Blogia

Cuba: coraje y valor

Pide el Gobierno de Estados Unidos que sea rechazada la solicitud de Habeas Corpus de Gerardo

La justicia la pintan mujer, y ciega... ¿Podremos esperar Justicia de estas dos mujeres?

Pide el Gobierno de Estados Unidos que sea rechazada la solicitud de Habeas Corpus de Gerardo

Pide el Gobierno de Estados Unidos que sea rechazada la solicitud de Habeas Corpus de Gerardo Hernández Nordelo y que no se le conceda una audiencia para analizar sus argumentos y las supuestas pruebas presentadas contra él.

La posición oficial está contenida en un documento de 123 páginas más tres anexos entregado hoy al tribunal federal de Miami por la Fiscal Caroline Heck Miller, quien es la principal acusadora contra nuestro compatriota y fue también la que se negó a encausar al terrorista Luis Posada Carriles en el 2005.

Próximamente el equipo de defensa de Gerardo dará su respuesta y la Jueza Joan Lenard tomará su decisión.

Recordemos a Leonard Weinglass: “Lo peor que puede pasarle a alguien dentro del sistema de justicia norteamericano es estar solo. La solidaridad es necesaria para indicar que el mundo está vigilando y que la ley debe cumplirse”.  

[Fuente: antiterroristas.cu]

Tomado de Liberen a los 5 ¡YA!

Le recomendamos la lectura de:

 

"Miénteme más..." dos de la calandraca bloguera...

La degeneración “Y” bloguerita del medio
Por Raúl Bracho

(Dedicado a mis más queridos “comentarystas”)

Yoani conectada al WiFi
Jinetea con su laptop de hotel en hotel por la Cuba que renace socialista...

Aunque Wikipedia generaliza a esta “generación” como la que nació entre las décadas de los 70 a los 80, primogénitos de las computadoras caseras, de los celulares y  los cibercafé, hay en Cuba una suerte de confusión al respecto, la generación “Y” se autodefine, copiado de su propio blog:  

“Generación Y es un Blog inspirado en gente como yo, con nombres que comienzan o contienen una "i griega". Nacidos en la Cuba de los años 70s y los 80s, marcados por las escuelas al campo, los muñequitos rusos, las salidas ilegales y la frustración. Así que invito especialmente a Yanisleidi, Yoandri, Yusimí, Yuniesky y otros que arrastran sus "i griegas" a que me lean y me escriban”.

La única “Y” griega a la que esta niña no adversa a la que autodefine “Yo soy” soy la bloguerita del medio, la que cobra parejo y en dólares o euros, Yo, la que hablo en nombre de todo un pueblo “sometido y acobardado por el régimen” Yo y Yo y siempre YO. Vale la pena releer un poco sus sesudos análisis, sus narrativas propias de su generación que apestan a telenovela mexicana, que añoran con lágrimas ese mundo justo y azul que  propicia el imperio norteamericano, cuya bandera es su más extrañado galardón. Yoany no se salió con la suya, es muy útil, pero en Cuba. Si alguna vez en Cuba pensó en la laptop, como su tiket de avión para “rehacer” su vida en una cuna imperial, esta jugada le costó su vida, ahora es parte del turismo, es como pretender trasladar las Plaza de la Revolución. Autosentenciada a ser la jardinera de los hoteles cinco estrellas, deambula por la Habana con su laptop debajo del sobaco.  
La niña de la “GY” a recibido muchos dólares y euros como premio, eso sí. Premio Ortega y Gasset 2008, Periodismo Digital Premio del Jurado en Bitácoras.com 2008, Mejor Weblog, Premios The Bobs, de la Deutsche Welle alemana, 25 Mejores Blogs TIME-CNN 2009, Premio

Tercer lugar en concurso de ensayos Caminos de la libertad

- Premio Príncipe Claus 2010

- Seleccionada entre los 60 héroes de la libertad de expresión por el Instituto Internacional de Prensa (IPI) con sede en Viena, Austria

- Premio iRedes otorgado por el Congreso Iberoamericano de Redes Sociales. Y otros más. Pero su pirueterismo cibernético la sentenció a quedarse dentro del monstruo fidelista... ¿Cómo sacarla de allí? Si es que adentro es que es obvia prueba de todo lo que denuncia. Queda atrapada en sus lentejitas bordadas sobre su laptops que debe tener ya las letras desdibujadas de tanto marcarlas…

La filología (del latín philologĭa y éste del griego φιλολογία, “amor o interés por las palabras”) es la ciencia que se ocupa del estudio de los textos escritos, a través de los cuales intenta reconstruir, lo más fielmente posible, los textos originales con el respaldo de la cultura que en ellos subyace. El filólogo se sirve, por tanto, del estudio del lenguaje, la literatura y demás manifestaciones escritas, en cuanto constituyen la expresión de una comunidad cultural determinada. Alternativamente, la filología puede ser un término usado antes del siglo XX para lo que ahora se entiende como la lingüística.

