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Cuba: coraje y valor

Cuba - Politica y Revolucion

EE.UU.: atención personalizada a países emergentes, por Marta Speroni*

En los últimos meses EE.UU. ha incrementado su accionar sobre Nuestra América como respuesta a los movimientos de masas que empiezan a sacudir con más fuerza su opresión para lograr la tan demorada segunda independencia.

Bolivia, Ecuador, Venezuela, Panamá, y Colombia, entre tantos más, saben de la injerencia yanki en mayor o menor escala, los primeros rechazándola y la última aplaudiéndola desde su gobierno.

Cuba, la primera destinataria del odio imperial, la que es ya vitalicia en esta lid, no ha estado ausente.

En La Habana, la SINA ha acrecentado, la primera semana del mes en curso, sus habituales acciones con la excusa del 4 de Julio. Souvenires entregados a los asistentes que, con total descaro, concurren a esa dependencia o a la casa del jefe de la Oficina de Intereses; indicaciones de maniobras de desestabilización y el pago por sus servicios a los mercenarios se han reiterado además de una serie de videos, como la videoconferencia del cubano norteamericano Carlos Gutiérrez, co-presidente de la Comisión encargada de aplicar el Plan Bush, según denunciara el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba en su Declaración del 2 de julio. Los cursos para supuestos "periodistas independientes", y la entrega de celulares, computadoras y propaganda subversiva ya forman parte del paisaje, gracias a la financiación de la USAID y los 45 millones de pesos asignados por la Casa Blanca con intención de producir una ruptura en la revolución cubana.

La contrarrevolución tan bien alimentada no llega, sin embargo, a agrupar a un centenar de personas, que hacen mucho escándalo pero tienen muy poco predicamento y gran rechazo en la clase trabajadora, tanto, que es necesaria la intervención de la policía femenina para proteger de la ira de los ciudadanos a estos revoltosos cuando hacen una puesta en escena. Si los autodenominados "disidentes" tuvieran reputación y ascendiente, en el culto e informado pueblo cubano, ya hubieran obtenido bancas en las Asambleas Municipales, por haber sido postulados por sus vecinos en las reuniones celebradas en las circunscripciones que forman cada municipio, al figurar sus nombres entre los candidatos posibles, que son hasta 8 por distrito y donde ni se atreven a presentarse para evitar la repulsa.

Gigantescas Ferias del Libro, Conciertos Populares y una Gala en homenaje al pueblo norteamericano ofreció Cuba con motivo de la fecha de la Independencia de los EE.UU. neutralizando las bullas insidiosas encargadas por la SINA.

La conexión terroristas-exilio anticubano-CIA-Casa Blanca fue expuesta durante tres días en la Mesa Redonda Informativa de la televisión cubana, cuando los servicios de inteligencia de la isla pusieron al descubierto la condición del actual jefe de la SINA, Michael Parlmy, como entregador de dinero proveniente de Santiago Álvarez Fernández, uno de los más connotados terroristas de Miami, a Martha Beatriz Roque, que figura a la vanguardia de estos grupúsculos.

El colmo del cinismo yanqui se acaba de producir en la voz del titular de la SINA que dijo que EE.UU. pondría a disposición de Cuba la conexión a Internet a través de sus compañías para que el pueblo pudiera "pensar por sí mismo" cuando, más allá del show mediático y malintencionado de este funcionario, se sabe del bloqueo impuesto por las sucesivas administraciones que impiden la conexión al cable de fibra óptica indispensable para la implementación del servicio en banda ancha para que puedan beneficiarse todos los cubanos. Esto, hasta que se materialice la oferta de Venezuela, por lo cual el gobierno revolucionario tiene dispuesta mientras la conexión satelital, mediante cable coaxial, con lo que logró garantizar a los ciudadanos la entrada a Internet en sus lugares de estudio o de trabajo.

El imperio redobla su intrusión en nuestras patrias con el envío de la IV Flota, y la mascarada de que es inofensiva, según dijera en la Casa Rosada el enviado a Buenos Aires, Thomas Shannon, quien no explica para qué trae entonces tantos pertrechos que incluyen portaviones nucleares.

Nada debe extrañar de un gobierno que distribuye sangre y horror, protege a los terroristas, como Posada Carriles y Bosch, que disfrutan libres por las calles, y mantiene a los antiterroristas, como los Cinco Cubanos, en cárceles de máxima seguridad en cumplimiento de severas e injustas condenas, hecho cuestionado por personalidades y organizaciones de orden mundial, como el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la ONU, el 27 de mayo de 2005 y Amnistía Internacional, ninguno de los dos sospechados de castristas.

Cuba, en tanto, sigue siendo una isla también en el sentido de que nada ni nadie, a pesar de la SINA y sus secuaces, decide en las disposiciones de su gobierno revolucionario, tal como acaba de advertirlo el compañero Raúl Castro al explicar que jamás aceptará presiones de Washington: "Es iluso soñar que un pueblo que ha resistido actos terroristas, guerra económica y agresiones de todo tipo durante medio siglo, va a renunciar a conquistas fruto de enormes sacrificios, sólo para satisfacer a determinados círculos de poder de los Estados Unidos o a quienes los secundan en otras partes":

El programa del Moncada, que elaborara el compañero Fidel, se cumplió con creces a pesar de las agresiones ininterrumpidas del enemigo que vive a sólo 90 millas, por la decisión de pueblo y gobierno. El resto, ¡cuánta lucha sofocada, cuántos puños cerrados, cuánta bronca contenida, cuánta resistencia, cuánto poner el cuerpo hasta la Victoria, América Nuestra!

* Activista en la solidaridad con Cuba
Miembro del Movimiento Argentino de Solidaridad con Cuba
www.amigosdecuba.com.ar/5patriotas

La agudeza y la finura de James Petras, por Norelys Morales Aguilera


Que nadie dude de la agudeza y finura de James Petras.

Pero, ha explotado un petardo y como él es de izquierda, la intelectualidad de izquierda se portará muy higiénica. ¿Pretexto? Colombia. ¿Motivo? Lo ignoro. En efecto, James Petras impone respeto. El renombrado sociólogo norteamericano sabe lo que hará. No responderá a insultos en primer lugar. Desde luego que no y con razón. Pero tampoco se saldrá del espacio teórico que ha marcado para golpear al “equivocado” Fidel Castro.

Ya dijo que Fidel Castro cometió errores y su “valentía” será muy aplaudida porque con tanta demonización del cubano, bien vale la pena que venga alguien a ubicarlo. Petras se nos mueve un poquito no se sabe a dónde, pero no importa él hace su declaración de fe. “He apoyado la revolución cubana exactamente durante cincuenta años y reconozco a Fidel Castro como uno de los grandes líderes revolucionarios de nuestro tiempo. Pero nunca he sido un apologista sin sentido crítico: en varias ocasiones he expresado mis discrepancias en medios impresos, en público y en discusiones con líderes, escritores y militantes cubanos.”

Sabe que tal aclaración era muy necesaria porque el título del trabajo no deja dudas y necesitaba ser creíble: “Ocho tesis erróneas de Fidel Castro. Fidel Castro y las FARC”. No se le escapará a Petras ni al lector, que alardea con su sentido crítico. Toma distancia respecto a que lo vayan a identificar con Cuba. Perdonadme, eso está de moda. Petras se nos presenta con la verdad absoluta. Un breve artículo para enumerar los errores de Fidel Castro, desde su punto de vista. Es legítimo su punto de vista, lo que no es legítimo es intentar hacernos pensar que su interpretación es la correcta. No deja espacio para eso. ¿Ya no somos democráticos en la izquierda?.

Desde el sistema categorial de la sociología en su abrigo universitario al fin y al cabo él se está dedicando a analizar solo las últimas reflexiones de Fidel Castro y puede en ese corto tramo lanzar un ataque a buen resguardo. Eso no tiene nada que ver, su lucidez teórica es tan brillante que no le hace falta acudir a datos de otro tipo que sabemos que sí tiene y que conoce o suponemos que conoce algo de la historia de la Revolución Cubana y en particular de la actuación ética de Fidel Castro.

Si Petras dice que Castro se equivocó es que se equivocó. Quien lo contradiga será un extremista, un fanático o un tonto porque Petras sí sabe y es muy inteligente y tiene a su favor el fuego concentrado de los grandes medios que están informando solo las críticas de Fidel e interpretando que apoya a Uribe. Los vecinos de mi barrio llaman a eso oportunismo, pero bueno, ellos son gente de pueblo que Petras sabrá dispensar porque está muy ofendido con Fidel porque llamó campesino a Marulanda y además, extrajo la conclusión de que lo denigra.

En una sugestiva impaciencia Petras da por terminadas las Reflexiones de Fidel Castro sobre el caso colombiano y se apresura a contabilizar sus errores. No creo que al ilustre sociólogo escape que al llamarlas Reflexiones, Fidel Castro se da la libertad de no agotar un tema y mantenerse pegado a su estilo de conversador entrenado. Eso no es típico de un intelectual de talla que le suponemos a James Petras y al mismo tiempo lo tenemos en una atalaya. Desde sus interpretaciones por lo que dijo o no dijo Fidel está equivocado y no ha dicho una verdad. En cambio Fidel Castro tendrá ya la repercusión de sus Reflexiones entre activistas y revolucionarios que no podían defender a las FARC por sus tácticas.

De hecho, Castro exculpa al régimen «uribista» actual, el más criminal, y echa toda la culpa al «imperialismo estadounidense». Eso nos dice Petras. ¿No será que Petras ahora no quiere ver las culpas del imperialismo estadounidense que ha engendrado regímenes como el de Uribe, algo que lleva muchos años explicado Fidel Castro, así como sus métodos en sucesos o proyectos como la Operación Cóndor o la Escuela de Las Américas? y por otro lado, el que Fidel no se refiera en sus últimas reflexiones al terror del gobierno no significa que lo apoye. Menos aún, que Cuba esté buscando sacar ventajas económicas del asunto.

¿Tenemos alguna razón para suponer que el hecho de que Petras demande la opinión puntual de Fidel Castro sobre algunos tópicos sea por su personal interés altruista? ¿Por qué un teórico tan avezado como James Petras da por terminadas las Reflexiones de Fidel Castro y se lanza a ver la viga en el ojo ajeno? Muy fino de su parte, ¿no?


Los principios éticos de una polémica desde la izquierda, por Orlando Cruz Capote*

Siempre he considerado una problemática muy complicada las discusiones desde las izquierdas o dentro de las izquierdas. Porque muchas veces los debates necesarios y complejos que deben enriquecer la teoría y la práctica revolucionaria devienen en diatribas, adjetivizaciones y, lo peor, en escisiones y divisiones en las filas de los que deben y pueden enfrentar al capitalismo y al imperialismo como objetivo supremo. En ocasiones la disputa acerca de la estrategia, la táctica y los métodos empleados, así como sobre el programa ideopolítico mínimo y el máximo, dentro de las heterogéneas fuerzas sociopolíticas transformadoras, no coadyuvan a encontrar fórmulas adecuadas para todos que, además, no existen, ni de manera absoluta ni tampoco eternas.

En los altercados, que dejan de ser prosperas polémicas, se pierden los posibles principios comunes que deben unir a las organizaciones revolucionarias que, a su vez, deben articular a todas las disímiles clases, capas, grupos, sectores y estratos sociales, explotados y oprimidos, marginados y excluidos, en la lucha contra el capital y se sobredimensionan las diferencias, perdiéndose hasta la más mínima oportunidad de los probables y necesarios consensos, compromisos y alianzas. En muchos casos las actitudes tozudas son causadas por falsos protagonismos, “vanguardismos iluminados” que proclaman sus verdades como las únicas, ambiciones por ocupar espacios de poder y egocentrismos personales o de grupos. La impar ganadora en estos debates desgastantes y desgarradores desde o dentro de la izquierda, lamentablemente, es la derecha que siempre ha estado y estará unida junto a sus tres principios inalienables: la sacrosanta propiedad privada, el libre mercado y la obtención de mayores ganancias y/o plusvalía, con sus secuelas concomitantes de explotación y opresión, enajenación / alienación.

Ello ocurre, con mayor frecuencia, en el análisis más maduro y concienzudo de lo general a lo particular, o a su inversa, de la singularidad a la visión universal-general. Es lo que algunos han llamado “el sacrificio de las partes en el altar del todo” o, en su anverso, el “sacrificio del todo en una de sus partes”, que niega la dialéctica y la lógica del materialismo marxista que continúa siendo una cosmovisión del mundo básica, una teoría de la praxis válida y un saber o una ciencia generalizadora de los conocimientos, tanto de la realidad objetiva y de la subjetiva, que continúa su proceso de crecimiento y de tomar lo mejor de otras escuelas de pensamiento y de los adelantos de la ciencia y la técnica, pero aun más, se alimenta de los saberes cotidianos de la gente más común que convive en nuestras sociedades.

