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Cuba: coraje y valor

Nueva vertiente de la guerra contra Cuba

Por Manuel E. Yepe

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La guerra mediática desatada por Estados Unidos contra Cuba apenas triunfó la insurrección popular contra la tiranía de Fulgencio Batista en 1959, se ha mantenido por más de medio siglo, con dos vertientes básicas: la demonización de la revolución para debilitar al gobierno cubano por la vía de su aislamiento diplomático y popular, y la que tiene como blanco directo a la población de la Isla, incitando al derrocamiento del gobierno, la emigración ilegal y la ejecución de las acciones previstas en los planes y proyectos para la “transición a la democracia” diseñados por sus tanques pensantes.

La campaña mediática difamatoria global contra Cuba que ha patrocinado Washington durante más de medio siglo se intensificó, en vez de reducirse, al término de la guerra fría. Por efecto de muchos millones de dólares, la representación de la realidad cubana en la prensa occidental de gran circulación es sistemáticamente manipulada.

No obstante la evidencia de que tal campaña no ha alcanzado sus propósitos jamás -así lo demuestran la amplitud y extensión de las relaciones diplomáticas cubanas y el auge del movimiento universal de amistad y solidaridad con Cuba- , es casi imposible señalar algún medio de la gran prensa corporativa (“mainstream media”) que brinde un tratamiento objetivo a la información sobre Cuba.

El bombardeo mediático hacia el interior de la Isla, tampoco ha cesado. Según el sitio digital CUBADEBATE, que cita fuentes oficiales, en el 2010 las transmisiones subversivas contra Cuba desde Estados Unidos registraron un promedio semanal de 2178 horas de agresión radial y televisiva, con empleo de 24 estaciones radiales y televisivas, 30 frecuencias, 4 satélites y un avión que realizó21salidas mensuales para invadir el espectro radioeléctrico cubano con una señal televisiva del gobierno norteamericano.

Ahora, en la guerra mediática de Estados Unidos contra Cuba gana ímpetu una nueva vertiente que algunos denominan la campaña de los blogueros, que en verdad forma parte de la agresión cibernética que lanzara en 2008 la administración de George W. Bush y que el gobierno de Obama ha intensificado, aunque con un discurso menos torpe.

Washington basa su estrategia en novedosos recursos de la tecnología informática a los que buena parte de las naciones del tercer mundo no tienen pleno acceso, lo que los lleva a una dependencia mayor de los centros informáticos de los países más avanzados.

Escudado en la falacia de que Estados Unidos desea otorgar licencias (respecto al bloqueo) para que los cubanos tengan acceso a Internet y se les facilite la tenencia de computadoras personales, el presidente George W. Bush anunció en 2008, sorpresivamente, medidas de relajamiento del bloqueo referidas a ciertos elementos informáticos que, de ser aprovechadas por Cuba, conducirían a la creación de un escenario más propicio para la nueva modalidad agresiva contra Cuba.

Se sabe que el plan estadounidense se basa en la organización de redes a nivel nacional, operadas por mercenarios bien remunerados y abastecidas con los medios necesarios para utilizar comunicación satelital sin depender de las redes nacionales ni pasar por mecanismos de supervisión cubanos. En tales redes se moverán los irónicamente identificados por la prensa corporativa como “blogueros independientes”, reclutados dentro de la Isla o en el exterior.

Para sacar ventaja de la enorme brecha tecnológica y financiera que separa a las partes en este terreno Washington acusó a La Habana, de “temer a Internet”, pretendiendo imponerle, con sus infinitos recursos mediáticos, una agenda que le resultara inalcanzable. Pero el gobierno cubano decidió no rehuir el problema sino abordarlo con agenda propia, preparándose para el enfrentamiento cual si fuera un escenario más en el que Cuba estaba obligada a vencer en aras de seguir siendo faro en la lucha de los pueblos del sur por su desarrollo independiente.

La capacitación de la ciudadanía comenzó en Cuba mucho antes de que la economía permitiera una amplia tenencia de ordenadores por la población. Se creó un sistema educativo desde el preescolar hasta nivel superior con una universidad de ciencias informáticas y un subsistema de centros de aprendizaje y aplicación práctica de la computación en toda la sociedad.

Dada la imposibilidad de conectarse al cable submarino Cancún–Miami, que pasa a 32 Km. de la costa  cubana y habría costado apenas medio millón de dólares-, Cuba debió esperar muchos años con su conexión a Internet limitada al satélite, a un costo muy superior y menor calidad de operación.

Ahora, una empresa mixta con Venezuela auspiciada por la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA), a un costo de casi 70 millones de dólares, ha tendido un cable submarino de fibra óptica de unos 1 600 Km. entre Venezuela y Cuba que multiplicará la conectividad a Internet por 3 000, incrementará la velocidad de la transmisión de datos a 640 gigabytes por segundo, propiciará el completamiento de la digitalización de las comunicaciones en toda la Isla, y permitirá un significativo incremento de los servicios (líneas digitales, servidores, enrutadores, etc.) y del número de usuarios en una escala que reducirá el costo por usuario.

Está planteada la batalla entre los blogueros pagados por Estados

Unidos, de una parte, y los blogueros cubanos desde su patria o desde cualquier otra parte del mundo, con el apoyo de quienes defienden con su solidaridad el ejemplo de Cuba.

La  razón triunfará, como siempre.

Febrero de 2011.

