Blogia
Cuba: coraje y valor

Cuba - Politica y Revolucion

Campaña humanitaria de solidaridad hacia Cuba

 

Solidaridad Brasil-CubaPartido Comunista Brasileño (PCB) se ha unido a las justas iniciativas de diversas organizaciones políticas y sociales brasileñas, con el propósito de lanzar en nuestro país una CAMPAÑA HUMANITARIA DE SOLIDARIDAD HACIA CUBA.

PCB, durante los 50 años de la Revolución Cubana, jamás ha tergiversado en su solidaridad incondicional al pueblo, al gobierno y al partido comunista cubano. Nunca nos calamos frente a las agresiones y calumnias emprendidas por el imperialismo y a los equívocos e incomprensiones de algunos sectores de la izquierda.

La Revolución Cubana ha demostrado su fuerza y trascendencia a su pueblo hasta para enfrentar la furia de la naturaleza, pues Cuba ha sido el país que más ha preservado vidas ante los últimos huracanes que cruzaron Caribe y una parte de América Central y del Norte.

Para nosotros, resulta de la mayor relevancia política la educativa colecta popular de géneros de primera necesidad para que podamos encaminarlos a nuestros hermanos cubanos. En ese sentido, llamamos a nuestros militantes y amigos para participar de esa campaña. Pero no podemos subestimar la trascendencia de la lucha contra el pérfido bloqueo económico, político, social e ideológico que el imperialismo, comandado por EE.UU., emprende contra Cuba. La supresión de este absurdo bloqueo debe ser el eje de nuestra solidaridad hacia Cuba, de modo que le permita crear condiciones para avanzar en la construcción de una sociedad aún más justa e igualitaria.

Otra cuestión relevante a los internacionalistas y humanistas que se hermanan en esta justa campaña es no perder de vista la necesidad de llamar a los gobiernos progresistas de toda Latinoamérica para que desplieguen lo mejor de sus esfuerzos y posibilidades para proveer solidaridad material concreta a Cuba en este momento. 

Ha llegado la hora de retribuir a los cubanos la solidaridad que de ellos nunca ha faltado a las luchas de nuestros pueblos. Hay que recordar que muchos de los procesos de cambios en curso en Latinoamérica no serian posibles sin que la Revolución Cubana fuera la pionera. Primero, por el ejemplo de que es posible a un pequeño pueblo la grandeza de derrotar al imperio estadounidense; segundo, por la efectiva solidaridad que el pueblo cubano presta a varios países hermanos, en la lucha contra el analfabetismo y por la salud pública de calidad; finalmente, por la inestimable contribución política e ideológica de los revolucionarios cubanos para la lucha por el socialismo.

 
Río de Janeiro, 10 de octubre de 2008

Partido Comunista Brasileño

Por la Comisión Política Nacional - Comité Central
 

Ivan Pinheiro, Secretario General

Zuleide Faria de Melo, Secretaria de Solidaridad Internacional

 

Para participar: www.porcuba.com.br

La Corte Suprema (I)

La Corte Suprema (I) por Rodolfo Dávalos


Como sabemos, el caso de los Cinco es un proceso de notable importancia y trascendencia internacional que lleva intrínseca y, legalmente, méritos, de hechos y de Derecho, más que suficientes para ser acogido para su revisión por la Corte Suprema de Estados Unidos.

Pero, ¿cómo funciona la Corte Suprema? ¿Cuál es su actual composición? ¿Qué trascendencia tienen sus decisiones? ¿Cuál es su posición en el contexto ideológico-jurídico actual? Son interrogantes que podemos hacernos para estar informados sobre la batalla jurídica que habrán de librar los abogados de los Cinco y para la que debemos llevar adelante todos en la campaña de solidaridad que haga llegar el estruendo del reclamo de justicia a los oídos de los jueces de la más alta instancia judicial norteamericana.

La Corte se compone de nueve jueces, un Presidente y ocho «asociados», designados todos por el Presidente de Estados Unidos y ratificados por el Senado. La Constitución de ese país no establece criterios para la confirmación por el Senado. No es, pues, lo que pudiera llamarse una facultad reglada, sino más bien «discrecional», por lo que han sido varias las razones o reglas bajo las cuales se han medido a los propuestos o designados por el Presidente.

Así, desde que se designó al primer Presidente de la Corte (John Jay en 1789) hasta el presente (John Roberts, en 2005) ha habido 17 presidentes y 110 jueces asociados. El primer nominado a la Corte Suprema que fuera rechazado por el Senado fue John Rutledge en 1795. Desde entonces, un 20 por ciento aproximadamente de las propuestas formuladas para Jueces de la Corte Suprema no han sido confirmadas por el Senado.

Los criterios para la designación han variado, desde la búsqueda de «prominentes» figuras políticas, pasando por destacadas personalidades del Derecho o de la judicatura federal y aun estadual, lo que trajo como consecuencia que, antaño, no siempre un Presidente Republicano o Demócrata nominara para Juez a un simpatizante de su propio Partido. En algunos casos un designado por el presidente republicano, esperando un juez «conservador» resultó luego un «liberal», o viceversa, como fue el caso del famoso Earl Warren, designado por Dwight D. Eisenhower, y cuyas decisiones como Presidente de la Corte Suprema (desde 1953 hasta 1969) marcaron un hito por ser de las más liberales y progresistas de la historia de la justicia norteamericana.

Sin embargo, según los expertos, actualmente la balanza se inclina por buscar la coincidencia ideológica con el Presidente del gobierno de Estados Unidos, lo que pone en peligro la «independencia» en la percepción jurídica, ética e ideológica que los padres de la Constitución reclamaban para los integrantes de la Corte Suprema.