Pero todos los actores sociales o los agentes del cambio revolucionario, de una forma y otra, están inmersos en diversos escenarios locales, nacionales, regionales e internacionales en el combate contra el enemigo común: el Sistema de Dominación Múltiple del Capital. Y resulta un verdadero rompecabezas poseer una visión de conjunto y determinar con precisión donde, cómo, cuando y contra cuál adversario asestar los golpes esenciales.

Así ha sido a lo largo de la historia de las ideas y las prácticas de las izquierdas,

-desde que estas se denominaron de esta forma, como contrarias de la derecha- que, como son diversas, y han estado perpendicular o tangencialmente atravesadas por escuelas, corrientes y tendencias de pensamientos y accionares disímiles en el tiempo y el espacio, toman caminos o vías diferentes para realizar sus objetivos de corto, mediano y largo plazo: la transformación paulatina o radical de la sociedad. Todo sucede en medio de las asimetrías de los movimientos populares que se desencadenan o se paralizan en una misma condición sociohistórica concreta y que actúan, no al unísono, sino de forma desigual porque no concuerdan en sus ímpetus y posibles desmovilizaciones, aunque en algunos momentos muy precisos pueden actuar mancomunadamente.

Como no existe una “unilinealidad” afirmativa y sí un zigzag permanente en la evolución y desarrollo de los procesos y acontecimientos históricos y en el devenir de los combates nacional liberadores y por la justicia social, que no excluyen retrocesos y estancamientos, la misión histórica de los partidos políticos de izquierda -los tradicionales y los nuevos-, de los movimientos sociales y de otras fuerzas que no todas son de izquierda, aunque así lo proclamen (algunas son de centro, centro-izquierda, reformistas, socialdemócratas, demócrata-cristianas- aunque algunas de estas hace ya algún tiempo dejaron de ser de izquierda, principalmente luego del derrumbe del Muro de Berlín-, populistas, anarquistas, anarcosindicalistas, trotskistas, socialistas utópicas, del pensamiento social crítico, y otras de un eclecticismo tan dificultoso para poder determinar su verdadero “núcleo duro” de principios ideopolíticos y socioeconómicos, etc.), se convierte en un problema muy peliagudo de solucionar a través de una fórmula que a lo mejor sirvió en otras situaciones similares y/o en otros tiempos. Es entonces cuando tales organizaciones de izquierda, sin caer en dogmas y en esquemas preconcebidos, tienen que realizar un análisis dialéctico muy singular y creativo del escenario sociohistórico concreto, en todas sus aristas, para re-crear las enseñanzas y lecciones históricas pasadas y las presentes, que transcurren paralelamente a su proceso, para desarrollar sus propias experiencias de lucha y experimentar con mucho cuidado y madurez, pero con audacia revolucionaria, sus planes de acumulación de fuerzas y de toma del poder político. Teniendo que ser también capaces de rectificar esas directrices trazadas inmediatamente que la situación varíe o contradiga sus acciones teóricas y prácticas.

Es lo que Vladimir Ilich Lenin denominaba los desarrollos independientes del marxismo, el arribo al socialismo por diferentes vías o caminos y de no tratar de seguir al pie de la letra lo acontecido en la praxis o en las teorías existentes, sino de “atrapar” el espíritu vivo de esas enseñanzas y concepctualizaciones, para ser creativos y singulares, a veces, con una alta dosis de excepcionalidad. Esa autenticidad, autoctonía y creatividad son los ingredientes que conforman a las grandes revoluciones de la historia.

Las discrepancias, contradicciones y hasta antagonismos entre los revolucionarios deben poseer, sin embargo, principios éticos inviolables. Estos principios morales-éticos no afectan las discusiones, debates y polémicas, porque el respeto hacia el pensamiento ajeno, el no imponer criterios desde una autoridad que no todos reconocen o tienen que reconocer como infalible, el intercambio de ideas provechoso aunque no se esté de acuerdo con el otro, el no inmiscuirse intrusamente en los asuntos internos de otras fuerzas revolucionarias, el deber de indicar al amigo o camarada de lucha sobre errores cometidos, insuficiencias y deficiencias sin extralimitarse y sobre la base de una crítica realmente constructiva son la base de una militancia y tolerancia proletaria y socialista, de izquierda y comunista, honesta y sincera. Cuando una de estas reglas elementales se violan o se distorsionan surgen serios problemas en la unidad del movimiento revolucionario. Nadie debe enjuiciar a otro revolucionario, a no ser que este haya perdido su condición de tal, porque una personalidad o una organización no puede ser juez supremo de las ideas y de las acciones de las otras.

Y aquí reaparecen problemáticas que resultan en la mayoría de los ejemplos reales como simple y llanamente insolubles. Porque unos se endilgan a otros epítetos y agravios, insultos ideologizantes, a veces se toman actitudes intelectualoides por parte de algunas agrupaciones y personalidades que no ayudan a dirimir donde se encuentra el punto medio de un encuentro, de un compromiso y de una comprensión. Discusiones además, que no deben ser trasladadas obligatoriamente al seno de la discusión pública -para eso están las discusiones camaraderiles en privado-, porque el enemigo de clase, astuto y oportunista, encuentra posibles quiebras en las filas revolucionarias y aprovecha las mismas para alimentar el debate y encauzarlo hacia otra dirección que no es la correcta y ni la que más conviene a la unidad. Unidad que no significa uniformidad y, mucho menos, identidad absoluta en todos los puntos del debate, sino una unidad dentro de una gran diversidad que todos debemos respetar.

Algunas opiniones vertidas, que no son tesis y ni siquiera conceptualizaciones elaboradas para presentar un decálogo de líneas principistas son tomadas como tales y surgen respuestas inesperadas que sí intentan realizar una especie de catecismo, desde ese ángulo del intelectual que las elabora y que las crítica desmedidamente, aportando una interpretación desmesurada y fuera de toda lógica racional.

El Dr. James Petras, el cual se autodenomina un amigo de la Revolución Cubana -crítico- ha realizado ese ejercicio intelectual en varias ocasiones, desde los años 90 de la pasada centuria (aunque también anteriormente), no sólo con Cuba sino con otros procesos revolucionarios. Aunque para el autor de esta página, Petras es un hombre inteligente, siempre ha tomado una posición de francotirador que no beneficia a las fuerzas de izquierda. Porque cuando se parapeta tras cualquier definición debe realizarse no desde un cómodo gabinete, un aula o un estrado de conferencista, hay que hacerlo desde una práctica comprometida en las propias luchas revolucionarias, sin arrepentimientos y desilusiones, frustraciones y amarguras propias que se transmiten en sus escritos. No se puede ser un francotirador sin estar dentro de una organización revolucionaria y, mucho menos, confeccionar análisis desde una gran biblioteca. Porque Petras, además, “habla y opina de todo porque sabe de todo”, hecho de por sí muy sospechoso porque no pueden existir mentes tan abarcadoras de una realidad compleja a nivel mundial, regional y nacional que lancen, incesantemente, propuestas y críticas “fundamentadas” hacia todo lo que se dice y se hace en el Planeta.

Cuando hace pocos días Petras escribió “Ocho tesis erróneas de Fidel Castro. Fidel Castro y las FARC” volvió a caer en ese abismo del hombre inteligente que pierde la perspectiva ante un viejo camarada de lucha que ha demostrado a lo largo de su vida que es un militante solidario e internacionalista a toda prueba. Lo hizo contra un líder guerrillero y de una Revolución que lleva 50 años de resistencia contra el imperio más fuerte de la historia, frente a un rebelde hereje, a un revolucionario que siempre ha estado en el frente de batalla sin importarle su vida como dirigente, y al que no le sirven moldes ni dogmas para encasillarlo. Ni siquiera voy a expresar ante una autoridad del movimiento revolucionario cubano, latinoamericano y universal, porque el compañero Fidel no es un ser humano vanidoso y en muchas ocasiones ha sido el principal autocrítico de sus errores y de las deficiencias internas de la Revolución que el encabeza junto al Partido Comunista de Cuba.

Pero al afirmar que Fidel “se ha unido dócilmente al coro que condena a las FARC”, Petras no quiere un debate sino un combate ideológico de envergadura con la Revolución Cubana. Quién conoce y comprende a Fidel Castro sabe que nunca ha sido un revolucionario inmaduro y si muy radical -la palabra viene de raíces, y no de un fundamentalismo ciego o miope-, que no escribe una palabra de más o de menos sin plena conciencia del por qué lo hace, y que tiene una visión estratégica más aguda que muchos otros…

Recuerdo ahora que en el año 1973, el compañero Fidel Castro que, además, es aún el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, dijo que en la Sierra Maestra y en los llanos cubanos se luchaba entre 1956-1958 contra la dictadura de Fulgencio Batista, pero que después del triunfo revolucionario del Primero de Enero de 1959, el enemigo principal había pasado a ser el imperialismo norteamericano. Si se leen algunos documentos de Fidel Castro desde 1953, en el exilio mexicano y en el Oriente cubano se puede encontrar aseveraciones que precisamente no lo ubicaba como un revolucionario reformista, populista y pro-norteamericano, sino como un patriota latinoamericanista, antiimperialista e internacionalista convencido. Sólo que la táctica y la estrategia le indicaba, como se lo indicó a José Martí, que no podía cumplir una segunda tarea tan difícil sin culminar la primera.

Sería conveniente preguntarle a James Petras: ¿Quién es hoy el enemigo principal que intenta desestabilizar a Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador, y Nicaragua?; ¿Contra quienes debemos dirigir todas nuestras fuerzas revolucionarias continentales? Este es el problema que Petras no ve, o no quiere ver, tras los artículos de Fidel. El imperialismo norteamericano está apostando al Plan Colombia para crear un enfrentamiento entre el pueblo de ese país, y los pueblos venezolano y ecuatoriano. Esa guerra podría ser el fin de esas revoluciones porque la debilitarían al encender los ánimos patrióticos -y patrioteros- de muchos pobladores de esas naciones. Si detenemos la guerra promovida por los Estados Unidos de América estaremos brindando un tiempo para el fortalecimiento de esos procesos revolucionarios, todos con sus matices diferentes, y ganando la batalla sin necesidad de disparar un tiro. Y también evitaríamos que el pueblo colombiano, las FARC y las demás organizaciones de izquierda se vean envueltos en un conflicto bélico fronterizo e internacional.

¿Piensa Petras, con esa autosuficiencia adquirida a través de los años de su quehacer periodístico y publicista que Fidel desconoce a las oligarquías internas de América Latina y el Caribe, ahora transnacionalizadas y funcionando como garante y gerente del hegemónico y globalizante capitalismo-imperialista transnacional neoliberal? Este es otro problema de Petras, siempre subestima e intenta lesionar al oponente en el debate.

¿Cree de veras Petras que el compañero Fidel Castro intentó denigrar a Marulanda, toda una leyenda en el movimiento guerrillero latinoamericano al que todos respetamos y admiramos por su tenacidad y voluntad de luchar y resistir? ¿Intenta indicar Petras que Fidel Castro desconoce al panorama político, social y económico colombiano y que solo sabe del mismo a través de la prensa colombiana y norteamericana, cuando en Cuba se estudia e investiga por múltiples institutos de educación superior la realidad de Nuestra América, y Fidel Castro no sólo lee incesante y rápidamente los cables de noticias, sino informaciones muy serias y profundas de las realidades del mundo y, en especial, de América Latina y el Caribe?

¿Por qué Petras afirma que “[…] Castro promovió una teoría de «focos de guerrilla» entre 1963 y 1980, en donde grupos pequeños de intelectuales organizarían un núcleo armado en el interior del país, entrarían en combate y atraerían el apoyo masivo de los campesinos. Todos los focos de guerrillas «castristas» fueron derrotados (aniquilados) rápidamente en Perú, Venezuela, Brasil, Uruguay (focos urbanos), Bolivia y Argentina […]“? ¿A que viene esa mentira descabellada de que Cuba fue partidaria de la “teoría del foquismo”, tesis difundida por el francés Regis Debray, si se conoce y él debe conocer que Cuba nunca negó la lucha política, cívica, la electoral, la de masas, los partidos políticos de vanguardia, los combates proletarios y campesinos, los de la pequeña y mediana burguesía radicalizada, así como de los intelectuales orgánicos? ¿Hay que hacerle llegar a Petras algunos pasajes de la historia de la Revolución Cubana para que aprenda, por primera vez, esas verdades?

