Blogia
Cuba: coraje y valor

Cuba - Politica y Revolucion

Realidades muy diferentes, por Andrés Gómez


Otro mundo es esta extraordinaria isla hogar de un insólito pueblo. La gran mayoría del cual ha demostrado, a sí mismo y al resto del mundo, que otra vida mejor, más justa, más equitativa, más humanitaria es posible. Aunque eso sí, una vida llena de múltiples sacrificios y necesidades, en gran medida debido a que ese empeño se ha logrado en contra de la voluntad manifiesta de los gobiernos de Estados Unidos. Si alto es el logro, alto ha sido el costo para poderlo alcanzar.

Aunque triste es saber que muchos cubanos y cubanas, una minoría, pero una minoría que al existir duele, son incapaces de entender de lo qué se trata. Quizá, la única manera que logren entender los valores que sustentan lo aquí alcanzado es viviendo en esa sociedad primer mundista de consumo que tanto ansían. Para la gran mayoría de ellas y ellos sus sueños, sus fantasías -porque nada más que fantasías son-, pronto se reducirían a polvo al chocar esa nueva vida en esa ansiada sociedad de consumo con aquella realidad. Muy diferente a las que ellas y ellos -ingenuos cubanas y cubanos- aquí suponen a aquella ser.

Tristes son ellas y ellos que así ansían ya que no pueden realmente disfrutar lo que aquí, entre tantas vicisitudes, se ha logrado. ¿Saben ustedes qué es vivir aquí, en estos tiempos, siendo parte de este pueblo, sin poder entender, disfrutar, lo que a través de su historia lo hizo posible y lo que lo sostiene? Vivir en el año cincuenta de esta gloriosa aventura del ser que ha sido la revolución de las cubanas y cubanos y no poderla sentir, no poderla olfatear ni saborear? Más bien, ellos y ellas, todo esto ignoran; en verdad no es que lo ignoren, es que no les interesa. Triste muy triste.

La gran mayoría de los cubanos y cubanas, a pesar de que muchos de ellos, no se hayan planteado entender su realidad a través de un riguroso proceso analítico, saben, porque lo intuyen, porque lo viven, qué es lo que entre todos aquí se ha podido lograr.

Y es precisamente en el transcurso de este año cincuenta de esta gloriosa aventura revolucionaria cuando más definitorio es el contraste entre este sistema socialista que aquí, contra viento y marea se construye, y los otros, el sistema capitalista metropolitano y los de sus estados clientes, que en estos tiempos, aquellos sistemas de las sociedades de consumo, sufren de uno de esos ciclos espantosos (que ya -nos habían asegurado- no volverían a ocurrir) que no parecen tener fondo, mientras las vidas de millones de seres humanos se perderán en constante agonía, sin esperanza ni seguridad alguna.

Crisis económica y financiera del vivir diario que a todos allá afecta cada vez más, teniendo cada vez menos, cuando todo cuesta más, para pagar la casa, las deudas, la comida, la ropa de los niños, el carro, la gasolina, el médico y las medicinas… En donde la alternativa de no poder pagar todo eso es la calle -la indigencia- y el hambre de verdad. Lo que es como uno de esos huecos negros que hay a través del universo, y que por este hueco negro se perderán en terribles sufrimientos, sin seguridad ni esperanza algunas, las vidas de inútiles sacrificios de millones de seres humanos.

¿Qué exagero?

Vayamos a las primeras planas del The New York Times, de los últimos dos días, y leamos los artículos principales en ellas aparecidos, como reflejo general de los síntomas más terribles de esa crisis económica y financiera que ese diario decide publicar. Ayer era un artículo sobre la pérdida de 8,900 millones de dólares durante los últimos cuatro meses por el consorcio bancario Wacovia, uno de los más grandes de los Estados Unidos.

Hoy eran artículos sobre las pérdidas, también durante los últimos cuatro meses, de 8,700 millones de dólares por parte de la corporación automovilística Ford, uno de los gigantes de la industria norteamericana. Se prevé que este año la venta de vehículos en Estados Unidos descenderá en un 12% comparado con el 2007.

Mientras que ese diario señala asimismo que en Europa el consorcio automovilístico Renault anunciaba que reduciría en 7 mil trabajadores su fuerza laboral, más del 15% de la misma, compuesta por 47 mil trabajadores, porque no venderá suficientes automóviles este año. Las corporaciones Peugot Citroen, Volkswagen y Volvo también anunciaron eventuales prontos despidos de miles de sus trabajadores debido a la crisis existente.

En Cuba hoy, a un día de celebrar con gusto y orgullo, el 55 aniversario del Asalto al Cuartel Moncada, no hay despidos masivos, al contrario, se está alentado el multiempleo por las necesidades que hay de trabajadores dado el continuo incremento de su economía. Aunque las autoridades, que aquí, al bienestar del pueblo se deben, se preparan para afrontar las consecuencias que las crisis de esas sociedades primer mundistas de consumo –con las que sueñan y fantasían esos ilusos cubanos y cubanas de los que hablé— tienen y tendrán en la realidad económica de esta Isla.

55 años del Moncada, por Gustavo Espinoza M.

Recientemente el mundo se estremeció con la noticia de la liberación de Ingrid Betancourt, que pasó seis años secuestrada en la selva de Colombia. Hace poco, una multitud entusiasta desfiló en Miraflores celebrando el hecho. Los politiqueros de turno y sus voceros de oficio, no dijeron sin embargo, una palabra de Fernando y René, de Ramón, Gerardo y Antonio, los 5 héroes cubanos que desde hace diez años viven secuestrados en esa selva de acero y cemento, que son las cárceles de los Estados Unidos.

Doble moral, doble discurso, doble actitud ante la vida, cuando no una profunda hipocresía, que pinta de cuerpo entero a quienes en otro escenario denigran a los patriotas verdaderos y exaltan a vulgares asesinos, como Orlando Bosh y Luís Posada Carriles.

No dejará el mundo de asombrarse, como no nos cansaremos nosotros nunca de denunciar y combatir la política genocida del Imperio puesta nuevamente en evidencia: Hace unas semanas se conoció, en efecto, el horrendo drama de un adolescente de 16 años, salvajemente torturado en los centros de reclusión clandestina que el gobierno norteamericano mantiene en la base naval de Guantánamo.

Recordamos eso al evocar uno de los episodios más heroicos de la historia política de América Latina: el 55 Aniversario del Moncada, la hazaña conducida por Fidel; y rendir un homenaje emocionado a los que cayeron y a los que sobrevivieron en esa jornada que conmovió al mundo.

Y este acto tiene más actualidad ahora, cuando surgen ciertas voces que buscan encontrar artificial conflicto entre Cuba Socialista y el valeroso comportamiento de su más querido conductor.

Es bueno que digamos esta noche que durante 55 años hemos visto a Fidel de manera cotidiana en la batalla de los pueblos. En la mañana cargada de promesas, en la tarde de luchas esenciales, en la noche de dolor y sacrificio, y en los amaneceres de esperanza y de victorias. Fidel, siempre Fidel, estuvo en la vida y en el corazón de los desposeídos, con sabiduría y coraje. Y nada hará que cambie la mirada que tienen los pueblos de quien es la expresión más alta de la conciencia revolucionaria del mundo en nuestro tiempo.

Ya trabajamos firmemente, con el invalorable aporte del Comité Juvenil de Solidaridad y de las Casas de Amistad, en la III Jornada Internacional por los 5, al cumplirse los 10 años del secuestro al que aludimos al inicio.

El acto central de nuestra Jornada será el VIERNES 12 DE SEPTIEMBRE a partir de las 4 de la tarde en el Parque Washington. Será ésa nuestra respuesta a la hipocresía oficial y la expresión más contundente de nuestra inquebrantable voluntad solidaria.

Los convocamos a todos esta noche, porque queremos que nadie se sienta excluido.

Los convocamos a todos, porque esta causa nos compromete a todos.

