martí y en su búsqueda de vías de acción en las nuevas circunstancias, encuentran en el en el movimiento obrero, en el socialismo, en marxismo y el leninismo, su más certera guía, para fundar el primer partido comunista en 1925.

Quien más coadyuva a la fundación de este partido es Carlos Baliño, que precisamente, estuvo con Martí, ya siendo marxista, en la fundación del Partido Revolucionario Cubano. Precisamente en Baliño y en quien sería su discípulo superador, Julio Antonio Mella, están las bases de lo que pudiéramos considerar el socialismo –el marxismo- cubano, dado por la articulación de esa tradición avanzada del pensamiento martiano, con el marxismo y el leninismo.

Desde su fundación, el primer partido comunista realizó una labor extraordinaria en la cultura. Hasta en la más férrea clandestinidad el partido no dejó de publicar boletines y periódicos, y atender el frente ideológico cultural entre los obreros y campesinos. . Su presencia en el sector intelectual, en el mundo de la producción artística y literaria fue muy fuerte. En sus filas militaron destacados intelectuales.

En vísperas de la Revolución, en las décadas del 40 y 50, el partido de los comunistas, entonces con el nombre de Partido Socialista Popular, poseía además del periódico y la revista teórica, una emisora de radio, con la mejor programación cultura e informativa de la época. También una editorial. La Sociedad Cultural Nuestro Tiempo, alentada por el partido agrupó a un amplio espectro de artistas, el hoy laureado cine cubano, nació con las iniciativas de cine club populares organizadas por el Partido.

Tanto en el primer partido comunista, como en otras fuerzas de carácter nacional-revolucionario, se desarrolló sistemáticamente una sólida tradición de trabajo cultural, donde se destaca el compromiso social y patriótico de los principales exponentes de la intelectualidad cubana.

Mención especial merece la escuela cubana y el magisterio nacional. Los maestros y maestras cubanos, fueron bastión de la tradición patriótica, aunque la escuela oficial intentara imponer un discurso reaccionario y proyanqui. En el alegato de autodefensa de Fidel Castro en el juicio que le hace la dictadura por haber dirigido los ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953, que luego bajo el título de La Historia me Absolverá, se convierte en el programa de liberación nacional de esa etapa de luchas, el joven líder revolucionario afirma: Vivimos orgullosos de nuestra historia. La prendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia de derechos…

-¿Cómo aportan estas tradiciones en la hora de la Revolución?

Estas tradiciones se fundieron en el crisol de la Revolución y en ella eclosionaron. La Revolución es una explosión de toda esta tradición acumulada, y a su vez fuente de creación de nuevas tradiciones. Desde las primeras semanas y meses, se funda todo un sistema de instituciones culturales y educacionales revolucionarias. Se rescatan instituciones que la dictadura de Fulgencio Batista intentó destruir como el Ballet Nacional de Alicia Alonso, hoy una de las joyas culturales de América Latina. Nace la Imprenta Nacional y la Casa de las Américas, comienzan las escuelas de arte, las de instrucción revolucionaria, el debate fuerte en los claustros sobre las perspectivas de una reforma universitaria con un contenido revolucionario, surge la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba… Es todo un despegue de instituciones que son instrumentos de desenajenación, de construcción de la hegemonía ideológico cultural revolucionaria.

Una batalla importante se ganó contra el anticomunismo. En todos los años de dominación neocolonial, el imperialismo había logrado sembrar ideas negativas y sobre todo prejuicios, contra el ideal comunista.

-¿Todo esto aportó a la unidad necesaria para llevar adelante la construcción de la Revolución y el socialismo?

La propia marcha de la Revolución impone la unidad. En 1958, la dirección del primer partido comunista se percata de lo erróneo de las tesis prevalecientes en el movimiento comunista internacional -ya parte de su militancia y base de simpatizantes participaba de la insurrección -, organizan un frente guerrillero, integran el Ejército Rebelde bajo la jefatura de Fidel, y conforman el multipartidismo revolucionario con que se arriba al triunfo de la Revolución.

Me detengo en el tema del multipartidismo revolucionario con el que triunfa la Revolución, porque resulta un tema fundamental para entender el sistema político que los cubanos y cubanas hemos elegido. Tres fuerzas políticas pelearon en la guerra de liberación: El Movimiento Revolucionario “26 de Julio”, la organización que fundó Fidel, y que rememoraba, junto al día, el programa de La Historia me Absolverá; el Directorio Revolucionario que fue una organización nacida del movimiento estudiantil, con gran tradición de lucha antidictatorial, y el Partido Socialista Popular conformado por los compañeros del primer partido comunista.

Nuestros enemigos y los críticos que se sitúan en las izquierdas liberales, socialistas y socialdemócratas, afirman como negativo el hecho de que en Cuba exista un partido único: No quieren atender a la historia. Unos no saben, otros ocultan interesadamente el proceso de unidad y fusión que realmente se dio en los primeros años posteriores al triunfo de la Revolución.

La Revolución solo ilegaliza el Partido del dictador Fulgencio Batista, partido de connotados criminales de guerra, malversadores y hampones. No hay un solo decreto en la Revolución que disuelva el sistema de los partidos burgueses existentes en el momento del triunfo revolucionario. Estos partidos, por su trayectoria de corrupción y entreguismo, por la inacción y cobardía frente a la ruptura del orden constitucional por parte de la dictadura primero, y luego con desvergonzadas componendas con esta, sin apoyo de masas, completamente desprestigiados, se extinguieron solos. Súmese que sus principales dirigentes pasaron rápidamente a la contrarrevolución, y se refugiaron en Miami a la espera de que los amos yanquis le resolvieran el “problema”, y como había pasada en otras ocasiones, intervinieran y pusieran fin a la Revolución. Por supuesto que hasta hoy, se quedaron esperando que esto ocurriera

En las grandes batallas de masas, tanto por abajo, como a nivel directivo, este multipartidismo revolucionario evolucionó hacia un partido único de la revolución. Las pasadas rencillas y desacuerdos entre los revolucionarios, los personalismos, los sectarismos, las desconfianzas y prejuicios, no se resolvieron en un día, pero cedieron y muchas se pospusieron, ante la inmensidad de las tareas y los retos que se enfrentaban, ante el Amazonas -así lo describió el propio Fidel- desbordado de pueblo, que exigía más entrega, más compromiso.