Fidel y los intelectuales

Por Luis Britto García

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El político se ocupa del minuto, el estadista y el intelectual del siglo. Durante la XX Feria del Libro de La Habana, Fidel Castro  reúne a un centenar de intelectuales para preguntarnos cuál consideramos el problema más urgente. Algunos respondemos que la radicalización de los movimientos progresistas en América Latina, otros que la preparación para retos que todavía no vislumbramos. El Comandante afirma que el primordial es la supervivencia de la especie. Advierte que “Pensadores eminentes ven con claridad que el sistema capitalista desarrollado marcha hacia un desastre inevitable”.

En efecto, la Humanidad  enfrenta una serie de crisis estrechamente entrelazadas. La destrucción capitalista de la naturaleza habría contribuido al calentamiento global y a una sistemática alteración climática que, aunada con la especulación financiera, desencadena una grave escasez de alimentos. Cita Fidel el artículo de Paul Krugman “Sequías, inundaciones y alimentos” de 13-2-2011, según el cual “Estamos en mitad de una crisis alimentaria mundial (la segunda en tres años). Los precios mundiales de los alimentos batieron un récord en enero, impulsados por los enormes aumentos de los precios del trigo, el maíz, el azúcar y los aceites. Estos precios desorbitados solo han tenido un efecto limitado en la inflación estadounidense, que sigue siendo baja desde un punto de vista histórico, pero están teniendo un impacto brutal para los pobres del mundo, que gastan gran parte o incluso la mayoría de sus ingresos en alimentos básicos”.

El capital financiero es el culpable a corto plazo. Añade Krugman que “La derecha estadounidense (y la china) culpa a las políticas del dinero fácil de la Reserva Federal, y hay al menos un experto que afirma que hay ´sangre en las manos de Bernanke´. Mientras tanto, el presidente francés Nicolas Sarkozy culpa a los especuladores y les acusa de ´extorsión y pillaje´”. Pero también el capitalismo es el causante a largo plazo. Sigue Fidel citando a Krugman: “Aunque hay varios factores que han contribuido a la drástica subida de los precios de los alimentos, el que realmente sobresale es la medida en que los acontecimientos meteorológicos adversos han alterado la producción agrícola. Y estos acontecimientos meteorológicos adversos son exactamente la clase de cosas que uno esperaría ver a medida que el aumento de las concentraciones de los gases de efecto invernadero cambie el clima (lo que significa que la actual subida del precio de la comida podría ser solo el principio)”. Ejemplo de ello, la  caída en la producción de trigo, la cual “según los datos del Departamento de Agricultura de EE UU, es el reflejo de una drástica bajada en la antigua Unión Soviética. Y sabemos a qué se debe eso: una ola de calor y una sequía sin precedentes, que elevaron las temperaturas de Moscú por encima de los 38 grados por primera vez en la historia”. Al mismo tiempo, la escasa tierra cultivable  se dedica cada vez más a alimentos para el ganado, a los agro-combustibles y al algodón, y las transnacionales entre el 2008 y el 2009 han comprado en el Tercer Mundo 40 millones de hectáreas, unos 400 000 kilómetros de tierra, cuatro veces la extensión de Cuba.   Mientras tanto, desde 1970 hasta hoy la población mundial se duplica rebasando la disponibilidad de recursos.                            

En resumen, insiste Fidel que el capitalismo marcha hacia un desastre acelerado, y que el fin de la especie humana podría ser cuestión de un siglo. Ni siquiera en religiones que profetizan el Apocalipsis se pensó que sería para este milenio y este siglo. Piensen, mediten, que no es un esfuerzo inútil. “Creo que deberíamos comportarnos como una familia, y compartir lo que tenemos: unos petróleo, otros alimentos, los de más allá médicos… ¿Por qué no podemos considerar al mundo como la sede de una sola familia humana? No tenemos otro planeta a donde mudarnos”. Y a este respecto “los intelectuales pueden quizás prestar un enorme servicio a la humanidad. No se trataría de salvarla en términos de milenios, tal vez ni siquiera en términos de siglos.  El problema es que nuestra especie se encuentra ante problemas nuevos, y no aprendió siquiera a sobrevivir”. Si logramos que los intelectuales comprendan el riesgo que estamos viviendo en este momento, en que la respuesta no se puede posponer, tal vez logren persuadir a las criaturas más autosuficientes e incapaces que han existido nunca: nosotros, los políticos”.

Guerra avisada no mata soldado, pero capitalismo salvaje bien podría acabar con la Humanidad. Pensemos.

Enviado por su autor

http://luisbrittogarcia.blogspot.com



Cuba: ¿apagón mediático?

Cuba, apagón mediático ante pruebas irrefutables de vínculos de EE.UU. con la llamada “disidencia” en la Isla

Norelys Morales Aguilera.- Tan simple como aplicar un silencio sepulcral en los medios que hablan de “represión”, “dictadura” y un largo etcétera después que la Televisión cubana ofreciera los testimonios que involucran el gobierno de los EE.UU., terroristas y otros con el sostenimiento de una "disidencia" caracterizada hasta por los propios diplomáticos yanquis, como más interesada en dinero que en vínculos sociales con algún asidero etico. Apenas unas tres agencias internacionales. Ningún medio corporativo. Están mudos al respecto El Miami Herald, Infobae, El País,... los paladines de la agresión. En contraste, es práctica permanente que cualquier mentira o tergiversación provoca millares de informes.