Allí debemos estar los viejos y los jóvenes, los hombres y las mujeres, los obreros y los estudiantes, los profesionales y los técnicos, los trabajadores y los desocupados. Y sus organizaciones sociales, sindicales, políticas, las instituciones que defienden los espacios democráticos, los derechos humanos, la causa de la vida, de la cultura, y de la libertad, Que nadie falte a este compromiso. Que nadie piense que no fue convocado.

Hemos dicho que la causa de los 5 encarna la dignidad del mundo. Queremos que encarne también la dignidad de los peruanos, herederos de Juan Santos Atahualpa y Túpac Amaru, de Vizcardo y Guzmán y Olaya Balandra, de Miguel Grau y de Cáceres, de César Vallejo, Juan Velasco Alvarado y José Carlos Mariátegui.

Por ellos y con ellos diremos con firmeza:

VIVA LA AMISTAD ENTRE NUESTROS PUEBLOS

VIVA LA LUCHA POR LA LIBERTAD Y LA JUSTICIA

VIVA EL PERU SOLIDARIO

Muchas gracias.

(*) Palabras pronunciadas por el Presidente del Comité Peruano de Solidaridad con los 5, en la velada en homenaje al 55 Aniversario del Moncada, celebrada en Lima el 23 de julio, en representación del Comité Peruano de Solidaridad con los 5.

Ciencia ficción, Por Rosa Miriam Elizalde

c
Si usted le pregunta a un matemático qué es la belleza, este le dirá probablemente que la belleza es una ecuación. Por ejemplo, E=mc². Cuentan que una vez le preguntaron al físico Paul Dirac su opinión acerca de la verdad o la falsedad de la inmortal fórmula de Einstein, y él respondió sencillamente: «Qué más da si es verdad o mentira, ¡es tan bella!». Y es bella, sin dudas. Albert Einstein se esforzó en construir una teoría armoniosa de la naturaleza. Tan elegante y bella que no desmereciera al universo o al menos de la concepción que el físico tenía de él.

La grandeza de Einstein, cuyas biografías refieren de sus dificultades para hablar cuando era niño y su mediocridad como estudiante, reside, frente a otros descubridores, en que su teoría es indisoluble de la persona que la elaboró. Einstein, él solo, cambió el rumbo de la historia científica abriendo los nuevos campos que ni siquiera se intuían, con una concepción ética que en cierto modo ha sido traicionada después. Hoy la ciencia, que debía liberar al hombre y asegurar su felicidad y la belleza del mundo, nos provee de gases, bacterias y misiles «inteligentes». Se sabe que Einstein nunca formó parte del proyecto de la bomba lanzada sobre Hiroshima, aunque sus descubrimientos estimularon el desarrollo de la energía nuclear. Después de la triste comprobación de la efectividad de la bomba atómica en agosto de 1945, diría: «Hubiera preferido ser fontanero».

Pero de que es bella, es bella. La fórmula concebida por un hombre de 26 años, que luego trastornaría al universo científico con su Teoría de la Relatividad, fue posible por su particular visión del cosmos y por ideales marcados, esencialmente, por la bondad, la belleza y la verdad. Los antiguos griegos lo sabían: las palabras Bello y Bien son sinónimos. También conocían que hay una relación de hermandad entre el arte y la naturaleza, y entre el individuo y su colectividad, entre lo externo humano y su universo íntimo.

Pero no tiene nada de bello, ni de bueno y ni siquiera de ciencia-ficción esas películas «para niños» que vemos de vez en cuando por la TV y abundan en DVD clandestinos o no, donde enormes monstruos prehistóricos acaban con todo y luego miran a la cámara como Humphrey Bogart en El halcón maltés. ¿Cómo tragarse eso como una medianamente seria especulación científica, cuando el futuro anda inventándose ahora mismo y apenas le da tiempo a la genuina imaginación?

Las películas de ese género y los dibujos animados han pervertido de tal modo la fantasía de nuestros hijos que, francamente, tengo esperanzas de que puedan algún día fascinarse con algo tan extraño para el mundo cotidiano de un niño contemporáneo, como una florecita silvestre, un arco iris o un perro que le ladra a la luna. Lo trágico es que la ciencia avanza aplastando a los conservadores, a los moralistas, a los espíritus pusilánimes, pero también a los progresistas, a los iluminados, a los soñadores.

Si Julio Verne profetizó el viaje a la Luna más de cien años antes de que una nave espacial se posara en el satélite compañero, la realidad traspasó hace rato esos límites y hasta los ridiculizó: los descendientes del escritor terminaron inventando el ataúd espacial y vendieron en subasta pública los inhóspitos terrenos de Marte. Nada ha sido capaz de detener el ciego camino de la ciencia y todo parece indicar que ninguna ley podrá ordenar la conquista salvaje de los laboratorios. Con la clonación, la puerta de entrada a la vida está a punto de ser violada, y para colmo de males, vivimos en la expectativa apocalíptica de una modernidad fundada en el racismo, el fanatismo del mercado y la tecnología desaforada, mundialista, así en la paz como en la guerra.

«¿Habremos perdido al hombre que fuimos?», se preguntaba un poeta, Pablo Neruda. «¿Al hombre antes del hombre, al otro, al que miraba por dentro y volaba sin más alas que el espíritu?». La pérdida de esa experiencia ha sido trágica. Las sondas que se envían al espacio y la búsqueda de las señales de radio hablan de una nostalgia infinita por esa relación primeriza y virginal, por esa necesidad de perseguir el misterio que enlazaba a la criatura humana con los árboles, con los astros, con las tormentas y las aves.

Otro escritor chileno, Raúl Zurita, decía que sin ética y sin sueños, ¿de qué sirve la ciencia o su fantasía, que es la ciencia-ficción? «Sin ética lo único que se logra es matar el río del universo, el río que posibilitó nuestra existencia para que participásemos también de ese diálogo general que mantienen las cosas entre sí, desde el polvo y las hierbas hasta las más lejanas galaxias. Si muere ese río habremos perdido la oportunidad de seguir siendo partícipes de esa maravilla. Es simple: la maravilla pervivirá, solo que ya no existirá para nosotros».

Imagen clásica de la famosa Revolucion de los claveles

http://www.juventudrebelde.cu/opinion/2008-07-22/ciencia-ficcion/

Cuba siempre ha estado en las fauces del león que quiere engullirlo, por Gloria Analco*


El fidelismo no es sólo Fidel Castro, sino que representa mucho más. Cuba, desde Tomás Moro, ha sido vista como una utopía. Con Fidel, esta representación de la isla, a diferencia de lo que afirmaba la escritora Julieta Campos, ya fallecida, no es una utopía que naufraga, sino que hace pensar que la utopía es totalmente posible.

La utopía de Fidel, de libertad, justicia e igualdad ha constituido el sueño de generaciones de cubanos y el anhelo de millones de pobres en el mundo que vieron en la Revolución Cubana un camino a seguir.

Espiritualmente llenó espacios que estaban vacíos. La Revolución Cubana ha sido hacedora de sueños y de realidades, y los sueños tienen como característica que son inextinguibles, son como la llama eterna, y en esto precisamente es que ubicamos una de las razones de la sobrevivencia aún de la gesta cubana del 59.
La utopía en Cuba en parte ya ha sido cumplida. En ese país hay una totalidad social que produce una calidad de vida mucho mejor que en el resto de América Latina. No hay ningún otro sistema que haya propiciado tanta vida para los niños, los jóvenes y los ancianos, con bajísimos niveles de violencia, de prostitución y de marginación, como en Cuba.

No hay que olvidar jamás que Cuba era un país del Tercer Mundo, pobre, con una población cuyos niños comían de los basureros, donde la mendicidad estaba muy extendida, frente a una opulencia desmedida de la alta burguesía, pero con la llegada de la Revolución eso se acabó, y ya ese sólo hecho hace de Fidel un revolucionario.