En su actual composición la Corte tiene siete jueces designados por presidentes republicanos (uno por Gerald Ford, dos por Ronald Reagan, dos por Bush padre, y dos por George W. Bush, entre estos últimos al Presidente); y los otros dos fueron designados por Bill Clinton. Sin embargo, algunos especialistas consideran que en el orden jurídico-político solo cuatro de ellos son verdaderamente «conservadores», y cuatro son considerados con tendencia «liberal», mientras que el juez Anthony Kennedy (designado por Reagan en 1988) parece ser el voto que inclina la balanza a uno u otro lado. Este criterio, que no deja de ser solo una opinión, pretende destacar el supuesto papel de los jueces con independencia del sector y el momento político al que deben su designación.

Pero más allá del origen político de la designación de los jueces que integran la Corte Suprema —que no puede dejarse a un lado— es menester llamar la atención, como lo ha hecho ya una de las más importantes figuras de la doctrina jurídica latinoamericana, sobre un fenómeno jurídico, calificado por la misma fuente como una creciente «contrarrevolución ideológica» de la Corte Suprema de Estados Unidos, y que consiste en el abandono de los precedentes sentados por la propia Corte, en materia constitucional. Se trata de decisiones «conservadoras» (en el sentido que puede otorgarle la cultura jurídica norteamericana) que contrastan con aquellas «liberales» que emitiera la Corte en los años que van desde mediados de los 50 hasta la primera mitad de los 70, entre las que se destacan «Brown vs. Junta de Educación» —para algunos el caso más famoso del siglo XX— que contribuyó sustancialmente a la transformación de las relaciones raciales y al reconocimiento de los derechos de los negros en Estados Unidos.

Esta posición de «retroceso» fue alertada expresamente por el famoso juez Thurgood Marshall (primer juez negro de la Corte Suprema) en el voto particular que emitiera en julio de 1991, con documentada y amarga disidencia —como fueron la mayoría de sus últimos votos— al destacar que la opinión sostenida por los otros jueces de la Corte constituía un «avasallamiento» significativo del precedente judicial sentado por la Corte, todo lo que hacía incierta la aplicación de la Ley y la orientación de la Corte en su papel de intérprete de la Constitución y supervisor de la actuación judicial de los tribunales inferiores. Inmediatamente después Marshall renunció a su cargo, que había ejercido durante casi un cuarto de siglo.

Se produjo así el retiro de jueces de talla intelectual y convicción ética jurídica de la llamada posición «liberal», (como Black, Douglas y, especialmente, William Brennan y Thurgood Marsall) y sus vacantes fueron cubiertas por jueces designados por presidentes republicanos. La Corte Suprema de Estados Unidos fue cambiando su filosofía jurídica constitucional, y tomando un giro, contramarcha o «contrarrevolución conservadora» con respecto a la tendencia «liberal»que ha hecho evocar la Corte del juez Warren de años atrás, todo lo cual desafía a los actuales jueces a evitar un futuro constitucional incierto a la población de ese país.

Jueces famosos ha tenido la Corte Suprema, precedentes históricos también los hay. Es necesario que los actuales jueces se inspiren y empinen sobre lo mejor de la historia de la Corte y no sobre aquellos casos que la mancillan (como el de Sacco y Vanzetti o el de los esposos Rosemberg). Las mejores tradiciones jurídicas, aquellas que separan el Derecho de los intereses políticos, las presiones de los grupos de poder y los prejuicios, que narran y enseñan los maestros del Common Law, serán necesarias más que nunca para hacer justicia en el caso de los Cinco. La opinión pública, la solidaridad y la comunidad internacional pueden lograr que se tengan en cuenta, y lo harán.

Declaración de la Asamblea Nacional contra el bloqueo

La Habana, 13 oct (AIN) A continuación transmitimos una Declaración de la Asamblea Nacional del Poder Popular contra el genocida bloqueo de Estados Unidos:

DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR.

El próximo 29 de octubre la Asamblea General de Naciones Unidas discutirá y someterá a votación el proyecto de resolución "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba".

Durante 16 años consecutivos la propia Asamblea General ha aprobado, por creciente y abrumadora mayoría, similares resoluciones; la última de ellas, el 30 de octubre de 2007, con el apoyo de 184 países.

Sin embargo, como demuestra fehacientemente el informe presentado por Cuba a la Asamblea General sobre la resolución adoptada el pasado año, el gobierno de Estados Unidos, con su acostumbrada arrogancia, ha desconocido el mandato expreso de la comunidad internacional y lejos de poner fin a una política genocida la recrudece en su intento de matar por hambre y enfermedades a nuestro pueblo.

Durante el último año se han mantenido y reforzado las principales direcciones del bloqueo, puestas de manifiesto en la sistemática persecución y aplicación de sanciones a empresas e instituciones financieras que realizan o puedan realizar operaciones con Cuba, a la vez que organiza e incrementa operaciones subversivas, que amparadas en el Plan Bush, persiguen derrocar el legítimo orden constitucional establecido y refrendado por el pueblo cubano e iniciar la recolonización de nuestro país.

Como conoce la comunidad internacional, Cuba ha sufrido recientemente el paso destructor de los huracanes Ike y Gustav, con pérdidas que, estudios no definitivos cifran en más de cinco mil millones de dólares, fundamentalmente en renglones tan sensibles para la población como la vivienda, la agricultura, la energía y la infraestructura.