El gran artífice de este proceso de unidad fue Fidel Castro. El tejió voluntades, educó, cohesionó, persuadió. Siempre con fiel apego a la defensa de los principios. Junto a él los más queridos líderes de la insurrección, Camilo Cienfuegos –hasta su desaparición-, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro, Juan Almeida, Ramiro Valdés, Faure Chomón... Y un lugar muy importante lo ocupó Blas Roca, el dirigente histórico de los comunistas cubanos, que supo aquilatar la magnitud del nuevo liderazgo revolucionario –martiano, marxista y leninista- que Fidel representaba.

Blas puso el Partido bajo la dirección del joven Fidel, y en contra de lo que aconsejaban otros dirigentes de partidos comunistas latinoamericanos y sus amigos de Moscú, propuso y convenció a la mayoría de la militancia del primer partido, para auto extinguir la organización, en aras de fundar el nuevo Partido unido de todos los revolucionarios cubanos. Así nace el actual partido Comunista de Cuba (PCC). No conozco que acontecimiento semejante se haya producido en la historia del Movimiento Comunista Internacional.

De hecho, los cubanos y cubanas en el tema partidista adelantamos la historia. Y en tal acontecimiento histórico más que Marx y Lenin, estuvo presente la tradición de unidad que latía en el legado de José Martí.

Mientras en muchos de nuestros compañeros de ideales, en el Caribe, América Latina y el mundo, andan aún divididos en varios, diría que en bastantes partidos, los cubanos dimos un paso adelante y forjamos un solo partido, crisol de voluntades, vanguardia martiana, marxista, leninista y fidelista de la Revolución Cubana. No fue fácil esta conquista, incluso se puso en peligro por una minoría que no logró crecer junto a la historia, y que tuvo que ser política e ideológicamente derrotada. Entonces…por qué dar un paso, dos pasos…muchos pasos atrás para dividirnos en varios partidos? No, de lo que se trata es de hacer del que tenemos, cada día, un mejor Partido, más vinculado a las masas, más democrático, más disciplinado, mejor preparado para su labor de dirección. Con una militancia cada día más ejemplar, más preparada para liderar junto a la emancipación socialista de todos y todas, su propia emancipación como sujetos en la Revolución.

-Se trata de la lucha por la hegemonía….

Si, el socialismo siempre debe ser una voluntad sobre las circunstancias y el propio hombre. Cambiar, revolucionar al hombre -y a las mujeres- y sus circunstancias, fue la indicación central de Marx y Engels.

Hay quien entendió el marxismo al revés, y de ahí salieron buena parte de los dogmatismos y economicismos vulgares. Olvidaron la certera alerta de Engels sobre la existencia de múltiples “instancias” de determinación, donde la económica era solo la última, entendida como base de la materialidad de las relaciones humanas, y no como corolario mecanicista de toda la múltiple complejidad de la sociedad humana, de sus diversos grupos, culturas e individuos.

No olvidemos que la economía la construimos los propios hombres y mujeres, a través de las decisiones económicas que tomamos. Que las políticas económicas responden a los intereses de determinados grupos y clases sociales. La política económica de un gobierno la hacen los que la pueden decidir y la cambian los que pueden presionarlos o arrebatarles a los que lo poseen, el poder de decidir; por lo tanto, estamos hablando de ideas materializadas en acciones de clase, en acciones de lucha.

En Cuba no hemos estado libres de errores, de mimetismos acríticos, pero siempre privilegiamos el factor ideológico. Los soviéticos afirmaron que iban a crear conciencia con riqueza. Fidel y el Che Guevara fueron muy tajantes en este debate desde los mismos años sesenta: Nosotros crearíamos primero conciencia y desde ella riqueza. Nunca nos apartamos de esta línea. Y cuando los mecanismos económicos que habíamos importado de la URSS, nos colocaron en la disyuntiva de una crisis más que económica, ideológica, hicimos nuestra propia Rectificación -“Perestroika”- a principios de los años ochenta, antes que de ello se hablara en la dirección y sociedad soviética. Precisamente el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas que se inició a partir del III Congreso del Partido en 1985, más que la imprescindible rectificación del modelo de gestión y desarrollo económico, fue una profunda y dinámica revolución ideológica.

El tema ideológico y el tema político interpenetran toda la idealidad y socialidad de los seres humanos. Desde la cosmovisión hasta la vida privada de las personas. Además, hay que precisar que no lo hace de manera uniforme. Cada persona está en diferentes niveles de desarrollo. Hay quien avanza mucho en una dimensión, y se atrasa en otras. En el fondo tiene que ver con temas tan complejos como la problemática existencial de cada hombre y mujer, cuánto está comprometido y realmente entiende el sentido de la revolución, cuanto quiere y honestamente puede avanzar: En esta dirección sugiero uno solo entre muchos otros ejemplos: ¿Cuántos comunistas dispuestos a dar la vida por la Revolución, son señores feudales en sus casas, “dictadores “unipersonales”? ¿Cuántas de nuestras compañeras lo asumen y permiten por tradición, por mala tradición claro está? Cuantos de nuestros compañeros y compañeras son machistas, sexistas, homofóbicos. Estos sin dudas son problemas ideológicos, problemas de la emancipación tanto del intelecto, como de la práctica social.

-Sería algo así como pensar a la revolución sin olvidar que quienes la construyen son mujeres y hombres….

Definitivamente, sí: Es que el marxismo como filosofía, como ideología, y como metodología para la transformación revolucionaria, se realiza en la vida, en la sociedad, en los seres humanos realmente existentes… La naturaleza humana es la más compleja y dinámica que existe. Cada hombre y mujer, sus sociedades, tienen intereses y necesidades casi siempre contradictorios, pasiones, asombros y casualidades.

Por eso el campo de combate revolucionario más difícil, es el de la lucha ideológica. Hay que partir del hecho irrefutable de que todos, somos objeto de la enajenación, y no pocos funcionamos como sujetos de la enajenación en una u otra dimensión. Lo normal es que seamos seres con los prejuicios propios de la sociedad capitalista en que vivimos –algo de lo que en Cuba no estamos libres después de que nos vimos obligados en las circunstancias adversas del período espacial, a incorporar las relaciones de mercado en una escala social significativa-, porque de las relaciones materiales objetivas de esta sociedad desigual y opresora nacen los valores de las personas.

Lo anormal -y a eso apuntamos los revolucionarios- es transformar esa situación. Martí decía que para ser digno hay que ser próspero, al hombre indigente los explotadores y vende patrias, le negaron la posibilidad de ser digno. Lo raro es que con esos indigentes hagamos revolución y los elevemos a su tiempo, lo raro es que de los profesionales a los que el sistema lleva a amoldarse, a quienes tiene colocados en las claves del consumismo y la anomia social, hagamos intelectuales revolucionarios.