El Dr. James Petras conoce que Cuba nunca hizo un reduccionismo obrerista en su programa de lucha al interior y al exterior, que no creó ningún foco guerrillero, sino que apoyó a aquellos revolucionarios nacionales e internacionalistas que comenzaron sus luchas sociales y de liberación nacional en sus países de origen, pero que fue incapaz de organizar una intromisión y desestabilización en otra nación por cuenta propia, sino que ayudó con sus limitadas fuerzas y recursos a los militantes revolucionarios no solo latinoamericanos y caribeños, sino africanos y asiáticos que luchaban contra los imperialismos y las oligarquías burguesas que habían unido fuerzas contra la Revolución Cubana, expulsándola y sancionándola de la Organización de Estados Americanos (OEA) en el hemisferio occidental, respectivamente, y contra la explotación y opresión del régimen del Apartheid y las ex-metrópolis capitalistas y colonialistas europeas y de los EE.UU., en la lejana África y el Vietnam heroico.

Sin detenerse en sus interpretaciones distorsionadas y manipuladas, Petras arremete no solo contra Fidel Castro sino que afirma: “[…] Chávez utilizó la liberación de Betancourt para abrazar a su «enemigo» Uribe y distanciarse más de las FARC, en particular, y de los movimientos populares de Colombia, así como para construir puentes hacia una presidencia estadounidense post Bush. Chávez también se congració con los medios de comunicación pro imperialistas recibiendo comentarios favorables del candidato presidencial estadounidense de derecha, quien «esperaba que las FARC aceptasen el consejo de Chávez de desarmarse». “Cuba, o al menos Fidel Castro, utilizó la «liberación» de Betancourt para exteriorizar su hostilidad, que se remonta por lo menos a 1990, hacia las FARC, ya que éstas obstaculizaban su política de reconciliación con el régimen colombiano”.

Ya casi no queda tiempo y espacio para el comentario que escribo negando el octálogo de errores del compañero Fidel Castro, que ha propuesto el profesor Petras que, por cierto, ha venido a Cuba en muchas ocasiones y lo hemos recibido con respeto, escuchando sus opiniones hasta vertidas en la televisión nacional. Pero después de las citas expuestas y de esta que sigue “¿El equilibrismo entre el interés nacional de Cuba por los vínculos diplomáticos y comerciales con Colombia y las proclamadas credenciales revolucionarias forman parte de las «complejidades» de la política exterior cubana?”, no me dejan sino sentir un sabor amargo de alguien que, siendo inteligente, está vendiendo consciente o inconscientemente sus conocimientos al adversario y que está promoviendo, como ya dije, un combate ideológico y político de envergadura, no contra un amigo, ni siquiera un simpatizante, sino contra alguien que considera un adversario o un enemigo.

Las posiciones de James Petras parecen haber hecho algún giro de malabarista de 180 grados. La acrobacia a la altura de sus años no es buena para su cuerpo, ni para su mente ni siquiera para su espíritu. He conocido personas que se han convertido al conservadurismo al final de sus días y otras que, al contrario, se han radicalizado. Por lo que parece que el problema no de es de edad y de arrugas en la piel, sino consiste en la perdida de conciencia revolucionaria y comprometimiento político con los pobres de la tierra.

James Petras no quiere un diálogo revolucionario, no lo quiso hace alrededor de un año, cuando lanzó otro ataque disimulado contra la Revolución Cubana. En ese momento, el prestigioso intelectual mexicano Pablo González Casanova le salió al paso con sólidos criterios. Todos leímos esa polémica rara y extraña que Petras “había sacado de debajo de la manga”, como un mago. Ahora, indudablemente lo desea menos. Quizás desea un protagonismo mayor en las páginas de Internet. Yo no soy un intelectual de élite, ni siquiera famoso o popular, pero tengo fuertes convicciones revolucionarias para no permitir que se insulte a Fidel. Ese Fidel Castro que nos enseñó que si cada cubano se sentía como Nación, Revolución y Socialismo, nuestro proceso revolucionario estaba salvado ante cualquier agresión. Por eso contesto de esta forma ante esa provocación inaudita.

Aunque su discurso se vea del lado de la izquierda, el extremismo de James Petras al atacar a Fidel y a Chávez, no dejan mucho lugar a dudas de que parte se inclina la balanza o hacia a quien apunta su brújula extraviada. No es que no pueda enunciar sus críticas -ya lo escribimos al principio de este artículo-, sino de la falta de ética revolucionaria, de la deshonestidad y los engaños con que la realizó.

Y eso huele a oportunismo, a un “striptease” público y un “travestismo” ideopolítico de la peor especie.

Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

Los subrayados son de esta editora

¡Petras, Petras!: ¡Petras aprendió mal lo que es ser absuelto por la historia!, por Norelys Morales Aguilera

Declararse admirador de Cuba y de un Fidel Castro “que fue” parece que está de moda y garantiza público. Con tales amigos, los enemigos están contentos...

Esta es la verdadera tesis que subyace en el artículo de James Petras, “Ocho tesis erróneas de Fidel Castro. Fidel Castro y las FARC” y aquí parece enseñarnos su esencia:

“Las observaciones de Castro piden un análisis y una refutación, no sólo porque sus opiniones son ampliamente leídas e influyen en millones de militantes y admiradores en todo el mundo, especialmente en Cuba y América Latina, sino también porque hoy pretende brindar una base «moral» para la oposición al imperialismo.”

Obsérvese como el señor Petras entrecomilla la palabra moral. ¿Pretende Petras decirnos que Fidel Castro se afilia a la moral absoluta, lo que quiere decir que es un fanático hoy en su lucha? Un argumento moral es no mentir y otro, de sentido común, es que el hecho de que en sus últimas reflexiones Fidel no haya hecho un análisis del uribismo no es prueba de que lo apoye o esté de acuerdo. Bríndenos Petra el texto donde Fidel Castro exculpe o apoye el “terror masivo desatado por el presidente colombiano Uribe contra sindicalistas, críticos y comunidades campesinas…”

Petras, muy ducho en círculos académicos, no le podrá negar su experiencia a Fidel Castro en una guerrilla que nunca usó las tácticas de toma de rehenes en las montañas y señala "la «crueldad» de las tácticas de las FARC «del secuestro y la retención de prisioneros en las condiciones de la selva»: –empleo en este trabajo solo citas que eligió Petras-. ¿Desea el señor Petras que en nombre de la violencia que emplea Uribe, lacayo de Estados Unidos, Fidel Castro justifique tales tácticas guerrillas?. Eso sí sería un engaño y un estupendo argumento para discrepar con Fidel Castro, pero el argumento moral que ha molestado a Petras es justo decir esa verdad, aunque nos duela. Sí, son tácticas crueles, lo que no exculpa al gobierno de Uribe de someter a crueles cárceles a los guerrilleros.

Con esta lógica de pensamiento el sociólogo norteamericano James Petras acaba viendo los sucesos colombianos como una lucha entre los buenos y los malos, muy típico de película de mala muerte y la cultura mass-media de los Estados Unidos. Muy mal andaría América Latina si fuese a conducirse bajo tales preceptos. El caso colombiano es mucho más serio y está en un contexto. Los europeos venían a América por El Dorado. Hoy se cree que ese lugar estaba en Colombia. Algún oro moral debe quedar en la tierra colombiana para que tanta violencia haga allí su sitio. El ciclo más reciente comenzó con el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán y aún no ha parado. Casualmente el adolescente Fidel Castro estaba allí durante esos sucesos conocidos como "el bogotazo" y vivió las experiencias de un pueblo dividido y extrajo lecciones prácticas importantes para su lucha posterior.

Como una simple persona que ejerce el criterio me parece repugnante y muy tendencioso que James Petras diga que Fidel Castro denigra a Marulanda por afirmar que era un «campesino y militante comunista, líder de la guerrilla» y por señalar que no compartía su tesis: «Marulanda, de notable inteligencia natural y dotes de dirigente, que no tuvo, en cambio, oportunidades de estudio cuando era adolescente. Se dice que pudo cursar sólo hasta el quinto grado. Concebía la revolución como una larga y prolongada lucha, un punto de vista que yo no compartía». Sólo un dato que seguramente Petras conoce y olvida: los revolucionarios cubanos aprendieron el arte de la guerra en la lucha guerrillera y tuvieron un ideólogo de alto vuelo revolucionario e intelectual, José Martí, que les enseñó "la guerra necesaria", rápida, no prolongada, entre otras valiosísimas enseñanzas, como las morales para ganar una guerra, al decir "que trinchera de ideas valen más que trincheras de piedra". La moral de los revolucionarios no es un descubrimiento de Fidel Castro, pero ha sido su gran arma para que lo consideren un encantador de serpientes. El sociólogo norteamericano nos deja pensando sobre sus interpretaciones morales.

El líder cubano, que no hizo solo una revolución, sino acompañado de campesinos, obreros y todo el espectro del pueblo cubano, negro y blanco, como síntoma de que nunca albergó racismo o desestimación, nos lo presenta Petras con el mismo argumento que él supone en el cubano. "Castro es hijo de un terrateniente y fue educado en colegios jesuitas privados y tiene el título de abogado. Da a entender que las credenciales educativas y un mayor status social preparan al líder revolucionario para guiar a los campesinos que no tienen educación formal, pero sí «cualidades naturales de liderazgo» aparentemente suficientes para permitirles seguir a los intelectuales y profesionales, más adecuados para dirigir la revolución."

Los sucesos con Ingrid Betancourt y lo demás que argumenta el señor Petras no vale la pena comentarlo si ya conocemos por donde viene el articulista.

¡Petras, Petras! Esta pregunta conclusiva al artículo debe pensarla el lector; el señor Petras pregunta: "¿Ha pensado Castro realmente en las consecuencias desastrosas para millones de colombianos empobrecidos, o pensaba únicamente en las posibles mejoras de las relaciones de Cuba con Colombia una vez que las FARC sean liquidadas?". La simple sugerencia de que en sus análisis Fidel Castro obvie la realidad de los colombianos y lleven a que Cuba ande de pedigüeña, negociando con la integridad moral de una nación cuando hemos crecido bloqueados por no ponernos de rodillas, es un insulto al pueblo cubano que ha compartido y comparte no lo que le sobra sino, lo suyo propio, pero nunca ha claudicado pidiendo al imperio o sus aliados.

Más de una vez Cuba estuvo sola, solita. Si en ese entonces Petras nos quiso acompañar ha sido bienvenido, pero en nombre de eso no es legítimo atacar a Fidel Castro para que no miremos las verdades de frente. ¿Es lo que Petras pretende con retórica de izquierda?

Aprendió mal lo que es ser absuelto por la historia.

Inventar o errar: ésa es ahora la cuestión cubana, por Pascual Serrano


Aunque el discurso de Raúl Castro centró la atención de los analistas y medios de comunicación extranjeros, la realidad es que el mensaje trasladado es el resultado del trabajo realizado por las diferentes comisiones parlamentarias durante toda la semana anterior. La puesta en común en plenario supuso un sincero y honesto repaso de la situación de un país que sigue expuesto a análisis distorsionados por la ideología de ambos signos.

Sin duda, el estilo de Raúl, fundado en la sinceridad y en la concreción, ha calado en los dirigentes cubanos. De ahí que lo que más asombraría al profano de la política de la isla es descubrir la crudeza con la que se presentan los problemas y el espíritu colectivo en que se sugieren las soluciones. Es un tono al que no estamos acostumbrados en nuestras latitudes, donde el panorama siempre se caracteriza por el triunfalismo recalcitrante de los gobernantes frente al catastrofismo pertinaz de la oposición, lo cual suele dejar al ciudadano un tanto desconcertado para comprender lo que sucede.

En esta última sesión del Parlamento de Cuba se habló con dureza de los problemas de vivienda, agricultura y productividad laboral, de los retos a los que se enfrentan los cubanos y sobre los que van a girar los principales cambios del país.

Unos cambios que confirmarán la respuesta que Fidel Castro dio a una pregunta del periodista Ignacio Ramonet reconociendo que el “más importante error era creer que alguien sabía cómo se construye el socialismo”. Con ello daba a entender que Cuba seguiría buscando su propio camino sin dejarse llevar por clichés establecidos.

El discurso de Raúl fue el reflejo de un laborioso trabajo de las comisiones.

De ahí que entre las iniciativas anunciadas se encuentra la de ligar los salarios al cumplimiento de objetivos. Así lo razonaba Raúl Castro: “Que el trabajador se sienta dueño de los medios de producción no depende sólo de explicaciones teóricas –en eso llevamos como 48 años- ni de que su opinión se tenga en cuenta en la actividad laboral. Es muy importante que sus ingresos se correspondan con el aporte personal y el cumplimiento por el centro de trabajo del objeto social para el que se constituyó, es decir, alcanzar la producción o la oferta de servicios que tiene establecido”.