Pero además, el proyecto educativo de Cuba ha sido pensado, no como mera transmisión de ciertos contenidos concretos, sino que ayuda a los cubanos a construirse como personas y como sujetos capaces de influir en su historia y de transformarla. Es una educación formadora, integral, humanista, algo de lo que carecen otros pueblos y que, a fin de cuentas, constituye lo verdaderamente fundamental en cualquier sociedad.

Cuba ha sido vista y pensada desde principios del siglo XX, por algunos intelectuales como el argentino Ezequiel Martínez Estrada, como un faro que ilumina nuestra utopía, pero a partir de la Revolución Cubana y de la llegada de Fidel Castro al poder, esa metáfora cobró un nuevo significado al quedar la isla liberada de la clase dominante oligárquica y de la influencia de Estados Unidos.

Es por ello que Cuba está en las fauces del león que quiere engullirla, y, para colmo, a sólo media hora en avión de Estados Unidos, potencia que no quiere que ese faro alumbre a América Latina.

Los pueblos del resto de la región latinoamericana se debaten en la miseria y la ignorancia, mientras que las clases medias cada vez descienden más de nivel socioeconómico, debido más que nada a la acumulación del capital que impide el bienestar de las mayorías.

La Revolución de Fidel Castro significó el gran viraje de gobernar en dirección del pueblo, de la solidaridad con el pueblo, y la eliminación de los intereses y poder financieros del gran capital, así como también de las castas contrarias al principio de respetar la determinación de los ciudadanos.

"Para América Latina es muy importante que Cuba siga manteniendo la bandera de los grandes ideales del socialismo, porque si no lo logra perderemos referencias históricas que tendremos que construir nuevamente con muchos sacrificios, luchas y pérdidas de vidas", me dijo en una entrevista Leonardo Boff.

Sin embargo, hay una feroz fuerza desatada por parte de la ultraderecha de Occidente, encabezada por Estados Unidos, que va a hacer todo lo posible para borrar hasta el último vestigio del socialismo cubano, ya que no está resignada a permitir que Cuba sea el faro que ilumine la utopía posible en América.

A Estados Unidos, como a los poderes fácticos de América Latina, no le interesa que haya utopías de ninguna clase, "posibles o imposibles". En cambio, trata de convencer que intentar realizar la utopía en la historia, necesariamente nos conduce al totalitarismo.

Siempre en pie de guerra

Cualquier análisis serio del caso cubano necesariamente tiene que contemplar que una guerra permanente, por parte de Estados Unidos, ha estado gravitando sobre Cuba desde el triunfo de la Revolución hasta nuestros días.

Los críticos del proceso revolucionario cubano muestran toda su carga de perversidad cuando intentan profundizar en el tema sin considerar los episodios del ya demasiado largo capítulo de agresiones contra Cuba.

Hay más: a raíz de que Fidel Castro se separó del poder, el 31 de julio de 2006, los intelectuales allegados a los centros de poder de la derecha, que cuentan con los mejores espacios de la prensa internacional, han escrito -como por encargo- que el régimen de Fidel Castro se había escudado en "la supuesta agresión externa" para justificar su política "dictatorial, tiránica y totalitaria" en contra del pueblo, dando a entender con ello que los sucesivos gobiernos estadounidenses, desde el triunfo de la Revolución, han sido unas blancas palomas.

Lo cierto es que Fidel gobernó todo el tiempo en medio de turbulencias políticas generadas desde el exterior, de intentos de asesinato, de actos terroristas con un elevado número de víctimas, y de una "guerra sucia" de desgaste emprendida por los servicios especiales de la CIA, entre tantas otras cosas.

El caso cubano no puede ser analizado en un ámbito donde sus críticos más acérrimos le dan un contenido distinto del que en realidad tienen a conceptos tan abstractos como democracia, derechos humanos y libertad.

Ya no se sabe lo que significan esas palabras porque han sido pervertidas por el poder, y su verdadero significado es enmascarado en provecho de la derecha internacional, por plumas de todo tipo, algunas consideradas "prestigiadas", que están a su entero servicio.

A Fidel, por ejemplo, lo acusan de haber encabezado un régimen totalitario y represivo, pero basta con echarle una ojeada breve a la historia de la Revolución y los principios que motivaron su existencia para entender que el verdadero totalitarismo lo ha ejercido Estados Unidos en la región latinoamericana, donde utilizando incluso el asesinato político ha instalado una dictadura económica, de la cual hasta nuestros días ha escapado Cuba.

Cuatro importantes acontecimientos han puesto en peligro el proyecto estadounidense de mantener sus intereses neocolonialistas en América Latina y el Caribe: la Revolución Cubana; la llegada al poder en Chile, mediante el voto libre y secreto, de la Unidad Popular de Salvador Allende, la Revolución Sandinista en Nicaragua, y la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez.

Frente a la hegemonía de Estados Unidos en la región, sólo consiguió sobrevivir el proceso revolucionario cubano, en una primera etapa, mientras que el proceso bolivariano, surgido más recientemente, también es objeto de todo tipo de ataques para desaparecerlo de la faz de la Tierra.

Cuba fue entonces sometida al aislamiento del polo de desarrollo del mundo occidental.

El antagonismo surgió porque Fidel anuló la influencia de las oligarquías en los destinos de Cuba, promovió toda una serie de medidas radicales contra los intereses del poder financiero y económico estadounidenses, eliminó el poder de la Iglesia Católica, favorable al esquema de dominación capitalista, y alentó el igualitarismo social en el pueblo.

De este modo, una nueva correlación de fuerzas se establecería en Cuba, con una nueva fisonomía a favor de las causas populares.

La respuesta por parte del poder hegemónico no se hizo esperar. Las castas que optaron por irse de Cuba y todo su aparato de represión instalado en la ciudad norteamericana de Miami, pronto volverían a establecer su inexorable vínculo con el gobierno de Estados Unidos para fomentar unas relaciones que les permitiera recuperar todas las palancas del poder en la isla caribeña, aunque fracasaron en todos sus intentos.

Se abriría entonces el capítulo del terrorismo dirigido contra Cuba que les facilitara el control de la situación interna en ese país. Al mismo tiempo se escenificó una lucha entre los distintos grupos del exilio cubano para controlar el poder que supuestamente iban a ejercer en la isla, con la colaboración estadounidense.

Estas pugnas de bandos con asesinatos en las calles de Miami, representaban el viejo orden llevado a esa ciudad de la Cuba de Fulgencio Batista.

La Agencia Central de Inteligencia (CIA en sus siglas en inglés) ha trabajado sin descanso en todo tipo de operativos y planes a una gran escala para romper el orden social establecido por la dirigencia revolucionaria cubana, utilizando para ello a cubanos de fuera y dentro de la isla, dispuestos a aceptar la dominación extranjera. Mientras tanto, Fidel, que había iniciado el camino hacia un modo de vida y sociedad alternativo al capitalismo, comenzó a sentir los rigores del acoso de Estados Unidos que mando por delante a los exbatistianos para que en forma implacable le hicieran la guerra al nuevo poder establecido en la isla.

La Revolución adquirió desde sus inicios, a causa de la presión externa, el carácter de defensora de la independencia de Cuba y del nuevo proyecto favorable al conjunto del pueblo, frente a los reiterados esfuerzos de Estados Unidos por subordinar el territorio cubano bajo su tutela, y colocar a los exbatistianos al frente del gobierno nuevamente.

Fue entonces cuando Fidel concibió una de las ideas más inspiradas de su historial revolucionario, cuando en uno de sus numerosos discursos sometió a la aprobación de su amplia audiencia la creación de los Comités de Defensa de la Revolución,

Por primera vez en la historia de los pueblos, un líder político promovía que fuera la propia población la que estuviera atenta y vigilante para detectar los complots alentados por las poderosas fuerzas que se oponían al proyecto orientado a establecer la justicia social en Cuba, y que buscaban asegurarse un efectivo control sobre sus asuntos internos.