El Estado cubano, con el decidido y abnegado esfuerzo de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, despliega todas sus energías para en el menor tiempo posible recuperarnos de los daños causados, atender las ingentes necesidades de la familia cubana, construir o reconstruir decenas de miles de viviendas y hacer avanzar la producción de alimentos. Todo ello, en medio de las difíciles condiciones que enfrenta el mundo hoy, sumido en una crisis financiera de incalculables efectos en todo el planeta.

En esa titánica batalla que llevamos adelante hemos contado con la solidaridad de muchos gobiernos y pueblos de todo el mundo que, en gesto magnífico, han contribuido, incluso a pesar de las propias carencias de algunos, con envíos de donaciones y ayuda de inestimable valor moral y material.

El pueblo cubano, protagonista excepcional de la práctica sistemática de la solidaridad, entiende y agradece, en toda su magnitud, esas desinteresadas acciones.

No podemos decir lo mismo, sin embargo, del gobierno de los Estados Unidos. Primero ofrecieron una supuesta ayuda de cien mil dólares acompañada de una inspección in situ de los daños causados por ambos huracanes. Nuestra respuesta no podía ser otra que la de no aceptar ninguna comisión de evaluación de los daños, por cuanto la experiencia acumulada durante todos estos años, nos permite evaluar, con rigor y objetividad, los estragos de este tipo de fenómenos meteorológicos.

Cuba no podía aceptar tampoco, por un problema de principios, supuestas ayudas del gobierno que ha perpetuado el criminal bloqueo que dura ya casi 50 años.

Cuba no pidió ayuda a nadie, mucho menos a Estados Unidos. Cuba sí pidió al gobierno de ese país que nos permitiera comprar a las empresas norteamericanas, en las condiciones que esas empresas venden en el mercado mundial, los recursos necesarios para la reconstrucción del país.

Muchas fueron las voces en los Estados Unidos, entre ellas de candidatos a la presidencia, congresistas demócratas y republicanos, influyentes diarios, ONGs y organizaciones humanitarias, que pidieron a la administración norteamericana no ya levantar el bloqueo, sino algo más simple: flexibilizar por unos meses sus draconianas medidas, entre ellas la prohibición de viajes de cubanos residentes en ese país y el envío de remesas a sus familiares en Cuba, lo que a su juicio sí podía tener un impacto en la ayuda al pueblo cubano.

El gobierno de Estados Unidos, mientras tanto, reiteró que bajo ninguna circunstancia relajaría la aplicación de su criminal política. No hay ejemplo más elocuente del verdadero objetivo del bloqueo: tratar de destruir la Revolución promoviendo "hambre y desesperación" para restarle apoyo del pueblo, como reconoció ese gobierno el 6 de abril de 1960. Tal política, que tipifica claramente el crimen internacional de genocidio, pronto cumplirá medio siglo.

Ante la obstinación y la soberbia del gobierno de Estados Unidos, Cuba seguirá adelante. Cincuenta años de agresiones y guerra económica por parte de la mayor potencia que ha conocido la historia no podrán doblegar jamás a este pueblo.

En las duras circunstancias que hoy nos corresponde luchar seguiremos trabajando por la recuperación del país y alcanzar, como lo quería Martí, toda la justicia.

La Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba llama a los parlamentarios de todo el mundo a exigir al Congreso y al gobierno de Estados Unidos el levantamiento incondicional de su genocida bloqueo y respetar el legítimo y soberano derecho del pueblo cubano a construir su propio destino.

Presidencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
República de Cuba. La Habana, 13 de octubre de 2008.

http://www.ain.cu/2008/octubre/13asdeclaracion.htm

Desde Nueva York: Del dicho al hecho, hay tremendo trecho...

Recientemente, el compañero Fidel Castro, le pidió a los intelectuales, que hay que trabajar con las manos también; refiriéndose a que se debe producir más, para el bien de todos. Y el seis de AGOSTO, 2008, yo había escrito la nota que adjunto aqui, la cual muy bien se ajusta al caso. Les reitero mis saludos de siempre, Anselmo.

-----------------------------


DESDE NUEVA YORK

¿Recuerdan Cuando Fidel Predicó con el Ejemplo?

Posiblemente piense usted:

¿Y cuándo es que Fidel no ha predicado con su ejemplo?

Pero es que yo me refiero al ejemplo más descomunal, con que pueda predicar hombre alguno: Cortar caña...

Si, el compañero Fidel Castro, sudó bastante cortando caña, sembrado el más noble EJEMPLO.

Porque los hombres de ALMA GRANDE, no se acomplejan.








El CHE GUEVARA, también trabajó duro en Cuba, por la REVOLUCION.

 



José Martí, se quitó el TRAJE de la INTELECTUALIDAD, y empuño el MACHETE para liberar a Cuba del imperio español.

¡Cuánto heroísmo!



Reciban mi abrazo de siempre,

Anselmo Liberato.

Justicia made in USA: puro teatro, por José Pertierra

barbados.jpgHoy se cumplen 32 años del asesinato a sangre fría de 73 personas indefensas a bordo de un avión de pasajeros de Cubana de Aviación sobre las aguas de Barbados. Treinta y dos años de impunidad para Luis Posada Carriles, el autor intelectual del siniestro acto terrorista que se deleita con la protección de la Casa Blanca y anda libre en las calles de Miami, a pesar de la abrumadora evidencia y de la solicitud de extradición presentada por Venezuela.

Otro aniversario se suma a éste. El mes pasado los cinco cubanos que descubrieron en Estados Unidos los detalles de la campaña terrorista dirigida por Posada Carriles contra la isla caribeña cumplieron 10 años de injusta detención en cárceles de alta seguridad. Los Cinco habían penetrado la red de Miami y acumulado la evidencia necesaria para que la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés) arrestara a los culpables de las bombas que estallaron en La Habana en 1997. El gobierno cubano proporcionó la evidencia a la FBI, pero en vez de arrestar a los terroristas, el 12 de septiembre de 1998 el Buró Federal arrestó a los Cinco.