Lo interesante es que el obrero acostumbrado al patrón, que vive bajo la coerción económica, el embrutecimiento cultural y la extorsión psicológica, tome la fábrica como ha pasado en Argentina: Esa
es una respuesta anormal al sistema, y los revolucionarios apuntamos a dar respuestas anormales al sistema, porque trabajamos por destruirlo.

Lo que hacemos es presionar la historia, porque partimos de una socialidad e idealidad, que está construida para que la gente sea dócil y no sea digna, para que incluso –como alertaba Paulo Freire- la lógica del opresor se introproyecte hasta en los oprimidos. Cada vez que se rompe esa lógica es lo anormal, pero eso es lo que da el ritmo del avance de la Revolución, en primer lugar de “ruptura” de la normalidad burguesa, de revolución de las conciencias y los modos de actuación.

Ya en una obra fundadora del marxismo, como lo fue el ensayo de Federico Engels, La situación de la clase obrera en Inglaterra (1848), se sitúa como la tarea más difícil el hecho de que el socialismo –entendido como ideología y teoría revolucionaria- debía penetrar en el movimiento obrero. Es que hay que hacer de las ideas revolucionarias carne de pueblos hambreados y bombardeados ideológicamente: Esta es la tarea inmensa de los revolucionarios.

Aquí además se encierra el hecho más hermoso de la realización humana. Continuamente debemos pedirles más entrega a las personas, incluso a veces actuaciones y realizaciones que están más allá de sus propias posibilidades: ¿Y acaso esta forja de lo imposible-posible no es el acto más sublime del humanismo? Es sin dudas una obra mayor de amor en la que se expresa toda la belleza de los seres humanos.

-¿Una de las claves sería no caer en ningún dogma?

Claro. Precisamente si asumimos que el ser humano es el centro de la transformación socialista, nunca podrá someterse su movimiento a viejas y nuevas escolásticas…

El ser humano es centro, como individuo y como sociedad, las dos dimensiones deben ir juntas. A veces en el socialismo que existió y en los proyectos que hasta hoy se mantienen en lucha, hemos colectivizado demasiado la vida. El capitalismo nos lleva a un proceso de individualismo, el socialismo nos tiene que llevar a uno de enriquecimiento e individuación, porque los hombres y las mujeres somos iguales en género y derechos, pero somos muy distintos en las aptitudes, en inteligencias, en voluntades, gustos y amores. El desarrollo de las individualidades tiene que ser un proyecto socialista, porque en la medida en que más se desarrollen las personas, mientras más realizadas y felices sean, más se multiplicarán los horizontes de emancipación de la sociedad en su conjunto.

El socialismo debe propender a la solución de las necesidades crecientes de los hombres y, esas necesidades, no sólo son colectivas, también son individuales. Cada ser humano tiene su individualidad, cada uno va construyendo su propia biografía con relativa independencia del medio en que esté. Eso lo lleva a la expresión de las fuerzas propias que posee, de su voluntad de cambio. El socialismo debe darle a cada quien esa posibilidad de desplegar positivamente y en función del bien social, todas las potencialidades, de manera que haya una interacción entre los intereses personales y los intereses colectivos ¿Y qué mejor interacción que favorecer el desarrollo del individuo de forma que eso ayude a la sociedad? Y ello incluye por supuesto el estímulo moral y material para los que más se destaquen.

El igualitarismo indebido es un serio error. En Cuba nos hemos dado cuenta de que en tal dirección, nos equivocamos. Son errores de idealismo, donde ha primado la mejor de las voluntades de servicio al ser humano, pero ello no excluye que sea un error. Por algo se precisa desde los clásicos del marxismo que la fórmula socialista aún debe ser desigual: De cada cual según su capacidad y a cada cual según su trabajo!! Sin dudas comprendemos hoy mucho mejor esta fórmula.

Es cierto que la capacidad de cada cual puede estar realmente limitada o potencialmente creada, por el entorno y la dotación biosicosocial de cada individuo, pero la experiencia acumulada dice que es el hombre, su constancia y trabajo, el factor determinante. Lo veo a diario en mi país donde todas y todos, disfrutamos de extraordinarias posibilidades de desarrollo, gratuidades y alientos sociales sin precedentes en ningún país del mundo.

-Estamos en un momento particular de Latinoamérica en el que este tipo de ideas comienza a encontrar su camino de desarrollo ¿Cómo juega la articulación a la que usted alude en este escenario donde empieza a primar un multilateralismo y un sentimiento antimperialista?

Vivimos un momento de recuperación de las tendencias progresivas y revolucionarias en América Latina, algo muy distinto a lo que ocurre en la Norteamérica imperialista o Europa. Es un momento complejo, pero también rico para las alternativas emancipadoras.

Tenemos un escenario producto de la debacle del neoliberalismo en nuestra región, y en más de un país se han producido lo que Lenin denominaba “situaciones revolucionarias”. La gente ya no quiere ni puede aguantar más la situación, y los grupos de poder no pueden seguir dominando como antes. Las salidas a tales situaciones han sido diversas, pero predomina un avance emancipador, el abandono de la situación de unilateral y cínico entreguismo a la política imperialista, a los intereses de oligárquicos.

En todos los escenarios los sujetos nacional-populares, los movimientos sociales, las organizaciones y fuerzas de izquierda, han retomado las plazas de la política pública, y en no pocos espacios territoriales y nacionales, alcanzaron una presencia sustantiva. A pesar de las diferencias, incluso de las concesiones y las inconsistencias de algunas de las izquierdas que han arribado al gobierno, todos estos nuevos liderazgos en curso, de una u otra manera le dicen no al Imperio estadounidense y le ponen objeciones a los monopolios estadounidenses, de la Unión Europea y Japón, algo que hasta hace solo unos años no pasaba.

Hay debates profundos, no pocas veces estériles, sobre la categorización de unos y otros procesos. Desde mi perspectiva, considero que hoy por hoy en Latinoamérica y el Caribe, junto a la Revolución Cubana, hay una revolución en curso que es la de la Venezuela Bolivariana, y también se destacan otros procesos donde se percibe junto a una mayor fractura del sistema de dominación, la existencia mucho más nítida, de una voluntad de radicalidad y compromiso nacional popular.

Hay un cambio sustantivo de la correlación de fuerzas en Suramérica. El triunfo electoral del ex obispo Ricardo Lugo en Paraguay ratifica esta tendencia, más que por la concentración de poder real para la transformación, por el acontecimiento histórico de romper la hegemonía oligárquica, y crear nuevas e inéditas posibilidad de avances para las demandas y luchas de ese heroico pueblo.