Fue así como hasta nuestros días el pueblo se hizo cargo de la defensa de sus propios intereses, ya que nunca antes en la historia de Cuba un gobierno había funcionado a favor de su causa, por lo cual esa vigilancia fue asumida con plena consciencia.

Es por eso que le ha sido muy difícil a los sucesivos gobiernos norteamericanos propiciar la caída del régimen socialista, y en ese proceso trazaron estrategias de todo tipo para desprestigiar la figura de Fidel Castro en el contexto internacional, con vías de conseguir el consenso para invadir a Cuba militarmente.

En estos episodios han jugado un papel fundamental ciudadanos cubanos, dispuestos a vender la causa de los revolucionarios y del pueblo cubano, los cuales se han prestado a formar parte de las operaciones montadas por la CIA, para desestabilizar a Cuba.

Los llamados "disidentes" son en realidad agentes encubiertos de Estados Unidos que no se han enfrentado directamente al gobierno de Fidel Castro, sino que han conseguido proyectarse en el extranjero por el respaldo que han recibido de los círculos de la derecha internacional.

Han sido, además, cobijados por instituciones de la derecha occidental que los han galardonado por "librar una poderosa lucha en contra de un régimen que ejerce una represión brutal", cuando en realidad dentro de Cuba no han movido un dedo porque carecen de respaldo popular. Toda su tarea subversiva se reduce a establecer vínculos con la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana y la prensa extranjera acreditada en Cuba, además de los apoyos que reciben de gobiernos y organizaciones europeas para apuntalar los propósitos estadounidenses.

Es decir, que las acusaciones que señalan a Cuba como un gobierno totalitario, tiránico y represivo forma parte de la propaganda desplegada por sus enemigos en el exterior, ya que la actuación del gobierno cubano no es represiva en contra del pueblo, sino que actúa en contra de las fuerzas desatadas por los servicios especiales de espionaje e inteligencia de Estados Unidos que involucran a cubanos, en su pretensión de darle un nuevo rumbo a Cuba.

El pueblo, en cambio, ha sido objeto de una atención esmerada por parte del gobierno de Fidel Castro. Basta con ver los rostros de los niños de primaria, rebosantes de salud y alegría, para darse cuenta de ello.

Como parte de la propaganda occidental se ha inculcado la falsa idea de que progreso es "obra" y no "hombre". Es decir, que si alguien llega a Cuba y observa que este país carece de infraestructura urbanística de gran envergadura, que es lo primero que exhiben los países desarrollados, piensa entonces: "¡uff, qué atrasado y pobre está este país!"

Lo cierto es que la Revolución ha invertido sumas estratosféricas en cultivar la formación intelectual y profesional de varias generaciones de cubanos, algo que el resto de los países de América Latina no ha hecho a pesar de no tener encima la fuerte presión que para Cuba ha significado la guerra que Estados Unidos ha entablado en contra de ese país desde la llegada de Fidel Castro al poder.

La palabra más pervertida por el poder ha sido la de "libertad", que para los detractores de la Revolución Cubana tiene solo un significado: darle libertad a las oligarquías para medrar con la riqueza nacional, lo que podríamos llamar "libertad privada", y entonces lo llaman totalitarismo cuando esa riqueza es manejada "por el pueblo y para el pueblo", que entonces podríamos denominar "libertad pública", lo mismo que ocurre con la palabra "democracia", y en cuanto a los derechos humanos, consideran que éstos son violados cuando los cubanos, que están involucrados en las maniobras orquestadas por la inteligencia estadounidense, son apresados, juzgados y sentenciados por atentar contra la soberanía de Cuba, algo que además está altamente penalizado en cualquier país del mundo.

Un país que es amenazado por la nación más poderosa de la Tierra, como ha sido el caso de Cuba desde el triunfo de la Revolución, necesariamente tiene que adoptar medidas que sean consecuentes con esa situación que pone en peligro su seguridad nacional.

Cuba, por esa particular circunstancia, ha estado obligada todo el tiempo a impedir que las ideas pervertidas por el poder lleguen a oídos de los cubanos a través de Radio y TV Martí, emisoras fundadas por el gobierno estadounidense y que transmiten a la isla desde Washington con el propósito de promover ideas subversivas en el pueblo cubano.

¿Qué país del mundo puede admitir una situación como ésta? Tampoco puede permitirse el lujo, en esas condiciones, de que la prensa local sea invadida por ideas que no tendrían un contenido precisamente objetivo y desinteresado, y también debe mantenerse alerta para desestimular que algunos confundidos cubanos se dejen atraer por el "dulce encanto" de la sociedad de consumo y contribuyan a los planes estadounidenses de desestabilizar la isla.

Cuando los críticos del caso cubano omiten estas realidades, que de ninguna manera pueden soslayarse, entonces parten de premisas falsas a la hora de emitir sus juicios, además de que tienen por costumbre no atribuirle a Estados Unidos ningún papel en esta historia, y si alguien por ahí hace alguna mención al respecto, es tan benigno y poco contundente que puede percibirse con facilidad que en realidad su ejercicio de escritura deliberadamente obedece a un solo objetivo: desprestigiar a la Revolución Cubana.

Hoy los planes contra Cuba están más elaborados y sofisticados que nunca antes. Hay preparativos serios para poner fin, de una vez por todas, a "esa molesta Revolución de Castro", que tantos dolores de cabeza ha causado a varias generaciones de políticos de las élites gobernantes de Estados Unidos.

La estrategia de George W. Bush está claramente perfilada. Aún hoy, a unos cuantos meses de dejar el poder, sigue él empeñado en que sean los llamados "disidentes", opositores internos al gobierno cubano, quienes jueguen el principal papel en lo que busca sea la "fase final" de la Revolución, los cuales son vistos fuera de Cuba como "los abanderados del pueblo" que quieren un cambio, debido al despliegue de la propaganda en ese sentido que ha costado cifras millonarias al gobierno de Estados Unidos.

La clave de la estrategia está en una conversación sostenida por Oswaldo Payá, líder del Movimiento Cristiano de Liberación de Cuba, con Andrés Oppenhaimer, periodista de The Miami Herald, que ha adquirido derecho de picaporte dentro de algunas élites políticas de América Latina, a raíz de su muy buen manejo sobre los temas más álgidos que dominan el panorama de la región, aunque indefectiblemente con un sesgo favorable al pensamiento más conservador y retardatario.

No debemos olvidar que la difusión de la propaganda opera en varios niveles, que es cuando las palabras empiezan a significar lo contrario de lo que deberían, con el fin de contribuir a formar una idea de desencanto histórico sobre cualquier proyecto revolucionario, en este caso en particular el cubano que está presente y se haya plenamente vigente.

Oppenhaimer, autor del libro "La hora final de Castro", escrito a principios de los años noventa y que como era lógico esperar fue recibido por la comunidad de Miami con enorme entusiasmo -aunque nunca se cumplió su pronóstico-, sin proponérselo, en esta entrevista vía telefónica que hizo al líder opositor y que luego reprodujo en su columna política, ha dejado al descubierto en qué va consistir la estrategia que Estados Unidos tiene para Cuba. Sólo hay que reconstruir parte de esta conversación, para enterarnos sobre cómo ha sido elaborado el plan.

"Estados Unidos, donde creo que hay buena voluntad, debe tomar conciencia que el rol protagónico del cambio no les corresponde a ellos", dice Payá a Oppenhaimer.

"Crear una comisión, hacer ese informe que entra a definir lo que tiene que suceder dentro de Cuba, no le corresponde a Estados Unidos", agrega. Cabe aclarar, antes de continuar, que el gobierno cubano y la intelectualidad seria y respetable en el mundo han denunciado que los disidentes son anexionistas porque forman parte de la estrategia establecida por Estados Unidos para atacar a Cuba. Entonces, los opositores han ido perdiendo credibilidad acerca de las motivaciones que los animan a prestarse a seguirle el juego al gobierno de Estados Unidos. En este contexto, resulta imprescindible a los opositores incorporar a su discurso, al menos en apariencia, que no son favorables a la intervención norteamericana en los asuntos internos de Cuba.