AFP reseña el documental que apreciaron los cubanos y para “contrastar” distanciándose de la verdad ofrecida escribe: “La Habana considera a los opositores "mercenarios" al servicio de Estados Unidos, y el programa televisivo de este sábado trató de reforzar esa imagen.”

En el mismo sentido la agencia Efe publicó balbuceantes declaraciones de un viejo camaján de las campañas mediáticas: Elizardo Sánchez, quien ha dicho que las pruebas que el gobierno cubano presentó a su pueblo son una “campaña de descrédito”. Con ello podemos comprender lo que dirán los medios que no apliquen el apagón y repetirán los anexionistas cubanos.

En declaraciones a Efe, el "portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional" (CCDHRN), Elizardo Sánchez, consideró que esa emisión forma parte de la "permanente campaña de descrédito" del Gobierno hacia los disidentes al tiempo que lo calificó de "rudimentario" e "irrelevante". También dijo que eran “actos de propaganda”.

Sin embargo, no puede desmentir las afirmaciones de Moisés Rodríguez, quien estableció vínculos Sánchez en la prisión y a partir de ahí, tuvo la oportunidad de recibir instrucciones para actividades conspirativas incluso de los funcionarios de la Oficina de Intereses de Washington en La Habana, según la reseña de PL del material televisivo que desnuda a los “activistas” cubanos.

El agente Vladimir para la Seguridad cubana, a la que tanto temen porque en ella trabajan hombres y mujeres por convicciones, fue hasta enviado por dicha Oficina a Miami donde tuvo entrevistas con connotados terroristas, entre ellos Luis Posada Carriles y conoció de los planes para tratar de consolidar en Cuba un movimiento desestabilizador.

Para ello, se utilizarían como punta de lanza contra Cuba, las denominadas Damas de Blanco, financiadas directamente desde Estados Unidos por medio de una fundación dirigida por otro terrorista, Santiago Alvárez, subordinado a Posada Carriles.

Los nombres de Marta Beatriz y Laura Pollán, dirigentes de ese grupo, surgieron en las grabaciones de las conversaciones telefónicas con Estados Unidos y en las imágenes de distribución de las cantidades de dinero que continuamente se enviaban para pagar a las Damas de Blanco.

Por su parte, otra demoledor testimonio de las campañas mediáticas contra la Isla, lo dio Carlos Serpa Maceira, un protagonista, quien tenía a su cargo la transmisión de falsas informaciones sobre lo que ocurría en Cuba para Radio Martí y otros medios.

Serpa, incluso, hizo la prueba para la filmación del documental de la transmisión de una inexistente detención que le hacía la policía cubana y la inmediata reproducción por Radio Martí de tal noticia falsa.

Otro caso similar es el de Laura Pollán hablando con los medios de difusión estadounidenses sobre la represión que sufría en ese momento de parte de la Seguridad cubana mientras las cámaras revelaban que ni un solo agente se encontraba en toda el área donde se concentraban las Damas de Blanco.

Dicha noticia también la reprodujo El País de España. La pobre señora es alentada por un personaje ensangrentado como el golpista Michelleti desde Honduras.

 

Tomado de Islamia http://islamiacu.blogspot.com/2011/02/cuba-apagon-mediatico-ante-pruebas.html

Mensaje de Fidel a los intelectuales abre Congreso por la Paz en Sinaloa

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Los organizadores de la VI Conferencia Internacional por el desarrollo humano y la paz mundial, que organiza cada año la Universidad Asia Pacífico de Mazatlán, Sinaloa, habían solicitado un mensaje del líder histórico de la Revolución Cubana para abrir los debates del encuentro. Y les trajimos un resumen de sus palabras a los intelectuales que asistieron a la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Durante 42 minutos, el auditorio de más de 200 personas, entre delegados a la conferencia y estudiantes universitarios, siguió con atención y en silencio las palabras de Fidel. “Un regalazo”, comentó una profesora  a mi lado, mientras la mayoría reía con los irónicos comentarios del Comandante sobre aquella vez, hace 19 años, en que “el demonio” se paró en la Cumbre de Río para advertir que la especie humana estaba en peligro de extinción.

Asombrado por la visible vitalidad del líder cubano, el señor Mphakama Nyangweni Mbete, embajador de Sudáfrica en México, solo distrajo su atención para preguntar qué tiempo hace que se grabó el mensaje. La mención a los acontecimientos en Túnez y Egipto lo había sorprendido. Pensó que era una grabación de años anteriores.

Más tarde, también  Mbete sorprendería al resto de los participantes al confirmar que su país había adquirido armamento nuclear en la era del apartheid y estuvo a punto de utilizarlo en la guerra contra Angola. Lo dijo al responder una pregunta del Dr. Alfredo Millán, coordinador de la conferencia, quien a su vez confesó haberlo sabido “por las Reflexiones de Fidel”.

Al terminar la transmisión y todavía entre aplausos, varios profesores se acercaron a nuestra butaca para pedir copia del video. Quisieran utilizarlo en sus clases.

Ya en la tarde, el panel “Los medios de difusión y la paz mundial”, donde me correspondió exponer, acaparó casi todo el público y el mayor tiempo de preguntas y debate durante la primera jornada de la Conferencia. Como me confirmó más tarde una joven profesora universitaria, muchos habían seguido nuestro rastro, impactados aun por la lucidez y la contundencia del llamado de Fidel a la conciencia de ese “injerto de talento y bondad” que son los intelectuales.