Las alternativas contrarrevolucionarias e imperialistas, como es el caso del Plan Colombia, no han logrado involucrar a los países de la región. La propuesta de un área colonialista de libre comercio no avanzó como era el interés de la fascista administración de Bush. Y gobiernos lacayos como el de Alain García se hunden en el más profundo descrédito.

También se están recuperando espacios perdidos, como es el caso de la vuelta de los sandinistas al gobierno en Nicaragua, y estamos ante la perspectiva real de que el Frente de Liberación Nacional triunfe en El Salvador. Para asombro de las élites más conservadoras –y también de no pocos en la izquierda-, el gobierno de Honduras se incorporó a la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA). Entonces en una Centroamérica donde el imperio logró a fuerza de extorsión y con muy estrecho margen, imponer la aprobación de los tratados de libre comercio, Honduras y Nicaragua, dos de estos países, se le desgajan y asumen con su entrada en el ALBA un paralelismo, que les puede resultar liberador.

El escenario que refiero da una nueva perspectiva muy propositiva, en primer lugar para la integración y la unidad desde el propio Sur de Nuestra América.

-¿Es viable esta perspectiva?

Sí, sin dudas. La recién concluida Cumbre de América Latina y el Caribe, así lo confirma. Como afirmó el presidente Lula por primera vez en doscientos años conversan los pueblos de nuestra región sin interlocutores foráneos. La incorporación de Cuba al Grupo de Río resulta en este acontecer de fin de año, un acontecimiento trascendental. Es el golpe final a la política de exclusión alentada por los imperialistas estadounidenses. Honrar honra afirmaba José Martí, y si dudas este hecho dignifica también a todos sus protagonistas, a los actuales gobiernos de la región en primer lugar. Es un reconocer de estos gobernantes –un merecido y muy peleado regalo- a la solidaridad y la amistad que nunca pudo ser fracturada entre nuestros pueblos.

Yo parto del criterio de que todo proyecto de integración de América Latina, donde no estén los Estados Unidos y los poderes consolidados de los países del Norte capitalista, es positivo. Todo lo que se haga por la integración desde nosotros mismos, es positivo, y debe ser alentado. Ahora bien, este criterio que sostengo, considera también la necesidad de no ser ingenuos y atender bien a la naturaleza del proyecto de integración que se proponen unos y otros sujetos históricos, sus acuerdos y principales instrumentos. Se hace evidente que, tras algunas de las iniciativas en curso, lo que se busca es la recomposición de las zonas de influencia, el aumento de las ganancias de las trasnacionales con casa matriz en América Latina, un sueño de sustituir a la élite transnacional extranjera, por los sectores transnacionalizados, las burguesías y los proyectos de capitalismo de Estado en la región.

En mi criterio hay una sola alternativa para alcanzar la verdadera integración emancipadora, realmente solidaria y económicamente viable. Esta es la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), que más que un convenio de libre comercio, propone un macroprograma de carácter geoestratégico para el desarrollo humano y autosustentable, con programas donde se promueve la solidaridad y la equidad, compensan las diferencias macroestructurales, y se multiplican los vínculos económico, sociales, educacionales y culturales entre los pueblos, que incorporan al movimiento social. En mi opinión el ALBA es el futuro de la unidad latinoamericana, y rescata los ideales integracionistas más puros de Bolívar y San Martín, de Morazán y Martí, y los plantea de cara a los retos actuales.

EL ALBA es el camino más idóneo para Nuestra América, sin que eso signifique insisto, negar o renunciar a los avances de otras alternativas de integración que se desarrollan sin los yanquis y los europeos. Soy partidario de ir construyendo convergencias, respetando lo hasta aquí alcanzado, cohesionando el bloque de gobiernos y pueblos hacia el fortalecimiento de la independencia económica de nuestras naciones, frente a una globalización eminentemente excluyente, expoliadora y recolonizadora.

En tal camino hay que dar solución a reivindicaciones y temas no resueltos. Exigir el fin del colonialismo e incorporar al seno de los pueblos latinoamericanos y caribeños a Puerto Rico, y a otros catorce territorios aún en poder de las potencias imperialistas –Las Malvinas ¡por supuesto!-, resolver la salida al mar de Bolivia, devolver a Paraguay los recursos que realmente le pertenecen en Utaipu…

-¿En este marco, cómo piensa el marxismo en el siglo 21?

El hispano-mexicano Wenceslao Roces decía que el marxismo tiene que abrirse a todo lo humano, y otro gran filósofo cubano, militante desde los tiempos del primer partido comunista, Gaspar Jorge García Galló, afirmaba que donde no estemos los marxistas “se nos cuela” el enemigo. La dialéctica de estos dos pensadores contemporáneos de la reciente segunda mitad del Siglo XX es clara. Entender esta realidad resulta algo decisivo. En el tema que refieres se constata esa amplitud

Se ha publicitado bastante el término Socialismo del Siglo XXI. Nuestro criterio es hablar del marxismo y el socialismo en el Siglo XXI. Y no se trata de una disquisición semántica, sino de un elemento que indica que el socialismo en este siglo que ya tenemos el privilegio de vivir, es continuidad –negación dialéctica-y no ruptura, con las tradiciones y experiencias pasadas.

La concepción de ruptura con el pasado, es insostenible, producto de la incultura histórica, o de aviesos intereses casi siempre diversionistas y divisionistas. El socialismo, desde antes de Marx y Engels, es una idea de humanismo, dignificación y emancipación humana, que busca lograr una sociedad de felicidad, y prosperidad para el conjunto de la sociedad. Ese es el ideal del socialismo, una sociedad donde no haya explotación del hombre por el hombre, donde no haya egoísmo.

En el logro de estos propósitos la humanidad acumula siglos de experiencias, y tuvo la oportunidad de adelantar como nunca antes este propósito, cuando los obreros y campesinos de Rusia derrocaron al zarismo y triunfaron en la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917. Hay quienes intentan votar junto con el agua, a la criatura. Y junto con los errores e insuficiencias, negar el enorme paso que dieron con el nacimiento de la URSS, los pueblos de aquel multinacional Estado, y con el toda la humanidad.

No caben dudas de que se quiso tergiversar el discurso del Presidente Hugo Chávez –de hecho se manipuló la buena voluntad del líder bolivariano-, donde se refería al Socialismo en el Siglo XXI. Se puso en acción una operación mediática –no casualmente monitoreada y multiplicada por los aparatos mediáticos del imperio-, que afirmaba el llamado Socialismo del Siglo XXI, como necesaria negación al socialismo que fracasó en la centuria anterior. Tal afirmación sazonada con extemporáneos discursos antiestalinistas y antisoviéticos, pronto dieron paso a los discursos anticomunistas, divisionista e irresponsables.