Así que algo debe agradecerle esta hija de la “Y” a la revolución cubana, pues de ella sólo quedarán sus discos duros repletas de historias rosa sobre los tiempos de la revolución cubana. Palabras que recorren los blogs del más recalcitrante imperialismo, con la esperanza inútil de que la generación “Y” se convierta en epidemia.

Cuba se llenó completa de la generación “C” Cubanas y cubanos jóvenes, esos que ella describe con terror que “pisoteaban las calles” en los ensayos previos al congreso del PCC, esa generación ha dado un rotundo golpe de timón al Granma, más revolución y más revolución. Se quedó sin palabras nuestra fylóloga con “Y”

Esta niñita USA y su portal, seguirán haciendo sus necesidades fisiológicas en Kaosenlared y los blogs socialistas, pero eso sí, de lejitos, desde el jardincito del hotel, eso de echar pata, de meterse barrio adentro… noo!!! ¡¡El comunismo es sumamente contagioso, caballero!!  

http://www.aporrea.org/internacionales/a122020.html

 o0o

Periódico El País denuncia mentira de Yoani Sánchez
Por Ernesto Pérez Castillo

Un twitt reciente de Yoani Sánchez conmovió al mundo: “¿Sabe la empresa hotelera NH que el hotel Parque Central que gestiona en La Habana discrimina a los nacionales en el acceso a Internet?”.

La reacción de NH no se hizo esperar: eso no era más que otro embuste de los que se inventa la blodeguera pues, en principio, la cadena hotelera no opera ningún hotel en La Habana, ni en toda la isla de Cuba, ni en ninguna otra parte del archipiélago cubano.

Así lo ha hecho público en sus páginas el diario El País. Ese disparate de la mercenaria recuerda con mucho su ocurrencia de hace menos de un año, cuando acusó al gobierno cubano de bloquear su cuenta de Twitter. En ese entonces ella decía en entrevista telefónica para EFE: “Nos hemos quedado sin voz en el mundo de los 140 caracteres”, e insistía: “twitter debe aclarar si su servicio nos ha censurado publicación de tweets por sms o si ha sido el gobierno de Cuba que nos ha bloqueado".

Esa noticia también recorrió el mundo como un gato con la cola incendiada, con un y único titular: “Yoani Sánchez denuncia que su cuenta de Twitter fue bloqueada”, y fue repetida una y otra vez hasta que el viceministro cubano de la Informática y las Comunicaciones, José Luis Perdomo declaró: “Cuba no bloquea el acceso de ningún ciudadano al envío de mensajes a las redes sociales en Internet como Twitter o Facebook y ello es una calumnia que se ha levantado contra nuestro país”.

Muy pronto el propio Twitter le daría la razón a Cuba, reconociendo que el gobierno de la Isla no tenía nada que ver en el asunto, y asumía la responsabilidad absoluta por la suspensión temporal del servicio para los usuarios cubanos.

Lo que nadie pudo ver, en ningún periódico del mundo, fue una mínima rectificación de la Yoani, que ni en el momento de su mentira sobre Twitter, ni en su mentira sobre NH, jamás de los jamases se le pasó por la mente reconocer que en lo que había dicho no pesaba ni una gota de verdad.

Y es que otra cosa no sería de esperar, porque rectificar es de sabios, algo que Yoani nunca entenderá.

Lo curioso es que cuando la blodeguera en sus delirios ha arremetido contra los poderosos reales del mundo mundial, enseguida ha recibido de vuelta los rapapolvos mediáticos; sin embargo, cuando con la misma saña miente sobre Cuba, entonces se le premia, se le aplaude, y puntualmente se le paga a tanto por página.

De hecho El País, el periódico que ahora deja en claro que el ataque de Yoani contra NH no es más que un disparate desinformado, propio de la improvisación de quien dice lo que mejor le parece sin consultar fuentes ni cotejar datos ni atenerse al principio de sólo la verdad y nada más que la verdad, es el mismo que la catapultó regalándole en 2008 el Premio Ortega y Gasett nada menos que en la categoría Periodismo Digital.