Pero veamos cómo el propio Payá, en sus declaraciones a Oppenhaimer, pone en claro su asociación con el gobierno norteamericano, cuyas palabras entrecomilla el periodista argentino.

"Estados Unidos debe estar a la espera que el pueblo de Cuba pida la ayuda que estime necesaria, en la forma que estime necesaria".

O sea, que acepta implícitamente la colaboración estadounidense en la vida interna política cubana, además de que no es nada difícil presumir a qué tipo de colaboración norteamericana se está refiriendo.

Con esas simples y llanas palabras, Payá descubre el verdadero contenido de la estrategia para liquidar el movimiento revolucionario histórico de Fidel Castro, que consiste, en primer lugar, otorgarle a la disidencia en el contexto internacional la calidad de voceros del pueblo, aunque éste no tenga la menor idea de lo que se está fraguando en su nombre.

Una vez que ha quedado bien afianzada esta idea en el ámbito internacional, que por lo pronto Payá simula ya ser un representante político legítimo del pueblo cuando afirma "… Estados Unidos debe estar a la espera que el pueblo de Cuba pida la ayuda…", -que equivale a decir: "el pueblo soy yo y los disidentes que me acompañan"- , la tarea de los opositores será provocar al régimen con aparentes brotes violentos de descontento, en un nivel que se haga necesaria la intervención de la fuerza pública, mientras los medios de la prensa internacional difundirán que en Cuba "ha comenzado una guerra civil y se ha hecho presente uno de los aparatos más represivos de lo que ha quedado del totalitarismo soviético".

En medio de esta represión, que aunque no sea más que la expresión lógica en contra de las fuerzas desatadas por Estados Unidos en contra del régimen cubano, se suscitará el clamor de los sectores más conservadores de Occidente, momento que será aprovechado por la disidencia para, como "víctimas de la represión más desmedida", como seguramente serían los titulares de muchos diarios inclinados a la derecha, solicitar la ayuda militar de Estados Unidos, para que el pueblo cubano sea librado de la "más feroz y prolongada dictadura que jamás haya tenido lugar en América Latina".

Si realmente el pueblo hubiera estado harto de la Revolución, se habría presentado un vacío de poder cuando Fidel Castro tomó la determinación de iniciar su sucesión aprovechando que había sido sometido a una delicada cirugía, pero él estaba confiado en que el pueblo iba a estar a la altura de las circunstancias, y no se equivocaría.

*Reportera mexicana

Fraude masivo en la USAID: el Congreso se inclina ante Bush, por Jean-Guy Allard

Reconociendo que desde años la mafia cubano [norte] americana desvía de manera escandalosa los fondos destinados a las campañas anexionistas que el gobierno norteamericano pretende desarrollar en Cuba, el Congreso congeló los $45 millones en fondos asignados en el 2008 al programa Cuba de la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID)… para luego inclinarse ante las promesas de la Casa Blanca y desbloquear la mayor parte de los fondos.

En su edición del martes, The Miami Herald revelaba como el representante Howard Berman, demócrata por California, "ordenó la congelación de los fondos el mes pasado, en parte como respuesta a un desfalco de $500,000 en el Center for a Free Cuba en Washington, que salió a la luz anteriormente este año".

Sin embargo, bajo las presiones de la Casa Blanca y de la propia USAID y promesas de que se investigara las fraudes, Berman anunció que los fondos se desbloquearan de inmediato. Berman afirma que el Departamento de Estado lo aseguró que entendía "la gravedad de los problemas" y que trabajaba para corregirles y lo convenció que se debía liberar el dinero "con excepción de que los fondos no serán entregados a los participantes al programa que están bajo investigación".

De acuerdo con la cadena televisiva CBS, el Center for a Free Cuba del agente CIA Frank Calzón donde se esfumaron unos 500 000 dólares, y el llamado Grupo de Apoyo a la Democracia, del estafador Frank Trujillo, no obtendrán más créditos de la USAID hasta que se esclarezcan las irregularidades.

Según el articulo del Herald publicado este martes y firmado por Frances Robles, la USAID prometió el viernes "una revisión a fondo de sus programas para Cuba y suspendió a un grupo anticastrista de Miami que gastó por lo menos $11,000 en fondos federales en artículos personales".

A finales del 2006, una auditoría del General Accountability Office sobre las actividades anticubanas de la USAID reportó unas compras pacotilleras que realizaron "luchadores" miameros contratados por USAID, entre los cuales Trujillo, para predicar su versión de la democracia a Cuba: suéteres de cachemir, chocolates Godiva, juegos de Nintendo y PlayStations de Sony supuestamente destinados a engrasar el "staff" de agentes de la Sección de Intereses Norteamericanos de La Habana.

En abril último, se supo como Felipe Sixto, el brazo derecho del agente CIA Frank "Paquito" Calzón, dueño del Center for a Free Cuba, se robó medio millón de dólares durante más de tres años en esta dependencia de la Compañía..

Ojo: Franco se fue con Mccain que la USAID subsidiaba

Hace unos meses, la crisis en la USAID provocó la salida intempestiva del funcionario corrupto Adolfo Franco que regaba millones a favor de capos de la mafia cubano [norte] americana.

Franco anunció repentinamente su retirada en enero del 2008 para sumarse al equipo de campaña del aspirante republicano a la presidencia John McCain.

Para quién lo ignora, McCain es el presidente del consejo de dirección del International Republican Institute (IRI), una maquinaria de injerencia subsidiada a golpe de millones por la USAID.

La salida de Franco, un cubano [norte] americano vinculado al clan Bush, ocurrió unas semanas después de la publicación del informe del GAO que demostró cómo se llego a disimular el paradero de 65.4 millones de dólares regalados por el funcionario federal, en una década, a sus amistades de Miami y de Washington en el marco de una operación subversiva contra Cuba.

Increíblemente, su sustituto, José Cárdenas fue directivo de la FNCA a partir de 1986, con las más altas responsabilidades. La "Fundación" es la organización mafiosa que más estimulo el derroche del dinero federal en operaciones fraudulentas.

Grandes cómplices de las operaciones ocultas de Calzón cuyos negocios siempre apoyaron ante organismos federales, los tres representantes en el Congreso de la mafia de Miami, Mario y Lincoln Diaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, ya asustados con las escandalosas conclusiones del GAO, se sumaron a una campaña de este personaje en los medios de Miami para reconstruirse una imagen.

Colmo de lo ridículo, un informe de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) denunció en mayo que "menos del 17 por ciento" de las decenas de millones derrochados en la gigantesca campaña de injerencia desarrolladla por Estados Unidos contra Cuba desde décadas llegaron a la Isla.

La FNCA lo sabe perfectamente. El grupo que financió al terrorista Luis Posada Carriles en sus campañas de terrorismo en La Habana, alentó y protegió durante años el mecanismo de corrupción del cual vive toda una fauna de grupúsculos miamenses e instituciones "académicas" desprestigiadas por sus lazos con la CIA.

En una conversación con el Herald, Calzón acusó a Berman, quien dirige la Comisión de Asuntos Exteriores de la Cámara, de oponerse a la política de Bush hacia Cuba. "Si el Sr. Berman concordara con la política del presidente Bush hacia Cuba, no estaría detrás de esto'' dijo el ex directivo de la FNCA que fue aalejado de esta organización en circunstancias equivocas

"CONGELADOS" RSF, PEOPLE IN NEEED Y LOS VENDEPATRIA

Si se confirmaba, la congelación de los fondos de la USAID hubiese constituido un serio golpe para los agentes de la Sección de Intereses norteamericanos (SINA) que, desde años, viven del cuento anticubano. Numerosos reportajes de la televisión cubana han demostrado como unas decenas de vendepatrias reciben por el intermediario de la SINA fondos procedentes, entre otras, de organizaciones alimentadas por la USAID.