Ver el marxismo como receta es un dogma. Y desafortunadamente hoy, alrededor del socialismo en el siglo XXI, aparecen nuevas recetas. Están los que desde Europa y Norteamérica nos quieren “iluminar” e imponer sus posiciones. Convencernos, por ejemplo, de que el socialismo se puede construir desde las computadoras. No faltan lo que están tan a la izquierda de la izquierda, que definitivamente aparecen cual gurús superrevolucionarios, infalibles en sus juicios críticos de todo y de todos. Las elucubraciones de unos y otros no pasan de sus cuartos de soñar.

No se trata de que quienes sustentan la izquierda desde Europa o la Norteamérica imperialista, estén incapacitados para pensar la revolución en América Latina y el Caribe. Hay compañeros que en esta dirección realizan un loable trabajo. De ellos apreciamos sus aportes, incluidas sus críticas nacidas de la más solidaria militancia, de una sincera amistad.

Me refiero a los que se publicitan como nuevos Carlos Marx modernos, y presionan para ajustar la realidad a sus elucubraciones, para obligar a los compañeros a que asuman sus tesis, desechando cualquier otra lectura teórica, y toda construcción colectiva, desde la experiencia y la sapiencia de nuestros pueblos. En definitiva estos autoprotogenios carecen de objetividad y juicio histórico. Las posturas petulantes y egocéntricas que una y otra vez asumen, cuando se les contradice o critica, demuestran la subvaloración colonialista de que son portadores. No nos reconocen posibilidad de interlocución, ni capacidad de pensar y realizar lecturas propias.

El Presidente Chávez nunca ha colegiado con tales posturas. Parte el líder bolivariano de un profundo estudio y respeto por la historia latinoamericana, y en particular por la historia de las ideas emancipadoras, de los movimientos revolucionarios que le han antecedido. Su lógica que nace entonces de esa reflexión histórica y de su propia praxis, es la de una revolución con las masas populares. Es la seguridad de que el socialismo –como afirmara el Amauta José Carlos Mariátegui- se pelea todos los días, y no puede ser copia ni calco, sino creación heroica.

Volver al marxismo de Mariátegui, como al marxismo del cubano Julio Antonio Mella, nos coloca en un momento fundacional de riqueza extraordinaria. Cuando aún no se habían generalizado las exclusiones y los sectarismo que en unos y otros partidos y fuerzas revolucionarias de la región se multiplicaron, para debilitarnos y dividirnos, mientras el imperio y la oligarquía si se unían y cohesionaba en sus ofensivas contrarrevolucionarias. Tenemos que acabar de darnos cuenta de que tanto, en los movimientos revolucionarios de los años treinta-cuarenta, como en los sesenta-setenta del pasado siglo, la desunión, las disputas y los desencuentros entre los revolucionarios, constituyeron el factor principal, en las derrotas que sufrimos.

Este volver a los temas fundacionales del marxismo y el socialismo sin dudas nos lleva también a una lectura contemporánea de Marx, Engels, Lenin y sus más preclaros seguidores: ¿Dónde está en estos forjadores la receta del socialismo? ¿Dónde sus tesis? ¿Dónde la confrontación de esa tesis con la realidad, las circunstancias y los sujetos concretos? ¿Acaso Marx construyó la Internacional tal como pensó la necesidad y viabilidad de la organización? ¿Y Lenin llevó a cabo en la Rusia zarista que había heredado la Revolución, un proyecto socialista aséptico, previamente diseñado en su maravilloso cerebro? Ni ellos, ni Mao Zedong, Ho Chi Min, ni Fidel, el Che o Amílcar Cabral dirigieron proyectos lineales, químicamente puros.

La teoría se fertiliza con la práctica, y la política no es la realización de lo que se piensa, sino paso a paso, de lo posible. La teoría por demás no siempre precede a la práctica, la vorágine de la revolución supera toda posibilidad de intelección previa, impone nuevas circunstancias y retos. La teoría entonces es la sistematización del conocimiento aplicado, sobre todo de la praxis sostenida y exitosa.

Más que modelos, los más certeros precursores del presente combate por la emancipación económica y social, fijaron principios, métodos y certezas. ¿Por qué medir hoy el socialismo por los modelos preexistentes, si los que acometieron esas primeras y gigantescas audacias sociales y políticas no tenían modelos? Socialismo ayer y hoy es convencimiento y lucha intransigente por la liberación social, contra el imperialismo y el capitalismo. Es eticidad revolucionaria, confianza en el pueblo, organización y unidad, construcción de poder popular, combate emancipatorio, rescate y desarrollo cultural, dominio del conocimiento, solución de viejas y nuevas exclusiones, igualdad y fraternidad, solidaridad e internacionalismo.

Por el socialismo se combate todos los días, en el espacio íntimo de nuestras personalidades y familias, en los colectivos, en los movimientos, en los gobiernos, con el poder y en la lucha por el poder. Socialismo es en definitiva un combate continuo y permanente por desenajenar al hombre y sus circunstancias, y en ese camino vencer, en concreto, personalmente, las miserias, prejuicios y fantasmas que todos y todas tenemos.

Entonces el marxismo tal como lo comprendemos, mantiene hoy sus esencias revolucionarias. Porque nos proporciona en cada momento histórico, la articulación con lo mejor y más progresivo del pensamiento y la realización social. Y esto es lo que siempre dijeron los clásicos. Ellos nos legaron con sus obras magistrales, un método para investigar y pensar este mundo contradictorio y además nos dotaron de un sólido instrumental para transformar revolucionariamente a la sociedad y a cada uno de nosotros en sí mismo.

Y si hablamos de socialismo en el Siglo XXI Latinoamericano y Caribeño, lo primero que debemos situar es que ese socialismo ya existe en Cuba. En la Revolución Cubana que arriba precisamente en estos días, a su primer cincuentenario de realizaciones y heroísmo cotidiano.

¿Es casualidad que los mismos personajes que proponen la ruptura ahistórica con el socialismo del siglo XX, se estén dedicando últimamente a tomar distancia y a reprochar a Cuba? ¿A coincidir con los voceros del imperio en satanizarnos por estalinistas, ortodoxos, conservadores…? ¿En sus alertas sobre una cubanización de Venezuela o de Bolivia?