Cuba seguirá su propio camino, sin dejarse llevar por clichés establecidos

Raúl dejó claro que el mítico igualitarismo comunista puede ser “también una forma de explotación: la del buen trabajador por el que no lo es, o peor aún por el vago”. El parlamento también reafirmó la necesidad de combinar todos los formatos posibles de explotación agrícola para incrementar la necesaria producción de alimentos. Quienes crean ver una renuncia socialista deben saber que no se trata de nada excepcional en Cuba. El cultivo del tabaco siempre fue sacado adelante por propietarios individuales y, en última instancia, tal y como siempre han reivindicado los movimientos socialistas campesinos, la tierra será de quien la trabaja, sea cooperativa, empresa estatal o campesino particular.

Parece que, entre las tantas influencias que se están generando entre Venezuela y Cuba se encuentra la asimilación en la revolución cubana de la afirmación de Simón Bolívar de que “inventamos o erramos”.

http://www.publico.es/134105/inventar/errar/cuestion/cubana

Conclusiones del Gral. de Ejército Raúl Castro en la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en las conclusiones de la primera sesión ordinaria de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Palacio de las Convenciones, La Habana, 11 de julio de 2008, “Año 50 de la Revolución”.


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Compañeras y compañeros:

La Declaración de apoyo a nuestros cinco compatriotas que sufren injusta prisión en cárceles de los Estados Unidos, aprobada por esta Asamblea, es otra modesta acción en la lucha por su libertad, en la que no cejaremos hasta su regreso, con el apoyo creciente de quienes en el mundo creen en la justicia.

A Gerardo, Antonio, Ramón, Fernando y René, enviamos un fuerte abrazo del Parlamento cubano (Aplausos).

Una parte importante de las reuniones de ayer y en esta primera sesión, por la mañana, aunque más breve, la dedicamos a analizar asuntos tan vitales como la protección del trabajador y su derecho a un retiro justo.

El anteproyecto de la nueva Ley de Seguridad Social —y repetimos algunas de las cuestiones que ya ustedes han tratado con profundidad, para información directa a nuestro pueblo—, y sobre todo los cambios propuestos en la edad de jubilación y los años laborados para tener derecho a ella, se corresponden con la realidad de un país donde la esperanza de vida es cada vez más alta y la natalidad se mantiene, desde hace algunos años, en cifras muy bajas, fenómenos típicos de países desarrollados, lo único que en nuestro caso es en un país subdesarrollado y tiene sus propias características, por lo tanto.

Permítanme dedicar unos minutos a insistir, ampliar o actualizar sobre algunos de los datos que ustedes recibieron o fueron expuestos, ayer y hoy, como ya dijimos, brillantemente por el Ministro de Trabajo y Seguridad Social, sobre todo en la versión de ayer, que fue mucho más amplia, acerca de estos dos indicadores: esperanza de vida y natalidad, que fundamentan la necesidad de modificar la Ley de Seguridad Social, con el objetivo de informar directamente a nuestro pueblo, como ya dijimos.

Aquí tengo el “Resumen ejecutivo del cálculo de la Esperanza de Vida en Cuba”, concluido hace sólo unos días por la Oficina Nacional de Estadísticas y que todavía no se ha publicado.

Leo un párrafo del mismo:

“Cuba alcanza en el período 2005-2007 una esperanza de vida al nacer de 77,97 años para ambos sexos: 76 para los hombres y 80,02 para las mujeres”.

Dicho en otras palabras, ese privilegio que disfrutan por igual todos los cubanos, nos sitúa dentro del 25% de la población del planeta cuyos niños pueden aspirar a vivir 77 o más años. Significa también que nuestros compatriotas viven cinco años más que el promedio del resto de los latinoamericanos y caribeños.

No hay diferencias notables entre las provincias, pero como dato curioso les digo que la de más bajos resultados es la capital con 76,81 años. ¿Dónde están los habaneros, de la capital, me refiero? Están allí, bien, los saludo; y los más altos están en Las Tunas con 79,28. ¿Dónde están los tuneros? Los felicito. Así que no aconsejo emigrar de oriente a occidente a quienes aspiran a vivir lo más posible (Risas).

Cabe un chiste, si me lo permiten. Esto último que dije en la realidad debiera ser así, pero no va a poder ser así; porque, por ejemplo, ningún habanero quiere ser policía, y hay que traer, no miles, decenas de miles de policías, sobre todo de las provincias orientales, con los problemas que eso trae, y que cuando ya tienen experiencia quieren retornar, una gran parte, como es natural, al lado de su familia, por la falta de vivienda, etcétera, etcétera.

Parece que los habaneros ninguno quiere ser policía. No va a poder ser así como expresábamos en el documento —y sigo haciendo el chiste; mis chistes llevan de vez en cuando algún mensaje—, porque, ¿quién va a construir en La Habana si no vienen de casi todo el país y muy especialmente de oriente constructores?, porque en La Habana casi nadie quiere ser constructor; parece que hay muchas posibilidades, aunque todos los trabajos son honrosos. Hasta maestros hay que traer de las provincias del interior, y sobre todo de oriente, para la capital. Y la capital creo que es la que más habitantes tiene.

En el futuro —nos rompemos la cabeza—, cómo resolvemos el problema de los policías, cómo resolvemos el problema, más complicado aún, de la falta de constructores, con tantas cosas que hay que construir, con las empresas de materiales de construcción que estamos haciendo un esfuerzo por desarrollar, con inversiones en nuevas fábricas de cemento que se están proyectando y el incremento o ampliación de las existentes, como uno de los componentes principales para la construcción, etcétera, etcétera.

Yo pienso —y sigo en el chiste, advertiré cuando concluya—, y le decía al ministro del Interior, Colomé, en días pasados cuando analizábamos estos problemas: “Va a llegar el momento en que tendremos que plantearles a todas las provincias, incluso, a la microprovincia de mi amigo Kcho —digo microprovincia porque es un municipio especial que siempre ha aspirado a ser provincia, y no puede ser porque va a salir más caro—, que cada una de las provincias debe tener sus constructores, debe tener sus propios maestros, y debe tener sus propios policías, por solo mencionar tres actividades importantes.

¿Qué opinan ustedes? Creo que hay que buscarlos, tenemos que ponernos a pensar. Si no vienen los orientales a cuidar los habaneros, empiezan a incrementarse los robos... Es solo para que piensen.

Se acabó el chiste, sigo en el discurso.

En el período 1950-1955, etapa en la que atacamos el Cuartel Moncada, la esperanza de vida al nacer era de poco más de 59 años, o sea, desde entonces se ha incrementado casi 20 años, a pesar de las dificultades impuestas por el bloqueo y el resto de las agresiones del imperio, a las que se sumaron posteriormente los problemas derivados del período especial. Es sin duda una gran victoria de la Revolución.

Otro indicador muy importante, por su implicación en el tema que analizamos, es cuánto más vivirá como promedio un cubano que en estos momentos arribe a los 60 años de edad. Es lo que se denomina esperanza de vida geriátrica —o sea, lo que se vive después de los 60 años de edad—, que actualmente es de 20,8 años para los hombres, el octavo lugar a nivel mundial junto a Francia e Italia —añado que Estados Unidos ocupa el 10—, y para nuestras mujeres esa esperanza de vida geriátrica es de 23,4 años, el puesto 16 en el planeta y por delante de países como el Reino Unido, Dinamarca y Noruega.

A esos años de jubilación hay que agregar los más de veinte que como norma abarca la etapa de niño y estudiante, en que lógicamente tampoco se produce nada, sino se adquieren los conocimientos necesarios, cuestión igualmente esencial.

O sea, durante un período superior a los 40 años, algo más de la mitad de la expectativa de vida de un cubano, todos los gastos en que incurre los asumen quienes trabajan, que como explicaré más adelante —y ya se ha hablado sobre ese tema ayer y hoy— tienden a ser cada vez menos los que trabajan.

Es una situación demográfica y económica muy diferente a la existente el primero de mayo de 1963, que fue el año en que la Revolución promulgó la Ley 1100, que por primera vez garantizó en nuestro país seguridad social a todos los trabajadores y sus familias.

A partir de ese día, el Estado revolucionario asumió además los gastos de las 55 llamadas “cajas de retiro”, existentes hasta entonces, incapaces de pagar las pensiones a miles de obreros que habían contribuido a estas durante toda su vida laboral, para enterarse en la vejez que esos fondos fueron robados por funcionarios de los gobiernos corruptos anteriores a 1959, y sobre todo por la tiranía batistiana, dejándolos en total desamparo.

De esa fecha, mayo de 1963, data el establecimiento de la edad de jubilación en 60 años para los hombres y 55 para las mujeres. Un momento en que el principal problema del país eran los miles de desempleados existentes, cuando los indicadores de la natalidad rompían el récord histórico y la esperanza de vida era aún relativamente baja; en el año 1963 era de 62 años.

La realidad actual es radicalmente distinta e impone extender la vida laboral activa de los ciudadanos. Recuerden que en el presupuesto aprobado por esta Asamblea para el presente año, los gastos de la seguridad y asistencia social representan el 13,8%, una cifra cercana a los 5 200 millones de pesos.

A lo anterior se suma el problema de la baja natalidad, persistente desde hace varias décadas. Este y otros factores motivaron que la población ha ido disminuyendo ligeramente en los últimos años.

En el 2006 los nacimientos llegaron al nivel más bajo en los últimos 60 años y la población decreció en más de 4 mil habitantes respecto al año anterior. El año pasado, 2007, decreció un poco menos, producto de un pequeño incremento de la natalidad, pero se mantuvo la tendencia.

La combinación de todos esos procesos comienza a reflejarse de manera desfavorable en la población en edad laboral. Si en 1980 arribaron a ella —o sea, a la edad laboral, en 1980, hace cerca de 30 años— más de 238 mil jóvenes, el pasado año esa cifra fue de algo más de 166 mil —o sea, 72 mil menos— y se estima descenderá hasta unos 129 mil para el 2020.

Esos mismos pronósticos indican —como repitió en la mañana de hoy el Ministro del Trabajo— que en el año 2025 habrá unos 770 mil ciudadanos menos en edad laboral que los actuales y en los términos de la Ley de Seguridad Social vigente, serían más los que saldrían de la vida laboral activa que los que se incorporarían a ésta.

Son además problemas, como todos los demográficos, que no pueden solucionarse en cortos plazos ¡y el tiempo pasa rápido!

Las personas con más de 60 años constituyeron en el 2007 el 16,6% de los habitantes del país (un año antes eran el 15,9%, o sea, en el 2006), y seguirá aumentando esta proporción en forma cada vez más pronunciada en los próximos años.

En realidad, no hemos descubierto nada nuevo. Como reflejan los datos en poder de ustedes, las modificaciones incluidas en este Proyecto de Ley se aplican desde hace años por naciones que enfrentan similar situación demográfica —las cifras exactas las dio por la mañana el compañero Morales Cartaya: los países desarrollados en general y la cantidad que han tenido que dar este paso—, a pesar de que, como es conocido, estos amortiguan los efectos negativos mediante el robo de cerebros y la importación de mano de obra barata procedente del Tercer Mundo. Y cuando se presentan situaciones de crisis se produce el fenómeno que acabamos de criticar con esta declaración aprobada por la Asamblea hace unos instantes.

Algunos datos. Edad de jubilación en los Estados Unidos, 65 años, tanto los hombres como las mujeres; igual en Canadá y México, entre otros de América. En Europa existen los mismos parámetros de 65 años para ambos sexos en Finlandia, Suecia, España y Alemania; y en Asia, Japón. Pudieran citarse otros.

Veamos los que tienen establecido 65 años para los hombres y 60 para las mujeres —como se propone en nuestro caso. En América están Argentina, Brasil y Chile, entre otros; en Asia, Israel e Irán, y en Europa Italia, Polonia, Rumania y Austria —que, esta última, ya anunció lo elevará a 65 años para las mujeres. Hay más ejemplos.

Además, muchos países han privatizado el sistema de seguridad social o no abarca a toda la población. En buena parte del mundo, el neoliberalismo ha optado sencillamente porque el Estado se vaya quitando de encima el problema y cada cual se las arregle como pueda.

Y no se trata sólo de cifras, es evidente que la generalidad de los cubanos, como todos aquellos que en el mundo cuentan con adecuados servicios de salud y una alimentación satisfactoria, llegan en buenas condiciones físicas y mentales a los 60, los 65 e incluso a edades más avanzadas. Es algo que se aprecia a simple vista, aunque como ocurre en toda regla, hay excepciones que la Ley tiene en cuenta.

Además, en su inmensa mayoría son profesionales, técnicos o personas que dominan un oficio valioso, a veces deficitario y sumamente necesario al país, por tanto se sienten en posibilidades de seguir aportando y de recibir la retribución correspondiente.

Esta es una vía al alcance de las reales posibilidades económicas actuales, de incrementar los ingresos de un importante sector de la población, me refiero, desde luego, a quienes se jubilen de acuerdo con las normas de la nueva ley.

Me he extendido, pero pienso que el tema lo merece.