Nuestra presentación en el panel -“Las armas del juicio” [ver a continuación de este texto]- trataba precisamente sobre cómo él ha hecho y hace para invertir la lógica de los medios que sirven a la guerra.

http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/02/25/mensaje-de-fidel-a-los-intelectuales-abre-congreso-por-la-paz-en-sinaloa/
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Conferencia de Arleen Rodríguez Derivet en el panel “Las armas del juicio”, en la VI Conferencia Internacional por el desarrollo humano y la paz mundial, de la Universidad Asia Pacífico de Mazatlán, Sinaloa.

Vivimos en un mundo de miedo. Cuando nuestros seres queridos se apartan de nosotros, por razón de un viaje o sencillamente para ir al sitio de la tarea cotidiana, junto con el beso de despedida, antes que decir “te amo”, decimos “cuídate”. Es la palabra que más escuché antes de viajar, en boca de los que quiero y me quieren.

Los diarios, los noticieros, los libros y hasta las películas nos cuentan sin fatiga que la muerte es cada vez menos natural y más provocada por la misma especie que durante siglos ha creado obras maravillosas para atrasarla, detenerla, evitarla antes de tiempo.

La culpa de nuestros miedos nace de un absurdo: la Humanidad, al mismo tiempo que se deslumbra a sí misma con maravillosos inventos, entre ellos algunos que ya superan a la imaginación misma,  crea a una velocidad y con intensidad superior armas mortíferas como aquellas que hicieron decir a Albert Einstein que si bien no se sabe con cuáles se hará la III Guerra Mundial, sí es un hecho que la IV será con palos y piedras. Hoy podemos corregir al genial físico: ni polvo quedará porque el riesgo de muerte es ya para toda especie viva. A ese punto nos hemos llevado con la irracionalidad de gastar más en armas que en alimentos, más en guerras que en expediciones solidarias.

Hasta en las Naciones Unidas, ese conjunto que pudo y no ha sabido ser el templo mundial de la paz que merecían las víctimas y los combatientes contra el nazifascismo tras las II Guerra Mundial, mientras se emiten cientos de advertencias y críticas a la producción de armamentos, prevalece la tiranía de un  Consejo de Seguridad donde cinco potencias siguen reuniéndose para decidir qué castigos merece el resto. Y casi siempre esos consisten en nuevas guerras.

No es un secreto tampoco que es de algunas de esas potencias de donde salen por cientos de miles, otros tipos de armas que el mercado pone al alcance de cualquiera, desestabilizando sociedades enteras, donde ya no causa asombro leer que un niño mate a sus padres o a sus compañeros de clase o que una fiesta juvenil termine en una masacre provocada por sicarios del crimen organizado. En América Latina esas armas son la primera causa de muertes civiles.

Como si la imaginación tuviera un límite cuando se trata de construir la paz, lo que Naciones Unidas se inventó para garantizarla es también un ejército. Y los famosos enviados por la Paz son líderes políticos que ejercieron el poder haciendo o apoyando guerras. Hasta el Premio Nobel ha perdido credibilidad y respeto por la cantidad de guerreristas laureados.

Haití, extremo de los extremos del infierno en que se ha convertido el mundo empujado por las armas y las guerras, sufre un terremoto y Estados Unidos va a apoyarla con diez mil hombres armados hasta los dientes, los que van a sumarse a otros tan armados como ellos, a pesar de sus cascos azules y su supuesta misión humanitaria.

Frente a ese horror que confirman los escalofriantes datos de que asciende a un billón de dólares el gasto militar mundial cada año, las mujeres y los hombres con cierto grado de conciencia de la gravedad de los hechos, pensamos ¿qué hacer? ¿qué hago?

Como periodista que hace casi 30 años sigo de cerca los acontecimientos políticos, no puede dejar de espantarme el modo en que nuestra profesión ha sido y es cómplice de ese permanente cerco a la paz.

Desde los tiempos de William Randolph Hearts y su famoso telegrama al  dibujante enviado a Cuba por su diario, para que con su obra le ayudara a construir a Estados Unidos los pretextos para la entrada en la guerra de Cuba contra España, que dio nacimiento al imperio norteamericano, los medios de comunicación suelen garantizar la primera baja de todas las guerras: la verdad.

Basta ver a qué naciones demonizan los grandes conglomerados mediáticos para saber por dónde se aproximan las próximas guerras.

Como si una línea editorial universal única los guiara, en todos los idiomas y en todos los soportes, comienzan a emitirse mensajes que caminan en el sentido de la próxima conflagración. Qué importa si en unos años o en unos meses, a veces hasta en unas semanas, nos enteraremos - ayer por los documentos desclasificados de una Universidad norteamericana y hoy por el espectacular Wikileaks de la era internet-  que muchas de las noticias que justificaron una invasión eran falsas o fueron convenientemente manipuladas.

Si murió un millón de personas, si se destruyó totalmente un país y se agravaron a nivel planetario todas las crisis: alimentaria, ambiental, energética…la relación de esos desenlaces con las mentiras originales será raramente establecida.