De lo que se trata es de que Cuba les descoloca su propuesta, con una realidad muy concreta: Existimos, peleamos todos los días por nuestro socialismo. Hemos logrado vencer el más colosal bloqueo, la agresión económica y política más larga y criminal de que se tenga cuenta en la historia contemporánea. Somos una sociedad organizada, con logros que resultan colosales e inobjetables.

Nuestro socialismo no es, ni puede ser perfecto. Es perfectible y esta posibilidad y voluntad ha resultado hasta hoy, el elemento más dinámico y decisivo del proceso revolucionario cubano. En Cuba no hay espacio para fabricar una disidencia contrarrevolucionaria, porque el disentir, discrepar, y debatir son ejercicios cotidianos en la construcción de la unidad de los revolucionarios. Y cada día nos percatamos de que solo así, fortaleceremos más la cohesión de las y los patriotas, solo así multiplicamos en certezas y sólidas realizaciones, la cultura superior, la inteligencia colectiva y los valores socialistas, que la propia Revolución ha creado.

Estamos produciendo cambios decisivos para nuestra nación desde hace cincuenta años, y hoy en el Siglo XXI, seguimos en esta dirección. Con voluntad, coraje y confianza. Con el genio de Fidel Castro y el Partido de toda la nación. Con Raúl Castro, que no por genes, sino por audacia, valor y resultados concretos, obtuvo el aprecio de un pueblo que no puede ser engañado, que es profundamente crítico, que no regala méritos. Así arribamos al medio siglo de la Revolución. Tiempo infinitamente corto en la historia humana, y a su vez decisivo, trascendental, en tanto coincide exactamente con mi propia vida, la de mis hijos y amigos, su futuro.

Ni ellos mismos se los creen: la “transición” en el MINFAR y el MININT


Por Néstor García Iturbe*

Dentro de los estudios que han realizado los famosos “tanques pensantes” estadounidenses en relación con la forma de llevar a cabo la subversión política ideológica contra Cuba, cuyo objetivo principal es facilitar lo que ellos denominan “transición”, no podía faltar el análisis de cómo debe realizarse este proceso dentro del MINFAR y del MININT.

Con esos fines, el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de Estados Unidos, dentro de un programa subvencionado por la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), realizó una investigación que fue dirigida por el Coronel Glenn Alexander Crowther, la cual se publicó en agosto del 2007, titulada “Requerimientos de Seguridad para la post-transición en Cuba.”

El Coronel Crowther , que ocupa el cargo de Profesor Investigador de Estudios sobre la Seguridad Nacional en dicho Instituto, posee una amplia hoja de servicio, una profunda experiencia en asuntos relacionados con la Seguridad Nacional de Estados Unidos y una alta preparación académica, lo que indica que el mismo fue cuidadosamente seleccionado para realizar este estudio.

Su carrera militar comenzó a nivel de pelotón y posteriormente de compañía en el 17 Regimiento de Infantería y la 7ma. División de Infantería Ligera en Fort Ord, California. Estuvo destacado al frente de una compañía en el área conjunta de seguridad en Pan Mun Jom , Corea y en el Centro de Entrenamiento de Cheju-do del propio país. Ocupo distintos cargos de importancia en el Comando Sur de Estados Unidos en Panamá y en Miami.

Trabajó en el Pentágono como Oficial de Política y Planes Estratégicos del Departamento del Ejército y como Oficial Político Militar en el Directorado de Política y Planes Estratégicos de la Junta de Jefes del Estado Mayor.

Se graduó como Oficial de Infantería del Curso Básico y del Superior. Cursó estudios en la Escuela de Personal para Oficiales Subalternos y en el Colegio para Oficiales Superiores de la Escuela de las Américas. Se graduó en la Escuela Fletcher de Leyes y Diplomacia de la Universidad de Tufts, donde alcanzó la Licenciatura en Relaciones Internacionales. Obtuvo el título de Master en Relaciones Internacionales en la Universidad de Estatal de Troy y terminó el Doctorado en Desarrollo Internacional en la Universidad de Tulane en Italia.

El objetivo del estudio realizado es contribuir al proceso de conceptualización sobre las acciones a realizar en relación con las fuerzas armadas cubanas en un futuro “post-Castro”. Se considera que estas acciones deben estar encaminadas a integrar dichas fuerzas a la “familia” de militares del hemisferio occidental, lo cual requerirá cambios en las misiones que cumplen y en las estructuras que forman su organización.

El estudio se fundamenta en distintas concepciones que conforman un escenario cuya premisa fundamental es que al faltar Fidel nuestra patria se convertiría en un caos. Esta situación requerirá de un tipo distinto de gobierno del que actualmente tenemos. Ese gobierno se califica de “transición”. Para poder perdurar, tendrá necesariamente que modificar las fuerzas armadas cubanas.

Las nuevas fuerzas armadas que se creen no tendrán que estar preparadas para enfrentar una agresión de Estados Unidos, que ya no consideraran su enemigo. Tampoco esas fuerzas armadas tendrán participación en la solución de problemas relacionados con la seguridad interna del país. En la reorganización y tratamiento a los dirigentes de esas fuerzas se aplicará la experiencia de lo aplicado en Nicaragua.

Como puede deducirse de lo planteado en el estudio, se realizaría un cambio total dentro de nuestras fuerzas armadas, de forma tal que no quede nada de lo que existe actualmente. Se plantea aplicar la experiencia de otros países, donde pudieron ir mediatizando y neutralizando a las fuerzas armadas, que de una fuerza revolucionaria se convirtieron en lo que tradicionalmente existe en países de América Latina.

El señor Crowther explica en su informe que las fuerzas armadas cubanas tienen características especiales, las cuales deben tomarse en consideración para llevar a cabo el proceso que se desea, pues de no hacerlo pudieran surgir serias dificultades con las mismas. Primeramente señala que nuestras fuerzas armadas están profundamente politizadas e identificadas con el gobierno cubano.

Añade que estas tienen un amplio poder dentro de la estructura y funcionamiento del estado, ya que muchos de los dirigentes proceden y mantienen vínculos con las fuerzas armadas.

Dentro del proceso de “transición” deben realizarse serios esfuerzos por convencer a los altos jefes de las fuerzas armadas que deben subordinarse al nuevo gobierno que se establezca, con el fin de que los militares no formen una alianza que se oponga al gobierno de “transición” sino que por el contrario colaboren con el mismo. Para lograr los objetivos señalados se establece una propuesta que consta de distintos pasos, los que son:

1.- Las fuerzas armadas cubanas deberán regirse por las mismas normas de funcionamiento del resto de las fuerzas armadas del Hemisferio Occidental. Estas normas estarán basadas en el “profesionalismo, la neutralidad política y la total subordinación a un gobierno civil”.