El último truco utilizado por el gobierno Bush para evitar que se cogiera a sus protegidos con la mano en la masa, es de favorecer a varias ONGs internacionales, entre las cuales la francesa Reporteros sin Fronteras, y la checa People in Need, que se encargan de desaparecer con más elegancia los fondos millonarios. El propio Calzón viajó recientemente a Praga para negociarse una nueva forma de conectarse a la tubería.

"Los que hemos seguido este tema estamos alarmados sobre el programa'', dijo al Herald el director de Democracia en las Américas, Sarah Stephens. "Nos complace que el Congreso haya comenzado a hacer preguntas, y dado lo que hemos conocido sobre posibles hechos de corrupción y despilfarro, opinamos que el Congreso necesita congelar la financiación y seguir investigando a fondo'', añadió.

INGERENCIA Y… ESPIONAJE

La USAID acaba de realizar, este 14 de mayo, en su sede central de Washington, una asamblea sobre la distribución de 45 millones asignados por la Administración Bush para provocar una ruptura del proceso revolucionario cubano.

En su nuevo plan de abierta injerencia, la USAID anunció descaradamente que promoverá el envió clandestino de material electrónico a la Isla a través de intermediarios europeos y latinoamericanos, que favorecerá viajes de espías en el país usando las llamadas licencias humanitarias para realizar "evaluaciones en el terreno", y garantizó a sus colaboradores que sus actividades nunca serán divulgadas, por encima de la ley FOIA de acceso a la información.

En la foto, según la web, Orlando Gutierrez, Angel de Fana, Sylvia Iriondo, Mauricio Claver-Carone, Frank Calzon, Caleb McCarry y Joaquin Ferrao

Llamado internacional Un gesto por la vida y la justicia


Llamado Internacional
Un gesto por la vida y la justicia:

¡Libertad para los cinco antiterroristas cubanos!:


Antonio Guerrero (Miami,1958), Fernando González (La Habana, 1963), Gerardo Hernández (La Habana, 1965),
Ramón Labañino (La Habana, 1963) y
René González (Chicago, 1956).



Conmovidos por una injusticia que ya cumple diez años, conmovidos por el destino que el imperio quiere para estos heroes cubanos, conmovidos por el ejemplo que a diario nos dan, conmovidos por la solidaridad que en todas partes se expresa hacia ellos, llamamos a expresar de forma artística nuestro sentir en esta lucha por la libertad de los cinco.

Este es un llamado al corazón, a la conciencia. Llamamos a todos los que tengan algo que decir a expresarse artísticamente, llamamos a los artistas a poner su talento en una obra que sea un gesto por la vida y la justicia y por la libertad de los cinco, llamamos a los intelectuales a pronunciarse en pro. ¡Qué la indiferencia no sea nuestro destino!

Desde la poesía, el teatro, el cuento, la novela, el relato, el ensayo, la escultura, la fotografía, la pintura, el arte visual, el canto, la música, la danza, el cine, la mímica, el amor y la necesidad llamamos a dejar nuestra huella en la memoria. Este llamado es a expresarnos con todas las artes, con todas nuestras razones. No pedimos un discurso político, pedimos una obra de arte con la vida en ella, una obra que se sume a otra para hacer el mosaico del minuto presente, mosaico que se pronuncia por la vida.

No hay lucha aislada ni hay lucha pequeña. Todas son parte de la misma. La disyuntiva actual es por la vida y por la humanidad. En las cárceles de Estados Unidos hay cinco de los nuestros que deben ser liberados, pues no puede ser delito luchar contra el terrorismo.

Cada uno de nosotros adquiere el compromiso de producir una obra, para su difusión pondremos en marcha los mecanismos de Internet y las exposiciones, conciertos, recitales, presentaciones, foros sean éstos en un teatro o en la calle.

Nuestro mundo se mueve entre dos aguas: la de los actos sublimes de quienes luchan con y por sus semejantes y la miseria humana de quienes solamente se ocupan de si mismos. Actos de amor, gestos puros; actos mezquinos, gestos torvos. Unos miran hacia adelante y no miden sacrificios, los otros miran sus bienes materiales y no comparten nada.

Cuando vemos los adelantos de la ciencia y la tecnología tendemos a creer que el mundo avanza, pero cuando vemos las guerras, los actos deleznables del imperio, el saqueo, el hambre, la injusticia vemos que solamente tenemos una opción: luchar por un mundo mejor.

Nos dirigimos a una persona y por su intermedio a millones, el mundo puede ser un mundo de hermanos, para ello solamente basta un gesto, produzcamos este gesto de amor por la vida.

Hermanos, de ustedes depende.


Proyecto Cultural SUR Montreal

Martí y Fidel en los Estados Unidos


Cuando pseudoliteratos personajillos , osan incursionar en la historia de Cuba, intentando parangonar las gestas patrias con las actividades de grupúsculos que conspiran contra su tierra, en un burdo intento de tergiversar la realidad y los logros de la revolución cubana, es cuando textos como este, ponen en su justo lugar nuestra realidad y nuestro decursar histórico. Bienvenido sea entonces, del libro en preparación “Los Amigos de Cuba en Estados Unidos”, del periodista cubano Nicanor León Cotayo, que será presentado en la próxima Feria Internacional del Libro de La Habana en febrero de 2009, su primer capítulo:
Marti Y Fidel en Estados Unidos

El 7 de julio de 1955 fue un día nublado en Ciudad México. Al parecer, igual que otro cualquiera. Pero hubo un hecho que lo diferenció y marcó para siempre. Procedente de La Habana llegó Fidel Castro Ruz, el jefe de la Revolución cubana ya en marcha.

Un fuerte y sostenido movimiento popular logró imponer una amnistía a favor de los asaltantes del Moncada que estaban en prisión, pero la tiranía de Fulgencio Batista desplegó un férreo control sobre ellos e incluso trazó un plan de asesinatos que incluía, en primer lugar, a Fidel y otro muy destacado participante en aquella histórica acción del 26 de julio de 1953, Raúl Castro Ruz.

Antes de partir de la Isla el líder revolucionario delineó junto a varios compañeros la estrategia a seguir: vertebrar un movimiento (el 26 de julio) ajeno a la corrupción política imperante en el país, cuyas filas estarían abiertas “para todos los cubanos que sinceramente deseen restablecer en Cuba la democracia política e implantar la justicia social” y mediante el cual se desarrollaría la insurrección popular armada, con el fin de establecer “una revolución de pueblo, con sangre de pueblo y sudor de pueblo”.

Al día siguiente de su llegada, ya en el Distrito Federal, se abrazó a su hermano Raúl. Sus primeros encuentros fueron con exiliados cubanos. A través de ellos, en el pequeño apartamento de María Antonia González, conoció al médico argentino Ernesto Guevara de la Serna, quien más tarde se convertiría en el legendario Che. Este último recordaría después: “Nuestra primera discusión versó sobre política internacional. A las pocas horas de la misma noche –en la madrugada- era ya uno de los futuros expedicionarios”.

Luego acompañado de un amigo fue al encuentro de Alberto Bayo, un general español nacido en Camaguey, Cuba, en el año 1892, antes de cesar el dominio colonial sobre la Isla, quien luchó en Marruecos durante los años 20 como parte del Ejército del Aire y más tarde como oficial republicano, combatió en la Guerra Civil española y se exilió en México. Fidel lo comprometió a enseñar tácticas de guerra de guerrillas a los expedicionarios. Por aquellos días le dijo a Bayo: Marcho a los Estados Unidos a recoger hombres y dinero y cuando los tenga dentro de siete u ocho meses, a fines de este año, volveré a verle y planearemos lo que hemos de hacer para nuestro entrenamiento. Según una crónica divulgada por la revista cubana Bohemia el 24 de noviembre de 2006, sin mucha fe en aquel joven “fogoso, idealista y visionario”, Bayo replicó “Sí Fidel, prometo instruir a esos muchachos en el momento preciso”.