El anteproyecto de Ley presentado incluye otras posibilidades, como la de reincorporarse al trabajo recibiendo el salario completo a quien se jubile bajo las nuevas reglas, repito: bajo las nuevas reglas. También modifica el cálculo de las pensiones, de forma que los que se jubilen cumpliendo los nuevos requisitos de edad y número de años trabajados, recibirán una pensión superior, más en correspondencia con el aporte, el salario y la permanencia laboral.

Además se estudia, aunque no como parte de esta Ley, la posibilidad de tener más de un contrato laboral y percibir la totalidad de los ingresos correspondientes, por la persona que lo desee, el denominado pluriempleo.

Como ya se ha explicado, la aplicación de las nuevas reglas será un proceso gradual que abarcará los próximos siete años, con el objetivo de no afectar a los trabajadores que arribarán en ese período a las edades de jubilación previstas en la Ley actual, y deseen acogerse sólo a sus beneficios.

Incluso se pensó inicialmente en una etapa de transición de diez años, pero mientras más la extendamos, se nos vendría encima una crisis cada vez mayor, ya que, como se ha anunciado, a partir del año 2020 —que faltan sólo 11 años— serían más los que saldrían de la vida laboral activa que los que se incorporarían a ésta, en los términos de la Ley de Seguridad Social vigente. Recuerden, además, lo que se dijo también, y hace unos momentos lo decía en este discurso, en el año 2025 tendremos unos 770 000 trabajadores menos. De ahí la decisión de proponer que sean en siete años.

Una vez incorporadas las consideraciones emitidas por los diputados en estos días y las que se recibirán de las consultas previstas con los trabajadores, se redactará el proyecto de Ley que someteremos a la aprobación de la Asamblea en la próxima sesión ordinaria, a finales de año.

Es un nuevo paso, de los muchos que habrá que dar, en el establecimiento de normas y mecanismos dirigidos a que el salario recupere su papel.

Añado solamente que se continúa estudiando integralmente el problema del salario, para irlo incrementando de manera gradual y según prioridades. No menciono fechas ni sectores. Dependerá de la situación económica del país, inevitablemente vinculada a la crisis existente hoy en el mundo, la cual puede incluso agravarse. Es mi deber expresarlo con franqueza, pues no sería ético crear falsas expectativas. Decir lo contrario sería engañarlos.

Paso a abordar otro importante asunto: hoy nos faltan maestros y profesores. Por diversas causas miles ya no están en las aulas, algunos por jubilarse y otros al asumir nuevas responsabilidades fuera del sector de la educación, pues resultan cuadros idóneos para múltiples tareas y en todas partes los apetecen. A estos factores se suman los problemas del salario.

Y como una muestra de lo que dije, a los que ejercen o no, en el Consejo de Estado y en el Parlamento, yo les rogaría a los presentes que levanten la mano aquellos que lo son, o fueron maestros o profesores (Un grupo lo hace). ¿A ver en el Consejo de Estado? (Otros también). Podríamos fundar casi una universidad con ustedes (Risas).

Por lo tanto, hago un llamado a esos maestros y profesores a regresar a su noble profesión. En el caso de los jubilados aún con posibilidades de aportar su profesionalidad y experiencia frente a un aula, propondremos al Consejo de Estado, antes de que comience el nuevo curso escolar en el próximo septiembre, que hasta tanto se apruebe la nueva Ley de Seguridad Social a fines de año, autorice provisionalmente y de forma excepcional, que reciban desde su reincorporación, o sea, los maestros retirados que regresen, el salario íntegro previsto para la plaza, sin perjuicio del derecho a la pensión como jubilados, que reciban los dos completos (Aplausos).

Ahora, no basta con estas declaraciones ni los aplausos, empezando por el sindicato, la CTC, el Partido, las organizaciones de masa, que pueden colaborar mucho en esto, y todos nosotros hagamos un esfuerzo, porque el que más y el que menos conoce a un maestro; que, naturalmente, no basta la buena disposición. Hay que ver, según las normas que establezca la nueva Ministra de Educación, los que son aceptados o no.

Confiamos en que serán muchos los que regresarán para seguir aportando al avance de nuestra educación y con ello apoyar la preparación y el desarrollo de los maestros jóvenes, esos que han contribuido a que Cuba siga ocupando un lugar cimero en este decisivo frente, como lo demostró el reciente estudio realizado por la UNESCO, que sitúa a nuestro país en el primer lugar entre todos los de América Latina, en matemáticas y lectura de tercer grado y en matemáticas y ciencias de sexto grado, con más de 100 puntos por encima de la media regional. Existen deficiencias, las conocemos, pero no hay dudas de que nuestros maestros y profesores merecen el mayor reconocimiento y respeto de toda la sociedad, muy especialmente de padres y alumnos.

Recuerdo cuando hace unos años, ante la necesidad de modernizar de forma masiva nuestro armamento, se hizo igual llamado a los ingenieros, técnicos, obreros calificados y demás especialistas de la Industria Militar ya jubilados. Fueron muchos los que respondieron y se mantienen trabajando, entre ellos unas cuantas abuelas y abuelos.

Volviendo al tema del salario, todos quisiéramos ir más rápido, pero es necesario actuar con realismo, como no lo hacen quienes propalan por todo el mundo la absurda, aunque nada ingenua mentira, de que un trabajador cubano gana como promedio el equivalente a 17 dólares mensuales.

Recordé cuando el Ministro del SIME informaba el salario medio en 436 pesos. Dividido por 25, ¿cuánto da? Diecisiete o dieciocho dólares. Verás mañana mismo, en la prensa internacional que refleje tus palabras, que al citar eso pondrán: “Equivale a 17 ó 18 dólares mensuales.”

Simplemente parten de dividir el salario medio en Cuba por la tasa establecida para las casas de cambio conocidas por CADECA, es decir entre 25. Lo hacen a sabiendas de que con 30 veces esos 17 dólares —por decir una cifra bien conservadora—, nadie en ningún país capitalista puede pagar aquello a que tiene acceso normalmente cualquier familia cubana, y sabemos los problemas que existen.

Un solo ejemplo, un núcleo familiar promedio paga mensualmente unos 118 pesos por los productos normados, todos subsidiados, cuyo costo a los precios actuales es de 61 dólares.

No significa que estemos satisfechos con lo alcanzado. Conocemos las dificultades, los productos que escasean o no alcanzan, y trabajamos para que sean menos cada día. Mientras más aportemos todos, más rápido se logrará, pues hay que estar consciente de que cada aumento de salario que se apruebe o precio que se establezca debe corresponder con las posibilidades de la economía.

De lo contrario, simplemente aumenta el dinero circulante, suben los precios de manera automática y no hay aumento real del poder adquisitivo. Estas no son cuestiones que se resuelvan con un decreto. En nuestro caso son aún más complejas porque la Revolución no aplica las llamadas “terapias de choque” —que ya empezamos a ver en todos los continentes en estos momentos—, que no son más que cargar sobre el pueblo todas las consecuencias de la crisis. Además subsisten vicios en la mente de cuadros y trabajadores como la indisciplina o la tolerancia ante ella, con incidencia directa en la productividad y la eficiencia.

Que el trabajador se sienta dueño de los medios de producción, no depende sólo de explicaciones teóricas —en eso llevamos como 48 años— ni de que su opinión se tenga en cuenta en la actividad laboral. Es muy importante que sus ingresos se correspondan con el aporte personal y el cumplimiento por el centro de trabajo del objeto social para el que se constituyó, es decir, alcanzar la producción o la oferta de servicios que tiene establecido.

En resumen, que cada cual reciba según su trabajo, y para ello deben cumplirse las siguientes premisas insoslayables:

Primero, que ese trabajo realmente aporte lo que todos después demandan recibir.

Segundo, orden, control y rigurosa exigencia que aseguren eficiencia, ahorro y eviten robos o desvíos de recursos.

Tercero, eliminar las gratuidades indebidas y el exceso de subsidios. Repito, eliminar las gratuidades indebidas y el exceso de subsidios.

Cuarto, un adecuado sistema de impuestos y contribuciones, de forma que todos aportemos al sostenimiento de servicios que se brindan gratuitamente o a precios fuertemente subsidiados, y a financiar actividades como la defensa, la seguridad y el orden interior, la administración pública y otras muchas imprescindibles para el funcionamiento de cualquier país.

Estoy tratando de recordar en qué momento hemos oído ese término de impuesto, porque me contaba un compañero el otro día que en un pequeño barrio de la provincia de La Habana, un campesino ganadero, contento con sus vacas, los planes que tenía de incrementar, al pago que ahora se les hacen, ya estaba organizando hacer el segundo piso en su casa, en el techo, para su hijo, estaba poniendo las primeras cabillas, y el compañero, que es de la ciudad y no conoce mucho del campo, le preguntó: “¿Y cuánto tú pagas de impuesto?” Y el otro le contestó: “¿Y eso qué es?”

Eso del campesino no es que sea un ignorante. A esta altura hay que ver cuántos ancianitos nos quedarán por ahí, entre el Ministerio de Finanzas y de Economía y Planificación, etcétera, que sepan algo de impuesto. Lo señalo porque hay que aplicarlos, y es un medio, además, de regulación de muchas cosas.

A fuer de sincero, les puedo decir que llevo semanas esperando el dato de cuántas cosas son gratis en este país o subsidiadas. Son tantas que todavía no tengo los datos.

En las noches de desvelo, que muchas veces son por estos temas, digo: “Estamos construyendo el socialismo”. Después hago una mención de las reflexiones de Fidel, cuando el discurso famoso en el Aula Magna de la universidad hace unos años, y me pregunto: “¿Estamos haciendo el socialismo? Porque a fuer de sincero, también digo que, además de estos problemas que estamos analizando de la nueva Ley de Seguridad Social, se trabaja poco, se trabaja menos. Esa es una realidad que ustedes la pueden comprobar en cualquier rincón del país. Perdonen la crudeza de mis palabras, no es obligatorio estar de acuerdo con ellas.

Socialismo significa justicia social e igualdad, pero igualdad de derechos, de oportunidades, no de ingresos. Igualdad no es igualitarismo. Este, en última instancia, es también una forma de explotación: la del buen trabajador por el que no lo es, o peor aún por el vago.

Otro asunto decisivo es que la fuerza de trabajo esté donde se necesita. Por eso les decía que cada provincia debía tener sus propios maestros, sus propios médicos, sus propios constructores, etcétera. Y como somos una sola nación, y muy unida, si algún territorio necesita alguna ayuda, de cualquier tipo y en cualquier circunstancia, la recibirá de los demás; pero el Partido, las organizaciones sociales y de masas, los órganos del gobierno provinciales y municipales tienen que pensar en esas cuestiones, y como ustedes verán, lo que queremos es que pensemos y profundicemos. Y en todas esas visitas de los diputados —correcta decisión— a los municipios adonde fuimos elegidos es correcta, pero no ir por ir, no permitir que les hagan, como sucedió muchas veces, que nos reciben como si fuéramos una delegación extranjera o un representante del Cuerpo Diplomático, con un programita prefabricado.

Los menos jóvenes no recuerdan que desde este mismo atril, cuando las provincias informaban, que hace tiempo no informan, un presidente de gobierno, buen compañero, leyó un informe aquí, que yo no tuve más remedio —a pesar de la pena que me daba y la vergüenza ajena que me daba— que pronunciar un discurso fuerte, que trajo como consecuencia las destituciones de los responsables de eso, empezando por el Primer Secretario del Partido de la provincia, que fue Granma. ¿Dónde están los granmenses? ¿Se acuerdan de aquello? Todo preparadito, y aquí muchos diputados hablaron, diciendo maravillas de la provincia.

Recuerdo que nosotros hicimos alguna inspección; recuerdo que a Machado, que sabían que iba a visitar una escuela, le habían cortado la hierbita hasta del trillo en el campo por donde tenía que pasar. Y como fui a un lugar donde había muchos movilizados, yo veía desde el ómnibus —donde iban conmigo el secretario, el Presidente del Gobierno y otros compañeros, iba un grupo grande— que dondequiera había una bandera y una reunión, y era que lo habían preparado; sí, yo me di cuenta, pregunté: “¡Eh!, ¿y por qué están reunidos, son las 4:00 de la tarde?” Banderas, banderas cubanas, banderas del 26, no sé si estábamos próximos a algún aniversario, y me dijeron una mentira inaceptable: “No, como están en la emulación, ahora están analizando.” Digo: “Dale para atrás, métete ahí”, y entro a un campamento. Enseguida se presentaron los jefes del campamento, el discurso ya estaba escrito, el orador estaba ronco de practicarlo (Risas), porque delante de los propios dirigentes le dije: “Estás ronco, es que lo practicaste mucho.” Y dice: “¡Oh!, desde que me llamó el Secretario del Partido estoy practicando” (Risas).

Los menos jóvenes se acordarán de eso. Yo, que sigo joven, me sigo acordando de eso y jamás se me olvidará.