Lo que aquí se plantea en síntesis es que sean las fuerzas armadas de Estados Unidos las que establezcan esas normas de conducta. Se habla del “profesionalismo” de las fuerzas que han cometido innumerables crímenes contra la población civil de los países que han invadido a lo largo de los años, que han violado los derechos humanos, que han torturado y han hecho caso omiso al Derecho Internacional Humanitario.

Las fuerzas armadas estadounidenses no tienen “neutralidad política”, pues todas sus acciones van encaminadas a defender el sistema capitalista y a implantarlo en los países que invaden. Tampoco puede decirse que estas fuerzas están “subordinadas a una autoridad civil”, pues actúan con total libertad y en ocasiones han sido utilizadas en reprimir al propio pueblo estadounidense. En mi criterio las fuerzas armadas de Estados Unidos tienen un poder tal, que es el gobierno el que se subordina a los intereses de las mismas.

2.- Debe sustituirse el Ministerio de las Fuerzas Armadas por otro órgano que se denominaría Ministerio de Defensa, con las mismas funciones de los existentes en otros países de América Latina. Esto implicaría además, eliminar las funciones que realiza relacionadas con la seguridad interna del país. Para asegurar que el proceso se realice adecuadamente, “cubanos exilados” que cuenten con experiencia militar podrían asesorar, entrenar y establecer el campo de actuación de las nuevas fuerzas.

El problema no sería simplemente un cambio de nombre, junto con eso se aplicaría un profundo cambio de funciones que reduciría el potencial defensivo de nuestras fuerzas armadas. Como colofón a esta propuesta se incluye en la misma la participación de “cubanos exilados” que serían los encargados de materializar el cambio. Evidentemente el señor Crouther no sabe lo que está diciendo.

3.- Debe eliminarse todo tipo de cooperación entre el MINFAR y el MININT, de forma tal que los efectivos y medios que se destinan a resolver los problemas de la seguridad interna estén separados de los destinados a la defensa del país.

Lo principal de esta propuesta es precisamente el dividir las fuerzas, romper el bloque monolítico que forman MINFAR-MININT para poder actuar con mayor libertad en contra de ambos cuando se apliquen las medidas propias de la “transición”.

4.- Debe eliminarse de las actividades del MINFAR la actividad económica. Este tipo de actividad será desarrollada por comerciantes del sector privado o por organismos civiles del gobierno. Al MINFAR se le asignará un presupuesto con el que deberá cubrir todas sus necesidades.

Aquí la propuesta tiene varios ángulos, uno de ellos es la reinstauración de la propiedad privada en la vida de la nación cubana. La actividad seguramente la desarrollarían “cubanos exilados” o empresas estadounidenses con el fin de llenarse los bolsillos con las utilidades. Por otra parte se reducirían las posibilidades económicas del MINFAR al presupuesto que se le asigne, lo cual sería otra vía para limitar y controlar sus actividades.

5.- No deben desmovilizarse los efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pues esto pudiera crear un vacío en el aparato de seguridad, lo cual pudiera resultar peligroso. La desmovilización pudiera verse como una agresión a las FAR y provocar la Guerra de Todo el Pueblo contra Estados Unidos y el gobierno de “transición” que se instaure en el poder. Debe crearse un clima que favorezca la confianza de las fuerzas armadas en el nuevo gobierno.

Como puede verse la idea principal del estudio realizado es que el nuevo gobierno se gane la confianza de las fuerzas armadas para que estas mantengan control de la situación y tener que enfrentar la menor cantidad de situaciones posibles que afecten la seguridad nacional. Interesante la referencia a la Guerra de todo el Pueblo, pues con la misma se demuestra que la consideran un importante elemento en el enfrentamiento a Estados Unidos.

6.- Para lograr la “profesionalización” de las fuerzas armadas cubanas debe además involucrarse a otros países de América Latina que actúan con una alta “profesionalidad”. Entre otros pudieran incorporarse instructores de Colombia y El Salvador.

Independientemente de toda una serie de hechos que se han dado a la publicidad donde se involucran a las fuerzas armadas de los países que se ponen como ejemplo en el documento, que no son precisamente ejemplo de “profesionalidad” ni de respeto a los derechos de la población civil, los seleccionados son aquellos que tienen una mayor vinculación y subordinación a las fuerzas armadas de Estados Unidos. Lo que realmente se trataría de alcanzar sería eso, volver a los tiempos anteriores a la Revolución, cuando los “asesores” estadounidenses eran los que dictaban normas y subvencionaban al ejército y la policía de Batista.

7.- Abandonar la doctrina de la Guerra de todo el Pueblo, ya que Estados Unidos dejaría de ser un enemigo para Cuba.

Por segunda vez en el documento se menciona la Guerra de todo el Pueblo y la necesidad de que nuestras fuerzas armadas la abandonen como doctrina de guerra. La única explicación que damos a esto es que el análisis realizado por el enemigo principal en relación con nuestra doctrina militar le permite concluir que una invasión a nuestro país sería altamente costosa, tanto en vidas como en equipamiento, que sería una guerra prolongada y que no tienen seguridad de salir airosos de la misma.

Como resultado de abandonar nuestra doctrina militar, se plantea una sustancial reducción de las fuerzas armadas cubanas, tanto en medios como en efectivos, lo que disminuiría sustancialmente su capacidad operativa.

8.- Tanto la Milicia como los Comités de Defensa de la Revolución deben disolverse para poder llevar a cabo la “transición”. Esto sería una consecuencia de abandonar la doctrina de la Guerra de todo el Pueblo.

Verdaderamente hay preocupación con la Guerra de todo el Pueblo, lo demuestra que la vuelven a mencionar en el documento y además plantean la disolución de la Milicia y los CDR, lo cual demuestra que de acuerdo a los estimados del enemigo estas dos organizaciones resultan de vital importancia para la defensa de la Revolución.

9.- La “transición” debe convertir las fuerzas armadas cubanas en una fuerza de carácter voluntario. Esto se recomienda instrumentarlo a largo plazo.

Aquí existe una contradicción en el propio documento, pues se plantea la “profesionalización” y posteriormente se dice que deben convertirse en una fuerza de carácter voluntario. Es difícil que una fuerza de carácter voluntario pueda “profesionalizarse”.

Una fuerza de carácter voluntario tendría los conocimientos mínimos para ejecutar una acción militar, no tendría la preparación necesaria para utilizar los medios de defensa de alta complejidad técnica y científica que forman parte del arsenal de unas fuerzas armadas mejor preparadas.