En esa fábula oscura dibujada en Washington, los Cinco cubanos son espías, Luis Posada Carriles es un patriota, y Venezuela pertenece, junto a Cuba, al eje del mal. Es una incoherente inversión de la realidad. La Casa Blanca dibuja una fábula mentirosa con el pincel del fiscal.

Manipulados y politizados impropiamente, los fiscales han olvidado que su deber principal es hacer justicia. El propio Departamento de Justicia concluyó hace sólo una semana que el procurador general ilegalmente despidió a varios fiscales en una purga durante 2006, porque éstos se rehusaron a seguir la línea política de sus superiores. Los casos de los Cinco y de Posada son el otro lado de la moneda: aquí unos fieles fiscales bajo las órdenes de la Casa Blanca traicionan la justicia, manipulan el proceso jurídico y encarcelan a los inocentes, mientras protegen al culpable.

La realidad es que no existe evidencia de espionaje contra los Cinco, y hay abundante evidencia de terrorismo contra Posada. Los propios cables que ha desclasificado la CIA dicen que Posada Carriles le adelantó a la Agencia en Caracas un mes antes de la voladura del avión: “vamos a golpear a un avión cubano”. Por supuesto, Washington no le advirtió ni a Cuba ni a Venezuela del próximo acto terrorista. Los dos autores materiales, Hernán Ricardo y Freddy Lugo, confesaron. Ricardo admitió que su jefe era Luis Posada Carriles, y que había recibido 25 mil dólares para volar el avión. El cálculo es 342.47 dólares por cada vida segada.

Los Cinco fueron enjuiciados en Miami. Sin evidencia que habían tratado de obtener información secreta del gobierno, un tribunal en Miami condenó a tres de ellos por conspiración para cometer espionaje. Gerardo Hernández recibió una doble cadena perpetua; le imputan también un cargo de conspiración para cometer homicidio, pese a que la propia fiscalía pidió retirar el cargo por falta de evidencia. Antonio Guerrero y Ramón Labañino fueron sentenciados a una cadena perpetua. Fernando González recibió 19 años y René González 15. Miami está tan prejuiciada contra la Revolución cubana que solamente ahí es capaz un tribunal de condenar sin evidencia a cinco personas inocentes.

La fiscalía y la jueza lo saben, y por eso se opusieron vigorosamente al cambio de sede. Ése es el punto principal que la defensa en los próximos días le pedirá a la Corte Suprema que revise. Mientras tanto, los Cinco siguen injustamente presos, y Posada libre.

El terrorista no se mantiene calladito en Miami. Incita a sus seguidores, en público, a levantar “el filo del machete” contra Cuba. Las autoridades, por supuesto, no impiden estos llamamientos a la violencia.

Para entorpecer la extradición a Venezuela, la fiscalía de Estados Unidos lo procesa por mentiroso. No por asesino o terrorista. La estrategia legal es montar un teatro para esquivar los 73 cargos de homicidio pendientes en Caracas. Los fiscales saben que si el tribunal lo condena por fraude inmigratorio, la máxima sentencia que le puede imponer la jueza son 12 meses de prisión. Debido a que Posada estuvo preso 18 meses anteriormente, el gobierno no podría encarcelarlo.

Es el terrorista preferido de la Casa Blanca. La CIA lo entrenó, lo dirigió, le pagó y ahora lo protege.

En su discurso de hace dos semanas ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el presidente George W. Bush dijo que ninguna causa puede justificar quitar la vida a las personas inocentes, y que las naciones civilizadas no deben amparar a los terroristas.

Sin embargo, las acciones de Washington son incoherentes con las palabras del presidente. Una guerra contra el terrorismo no puede librarse a la carta. No hay terroristas buenos y terroristas malos.

Al desatender la solicitud de extradi-ción de Luis Posada Carriles, Washington viola el derecho internacional: el tratado de extradición con Venezuela, la Convención sobre Actos Terroristas en contra de la Aviación Civil, y la resolución 1373 de Naciones Unidas que prohíbe a una nación dar albergue a un terrorista.

Al condenar a los Cinco cubanos en Miami sin evidencia alguna, Estados Unidos viola su propia Constitución y los derechos civiles de estas personas. Por su valiente lucha contra el terrorismo, los Cinco merecen ser condecorados: no condenados. Por su cobarde historial de terrorismo, Posada merece ser extraditado y procesado: no protegido.

Venezuela no descansará en esta lucha hasta que Estados Unidos libere a los Cinco. Hasta que extradite a Posada a Caracas. Hasta que respete el derecho internacional. Hasta que respete la soberanía nacional de los demás países. Hasta que cese su filosofía de la explotación, de la guerra y del terror. Hasta que termine este teatro perverso.

* Abogado. Representa al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela. Su despacho está en Washington, DC.

Reflexiones del compañero Fidel: SOMOS Y DEBEMOS SER SOCIALISTAS

 




Reflexiones del compañero Fidel:Somos y debemos ser socialistas


El líder de la Revolución Cubana se refiere a la necesidad de reintegrar de inmediato, tan pronto cese la emergencia, los motores que consumen diésel a sus funciones normales, ya que existen serios déficit de ese combustible. Además reitera la prioridad absoluta en estos momentos de la producción y distribución de alimentos y materiales de construcción

El pasado 2 de octubre hablamos del precio internacional de los combustibles que estamos consumiendo. Tengo la impresión de que por su magnitud llamó la atención a muchos dirigentes y cuadros.