Otro asunto decisivo —les decía— es que la fuerza de trabajo esté donde se necesita. De lo contrario, pregunto, ¿quién va a sembrar para obtener los alimentos que consumimos y suben constantemente de precio en el mercado internacional? Yo lo simplifico a veces y pregunto: ¿Quién va a sembrar los frijoles? ¿Quién va a construir las obras que se requieren? ¿Quién va a producir lo necesario para mantener esos crecientes gastos de la seguridad social de que hablábamos, de la salud, la educación?, por sólo mencionar esas tres importantes conquistas sociales, a las que el país destina cerca del 43% de los gastos presupuestarios, y si les añadimos los del deporte y la cultura, estas cinco esferas: seguridad social, salud, educación, deporte y cultura representan el 55% del Presupuesto Nacional del presente año; el 45% es para el resto de las actividades del país.

Las plazas que otorgan los centros educacionales deben ser proporcionales a las necesidades y posibilidades futuras de empleo de cada lugar específico. Repito: Las plazas que otorgan los centros educacionales deben ser proporcionales a las necesidades y posibilidades futuras de empleo, y además ser ocupadas por los realmente interesados en llevar a la práctica esos conocimientos. Pregunten cualquier dato, que hay quien se gradúa en una cosa y a los tres meses está en otra, y eso cuesta. Hay quien por no ir a un lugar se matricula en un tecnológico y después hace sus maniobras y sus cosas para ir a otro lugar.

Ustedes vieron a una diputada aquí hablar de las necesidades de los politécnicos, tecnológicos, dijo, para el Ministerio de la Industria Sideromecánica.

Aquí voy a hablar de la agricultura y de las tierras que se entregarán. ¿Estará por ahí María del Carmen, la ministra de la agricultura?, que anoche te pregunté un dato en la reunión que tuvimos del Consejo de Estado y del Buró Político, donde analizamos estas cuestiones y este discurso.

¿Tienes el dato de cuántos agrónomos tenemos graduados en el país y cuántos están trabajando en su especialidad?

María del Carmen Pérez.— Sí. Ayer después conversé con el compañero Fernández y veía que en total se habían graduado más de 31 000 agrónomos, y en estos momentos en el sector, en el Ministerio de la Agricultura —no hablo del Ministerio del Azúcar— tenemos un 8%, alrededor de 6 000 ó 7 000 graduados de ingeniería agrónoma.

Raúl Castro.— Deben haberse muerto algunos, algunos fallecidos, etcétera.

El Ministerio del Azúcar debe tener menos; no te pregunto (Se refiere a Ulises Rosales), que a ti no te pregunté ayer, ¿o lo tienes en la mente? ¿O me dices un más o menos?

Ulises Rosales.— Compañero General de Ejército, nosotros tenemos el 20% y con los que están estudiando completamos, somos privilegiados por lo que se decidió con la tarea Álvaro Reinoso.

Raúl Castro.— Claro, y la reducción del sector.

Pero ese es un ejemplo y no es el más elocuente. Pero a nivel territorial ustedes mismos pueden comprobarlo.

Gracias a los dos.

La armonía en la planificación y la organización es esencial en el socialismo. Su ausencia puede conducir a un caos más peligroso que el característico del capitalismo, donde las leyes del mercado terminan por establecer cierto orden y equilibrio, aunque sea a costa del sacrificio de miles de millones de seres humanos a escala mundial.

En el socialismo es indispensable que en los planes económicos la asignación de recursos se ajuste estrictamente a los ingresos disponibles. No podemos aspirar a que 2 y 2 son 5; 2 y 2 son 4; más bien a veces en el socialismo 2 y 2 da 3.

Les transmito estas ideas en primer lugar para incitarlos a pensar, no sólo a ustedes, compañeras y compañeros diputados, sino a todos los compatriotas, a todo el país. Algunas son valoraciones personales que no deben interpretarse como inmutables. Son asuntos que estamos en el deber de estudiar y debatir con profundidad de manera objetiva, única forma de continuar aproximándonos a las fórmulas más convenientes para seguir adelante con la Revolución y el socialismo.

No olvidemos la reflexión del compañero Fidel, en aquella trascendental intervención en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, el 17 de noviembre del 2005, cuando dijo:

“Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”, hasta aquí sus palabras.

También es un concepto de validez permanente que mientras menos recursos existan, mayor disciplina se requiere y más hay que prever, planificar, organizar, exigir y ahorrar. Así lo impone con urgencia la actual coyuntura económica internacional y, por lo tanto, la nuestra.

Ya yo no soy muy joven, aunque me sienta joven, y muchas de estas cuestiones las hemos comprobado, las hemos practicado. Cuando teníamos un gigantesco ejército que llegó a tener, contando los 55 000 hombres que había al final en Angola, alrededor de 280 000 hombres y 50 000 oficiales, se creó una situación muy difícil, aunque ya habíamos hecho las correspondientes reducciones paulatinamente cuando cayó la Unión Soviética, y esto lo practicamos nosotros en las Fuerzas Armadas, y nos dio resultado, y hemos tenido éxito en todo.

Pero vale la pena repetir este concepto. “También es un concepto de validez permanente que mientras menos recursos existan, mayor disciplina se requiere y más hay que prever, planificar, organizar, exigir y ahorrar. Así lo impone con urgencia la actual coyuntura económica internacional”.

En el 2003 el barril de petróleo se cotizaba en alrededor de 28 dólares. En igual fecha del pasado año ya estaba entre 70 y 80. En días recientes rompió la barrera de los 145 dólares, más de cinco veces el precio de hace apenas cinco años, y es imposible predecir hasta dónde será la escalada, ya que su agotamiento a nivel mundial es más rápido de lo calculado. Como un ejemplo de lo expresado, hace unas horas, en Europa, el precio del barril rebasó los 147 dólares, el petróleo de Brent, del norte; estuvo a 145 hace unas 72 horas, bajó un poco, después hace unas horas se puso ese a 147; no había movimiento en el mercado de Estados Unidos y, mientras estábamos en el receso del almuerzo, en Nueva York alcanzó la misma cifra, un poco más, 147,50. El dólar siguió devaluándose.

A lo anterior se suman otros factores como la producción de agrocombustibles, la especulación financiera y la devaluación del dólar —por citar sólo algunos de los fundamentales— que han disparado los precios de prácticamente todos los productos destinados a la alimentación humana y de los insumos para producirlos.

Tres ejemplos. En julio del 2007, el costo de importar una tonelada de arroz ya se había elevado hasta 435 dólares, hoy exige erogar 1 110 por tonelada, lo que antes era 435. Igual cantidad de trigo, una tonelada, el año pasado, cuando hablábamos en Camagüey, se compraba por 297 dólares, ahora requiere más de 409. Y como dije el 26 de julio en Camagüey, la tonelada de leche en polvo se cotizaba en ese momento al astronómico precio de 5 200 dólares mientras hace cuatro años se adquiría por unos

2 100, menos de la mitad del precio actual.

¡Todo sube!, y para colmo, entre los que más han crecido están los precios de los fertilizantes, esenciales para que los rendimientos sean mayores. Uno de los más importantes, la fórmula completa de cultivos varios, elevó su precio de 303 dólares la tonelada en julio de 2007, a 688 en este momento. Otro fertilizante muy empleado, la urea, la tonelada costaba unos 400 dólares hace un año, ahora hay que pagar casi 700. ¡Parece obra del diablo!

Se va cumpliendo de manera abrumadora la predicción de Fidel en su Reflexión del 28 de marzo del 2007: “Condenados a muerte prematura por hambre y sed más de 3 mil millones de personas en el mundo”, así la tituló. Y para tan terrible realidad no se vislumbran soluciones, al menos con la inmediatez que se requiere.

Y la situación puede incluso empeorar, aunque algunos se empeñen en cerrar los ojos ante ella. Seguiremos haciendo cuanto esté a nuestro alcance para que esas serias adversidades afecten lo menos posible a nuestro pueblo, pero es inevitable que sufriremos cierto impacto en determinados productos y servicios, pues además el enemigo está haciendo hasta lo imposible para multiplicarnos las dificultades, con la absurda aspiración a ponernos de rodillas.

Ante cada medida adoptada últimamente en nuestro país, sale enseguida algún funcionario del gobierno de los Estados Unidos, desde un vocero hasta el propio Presidente, calificándola de “insuficiente” o “cosmética”.

Aunque aquí nadie les ha pedido opinión, reitero que jamás adoptaremos una decisión, ¡ni la más mínima!, como resultado de la presión o el chantaje, venga de donde venga, de un poderoso país o de un continente entero.

Ya lo demostramos cuando bajo el dictado del gobierno de los Estados Unidos, nos expulsaron de la OEA y todos los países latinoamericanos, con la honrosa excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas con Cuba.

También recordamos cuando en 1996, bajo la misma batuta imperial, los países de la Unión Europea adoptaron la llamada “posición común” contra Cuba.

A estos supuestos acusadores, en primer lugar a los Estados Unidos, los pueblos los han sentado en el banquillo de los acusados, por los cientos de personas mantenidas durante años en el territorio usurpado a nuestro país por la Base Naval de Guantánamo, en condiciones infrahumanas y desconociendo las normas universalmente aceptadas de trato a prisioneros.

Millones de personas en el planeta los condenan por los cientos de miles de civiles asesinados por las bombas y la metralla del ejército de ocupación, a los que eufemísticamente llaman “daños colaterales”; por el empleo indiscriminado de la tortura, las ejecuciones extrajudiciales y las cárceles clandestinas; por llevar a cabo o ser cómplices de traslados secretos de prisioneros y otras graves violaciones de las leyes y los derechos humanos.

Es iluso soñar que un pueblo que ha resistido actos terroristas, guerra económica y agresiones de todo tipo durante medio siglo, va a renunciar a conquistas fruto de enormes sacrificios, sólo para satisfacer a determinados círculos de poder de los Estados Unidos o a quienes los secundan en otras partes.

La desigual batalla de esta pequeña isla frente a tan poderoso enemigo le ha granjeado el respeto de los pueblos y de gran parte de los gobiernos, fundamentalmente de los países del Tercer Mundo. Otros, aunque no comparten algunas de nuestras ideas, han asumido una actitud más realista.

Voy a abordar ahora otro asunto importante de nuestra economía. Tenemos que revertir definitivamente la tendencia al decrecimiento del área de tierra cultivada, que entre 1998 y 2007, en sólo 9 años, disminuyó en un 33% —una tercera parte de la tierra cultivada—, en lo que influyeron de manera considerable las limitaciones impuestas por el período especial. Dicho en pocas palabras: ¡hay que virarse para la tierra! ¡Hay que hacerla producir!

Se trabaja sin improvisaciones ni apresuramientos. Ya existe una estrategia clara y un plan de acciones desde el nivel nacional hasta la base productiva.

Son ideas acerca de cómo debe ser la agricultura y la ganadería en Cuba en el momento actual, en que alrededor del 75% de la población es urbana, lo que no quiere decir que el 25% restante trabaje en el campo. Por lo tanto, no puede quedar una hectárea apta sin sembrar, en primer lugar en la periferia inmediata de cada poblado y ciudad. Es mucho más económico aprovechar óptimamente esas tierras cercanas que el incosteable traslado de trabajadores o estudiantes a grandes distancias, a veces para laborar media jornada. Así evitamos pérdidas y baja productividad.

Ahí están los magníficos resultados de la agricultura urbana, que sin recurrir a movilizaciones ni a grandes gastos realiza una notable producción de vegetales y ha contribuido al hábito de consumir ese importante alimento y además proporciona empleo a más de 300 mil personas, incluidas unas 67 mil mujeres y alrededor de 40 mil jubilados.

Son propuestas realistas para un país cuyos recursos no siempre permiten acudir a las modernas tecnologías, muy productivas, pero caras y que además consumen combustible. Las emplearemos cuando se justifique económicamente, como se viene haciendo con la maquinaria e implementos agrícolas, los productos químicos, los sistemas de riego y los cultivos protegidos, con resultados alentadores aunque todavía incipientes.

Pero también hay notables experiencias de productores que alcanzan buenos resultados combinando la ciencia con el buey, el abono orgánico, otros medios tradicionales y sobre todo mucho y eficiente trabajo.

Admiro la gran empresa estatal socialista, incluidas las agropecuarias, y no renunciaremos a ellas. Conozco varias que producen con eficiencia. Lo anterior no niega en absoluto el papel de la cooperativa en sus diversas modalidades y del pequeño agricultor, de los que también puedo poner ejemplos muy destacados.

Todas son formas de propiedad y producción que pueden coexistir armónicamente, pues ninguna es antagónica con el socialismo.

Durante el proceso de reflexión sobre el discurso del 26 de julio el pasado año en Camagüey, realizado a lo largo y ancho del país, se hicieron más de 141 mil planteamientos referidos a la producción o el precio de los alimentos. Fue uno de los temas más abordados.