Nos enseñarán nuevas palabras como efectos colaterales, con lo cual las mayorías entontecidas por la avalancha de informaciones de muerte cotidiana no pasarán de lamentarlo, si acaso criticarlo y al final sentir que es demasiado tarde y ya no hay nada que hacer. Cada uno se encerrará en su espacio a seguir viendo las noticias con horror pero al mismo tiempo con una cierta alegría egoísta porque hasta su cueva moderna no han llegado los tiros, allí no ha corrido su sangre…todavía.

Hace 120 años, en un ensayo que se considera medular en su impresionante obra escrita en solo 42 años de vida, José Martí, periodista, escritor y Apóstol de la independencia de Cuba, advertía:

Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el Cielo, que van por el aire dormidos engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra.*

En esa frase se inspiró Fidel Castro para nombrar la batalla de las ideas de la que se declaró soldado cuando, separado de la actividad pública como jefe de Estado por razones de salud, comenzó a escribir alertas para el mundo desde lo que llama sus “Reflexiones”.

Quiero recordar que se trata del mismo líder político que demostró que con muy pocos recursos materiales, se podían salvar miles, millones de seres humanos, si en lugar de soldados, los países bajo crisis humanitarias recibían médicos. Y mandó los que Cuba había formado durante años en una política educacional sorprendente y única para una nación del Tercer Mundo. Y no solo a Haití, donde permanecen hace más de una década y son amados y defendidos por el pueblo, sino a naciones de cuya existencia casi nadie conocía, en África, Asia, América Latina.

Fidel, quien también creó la Escuela Latinoamericana de Medicina -que forma miles médicos de todas las geografías y sin embargo no tiene un Nobel de la Paz que sí le han dado a los que envían soldados al Tercer Mundo- con la especial  habilidad que le otorgan los años vividos al servicio de una causa justa cercada por un imperio, demuestra con sus cada vez más frecuentes Reflexiones que los medios no tienen que ser necesariamente el combustible de los conflictos.

Si se les sigue y se les interpreta con  inteligencia y sensibilidad, también pueden ser un termómetro eficaz para detectar por qué caminos se nos vienen encima las crisis y las guerras que generan las crisis.

Infatigable lector, genial político en cuanto los hay, no se somete a las noticias, no se deja adormecer por su fatídico espíritu de hecho ya acontecido, sino que las somete a ellas al análisis previsor, bajo otro principio martiano que afirma que “gobernar es prever” y  avisa, sacude conciencias y quizás un día se acepte que con sus alertas ha detenido más de una guerra.

El pasado año, cuando todas las armas apuntaban a Irán y Corea del Norte, Fidel, con una persistencia que sus adversarios han querido ridiculizar sin éxito, destapó las cartas de los guerreristas y pintó los escenarios posibles de desarrollarse esos conflictos en una era en que bastarían las 100 bombas nucleares que poseen apenas dos países como India y Pakistán, para provocar que toda la humanidad pierda de vista al Sol por ocho años y se produzca un espantoso  invierno nuclear.

Y no olvidó recordarnos que, aun bajo el manto del secretismo estratégico de las potencias, se conoce ya  que suman más de 20 000 las armas de ese tipo disponibles en el mundo.

No veremos en los medios que durante más de 50 años lo han demonizado, un reconocimiento público al mérito de las advertencias del líder histórico de la Isla, pero nadie podrá negar que solo él relacionó noticias aparentemente desconectadas, con los números de la actualidad y los hechos del pasado para concluir que la especie se encamina aceleradamente hacia el suicidio colectivo, guiada por la fiebre de la guerra, cuyo germen es, desde siempre, la ganancia, el dinero, por encima de cualquier otra consideración, incluso la de la vida.

Él sabe y lo ha repetido muchas veces, que la Humanidad estará en la pre historia, mientras practique la guerra como solución a sus crisis y hace solo unos días, aprovechando la celebración de un evento cultural en La Habana, invitó a intelectuales de América Latina, Norteamérica y Europa a movilizar conciencias ante el riesgo cada vez más inminente de que el fin de la especie humana está próximo como consecuencia de la irracionalidad  del actual orden internacional.

Piedad Córdoba, gran luchadora por la paz de nuestra región, a quien entrevisté hace poco, me decía que parece un milagro la recuperación que ha experimentado la salud de Fidel Castro. “Dios nos ha dado una nueva oportunidad para que lo escuchemos, porque ya en el mundo no quedan políticos como él, con su capacidad para ver y alertar los peligros”, me dijo la Negra, esa mujer, también demonizada, escarnecida, amenazada ella y su familia, humillada sin razón, por empeñarse en hacer que la paz regrese a su país, enlutado por medio siglo de guerra.

Pero, volviendo a Fidel Castro y a sus Reflexiones sobre los más graves peligros de nuestra época, quisiera afirmar que como periodista lo que me deslumbra y alienta es que alguien de su dimensión intelectual y política, con el alcance que el prestigio que su vida le otorga a sus palabras, le esté dando por fin, a la humilde obra que nuestro oficio genera, un uso noble y salvador.

En las antípodas de aquel zar de la prensa que puso ese maravilloso instrumento de comunicación de masas al servicio de una guerra, abriendo así una historia de complicidades y mentiras que en esta época ha alcanzado cotas de locura, Fidel Castro lee diariamente cientos de notas y comentarios de la prensa de todo el mundo con la misma meticulosa precisión con que un médico revisa a un paciente en terapia intensiva: la ausculta, la relaciona y nos enseña las verdades ocultas en sus líneas, con el solo propósito de ponerla al servicio de la misma causa que lo inspira a enviar médicos donde otros envían soldados: salvar la especie, salvar la vida.