En la madrugada del 20 de octubre de aquel mismo año, y gracias al apoyo de amigos mexicanos que les pagaron el viaje, salió hacia los Estados Unidos junto a un destacado combatiente y orador del Partido Ortodoxo, y de luchas anteriores, Juan Manuel Márquez. Diez días después, y en el transcurso de una lluviosa mañana, los dos revolucionarios hablaron ante cerca de 800 compatriotas reunidos en el Palm Garden de Nueva York. Fidel manifestó en aquella oportunidad: “Puedo manifestarles con toda responsabilidad que en el año 1956 seremos libres o seremos mártires. Esta lucha comenzó para nosotros el 10 de marzo, dura ya casi cuatro años y terminará con el último día de la dictadura o el último día nuestro”.

A la entrada del salón, al costo de un dólar se ofertaba la edición neoyorquina de La Historia me Absolverá. En esa importante urbe norteamericana lograron unir a tres grupos opuestos a la tiranía en un club patriótico: Acción Cívica Cubana, el Comité Ortodoxo y el Obrero Democrático.

Sobre uno de los recibimientos que tuvo lugar días más tarde escribió Juan Manuel en una carta fechada el 14 de noviembre: “En Nueva York el recibimiento que le hicieron a Fidel fue emocionante por lo multitudinario y lo sincero”.

Al final de la misiva, Fidel incluyó una nota donde expresaba: “Todo lo que pueda añadirles acerca de lo extraordinario que ha sido este viaje sería poco. Todos nuestros cálculos acerca del entusiasmo y el fervor de la gente se quedan cortos”. Y finalizaba de esta manera: “Nunca estuve más contento”. En el recorrido, que se extendió entre octubre y diciembre, no dejaron de tropezar con dificultades. Por ejemplo, en Unión City, estado de Nueva Jersey, Fidel y Juan Manuel estuvieron a punto de ser detenidos cuando los organizadores de una reunión a la que fueron invitados olvidaron solicitar permiso y la policía norteamericana asaltó el lugar con carros patrulleros. Pero mientras los recién llegados eran entretenidos ambos revolucionarios cubanos salieron por una puerta lateral y se alejaron en un automóvil. El 20 de noviembre Fidel habló en el teatro Flager, de Miami. Allí expresó que sus compatriotas serían reunidos junto a una idea de dignidad plena para el pueblo de Cuba, de justicia para los hambrientos y olvidados, de castigo para los grandes culpables y de castigo para los grandes culpables. Además explicó la estrategia que desembocaría en victoria unos tres años después: insurrección armada y una huelga general organizada desde la base.

Batista y sus hombres empezaron a temer esas palabras. De ahí que, mediante su cónsul en la Florida trataron de impedir que el 27 de noviembre pronunciara un discurso en Tampa dedicado al 84 aniversario del fusilamiento en La Habana colonial de ocho estudiantes de Medicina. El acto casi se frustró cuando los propietarios del lugar negaron el permiso 24 horas antes del encuentro, pero logró salvarse gracias a que la organización de los obreros metalúrgicos cedió su local de reuniones para efectuarlo. Entonces Fidel pudo afirmar ante más de 300 cubanos : “Si Batista se obstina en mancillar la historia de Cuba, el pueblo se verá obligado a derribarle y nosotros iremos a la vanguardia”.

También en Cayo Hueso constituyeron una agrupación patriótica. El cónsul de Batista, además de intrigar, compró al jefe de la policía local, quien cerró todos los espacios a los revolucionarios e incluso amenazó con llevar a la cárcel a los participantes, por que lo que el acto fue desplazado al condado vecino de Murria (Verificar este nombre), donde utilizaron el amplio parqueo del Kennel Club, y así numerosos cubanos, de pie y a la intemperie, escucharon el mensaje de la Revolución
hasta altas horas de la noche.

Como saldo de aquel viaje de Fidel y Juan Manuel Márquez para vincular al Movimiento 26 de Julio con la emigración fueron constituidos clubes revolucionarios en Bridgeport, Unión City, Nueva York, Miami, Tampa y Cayo Hueso. Una importante fase organizativa y de esclarecimiento político en el exilio había culminado.

Hubo una coincidencia histórica. En el siglo XIX, José Martí, Héroe Nacional de Cuba, hizo un recorrido similar por Estados Unidos con el propósito de sumar a la causa libertaria a la emigración cubana dispersa, organizarla en clubes revolucionarios y establecer una base de recaudación con destino a lo que denominó la guerra necesaria.

Martí lo describió así en el periódico Patria el 23 de abril de 1892: Treinta y cuatro asociaciones, repartidas en New York, Cayo Hueso, Tampa, Ocala, Filadelfia, Boston, Nueva Orleáns y Jamaica, se han formado de su propio impulso para contribuir a los fines del Partido Revolucionario Cubano, por los métodos que él mismo establece, o han conformado a él su organización, o han conformado a él su organización antigua. En Cayo Hueso hay trece asociaciones: siete en New York; cinco en Jamaica; cinco en Tampa; una en Filadelfia; una en Boston; una en Ocala; y una en Nueva Orleáns.

Este periplo quedó plasmado en escritos de Panchito Gómez Toro, el joven combatiente que cayó junto a uno de los grandes del siglo XIX cubano, Antonio Maceo y Grajales, e hijo de otro de los principales héroes de aquella epopeya nacido en Santo Domingo, Máximo Gómez.

Los testimonios de Panchito describieron la gran acogida brindada a Martí en cada lugar que visitó en Estados Unidos, algo muy similar a los emocionantes y masivos recibimientos dispensados a Fidel, plasmados por Juan Manuel Márquez en la carta que envió a los compañeros del Movimiento que estaban en México.

Cuando Fidel regresó a ese país, el 10 de diciembre de 1955, ya llevaba redactado el borrador del Manifiesto número dos del 26 de Julio a Cuba. El texto de ese documento, reproducido en el libro Fidel Periodista, de la editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana 2006, dice en una de sus partes:

“A los hombres y mujeres de mi patria dirijo fundamentalmente estas líneas. En mi retina traigo todavía las escenas inolvidables que he vivido entre la emigración cubana de Estados Unidos. Puestos de pie, en todas partes, los cubanos, con la mano en alto, juraron no descansar hasta ver redimida su tierra y acudieron luego en masa a depositar en el sombrero mambí el producto de su sudor que aquí vierten en rudo trabajo. Pero aquella no habría de ser la única contribución. A los cubanos de la emigración no hay que buscarlos para que ayuden; después de cada reunión pública se les ve por las calles preguntando dónde está el local del Club Patriótico para solicitar su ingreso y ofrecer su aporte semanal; el 28 de enero entregarán el salario de ese día de trabajo; todos los domingos organizarán fiestas cubanas para entregar integro lo que se recaude a la revolución”.

El próximo combate, por Roberto Ginebra

Ya se vislumbra el próximo combate. El político e intelectual Armando Hart, con la experiencia y la lucidez de muchos años, nos plantea de esta forma el nuevo desafío:

“Barak Obama, candidato por el Partido Demócrata a las próximas elecciones en Estados Unidos, ha declarado que si triunfa derogará las disposiciones vigentes en ese país que impiden operaciones económicas de viajes a nuestro suelo dictadas por la administración Bush. Si cumple su promesa, nacerá una nueva etapa en el combate ideológico entre la Revolución cubana y el imperialismo. En ella, para alcanzar la invulnerabilidad ideológica a que aspiramos, será necesario el diseño de una nueva concepción teórica y propagandística acerca de nuestras ideas y su origen.