En los doce meses transcurridos se ha trabajado para implementar lo que afirmé en esa ocasión: la tierra, los recursos y todo el apoyo necesario estarán cada vez más a disposición de quienes produzcan con eficiencia, independientemente de que sea una gran empresa, una cooperativa o un campesino individual.

En fecha muy próxima, tan próxima que puede ser la próxima semana, se aprobarán —se puede decir se aprobó ya anoche en una reunión conjunta del Buró Político con el Consejo de Estado y otros invitados— las disposiciones legales para iniciar la entrega en usufructo de tierras ociosas a quienes estén en condiciones de ponerlas a producir de inmediato, y se adoptarán otras medidas asociadas a la actividad agropecuaria.

Ya se han ido poniendo en práctica algunas necesarias para asegurar este proceso, como la creación de las delegaciones municipales del Ministerio de la Agricultura y el reordenamiento de su sistema de empresas.

El Partido, el Gobierno y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la ANAP, desde el nivel central hasta los municipios, están siguiendo de cerca este proceso, que inevitablemente requiere algún tiempo para que los resultados sean notorios, sobre todo en medio de una situación económica internacional desfavorable.

Ahora se impone como nunca invertir con racionalidad nuestros limitados recursos, esencialmente en la obtención de utilidades que permitan costear los ya elevados gastos sociales del país. La producción de alimentos, la sustitución de importaciones y el incremento de las exportaciones, continúan siendo líneas fundamentales. Además el ahorro, que como ha orientado el compañero Fidel, es hoy nuestra fuente de recursos más inmediata y factible. En primer lugar, el combustible.

Establecer prioridades y cumplirlas estrictamente. Postergar las inversiones que no sea imprescindible acometer de inmediato. Donde resulte posible, lógico y se puedan crear las condiciones, acudir al doble turno para utilizar mejor los equipos disponibles y acortar el tiempo de terminación de las obras, muy especialmente en el sector de la construcción.

Aprovechar las instalaciones existentes. Por ejemplo, remodelando viejas edificaciones subutilizadas, de las que hay bastantes por todo el país, es posible ubicar, como ya se está haciendo, el equipamiento de las nuevas industrias que se construyen como parte de los programas de la Alternativa Bolivariana para las Américas, el ALBA, especialmente en colaboración con Venezuela.

Otro asunto en el que quiero detenerme es el consumo de alimentos y demás productos destinados a comedores obreros, escuelas, hospitales, etcétera, o sea, no hablo de los que se venden por la libreta de abastecimiento o en forma liberada.

En esa esfera, que los especialistas han denominado “consumo social”, no puede continuar el derroche, la falta de planificación, el descontrol ni su crecimiento desmedido.

Sobran ejemplos recientes de cuánto todavía se despilfarra, se emplea en un destino diferente al previsto en los planes o se inmoviliza en un almacén.

Mencionaré algunos casos detectados en una reciente visita realizada por el Comité Central del Partido a centros de la capital, o sea, centros de trabajo, hospitales, escuelas, a partir de una experiencia iniciada por el Ministerio de Comercio Interior.

Aprovecho para reconocer los esfuerzos que viene realizando este ministerio, que es muy complejo y difícil, en particular su jefe, para cambiar justificaciones por espíritu de resolver los problemas. No es solo un reconocimiento merecido, es a la vez una nueva alerta a cuantos administran o dirigen: revísense constantemente, siempre pensando que nada es perfecto y que todo puede hacerse mejor.

Primera conclusión de estas visitas: mes tras mes se entrega la asignación completa de alimentos, como si nadie faltara un solo día al centro de trabajo o estudio.

Resultado: alimentos por encima del inventario autorizado, que es de 45 días de cobertura, en la mayoría de los centros visitados. No mencionaré nombres, no es el objetivo, pues desafortunadamente es algo bastante generalizado, repito, bastante generalizado.

Dije que debía tener cubierto 45 días, ¿no? Arroz: un hospital con 147 días de consumo, otro hospital con 123, y otro hospital 119 días; un centro de estudios interno 88 días, el doble, otro 86 días, de ese alimento que ha incrementado su precio en más del doble en el último año y vale más de mil dólares la tonelada de arroz.

Azúcar, aquí la cosa es en grande: un centro de estudios con una cobertura de 908 días ¡más de dos años!, otro centro de estudio con 639 días, otro con 294 días; un centro de trabajo con 300 días de azúcar, otro 136

Aceite: un centro de estudios 206 días, un centro de trabajo 128.

Son cifras impresionantes y espeluznantes. Imagínense esta situación en los miles de comedores existentes en Cuba. Todo eso crea además condiciones propicias para el robo, el desvío o el propio deterioro de los alimentos.

Es la consecuencia de abastecer con métodos burocráticos, sin molestarse en comprobar cuántos productos sobraron del mes anterior para completar lo necesario. No, si le toca tanto todos los meses le dan tanto, y si un mes, porque se retrasó un barco o por lo que sea, no le dieron lo que corresponde, en el mes próximo le dan lo del mes y lo que dejaron de darle en el mes anterior. Y son alimentos que en muchos casos se distribuyen gratuitamente o se venden a precios muy inferiores a los reales, que suben a diario. Basta decir —observen esto— que para importar el mismo volumen de alimentos que en el 2007, el año pasado, la misma cantidad, este año se requerirían 1 100 millones de dólares más, para recibir lo mismo. Fíjense si es espeluznante lo que estoy narrando.

Sé de organismos, muy pocos por cierto, donde esto no ocurre, sencillamente porque se planifica, controla y exige. Es por tanto algo que está en manos de nosotros resolver, sin recursos adicionales y en muy breve tiempo.

Son problemas nuestros. Surgirán otros en el futuro, así es la vida, pero cada vez que detectemos algo mal hecho, hay que trabajar sin descanso hasta eliminarlo.

En realidad los retos son grandes y difíciles, pero de situaciones peores ha salido airoso nuestro pueblo.

Permítanme poner un ejemplo de las FAR —me da vergüenza, hasta el otro día fui el ministro de las fuerzas armadas—, pues pienso que encierra una valiosa experiencia para momentos como estos.

La desaparición de la Unión Soviética significó la pérdida de suministros decisivos para la defensa del país, en momentos en que nuestra economía no podía asegurarlos.

Primero dijimos que los frijoles eran tan importantes como los cañones, y cuando la situación se agravó, llegamos a afirmar que los frijoles eran más importantes que los cañones. Algo similar le sucede en estos momentos al país.

No hubo lamentos ni justificaciones. Las tropas marcharon a los campos agrícolas y en un plazo relativamente breve produjeron sus alimentos, salvo los que no resultaba lógico o posible, no vamos a producir sal o azúcar, o trigo, que no se puede dar en Cuba. De forma simultánea se fueron organizando las estructuras empresariales que asumieron gradualmente esas producciones, y los combatientes regresaron a sus actividades habituales. Se creó la Unión Agropecuaria Militar, cuyas siglas dicen UAM.

Han transcurrido más de 15 años desde entonces. Hoy la preparación para la defensa del país es más efectiva que nunca, incluyendo la Operación Caguairán, que debe ser del conocimiento de todos ustedes y que continúa exitosamente, y además logramos modernizar el armamento ?—desde la caída de la Unión Soviética no hemos adquirido armamentos, porque tienen precios prohibitivos, y modestamente, con la colaboración de otros órganos de la Administración Central del Estado, los hemos movilizado, los hemos modernizado y constituyen una gran proeza, porque se ajustan perfectamente al tipo de guerra que libraríamos si fuéramos invadidos por el más poderoso país del planeta, que es Estados Unidos. Hemos adquirido piezas de repuestos, además de las que hacemos, decenas de miles de mirillas telescópicas para los francotiradores, si vamos a hablar de armamentos, y algunas cosas menores; pero somos más fuertes que nunca—, gracias al esfuerzo y la inteligencia de los ingenieros y obreros de numerosos organismos, tanto militares como civiles. Y esta importante tarea continúa, es permanente.

Las FAR siguen produciendo alimentos y ya abastecen el 79% de sus necesidades, ahora mediante 24 grandes empresas agropecuarias militares donde laboran miles de trabajadores civiles. La mayoría funcionan, además, con eficiencia y generan utilidades.

Por eso soy un admirador y firme defensor de la gran empresa estatal socialista industrial, agropecuaria o de lo que sea, pero no subestimo ni a las cooperativas ni a los campesinos, como dijimos.

Y el que más y el que menos tiene un pariente en el Servicio Militar y les pueden preguntar la calidad y cantidad de la comida.

Ese espíritu que les acabo de explicar, de hace alrededor de 15 años, prendió en nuestro pueblo, el de ¡Sí se puede! Por eso venció obstáculos al parecer insalvables en la etapa más crítica del período especial.

Así vamos a hacerlo nuevamente, como siempre —y no estoy proponiendo que empecemos a cerrar fábricas y llevar obreros al campo, por eso decimos que lo primero es, toda la tierra, sea del que sea, próxima a todas las ciudades y poblados, de todos los tamaños, es traer la tierra a la ciudad, para no tener que llevar la ciudad al campo, empezar por ahí—, con el esfuerzo unido y consciente de todos los patriotas. Produciremos alimentos, preservaremos las principales conquistas de la Revolución y seguiremos avanzando sin descuidar un minuto la defensa.

Dediquémonos, con modestia y sin fanfarria, cada cual en el puesto que le corresponde, al cumplimiento diario y estricto del deber. Repito: Dediquémonos, con modestia y sin fanfarria, cada cual en el puesto que le corresponde, al cumplimiento diario y estricto del deber.

¡Pienso que esta es la clave para vencer!

Muchas gracias.

(Ovación)

Bueno, ¿creen que estén de acuerdo?

Alarcón, usted que es un hombre experimentado en aplausos y votaciones, ¿piensa que están de acuerdo los diputados? (Aplausos.)

Les ruego que se sienten brevemente. Ya esto es extraoficial, aunque puede considerarse como parte del discurso.

Como ya decía en el discurso, hay cuestiones que son opiniones personales y que no son inmutables, hay otras que son conceptos, son ideas, otras son informaciones. Este mismo fenómeno con los precios de los alimentos y este mismo fenómeno (lo del consumo social), que lo acabamos de decir, esto es como para que no llegue al 26 de Julio; pero, bueno, faltan solo 15 días para el arribo del 55 aniversario de los ataques a los cuarteles del Moncada y de Bayamo, “Carlos Manuel de Céspedes”.

Aquí hay cuestiones que son, como les dije, para pensar y hay cuestiones que son directivas, ya que ustedes están de acuerdo, como órgano supremo del poder del Estado, con lo que dijimos ahí; puede ser que alguno no esté de acuerdo con algunas de las cuestiones planteadas, por eso digo que hay unas que son simples expresiones y opiniones personales y otras que son conceptos, pero que constituyen directivas.

Ayer se discutió, entre otras cuestiones, por los compañeros que les dije, los órganos superiores del Partido y del Estado —aunque el órgano supremo del poder del Estado son ustedes, no el Consejo de Estado—, y unánimemente estuvimos de acuerdo con esto.

Ya inmediatamente se había empezado a trabajar y habrá que elaborar, por el Buró Político, el Consejo de Ministros, si fuera necesario también con el Consejo de Estado, con la aprobación de algún Decreto Ley como el que les mencioné de las tierras hace un momento, hay que sacar una directiva, y si hay tiempo, para el próximo Consejo de Ministros ya la podemos empezar a discutir por allí.

Esto desde ahora es así, y a luchar por eso. Eso forma parte ya de las cosas que tendremos que discutir y ya tendremos tiempo de comprobar si sirven o no, cuando celebremos a fines del año que viene nuestro Congreso, porque todos los que estamos aquí, que representamos la voluntad del pueblo, que nos eligió, y del Partido que igualmente nos eligió, aunque hace mucho tiempo, estamos de acuerdo.

Pero es muy importante que uno que se sienta allí donde yo estoy (Realiza gesto indicando una barba), está también plenamente de acuerdo (Aplausos).

Ya voy a terminar, siéntense (Risas). Y, además, una anécdota también, empezamos casi con un chiste, podemos concluir con otro, pero real. Al llevarle el material, del cual ya habíamos discutido temas a tratar, igual que próximamente en Santiago de Cuba, el 26 de Julio, serán otros temas, como es natural, ni todos pueden enfocarse en una tarde o en una sola sesión de la Asamblea —que hay muchos temas de estos que al desarrollarlos tendrán que volver aquí—; realmente es un discurso difícil (el pronunciado), su propia elaboración, se lo llevé un poco tarde. Él tiene su vida muy activa, haciendo ejercicios, escribiendo, meditando, pensando, a veces es él el que me da noticias internacionales que yo no he tenido tiempo de leer, y le pedí que me contestara lo más rápido posible. Batió récord esta vez, y a través de la interlocutora, que por teléfono me avisaron, hace dos días —por eso la reunión de antes de ayer la tuvimos anoche— y dijo que estaba totalmente de acuerdo —quiero recordar textualmente lo que dijo—, “está perfecto”. Cuando me lo comunican, cosa que me alegró mucho, le dije a la persona que hablaba conmigo que lo felicitara, ella me contesta: “¿A él?”, digo: “Sí, felicítalo, porque tiene un hermano muy inteligente y lo aprendió todo de él” (Risas y Aplausos).