Se habla en general de los porcentajes de la población que tienen acceso a la electricidad u otros servicios de la vida moderna. Este puede variar desde el 40 por ciento o menos hasta el 60 por ciento o un poco más; dependerá del acceso a recursos hidroeléctricos u otros factores.

Antes del 1º de enero de 1959, casi la mitad de la población de Cuba carecía de electricidad. En la actualidad, con una población alrededor de dos veces mayor y amplio acceso a esa energía, su consumo se ha multiplicado varias veces.

En nuestro país, como en gran parte del mundo ―excepto las naciones superricas―, esa electricidad llega por aire con empleo de torres, postes eléctricos, transformadores y otros medios, muchos de los cuales han sido derribados por los fuertes vientos de los huracanes Ike y Gustav a lo largo y ancho de la Isla.

Un artículo de Granma, suscrito por María Julia Mayoral, señala a grandes rasgos los destrozos en la red eléctrica causados por ambos fenómenos; pero, además, añade que durante el cruce de los huracanes los grupos electrógenos aseguraron la electricidad a “966 panaderías, 207 centros de elaboración de alimentos, 372 emisoras de radio, 193 hospitales, 496 policlínicos, 635 estaciones de bombeo de agua, 138 hogares de ancianos, entre otros centros fundamentales.”

“Ese aseguramiento significa ... que en muy breve tiempo se tuvieron que desmontar cientos de equipos de emergencia ubicados en entidades productivas y de servicios, a fin de instalarlos de manera emergente en sitios sin conexiones con el SEN. Esto fue posible gracias a la acción coordinada de brigadas de montaje de varios organismos, empresas transportistas y el apoyo de las autoridades locales. Los medios trasladados provisionalmente volverán a sus centros de origen cuando la situación quede normalizada.”

Las palabras, que transcribo de forma textual, demuestran el desvelo con que los cuadros del Partido y del Gobierno, nacionales y locales, se han dedicado a buscar soluciones.

El artículo de María Julia se titula «Millonarios gastos para dar luz a la población».

Considero oportuno recordar que los grupos electrógenos fueron instalados para los siguientes objetivos:

  • -Garantizar servicios vitales como la salud o la conservación de alimentos en cualquier circunstancia.
  • -Producciones alimenticias industriales como pan, leche y otras similares.
  • -Asegurar fundiciones de acero, que no pueden interrumpirse porque causarían graves daños a la industria.
  • -Servicios de la defensa e informaciones públicas que no pueden faltar en ningún momento. Baste señalar los propios centros de Meteorología y sus radares, que siguen la trayectoria de los huracanes.
  • -Generación progresiva de electricidad con mínimo de consumo, mucho más eficiente que las termoeléctricas disponibles.

Señalados estos puntos, es necesario recordar que los grupos electrógenos van, desde pequeños motores con potencia para producir 40 o menos kiloWatts/hora, hasta equipos de más de  1 000. A veces hay que sumar varios de estos motores, por ejemplo, en un centro hospitalario con avanzado equipamiento tecnológico y un sistema de climatización indispensable, que suelen ser grandes consumidores de energía.

Tales motores funcionan con diésel y su eficiencia crece en la medida que aumenta su capacidad de generar electricidad hasta un punto determinado. Requieren grasas adecuadas, reservas de piezas, mantenimiento, etcétera.

Un número creciente de grupos electrógenos están constituidos por motores que son de producción continua y que consumen otro combustible.

Lo ideal es que cada centro de producción o servicios señalado reciba electricidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), con máquinas de más eficiencia que trabajan con fuel oil, de mucho menor costo que el diésel, obtenido de la refinación del petróleo, combustible de creciente uso en el transporte de carga y pasajeros, tractores y otros equipos agrícolas.

Cuando por cualquier causa los grupos electrógenos que trabajan con diésel se convierten en generadores de electricidad para las viviendas y son sometidos a un régimen de trabajo durante 20 horas o más, las consecuencias son negativas. Su destino principal son las emergencias y, en el desarrollo actual de Cuba, un número reducido de horas/pico.

Dentro de los generadores que consumen hidrocarburos, nada puede compararse con los grupos electrógenos que trabajan con fuel oil aunque la inversión sea más costosa. Por su peso y complejidad, no pueden trasladarse de un lugar a otro en cualquier momento. En ese sentido, únicamente los superan las plantas de ciclo combinado a partir de gas, al que se le extraen previamente el azufre y otros elementos contaminantes.

Es conveniente recordar la necesidad de que ningún cuadro olvide que no se debe perder un minuto en reintegrar todos los motores que consumen diésel a sus funciones en municipios y provincias vecinas tan pronto cese la emergencia. Tenemos serios déficit de ese combustible, se gasta demasiado en el país y ha sido imprescindible reducir las asignaciones demandadas.

La producción y distribución de alimentos y materiales de construcción, reitero, tienen prioridad absoluta en estos momentos. No somos un país capitalista desarrollado en crisis, cuyos líderes enloquecen hoy buscando soluciones entre la depresión, la inflación, la falta de mercados y el desempleo; somos y debemos ser socialistas.



Fidel Castro Ruz
Octubre 4 de 2008
7 y 35 p.m.