Una amplia migración con distintos objetivos puede venírsenos encima y para ello debemos prepararnos culturalmente. La supresión de las limitaciones económicas impuestas a los viajes a Cuba significará que alrededor de un millón de nacidos en esta tierra o sus descendientes puedan venir como turistas o por el interés de entrar nuevamente en contacto con el terruño y sus familiares. En esa categoría se incluyen "cubanos" contrarios a la revolución o quienes simplemente se marcharon por otras razones y no podemos caracterizar como tal. A esto únanse los muchos ciudadanos de otras nacionalidades que se encuentran en diversos países a quienes se les imposibilita viajar a Cuba por las razones expuestas, incluso norteamericanos que aspiran a desarrollar relaciones de algún modo con nuestro país. Es decir, tenemos ante nosotros el reto inmenso de cómo enfrentar un tiempo nuevo en la lucha cultural contra el enemigo.”

La pregunta que se impone, después de leer la reflexión de Hart, es la siguiente ¿está Cuba preparada para la resistencia al modelo capitalista, si se levanta el bloqueo norteamericano y cesan todas las restricciones económicas y culturales? Es una pregunta compleja, cuyas múltiples aristas tocan de cerca “el lado oscuro del corazón”, es decir, nuestras carencias materiales involuntarias: las limitaciones económicas que nos impuso el subdesarrollo, reflejo del desnivel de vida del capitalismo dentro de la variante suicida de la sociedad de consumo; y las otras, las que nos trajeron la crisis económica de los noventa y el sofisticado engranaje del cerco enemigo, en su afán de quebrar nuestra obstinación de ser diferentes dentro de un mismo rostro humano.

Hart propone la elevación del nivel cultural de los cubanos y cubanas de adentro y desde adentro, y en este concepto se inscribe algo que hemos analizado anteriormente: la ética. La ética está en el principio mismo de cualquier conocimiento, de cualquier creencia, de cualquier ideología, de cualquier denominación. Y la ética patria es la más necesaria hoy. Nuestros ancestros se educaron en concepciones aparentemente obsoletas para el mundo moderno: la honestidad, la lealtad, la dignidad, etc. Cuando estos valores se unifican y forman un cuerpo social nace la ética, y desde ella se evoluciona a una u otra corriente filosófica, a una u otra categoría humana. Pero sin ella se involuciona, en cualquier posición sistémica, defendiendo cualquier idea. Reinstalarla en el mundo de hoy es una prioridad impostergable. La Revolución, tal como la veo, más allá de ideologías, es el triunfo de la ética sobre el oscurantismo.

El socialismo tiene que salir de marcos estrechos y dogmas estalinistas (que son todo lo contrario a la dialéctica marxista) y aprender a regenerarse con mayor celeridad que la maquinaria capitalista. Lenin dijo, hace bastante tiempo, que la derrota total del gran capital, tenía que ser, en última instancia, una derrota económica. Tenemos una ventaja, como ha dicho Fidel muchas veces, “el capitalismo está huérfano de ideas” En el se defiende un mismo lineamiento, caduco e insalvable, que se arropa en la sobreproducción de bienes de consumo y las regalías del saqueo mundial, dando una imagen ficticia de su poder económico verdadero. El capitalismo es, además, una ameba gigante y protomorfa, que adquiere la forma más utilitaria para lograr la consumación del proceso viral que representa: la extinción humana.

Pero, cuidado, la guerra ciertamente se ganará en su propio terreno, el gran capital, pero, en última instancia. Antes de llegar a ese combate, tienen que existir hombres y mujeres formados y forjados una misma ética, que no tiene que nombrarse socialista, pero sí tiene el deber de confluir en lo social; sino se corre el riesgo de perecer en el desarrollismo, en el doble discurso de la demagogia y la hipocresía, (nominado eufemísticamente “doble moral”, a sabiendas de que la moral es sólo una y no conjura a la simulación), en el egoísmo individualista, en el consignismo. El modelo capitalista es un modelo de absorción. El nuestro es un modelo de liberación. Es la hora del rescate del “hombre nuevo” guevariano, sin trampas ni tergiversaciones, ajustándolo a los desafíos de la sociedad contemporánea.

Cuando Armando Hart clama por nuestras raíces históricas, sean nacionales, latinoamericanas o universales (“que no es lo mismo, pero es igual”, parafraseando al trovador) me parece que se adelanta al primer paso. El experimentado intelectual nos pide reforzar la educación, la lectura y el análisis, la interiorización y defensa de lo autóctono, volviendo una y cuantas veces sea necesario, como es de esperarse en uno de los Jóvenes de la Generación del Centenario, al gran Martí nuestro americano: “Injértese en nuestras repúblicas el mundo, pero el tronco ha de ser de nuestras repúblicas.” Pero las reglas del juego son impuestas aquí y ahora; son nuestras reglas, no pueden orientarse a la autoflagelación ni a la deserción, y mucho menos al derrumbe del sistema.

Esta propuesta no es un repliegue del comunismo, como fase superior de la historia social del hombre, todo lo contrario, es un reajuste dialéctico, una reorganización de nuestras fuerzas ante la ofensiva avasallante del imperialismo, consecuente y coherente con las ideas originarias de nuestra ideología. El de Hart es un análisis objetivo y cardinal, pero antes de llegar a lo social, a lo cultural hay que llegar al sujeto primario, al ser que vive y siente en cada persona. Lo primero, a mi juicio, es el aprendizaje individual, después se educa. Lo primero, ya está dicho, es la ética propia, para alcanzar después la ética patria. La no exclusión tiene que fortalecer nuestra ética, contra cualquier proposición sectaria o de aislamiento ideológico. Los valores individuales tienen que ser el cimiento de nuestra cultura política, científica, militar, económica.

Revertir el proceso de pérdida de valores individuales, a la par de un moderado aumento del nivel de vida en Cuba, sin dejar que nos absorban los estándares consumistas del mal llamado “mundo libre” es la primera gran tarea. De está forma, y sólo de esta forma: el aprendizaje de principios morales primarios: solidaridad, estoicismo, honradez, patriotismo, etc. y en correspondencia al mismo una vida menos limitada en lo material y totalmente libre en lo espiritual. Así, a pasos de gigantes, se llegará al objetivo mediato, una visión social de la nación, del continente, del planeta, de la especie, para retornar de nuevo a la semilla, a nosotros mismos.

Y advierto que no se trata de nuevas prohibiciones, sino de nuevas alternativas. Tenemos un arsenal de ideas aun por explotarse, que funcionarán mejor contrapuestas a las otras, a esas que nos vende el unilateralismo económico cultural como fetiche anulador. Los horarios diurnos en las familias, en las escuelas, en los centros laborales, en los medios de difusión, tienen que estar orientados a la promoción de esos valores. No con la jerga consignista, no con el pasquín panfletario. Con las armas del enemigo revertidas a nuestro favor, si no hubiera más alternativa, como en la guerra. Con las armas del enemigo, sí, pero no con “las armas melladas”, sino con aquellas que funcionan con toda eficacia y refuerzan el predominio imperial en detrimento de la humanidad. Esas, hay que aprender a usarlas, para abolirlas después. Hay que propiciar la ofensiva mediática mediante la contracultura de entretenimiento. Hay que lograr la promoción y estímulo a la integridad moral en la familia y en el trabajo, sin premeditación ni condicionamiento; y hay que poner en práctica cualquier otra medida de esta índole que favorezca el crecimiento interior, lejos de cánones esquemáticos y estilos de vida insostenibles. Hay que ser sutiles, no falaces, sin cambiar de bandera y sin dejarla caer, aunque para defenderla hagan falta los brazos en alto de nuestros muertos.

El próximo combate no depende del triunfo demócrata: es un combate que ya ha comenzado. Pase lo que pase en las elecciones norteamericanas, nos urge cambiar de estrategia. Si no es Barak Obama, otro ideólogo de derecha apostará por la penetración económica y cultural, como medio maquiavélico para su fin: la derrota absoluta de la Revolución Cubana.

Y la derrota para nosotros, compañeros, no es siquiera una opción posible.