Ricardo Alarcón.— Yo dije que usted iba a hacer las conclusiones y las hizo, así que, por lo tanto, lo único que me queda a mí por hacer es declarar concluido este período ordinario de sesiones. Buenas tardes (Aplausos).

El Parlamento cubano aprobó una declaración de condena a la decisión de la corte de apelaciones de Atlanta,

El documento fue aprobado en la sesión ordinaria del Parlamento cubano que sesiona este viernes en el Palacio de las Convenciones de La Habana, presidida por el presidente cubano Raúl Castro

El Parlamento cubano aprobó por unanimidad una declaración de condena a la decisión de la corte de apelaciones de Atlanta, en la cual asegura que nuestros cinco compatriotas, próximos a cumplir diez años de encarcelamiento, solo guardan prisión por ser cubanos que luchaban contra los grupos terroristas asentados en el sur de la Florida.

“La Asamblea Nacional, haciendo suya la justa indignación del pueblo cubano y de los familiares de nuestros cinco compañeros, condena esta absurda decisión y la continua manipulación de que es objeto este arbitrario proceso.

“En ese sentido, añade el documento, saluda y respalda la declaración y los acuerdos adoptados en el encuentro parlamentario latinoamericano y caribeño, realizado en Panamá los días siete y ocho de julio de 2008, y llama a los parlamentos de todo el mundo a sumarse a esta iniciativa y a emprender otras acciones hasta alcanzar la liberación de nuestros cinco compatriotas”.

La declaración explica que el pasado nueve de agosto, un panel de tres jueces de la Corte de Apelaciones de Atlanta determinó unánimemente revocar las condenas y ordenar un nuevo juicio a los cinco antiterroristas cubanos, al considerar que Miami no era una sede aceptable para juzgarlos, parecía que al fin el sistema judicial norteamericano había justicia en este largo proceso lleno de arbitrariedades y manipulación.

“Un año después el Pleno de la Corte, en inédito veredicto en la historia judicial norteamericana, falló en contra del dictamen de sus tres jueces, validó el juicio celebrado en Miami y remitió de nuevo el caso al Panel para considerar el resto de los asuntos impugnados por la defensa.

“Luego de 22 meses de espera, el pasado 4 de junio, el Panel de tres jueces, rechazó casi todos los argumentos de apelación alegando que los mismos carecían de mérito y ratificó los veredictos de culpabilidad de los cinco antiterroristas cubanos y dos sentencias, las de René González de 15 años y Gerardo Hernández, dos cadenas perpetuas más 15 años.

“Asimismo anuló tres de las sentencias: la de Ramón, Antonio y Fernando, enviándolas a la Cote
de Miami para que sean revisadas por la misma jueza, Joan Lenard, que impuso las desmesuradas penas que ahora la corte superior declara contrarias a la ley”. Al presentar el documento Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento, dijo que este proceso es una de las tantas acciones contra el pueblo cubano y contra Cuba.

“No es solo la guerra económica, las campañas de mentiras, sino también el terrorismo, y para favorecerlo todavía hoy los jueces de esa corte no han sido capaces de hacer justicia.

“Por eso tenemos que multiplicarnos, para sumar solidaridad”, apuntó.

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2008-07-11/asamblea-nacional-aprueba-declaracion-
contra-condenas-a-antiterroristas-cubanos/

Texto íntegro de la Declaración del Parlamento cubano

Cuando el 9 de agosto de 2005, el Panel de 3 jueces de la Corte de Apelaciones de Atlanta, determinó unánimemente revocar las condenas y ordenar un nuevo juicio para los Cinco Antiterroristas cubanos presos en cárceles de Estados Unidos, al considerar que Miami no era una sede aceptable para juzgarlos, parecía que al fin el sistema judicial norteamericano haría justicia en este largo proceso lleno de arbitrariedades y manipulación.

Un año después el Pleno de la Corte, en inédito veredicto en la historia judicial norteamericana, falló en contra del dictamen de sus tres jueces, validó el juicio celebrado en Miami y remitió de nuevo el caso al Panel pra considerar el resto de los asuntos impugnados por la defensa. Luego de 22 meses de espera, el pasado 4 de junio, el Panel de tres jueces, rechazó casi todos los argumentos de apelación alegando que los mismos carecían de mérito y ratificó los veredictos de culpabilidad de los cinco antiterroristas cubanos y dos sentencias, las de René González (15 años) y Gerardo Hernández (dos cadenas perpetuas más 15 años). Así mismo, anuló tres de las sentencias: la de Ramón Labañino (cadena perpetua más 18 años), Antonio Guerrero (cadena perpetua más 10 años) y Fernando González (19años) enviándolas a la Corte de Miami para que sean revisadas por la misma jueza, Joan Lenard, que impuso las desmesuradas penas que ahora la corte superior declara contrarias a la ley.

Al indicar errores en las sentencias del cargo de “conspiración para cometer espionaje” los jueces reconocieron, después de 10 años, lo que el propio Gobierno al inicio del proceso había reconocido a través de su Secretaria de Defensa: que no había nada en la información obtenida por los Cinco que tuviera carácter secreto ni afectara la seguridad nacional de Estados Unidos. La decisión 2-1de ratificar la condena a Gerardo Hernández por el cargo de “conspiración paa cometer asesinato2 ignora lo confesado por la Fiscalía durante el juicio y ante la Corte de Apelaciones al admitir que no había podido demostrar ese cargo y que “ a la luz de las pruebas presentadas” ello constituida un “obstáculo insuperable” que debería conducir al fracaso de la acusación.

La jueza Kravitch en opinión discrepante se opuso en el Panel a la ratificación de este cargo considerando que el Gobierno no había presentado evidencia alguna para fundar su acusación. La decisión de 99 páginas fue redactada,a por el juez, William Pryor, designado por la Cote para formar parte del Panel en el 2007, quien con un lenguaje plagado de prejuicios anti-cubanos favorece explícitamente la posición del Gobierno e incuso cmbia hechos mencionados por ese mismo Panel en su decisión anterior a favor de los acusados y manipula otros que forman parte del expediente del caso.

El nombramieno de Pryor como Juez Federal por el Presidente Bush fue altamente controversial por sus posiciones de ultraderecha y generó denuncias en importantes círculos políticos y de la opinión pública norteamericana, que afirmaron que sus criterios legales extremos y equivocados harían que el nivel federal de justicia tuviera menos habilidad para proteger los derechos constitucionales. Este juez, fue confirmado en el cargo por el Senado con el voto en contra de 45 legisladores, mediante un arreglo negociado por el hoy candidato presidencial republicano, John McCain.

Llama la atención que esta decisión se da a conocer en el contexto del actual proceso eleccionario norteamericano, y en momentos en que el gobierno de Estados Unidos intensifica sus maniobras para dar permanente protección, negándose a extraditarlo a Venezuela, ao connotado y confeso terrorista Luis Posada Carriles, fugado de una cárcel venezolana, cuando era juzgado por la destrucción en pleno vuelo de un avión civil cubano con 73 personas a bordo, violando así convenios internacionales contra el terrorismo.

Nuestros Cinco compatriotas, próximos a cumplir 10 largos años de injusto y cruel encarcelamiento, sometidos a inhumanos castigos, privados de las visitas regulares de sus familiares, y dos de ellos sin ninguna visita de sus esposas, sólo guardan prisión por ser cubanos que luchaban contra los grupos terroristas asentados en el sur de la Florida con la protección de las autoridades norteamericanas.

La Asamblea Nacional, haciendo suya la justa indignación de todo el pueblo cubano y de los familiares de nuestros Cinco compañeros, condena esta absurda decisión y la continua manipulación de que es objeto este arbitrario proceso. En ese sentido saluda y respalda la Declaración y los acuerdos adoptados en el Encuentro Parlamentario Latinoamericano y caribeño realizado en Panamá los dias 7 y 8 de julio de 2008, y llama a los parlamentos de todo el mundo a sumarse a esta iniciativa y a emprender otras acciones hasta alcanzar la liberación de nuestros cinco compatriotas.

Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba

La Habana, julio 11 de 2008
“Año 50 de la Revolución”

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2008-07-11/texto-integro-de-la-declaracion-del-parlamento-
cubano/

Un diplomático yanki quiere que la gente en Cuba piense, por Norelys Morales

Hay noticias cuya lectura somera nos hace saltar. Esto es cínico. Un despacho de AFP desde La Habana dice que “EEUU ofrece a Cuba conexión a Internet mediante sus compañías”

El gobierno cubano ha denunciado insistentemente que el bloqueo imposibilita un adecuado acceso a la red de Internet. Ahora, se aparece el diplomático de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, Michael Parmly, diciendo que "Las empresas de tecnología de los Estados Unidos están dispuestas en este momento -¡ya!- a conectar a Cuba a la red de Internet y el gobierno estadounidense no se opondría".

Estupenda mentira. Algo que sí lo prohíben las propias leyes que ha aprobado su Congreso y las muy avanzadas iniciativas de Bush, que mandará celulares a los cubanos. ¡Un genio!. Eso para que no aparezca un loco que contradiga en Estados Unidos. Ellos sí son democráticos.

Pero, no es tan simple esta mentirilla, vean la condición destinada a desacreditar una vez más: "lo único que hace falta es que el Gobierno de Cuba levante sus restricciones, pierda sus temores y comience a confiar en su propio pueblo".

De lo cual podemos deducir que Washington bloquea a La Habana en este tópico también, la verdad que tratan de enmascarar ante nuestros propios ojos con la palabra “embargo”, que no es lo mismo, pero es igual porque el bloqueo afecta el buen desenvolvimiento de la vida nacional cubana, aunque en la Isla tal convivencia haga parecer otra cosa.

El agresor acusa al agredido. Hay que justificar el genocida bloqueo que alcanza a la red de redes, además.

El corresponsal de AFP se metió en un embrollo por culpa de Michael Parmly, pero el periodismo mercenario por ideología tiene herramientas técnicas. Veamos qué dice, acreditando la fuente, pero poniéndola en duda.

El embargo impuesto a Cuba desde 1962 impide el acceso de la isla a los cables submarinos de Internet que pasan, como el de Miami-Cancún, a sólo 32 kilómetros del malecón de La Habana, por lo que la isla debe conectarse por vía satélite, lo que resulta mas caro y limita el ancho de banda disponible, según sus técnicos.

Esas son las razones expuestas por las autoridades de la isla al explicar el acceso limitado a Internet y priorizar el "uso social", en universidades, empresas y centros de investigaciones”.

Hasta ahora, nunca habíamos visto algo como lo dicho por Michael Parmly, pero es que “Cuba acordó con Venezuela la instalación de un cable de fibra óptica que unirá a los dos países, con una extensión de 1.550 kilómetros y que entrará en operaciones en 2010, para multiplicar por 3.000 la actual capacidad de conexión de la isla.

El ingeniero venezolano Carlos Orfila, de la empresa binacional Gran Caribe que instalará el cable, dijo al diario Granma en junio que "si no existiera el bloqueo, conectar a Cuba costaría unos 500.000 dólares, pero las compañías (norteamericanas) no pueden hacerlo porque nunca reciben el permiso del departamento de Estado de EEUU". Esto fue afirmado correctamente por AFP.

Cuando Cuba disponga de la posibilidad de acceso a ese cable de fibra óptima, no habrá impedimentos técnicos. En Washington se preparan para eso con la ayudita de sus mercenarios locales.

Esos, a quien AFP califica opositores, señalan que las restricciones al acceso a Internet por parte del Gobierno se deben a "control político", por lo que algunos de ellos usan las facilidades que le ofrece la SINA en sus instalaciones. Ruego no saltar este detalle, usan una sede diplomática que da instrucciones, para actuar en contra de su propio país.

Este perfecto despacho que reseño remata impecable: "No es coincidencia que los gobiernos no democráticos del mundo buscan cualquier pretexto para bloquear o para limitar el acceso a Internet, precisamente porque la Internet permite a la gente pensar por sí misma", dijo Parmly.

Con más o menos acceso a Internet en Cuba hay unos cuantos que piensan por sí mismos y si se les da prueba de que Parmly traslada dinero a los mercenarios proveniente de terrorista. No dan la callada por respuesta como hacen en Washington.

http://viejoblues.com/Bitacora/node/6666