 

Reflexiones del compañero Fidel: Kangamba

El líder de la Revolución Cubana refiere que el filme cubano Kangamba recrea con formidable seriedad y dramatismo la proeza que llevaron a cabo combatientes angolanos y cubanos en ese campo de batalla, una de las tantas páginas heroicas escritas en su lucha contra el oprobioso régimen del apartheid

Kangamba es de los filmes más serios y dramáticos que vi nunca. Fue a través de la reproducción de un disco en la pequeña pantalla de un televisor. Tal vez mi juicio esté influido por recuerdos que no es posible olvidar. Cientos de miles de compatriotas cubanos tendrán el privilegio de irlo presenciando en la pantalla grande.

Los artistas actuaron formidablemente. Creí por un instante que para producirlo habían necesitado la cooperación de decenas de angolanos. Desde el punto de vista humano, se observan escenas que hacen añicos el modo despectivo y racista con que tradicionalmente el imperialismo enfoca las costumbres y la cultura africanas. Las imágenes de las casas incendiadas por los proyectiles con que los gobernantes sudafricanos armaron una etnia africana para lanzarla contra sus hermanos angolanos no se pueden borrar nunca.

Las cosas ocurridas en aquel campo de batalla en que nuestros compatriotas, junto a los angolanos, realizaron aquella proeza fueron realmente conmovedoras. Sin su resistencia heroica todos habrían muerto.

Los que cayeron no lo hicieron en vano. El Ejército sudafricano había sido derrotado en 1976 cuando Cuba envió hasta 42 mil combatientes para evitar que la independencia de Angola, por la cual ese hermano pueblo luchó mucho tiempo, sucumbiera ante la invasión traicionera del régimen del apartheid, cuyos soldados fueron obligados a retroceder hasta la frontera de donde partieron: su colonia en Namibia.

Poco después de finalizada la guerra e iniciada la progresiva retirada de los combatientes cubanos por presión de la dirigencia de la URSS, los sudafricanos volvieron a sus andadas contra Angola.

La batalla de Cuito Cuanavale, cuatro años después de la de Cangamba ―su verdadero nombre―, y el propio drama que se vivió en este punto fueron consecuencia de una estrategia soviética equivocada en el asesoramiento del alto mando angolano. Fuimos siempre partidarios de prohibir al ejército del apartheid intervenir en Angola, como al final de la guerra de 1976 lo éramos de exigirle la independencia de Namibia.

La URSS suministraba las armas; nosotros entrenábamos a los combatientes angolanos y les brindábamos asesoramiento a sus casi olvidadas brigadas que luchaban contra los bandidos de la UNITA, como la número 32, que operaba en Cuanza, casi en el límite central al este del país.

Sistemáticamente nos negábamos a participar en la ofensiva que casi todos los años se dirigía al puesto de mando hipotético o real de Jonas Savimbi, jefe de la contrarrevolucionaria UNITA, en la remota esquina sudeste de Angola, a más de mil kilómetros de la capital, con brigadas flamantemente equipadas con armas, tanques y transportadores blindados soviéticos más modernos. Los soldados y oficiales angolanos eran inútilmente sacrificados cuando ya habían penetrado en la profundidad del territorio enemigo, al intervenir las fuerzas aéreas, la artillería de largo alcance y las tropas sudafricanas.

En esta ocasión las brigadas, con grandes pérdidas, habían retrocedido hasta veinte kilómetros de Cuito Cuanavale, antigua base aérea de la OTAN. Fue en ese momento que se ordenó a nuestras fuerzas en Angola el envío de una brigada de tanques a ese punto y se tomó la decisión, por nuestra cuenta, de acabar de una vez con las intervenciones de las fuerzas sudafricanas. Reforzamos nuestras tropas en Angola desde Cuba: unidades completas, las armas y los medios necesarios para cumplir la tarea. El número de combatientes cubanos superó en esa ocasión la cifra de 55 mil.

La batalla de Cuito Cuanavale, iniciada en noviembre de 1987, se combinó con las unidades que se movían ya en dirección a la frontera de Angola con Namibia, donde se dio la tercera acción de esa importancia.

Cuando se haga una película aún más dramática que la de Kangamba, la historia fílmica recogerá episodios más impresionantes todavía, en que brilló el heroísmo masivo de cubanos y angolanos hasta la derrota humillante del apartheid.

Fue al final de las últimas batallas cuando los combatientes cubanos estuvieron próximos a ser golpeados, esta vez junto a sus hermanos angolanos, por las armas nucleares que el gobierno de Estados Unidos suministró al oprobioso régimen del apartheid.

Sería de rigor producir en su oportunidad una tercera película de la categoría de Kangamba, que nuestro pueblo tiene a su disposición en los cines de Cuba.

Mientras tanto, el imperio se atasca en una crisis económica que no tiene igual en su decadente historia, y Bush se desgañita pronunciando disparatados discursos. Es de lo que más se habla en estos días.



Fidel Castro Ruz 30 de septiembre de 2008 7 y 40 p.m.

Carta al teniente Mario Conde desde un Paisaje de Otoño, por Carlos Rodríguez Almaguer

"Entonces empezó a convencerse de que muchas de las preguntas que se iba a hacer desde ese instante no tendrían respuestas, pero lo tranquilizó recordar cómo algo similar había ocurrido con muchas de las preguntas arrastradas a lo largo y ancho de su existencia, hasta llegar a aceptar la maligna evidencia de que debía resignarse a vivir con más interrogantes que certezas, con más pérdidas que ganancias. Tal vez por eso ya no era policía y cada día creía en menos cosas"

Teniente Mario Conde/ Adiós, Hemingway

No hay mas patria cubanosPuso a un lado los zapatos entortados de fango y se dejó caer en el sillón del portal a reposar un minuto antes de entrar a bañarse. El día había sido durísimo descargando las rastras de fibras de asbesto cemento que llegaban para auxiliar a los damnificados por los dos potentes huracanes, el Gustav primero y el Ike después, que acaban de arrasar a la isla de uno a otro confín. El ir y venir con medicamentos, una hornilla de carbón, un pomo de agua, dos plátanos de un vecino a otro, lo habían dejado exhausto. Fue entonces cuando le alcanzaron el sobre con los boletines y algunos artículos bajados de Internet, así como al descuido, como para que pensara en otra cosa que no fuera el desastre en que los meteoros habían convertido su pintoresco pueblo de La Palma, en las montañas pinareñas.