Posiblemente lo que se aspira es que nuestras fuerzas armadas no cuenten con armas de una alta tecnología y poder, lo cual las tendría siempre en desventaja con las estadounidenses.

10.- Se recomienda ser paciente durante el proceso de “transición”, pues algunos oficiales de las FAR apoyarían los cambios mientras otros se opondrían.

El documento recomienda ir aplicando gradualmente la subversión política, el comprometimiento económico, el otorgamiento de becas y otros mecanismos que puedan actuar contra la ética y el espíritu de cuerpo de nuestras fuerza armadas. La idea es comprometer la mayor cantidad posible de oficiales y finalmente, aquellos que se mantengan firmes, jubilarlos.

11.- Se recomienda que en cuanto se establezca el gobierno de “transición” se nombre un grupo de oficiales estadounidenses como asesores en problemas militares y de seguridad. Debe asegurarse el establecer de inmediato la comunicación con los militares cubanos, la cual debe ser amistosa y respetuosa para ganarse su confianza.

Estos nombramientos serían el complemento necesario para aplicar la subversión y todas las demás acciones enumeradas en el punto anterior. El personal que nombre Estados Unidos vendrá con la tarea de penetrar nuestras fuerzas armadas mediante el reclutamiento de oficiales con el fin de fortalecer las posiciones estadounidenses dentro de las mismas. Introducir el “american way of life” dentro de nuestras fuerzas armadas.

12.- Debe establecerse lo antes posible la cooperación entre los servicios de seguridad estadounidenses y cubanos. Para estos fines también se nombrarán “asesores” que promoverán el intercambio de información y además darán becas para que oficiales de la seguridad cubana pasen cursos en escuelas de la seguridad estadounidense. Se establecerá la cooperación en todas las ramas de los servicios de seguridad, todo el MININT.

La idea principal es aplicar en el MININT el mismo método que con los miembros del MINFAR. Los “asesores” tendrán como objetivo la penetración y reclutamiento de oficiales de los servicios de seguridad cubanos y el MININT en general.

El objetivo es ejercer influencia política, subvertir, pervertir y destruir uno de los pilares de la Revolución para evitar cualquier oposición a la “transición”.

13.- Dejar de aplicarle a Cuba legislaciones punitivas que perjudiquen a la isla como la Ley Helms-Burton y otras. Debe asegurarse que el gobierno de “transición” no se sienta atacado, que busque en Estados Unidos todo tipo de ayuda para evitar que lo haga con Venezuela o la República Popular China.

Lo que aquí se plantea es una idea importante para complementar el plan ideado por Crowther, el cortar todo tipo de vínculo con países que pudieran interferir en sus objetivos y que Estados Unidos tenga el monopolio de estos. Toda la ayuda y asesoramiento debe ser ofrecida por ellos, no promover que se busque en otros países cuya influencia pudiera retardar u obstaculizar los planes que tienen con la isla.

14.- Ser magnánimo en el tratamiento a las fuerzas cubanas, no humillarlas, mostrarles comprensión y entendimiento, darles confianza, que se sientan protegidas. No hablarles del pasado, hablarles del futuro.

La idea es que los “asesores” dentro de su labor de reclutamiento, utilicen los métodos mas sofisticados y se alejen de la contradicción. Que los oficiales cubanos encuentren en ellos personas comprensibles, educadas, que los tratan con respeto lo cual ayudaría a que ofrezcan su colaboración.

Dentro de todo este plan se le otorga un papel importante a la vinculación de los oficiales cubanos con oficiales de países donde existió un régimen comunista y que en la actualidad son países “democráticos”. Estos pueden también ejercer influencia y contar a los cubanos sus experiencias para eliminar temores y que la disposición a cooperar con el gobierno de “transición” se incremente y solidifique. Algunos de estos países también deberán enviar “asesores” o al menos Agregados Militares a sus Embajadas en Cuba.

En resumen esto es lo que plantea el estudio del Coronel Crowther. Puede decirse que el mismo esta impregnado del subjetivismo, la preponderancia y la mala intención. Por su origen y objetivos no podríamos esperar otro tipo de enfoque.

El documento muestra públicamente las intenciones que existen en relación con el MINFAR y el MININT durante un gobierno de “transición”, como ellos lo califican. Pero, acaso ellos han contado con los combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior. Se creerán ellos, que ese pensamiento podrá convertirse en realidad. Como alguien una vez dijo: “Ni ellos mismos se los creen”. Pero, tienen que justificar un salario.

* Dr. Néstor García Iturbe, Doctor en Ciencias Históricas. Miembro del consejo Científico y del consejo Asesor del ISRI

50 años no es NADA, 50 años es mucho

Por Tomás Borge

La Revolución cubana al cumplir 50 años le ha otorgado al género humano una lección de vida, decoro y resistencia, algo llamado heroísmo, inigualable.

¿De dónde proviene esta cátedra? Para mi la isla se montó en un caballo para cabalgar en Dos Ríos, donde entregó su sangre el joven poeta, orador y patriota José Martí. Se podría sospechar que buscó el martirio para que Cuba fuera posible.

Después de Martí los revolucionarios cubanos han desafiado el peligro tan solo para convertir a esa isla insolente y dulce, con vocación de antorcha, en deseo vehemente de ser ejemplo.

Fidel no se explica sin Martí. Fidel -luminoso, terco, irreprochable, de lágrima fácil y a ratos enojado- puso deliberadamente en peligro su vida –igual que Martí- no sólo durante la guerra, desafió huracanes e incendios y explosiones y se empecino en decir siempre la verdad y ver bastante más allá de las próximas fechas.

Aunque Raúl Castro brilla con luz propia no sería explicable sin Fidel. Nada sería explicable ni siquiera el faro aventajado del Che, o la singular solidaridad de Cuba, o la protección excepcional durante ciclones y epidemias de la vida humana, sin Fidel.

Más aún: yo creo que los cambios de América Latina –Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador y otros- nacieron en Dos Ríos y en la Sierra Maestra.

50 años es un parpadeo en la historia pero es mucho también por tanta acumulación de júbilo, reciedumbre, lágrimas y sangre.

Algo parecido ocurrió en Venezuela. Sin Bolívar la revolución sería imposible: pero se sabe, Chávez es posible por Bolívar y Fidel. En Nicaragua el FSLN no sería explicable sin Sandino. Pero, me consta, Carlos Fonseca -su principal fundador- fue posible por Sandino y por Fidel.

Cuba es la razón de un abrazo para siempre.