Para hacerlo, le ha bastado con empuñar las armas del juicio, esas que, como decía José Martí, vencen a las otras, aun en las condiciones de colosal producción armamentista, que ha convertido al planeta de nuestros días en un lugar de miedo.

    * “Nuestra América”, El Partido Liberal, México, 30 de enero de 1891. En: JOSÉ MARTÍ. Obras Completas. Tomo 6. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana, 1975, pp. 15-23.|

Tomado de Cubadebate

Imagen agreagada basada en acuarela de J. L. Fariñas, 2006

Serpa y Rodríguez: "...son capaces de vender su alma al diablo"

Más detalles sobre los agentes cubanos infiltrados dentro de la "disidencia":

El capítulo “Los peones del Imperio” de la serie Razones de Cuba, transmitido por este sábado por la Televisión Cuba, devela los estrechos vínculo de la contrarrevolución interna con el gobierno de EEUU.

Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, dos agentes cubanos infiltrados en las filas de la llamada “disidencia” cubana, reconocen en el documental que muchas de estas personas son capaces de vender su alma al diablo, y son animados desde los Estados Unidos.

Moisés Rodríguez, un trabajador de la Aduana del aeropuerto internacional José Martí, estableció vínculos en la prisión con el contrarrevolucionario Elizardo Sánchez y a partir de ahí, tuvo la oportunidad de recibir instrucciones para actividades conspirativas incluso de los funcionarios de la Oficina de Intereses de Washington en La Habana.

El agente Vladimir para la Seguridad cubana fue hasta enviado por dicha Oficina a Miami donde tuvo entrevistas con connotados terroristas, entre ellos Luis Posada Carriles y conoció de los planes para tratar de consolidar en Cuba un movimiento desestabilizador.

Para ello, se utilizarían como punta de lanza contra Cuba, las denominadas Damas de Blanco, financiadas directamente desde Estados Unidos por medio de una fundación dirigida por otro terrorista, Santiago Alvárez, subordinado a Posada Carriles.

Los nombres de Marta Beatriz y Laura Pollán, dirigentes de ese grupo, surgieron en las grabaciones de las conversaciones telefónicas con Estados Unidos y en las imágenes de distribución de las cantidades de dinero que continuamente se enviaban para pagar a las Damas de Blanco.

Carlos Serpa, hizo la prueba para la filmación del documental de la transmisión de una inexistente detención que le hacía la policía cubana y la inmediata reproducción por Radio Martí de tal noticia falsa, que jamás fue constratada.

Otro caso similar era el de Laura Pollán hablando con los medios de difusión estadounidenses sobre la represión que sufría en ese momento de parte de la Seguridad cubana mientras las cámaras revelaban que ni un solo agente se encontraba en toda el área donde se concentraban las Damas de Blanco.

Para mí Cuba es lo primero y lo seguirá siendo, dijo Serpa, recordando los momentos difíciles desde el punto de vista familiar pues mientras realizaba la tarea encomendada, su pequeña hija escribía al frente de la casa un mensaje pidiendo libertad para los cinco antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos.

La contrarrevolucionaria Martha Beatriz entregaba dólares a 18 Damas de Blanco para mantenerla activas, afirma uno de los agentes, que aseguraron que estos grupos forman parte de la estrategia de subversión de EEUU contra Cuba.

Carlos Serpa declaró que la SINA es el estado mayor de la contrarrevolución en Cuba, y que el periodismo independiente en Cuba tiene tutores norteamericanos. Añadió que “la contrarrevolución interna lo llamó para inventar supuestos actos de provocación”.

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Carlos Serpa, "periodista independiente".

Carlos Serpa, uno de los agentes cubanos, en una manifestación de las Damas de Blanco.

Carlos Serpa, uno de los agentes cubanos, en una manifestación de las Damas de Blanco.

Carlos Serpa con las

Carlos Serpa con las "Damas de Blanco"

Carlos Serpa

Carlos Serpa era el Presidente de la Unión de Periodista Libres de Cuba es una organización fetiche: no tiene integrantes

Carlos Serpa en la

Carlos Serpa en la "protesta"

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El "periodista independiente"

Carlos Serpa

Carlos Serpa

Moisés

Moisés Rodríguez

Carlos Serpa

Carlos Serpa

Dos agentes cubanos en las filas de la disidencia: Documental Los Peones del Imperio

Pruebas de que EEUU financia la “disidencia”: Dos agentes cubanos en sus filas (+ Fotos)


Moisés Rodríguez y Carlos Serpa

El capítulo “Los peones del Imperio” de la serie Razones de Cuba, transmitido por este sábado por la Televisión Cuba, devela los estrechos vínculo de la contrarrevolución interna con el gobierno de EEUU.

Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, dos agentes cubanos infiltrados en las filas de la llamada “disidencia” cubana, reconocen en el documental que muchas de estas personas son capaces de vender su alma al diablo, y son animados desde los Estados Unidos.

(Noticia en construcción)

Moisés

Moisés

Carlos Serpa, uno de los agentes cubanos, en una manifestación de las Damas de Blanco.

Carlos Serpa, uno de los agentes cubanos, en una manifestación de las Damas de Blanco.