Y allí estaba, entre aquellos textos, el artículo "La inercia de la espera sin horizontes"…. Lo leyó varias veces. Sería muy triste, se dijo, que además de un escritor frustrado y un policía frustrado, el Conde acabe siendo también una persona frustrada. Por eso, y porque en parte de lo que había escrito tenía razón, se decidió a escribirle, pues siempre creyó que a pesar de lo duro que la vida lo había tratado, el Conde era un buen tipo. 

 
"Estimado Conde" -decía la carta en cuestión-, "he leído tu artículo para Kaos en la red titulado 'La inercia de la espera sin horizontes', y respetando tu opinión, tan discutible como cualquier otra, quisiera compartir contigo algunos criterios, por su puesto también discutibles".

 "Dices en tu artículo que el hecho de que desde la cristalización de la nacionalidad, en el siglo XIX, los cubanos siempre tuviéramos que esperar del futuro la llegada de algo que nos completara o que nos aliviara (la independencia política, un mejor gobierno, el desarrollo económico, etc.), hizo de esa vigilia del porvenir una actitud visceral que muchas veces se tornó inconsciente y se integró como una parte armónica del carácter nacional. Pienso, Conde, que el futuro siempre ha sido una obsesión para todos los seres humanos en todas las épocas, de ahí que en la literatura las máquinas del tiempo viajen menos al pasado que al porvenir, a fin de cuentas para aquel está la Historia con sus documentos, sus evidencias materiales y sus enterramientos, pero la Ciencia Ficción es un verdadero desafío para la mente. Las personas, obligadas por las circunstancias a vivir en el hoy, nos hemos preguntado a través de los siglos qué pasará mañana. El hoy, es decir, la circunstancia, cada día nos ha traído más preguntas que respuestas, puesto que aunque la realidad nos obligue a vivir solo el presente, la criatura humana en su conjunto está compuesta además por la experiencia del pasado en virtud de la cual puede vislumbrar el porvenir, y como este no ha llegado aún, y siempre nos llevará la delantera, es lógico que las esperanzas no estén puestas en el pasado ni en el hoy sino en el mañana. Eso creo que le ha sucedido a cada persona en todos los tiempos y todos los países, y no solo a los cubanos que vivimos en la isla en septiembre de 2008."

"Tú dices que la mejor manera de confirmar cuánto se ha integrado la espera al subconsciente cubano está en la paciencia infinita que hemos desarrollado para resistir las colas que durante cincuenta años hemos debido realizar para cada uno de los actos de la vida cotidiana. Acompañándote en el disgusto que provocan las colas innecesarias producto del exceso de burocracia y aún de la insensibilidad -y muchas veces impunidad- de los burócratas, creo, Conde, que en tus recorridos por el mundo habrás podido conocer, al menos de vista, a muchísima gente que cambiaría gustosa la incertidumbre y la angustia cotidiana de sus vidas agónicas por la exuberancia bullanguera de tus colas. Aunque no creo que siendo el personaje popular que eres y lo mucho que te quieren en Mantilla hayas tenido que hacer muchas colas."

"Sé que no me vas a reprochar, sin embargo, que te hable de otras realidades del mundo actual, y que no vas a caer en la mahomía de decirme que estamos hablando de Cuba Socialista, porque ya te leíste a Martí y lo que dijo del aldeano vanidoso que cree que el mundo entero es su aldea. Tampoco es una manera de evadir el análisis de nuestra realidad, si no que, conociendo lo enterado que estás de lo bueno y de lo malo de dentro y de fuera, y lo poco o mucho que tus opiniones podrían valer para quienes no estén empapados de la realidad cubana o, peor aún, para aquellos que sabiendo lo bueno hacen lo posible y lo imposible por negarlo a base de resaltar solo las manchas que toda obra humana lleva en sí, porque si no fuéramos dioses, Conde, tu artículo pudiera parecer oportunismo de la peor especie. Sobre todo mirando la circunstancia en que salió a la luz."

"Para criticar las colas innecesarias, Conde, y pedir que acaben de eliminar el controvertido permiso de salida, que al cabo nos trae más males que beneficios, podría ser bueno cualquier momento; pero cuando tu país acaba de ser, no acariciado por los Vientos de Cuaresma, si no arrasado por dos huracanes en menos de ocho días, cuando se está promoviendo una campaña de solidaridad internacional con Cuba y específicamente con los que han sufrido de forma directa el desastre, cuando nuestros intelectuales han lanzado un llamamiento a sus colegas del mundo -en el que por cierto no veo tu firma- y cuando el imperio que siempre nos ha despreciado y agredido pretende, oculto tras sus máscaras jugar al buen vecino, ofreciendo con una mano y bajo condicionamientos éticamente inaceptables unas migajas de su filantropía de catacumbas, mientras con la otra mano nos aprieta el cuello con un bloqueo que a fuerza de arcaico y ridículo mucha gente ya no cree en él, pero que es una realidad como un muro; entonces, Conde, es feo que te aparezcas tú en la Internet quejándote por las colas."