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http://www.cubadebate.cu/noticias/2011/02/26/pruebas-de-que-eeuu-financia-la-disidencia-dos-agentes-cubanos-en-sus-filas-fotos/

Cuba es de los cubanos, Sr. Obama...

 Por Virgilio Ponce

Me siento indignado al leer la noticia: "Obama dice que defenderá el derecho a la libertad del pueblo cubano". ¿Qué derecho tiene el Sr. Presidente de EEUU, a inmiscuirse en nuestros asuntos?. Los cubanos no necesitamos que él, su gobierno, ni nadie fuera de nuestro país se comprometan a defender nuestros derechos. Nuestros derechos lo sabemos defender muy bien: lo hizo Hatuey, lo repitieron Céspedes, Maceo, Martí, Mella, Camilo, y muchos más desde que comenzaron las luchas; el mil veces heroico pueblo cubano lo hizo en Baraguá, en el Moncada, en Girón y lo sigue defendiendo hoy, en esta dura etapa que le impone el bloqueo y la crisis internacional. Los anónimos cubanos que están en las fábricas, en la agricultura, en las aulas, en los hospitales, en los barcos, en las misiones en el exterior, en los servicios, en las unidades militares, etc., saben defender sus derechos a la libertad, que es el derecho a la educación, a la salud, al respeto, a la seguridad, a la vida.

Sr. Obama, su compromiso será con Posada Carriles y compañía: con mi hija, con mi padre, con mi familia, con mis amigos, con mi pueblo en Cuba, lo único q hace Ud. es continuar el criminal bloqueo impuesto hace más de 50 años, bloqueo que limita la vida de los cubanos, que mucho daño causa y que es la mayor violación de los derechos humanos. 

Ud. no apoya nuestro pueblo, Ud. apoya a los terroristas que han matado muchos cubanos; Ud. no quiere el progreso de Cuba, Ud. quiere que Cuba sea de nuevo una neo colonia vuestra. Si Ud. quiere evitar sufrimientos a nuestro pueblo, ponga fin al criminal bloqueo a Cuba ya y así evitará más daños a nuestro pueblo. 

Deje de inmiscuirse en nuestros asuntos, Sr. Obama. ¿Por qué no pone en libertad a los CINCO antiterroristas cubanos presos en sus cárceles? 

No digo más, sólo pido a las personas honestas del mundo que no se dejen engañar: Cuba quiere paz, necesita paz y que la dejen seguir en su proyecto.

 Enviado por su autor

Imagen agregada RCBaez: Cuba, para Obama

Desmedido amor, que no ceguera... CUBA, CUBA, CUBA…

CUBA, CUBA, CUBA…

Por Carlos Tena

Cuba: Una Revolución rítmica, una evolución alegre

 ¿A quién va a extrañar el hecho de que se critiquen las medidas tomadas por la Asamblea Nacional de la Revolución, como que se pongan en solfa y fracasen aquellas bienintencionadas disposiciones, una vez que en su aplicación posterior se ha demostrado la inutilidad de las mismas?

 Lo he comprobado personalmente en Cuba durante seis años. Y no he visto en ese tiempo ni una sola agresión por parte de un agente contra un ciudadano. En España se sigue torturando (aunque los relatores de la ONU lo denuncien) sin que las autoridades hagan otra cosa que decir. “Apaga la cámara”, “Eso no es cierto”. ¿Verdad, señor Camacho?

 No entiendo por qué se exige, desde una supuesta postura izquierdista, que el sistema que por fortuna rige los destinos de la isla más digna del globo, tenga que poseer el don de la infalibilidad, cuando en el llamado mundo libre es notorio no sólo el fracaso rotundo del régimen capitalista en todas las áreas: económica, social, política, sindical y cultural, sino de la capacidad de una buena parte de su intelectualidad para que los árboles no oculten el bosque. Mirar la paja en el ojo ajeno y hacerse el sueco ante la viga en el propio, es un defecto consuetudinario en la derecha y la izquierda. Forma parte del marujeo hispano de toda la vida.

 Con toda razón, mi admirado Santiago Alba (gracias por tus reflexiones allá donde te encuentres) afirmaba en cierta ocasión. “Yo no apoyo a Cuba; me apoyo en ella”. Me da en la nariz que hay muchas personas que, para mostrar su cara democrática, solo han hallado una solución: atacar a Rajoy y tratar en vano de insultar a la Revolución en América latina. Del Ché a Chávez, de Morales a Ortega. Lo malo es que con la otra, aceptan silentes las órdenes de Rubalcaba, lloran junto a Garzón, sonríen ante el monarca y abrazan a fascistas. ¡Ah¡… y condenan a Gadafi porque han oído que es un dictador. ¿No era este señor un mandatario al que el gobierno de Juan Carlos de Borbón vendía armamento desde hace treinta años?

 Me cuesta comprender la obsesión que mantienen los llamados demócratas cuando se menta la palabra Cuba. Son los mismos que callan cuando se abren las fosas comunes en Colombia, que miran al dedo que señala el cielo cuando se asesinan periodistas y líderes obreros en Honduras; que ponen cara de comprensión al conocer el genocidio mapuche en Chile; que ríen divertidos cuando las autoridades argentinas retienen un avión de las Fuerzas Armadas de los USA, repleto de droga y otras menudencias; que comentan con parsimonia y serenidad el millón de personas muertas por la violencia de los mercenarios de aquel país norteamericano en Irak, miles en Afganistán, en la extinta Yugoslavia y otros países.

 Me lo recuerdan torpezas (pequeños detalles muestran grandes carencias) como la del realizador Fernando Trueba, cuando afirma que en su última obra quería reflejar cómo bailaban los cubanos en los años 50. ¿Qué pasa? ¿Acaso el cha cha chá, el son, el guaguancó y el mambo ya no se expresan con los mismos pasos? ¿Por ventura se terminó el jolgorio en La Tropical? ¿Quizá es que desconozco la existencia de un manual, escrito por Fidel pero en poder de Trueba, donde se ordena cómo debe bailar un verdadero revolucionario?  Boberías (se dice en Cuba) como esta definen a las claras el talante y carácter de un intelectual descarrilado.

 

Es curiosa esa manía enfermiza con Cuba. Parece como si la conciencia de quienes piensan como el creador de El Sueño del Mono Loco (ejemplo de cine de autor) o Too Much (pestiño con Oscar), sufriera un síndrome similar a quien padece otra clase de mono, al comprobar que no tiene a mano su ración de tabaco, alcohol, heroína, cocaína, televisión u otra droga de idéntica potencia.

 Mi buen amigo José Manuel Martín Medem, sin detenerse a otra reflexión que la que se desprende de quien no se ha quitado de encima el tufo neocolonialista (de colonia barata), ha vuelto a salir a la palestra en el espléndido periódico Diagonal. La entrevista se comenta por sí misma. En su día respondí a ese tipo de crítica*, más parecida al maltrato político que al producto de una serena meditación, como debería ser en un ex corresponsal que ejerció dicho puesto laboral, en la maltrecha RTVE de nuestros pecados. Aplicando el aserto de Alba, Medem se ha desequilibrado.

 Mi colega quedó prendado de la isla y de sus gentes, resultado de un sistema solidario, pacífico, culto y agobiado por un bloqueo de más de medio siglo, que comete errores, fallos, pero que no dispone de más dinero que el que genera sus escasas riquezas naturales. Y aún así, el sistema sigue dando ejemplos en organismos internacionales como la FAO o la UNESCO.

 La sociedad cubana, incluyendo lógicamente a la policía, es ejemplar. No he visto (seis años allá me lo corroboraron) una ciudadanía tan amante de la alegría, el chiste, la bulla, la discusión, el debate, la participación y, como es obvio, el cabreo y la protesta cuando de censurar unas medidas se trata. Jamás de la violencia y el maltrato. ¿Acaso es que Medem imagina que el efecto tunecino va a alcanzar a esos once millones de cubanos, que resisten contra viento y marea los intentos de manipulación constante que brotan, incluso de pretendidos amigos?

 Me produce cierta sorna la ofuscación de quien así cree reflexionar. Que no se preocupen los Medem, García Montero, Pilar Bardem o la hermana de Fidel y Raúl. El pueblo cubano es todo menos estúpido. Conocen las aparentes bondades del capitalismo, sobre todo cuando comprueban in situ (hay miles de cubanos trabajando fuera de la isla con contratos o becas,  que no renuncian a su patria ni al perfeccionamiento de su Revolución) y dentro del país, las calamidades del egoísmo y la hipocresía generada por estos regímenes basados en la violencia, la estafa, la mentira, la deserción (ahí están CCOO y UGT, IU y otros colectivos) y la subida constante de los precios en los alimentos más esenciales.

 El desánimo y la indiferencia, enfermedades gravísimas, nacen del fracaso de las protestas controladas que los gobiernos capitalistas toleran, permitiendo que en el falso nombre de la cacareada libertad de expresión (terapia de grupo), se mitigue por ejemplo la furia de quienes odian la guerra (con Aznar, los intelectuales españoles protestaban airados; con Zapatero es diferente aunque el genocidio continuase), y de los casi cinco millones de parados que asolan el panorama español.

 La sociedad padece esa pandemia llamada resignación. Pero que nadie en el parlamento quede tranquilo. Hay señales que indican, como en Teherán o Trípoli, que algo similar acontece en Wisconsin o Atenas, aunque los medios de comunicación no exhiban tan a menudo (o jamás) esas manifestaciones. Hay indicios para pensar que lo de El Cairo o Rabat podría suceder en nuestro primer mundo, aunque para ello haya que robarle el petróleo a los libios. Con el que se hurtó y esquilma a los iraquíes no hay bastante.

 A un máximo de 110 kilómetros por hora (por decisión gubernamental que no me afecta porque no me gusta la velocidad), me convenzo de que ejercer la crítica sobre las soluciones que podrían mejorar la vida de los cubanos, debe parecerse a la que se da en las parejas cuando de encarar una relación y un futuro incierto se trata. Que una cosa es buscar entre ambos el mal menor (ya jamás se habla de mejorar),  pero otra muy diferente  la violencia doméstica, en todas sus vertientes, incluyendo la mentira y el insulto hacia el cónyuge. Y son miles los supuestos izquierdistas que no meditan sobre ello. La sabiduría popular lo resume así: Teniendo amigos así ¿para qué necesito enemigos?

El sueño de Bolívar, como el del Ché, como el de la Revolución cubana, es que la izquierda del mundo permita que América Latina cuide de sí misma. No hacen falta colonos para esa batalla. Y menos aún si se dedican a fabricar remedios caseros, cuando sus países están desahuciados.

 Nota

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=75039

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=74852