"Dices también, refiriéndote a la eliminación del permiso de salida, que 'cuando a una sociedad se le cierra un camino, sus integrantes hacen lo posible por buscar una vía alternativa, y eso es lo que ocurre en Cuba con respecto a la emigración como reflejo no ya de antagonismos políticos, sino y sobre todo del cansancio de la espera'. Y apuntas, así como al desgaire, que hay un aumento de las cifras de las personas que salen de la isla por una u otra vía, legal o ilegalmente, atraídos o no por esa Ley de Ajuste que automáticamente acepta a todo cubano que ingrese en territorio norteamericano. Como si la causa principal de las migraciones ilegales desde Cuba hacia los Estados Unidos fuera el famoso permiso de salida y no los incumplimientos reiterados de los acuerdos migratorios por parte del gobierno norteamericano, que no suelen otorgar las cantidades de visas estipuladas en un año con el objetivo descarado de convertir el país en una olla de presión, mientras por otro lado estimulan, por todas las vías posibles, las salidas ilegales que han convertido al Estrecho de la Florida en escenario de un drama casi perpetuo en el que el pueblo cubano ha tenido que pagar el precio de muchas vidas mientras el gobierno yanqui lo convierte en un manipulado showtime anticubano. Parece, Conde, que la Ley de Ajuste, aunque la mencionas, no existe, y que la causa de que se ahogue tanta gente en el mar es la negativa del gobierno cubano a dejarlos salir del país."

"Por último, tu mayor preocupación es la más preocupante. Dices que la mayoría de esos migrantes de los últimos veinte años son 'jóvenes profesionales que desmotivados, desinteresados y desconfiados […] deciden mover sus expectativas hacia territorios que les parezcan más propicios'.  Como si tú no supieras del robo de cerebros permanente de los estados más desarrollados para con los del Tercer Mundo, sobre todo si están bien formados profesionalmente como es nuestro caso. O como si, aún al margen del robo de cerebros, no fuera una ley casi natural que la gente tienda a dirigirse, como los insectos hacia la luz, hacia los polos donde cree tener más posibilidades. Nada, Conde, eficiencia de los cantos de sirena de las sociedades desarrolladas amplificadas por sus poderosos medios masivos de incomunicación, de los que no escapan ni siquiera los bien instruidos."

"Dices también, para concluir tu trabajo, que 'ese éxodo de los jóvenes, los inteligentes, los preparados es, sin duda, una sangría del presente y del futuro cubanos. Incluso, es hoy una de las causas que, entre otras, están provocando el decrecimiento de la población cubana y su envejecimiento'… Al parecer, ahora resulta que los otros millones de jóvenes que hemos decidido quedarnos y que participamos de los numerosos programas, discusiones y resistencias, para tratar de contribuir, en la medida de nuestros esfuerzos, a que el país salga adelante y nuestra gente viva un poco mejor en esta isla infinita a la que orgullosamente y sin complejos posmodernos seguimos llamando Patria, somos los brutos, los estúpidos, los tontos, los incompetentes. Y que nuestra población crece menos y es más vieja porque los jóvenes se han ido al extranjero, y no porque el nivel cultural alcanzado por esa juventud, precisado también por los grandes problemas de vivienda que el país enfrenta, les ha permitido y los ha obligado a la vez a una más seria planificación familiar, -a veces exagerada, es cierto- y que la esperanza de vida de un cubano al nacer es de 76 años en los hombres y 80 en las mujeres, razón por la cual se está discutiendo en todo el país el Anteproyecto de Ley de Seguridad Social, para que tengan una mayor vida útil."

"Y sobre la casi incitación a la rebelión popular que haces al final de tu escrito, Conde, cuando dices que al parecer, 'para los más jóvenes el arte de la espera que practicaron sus antecesores no es una opción con la que deseen jugar por más tiempo. Lo que valdría la pena ahora es saber si la sociedad cubana puede dilatar infinitamente sus esperas, mientras ve desgajarse a tantos de sus mejores retoños', me parece que no eres tú, un hombre tan pacífico, tan ajeno a los tumultos, haciendo por la Internet un llamado a la sociedad cubana a dar el toque a degüello, eso me huele a gato encerrado, Conde, porque ese llamado suelen hacerlo en los últimos tiempos gentes que yo no las imagino cercanas a ti, de verdad, ¿o será que yo te sobreaprecio?."

"Sabemos que el presente no es el ideal, que pudiera ser mucho mejor y por eso trabajamos, pero tampoco hemos tenido los cubanos un Pasado Perfecto. En quinientos años de historia desde la llegada de Cristóbal Colón, hemos sido durante cuatrocientos años colonia de España, y sesenta años neo colonia yanqui. Hace sólo cincuenta años que estamos gobernándonos nosotros mismos. Hemos llegado hasta nuestras conquistas actuales en muchísimo menos tiempo del que dispusieron nuestros antiguos dueños para tratar de aniquilar de nuestros genes el ansia de libertad y de justicia, la pasión por lo bello, lo útil, lo grandioso que puede llegar a ser el ser humano si se lo propone sinceramente. Pero la vida no es un camino recto, Conde, tú lo sabes. La vida es como una serpiente que se muerde la cola. Una vez alcanzada una meta, se convierte otra vez en punto de partida. Es la única manera de caminar hacia el sol, hacia la luz, que es y será siempre la promesa de un futuro mejor para la especie humana y el planeta Tierra. La felicidad no es un destino, la felicidad es el camino.

Adiós, Conde.

Un abrazo."

Y cerró el cuaderno, justo cuando afuera, un grupo de vecinos alborotaba de lo lindo porque ya se había instalado el grupo electrógeno de emergencia

Y se hizo la luz.