Tomado de Haciendo las cosas mal

Congreso en Cuba: trabalenguas para corresponsales

Por Iroel Sánchez

Desfile popular en La Habana, Cuba

Joven cubana en el desfile popular en La Habana, Cuba, por los 50 años de Playa Girón Foto: Odette Fernández

Resulta interesante comprobar  cómo lo que algunos dicen  sobre otros sirve en ocasiones para identificar sus propias obsesiones. Después de haberse equivocado decretando la muerte política  de Fidel en enero del 2007, el diario español El País necesita manipular para sus lectores el contenido de todo lo que dice el ex presidente cubano y así seguir escamoteándoles la esencia de lo que ocurre en Cuba.

 Es por eso quizás que, para el corresponsal en La Habana del cotidiano madrileño, la reflexión en la que el líder histórico de la Revolución Cubana dice –a raíz del Sexto Congreso del Partido-: “la nueva generación está llamada a rectificar y cambiar sin vacilación todo lo que debe ser rectificado y cambiado, y seguir demostrando que el socialismo es también el arte de realizar lo imposible: construir y llevar a cabo la Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, y defenderla durante medio siglo de la más poderosa potencia que jamás existió” es “casi un trabalenguas”.

Se trata de la misma actitud de su colega del periódico español El Mundo, para quien los cubanos acudieron al multitudinario y emotivo desfile del 16 de abril en la Plaza de la Revolución convocados por el ron y la cerveza, bajo el chantaje de perder el empleo.  Según el reportero, para los habaneros, el partido entre el Barcelona y el Real Madrid reviste más interés que el congreso del Partido Comunista, porque de éste “no saldrá nada que le dé un vuelco a sus vidas”.

 Si el vuelco que añora el corresponsal de El Mundo es un paquete neoliberal como el que está aplicando el gobierno “socialista” en España, tiene razón, el presidente cubano en su informe al Congreso se encargó de enfatizar que “en Cuba, bajo el socialismo, jamás habrá espacio para las ¨terapias de choque¨ en contra de los más necesitados y que son, tradicionalmente, los que apoyan a la Revolución con mayor firmeza”. Además, fue el pueblo de la Isla el que con su participación masiva modificó sustancialmente – con más de tres millones de intervenciones-  los Lineamientos que definirán el futuro del país, como parte de un proceso ampliamente democrático que culminó en la reunión de esta semana. 

 La prensa española también había expresado sus intereses de cara al proceso, pero según informó el presidente Raúl Castro, sólo 45 de las intervenciones – de las más de tres millones contabilizadas- plantearon la idea de permitir la acumulación de propiedad a pesar de las preocupaciones que en ese sentido había expresado  El País.

 Frustrados en su esperanza de que los cambios en Cuba vayan hacia donde quieren sus jefes y no hacia donde desean los cubanos, es comprensible que a los cronistas de los grandes medios de comunicación se les trabe la lengua para hablar de lo que sucede en la Isla. Alcohol, chantaje económico y apatía política corroen a las sociedades para las que escriben. Los jóvenes que salen de botellón a las calles, los bajos índices participación en los procesos electorales y las recientes manifestaciones juveniles contra la precarización laboral se lo podrían explicar; por cierto, lo que aquellos coreaban en una masiva protesta el pasado 7 de abril sí era “casi un trabalenguas”: “si esto no se arregla, guerra, guerra, guerra… ”

 Fuera sueldazos, ayudas a parados, reclaman en Madrid. Foto: La voz de la calle.


Fuera sueldazos, ayudas a parados, reclamaban en Madrid el pasado 7 de abril. 

Foto: La voz de la calle.

 

Tomado de La Pupila Insomne

Fidel: El Norte revuelto y brutal

Reflexiones del compañero Fidel: El Norte revuelto y brutal

rcbaez_derecoshumanosusafidel.JPGEstaba leyendo materiales y libros en abundancia para cumplir mi promesa de continuar la Reflexión del 14 de abril sobre la Batalla de Girón, cuando eché una ojeada a las noticias frescas de ayer, que son abundantes como todos los días. Se pueden acumular montañas en cualquier semana, que van desde el terremoto en Japón, al triunfo de Ollanta Humala sobre Keiko, hija de Alberto Fujimori, expresidente de Perú.

Perú es gran exportador de plata, cobre, zinc, estaño y otros minerales; posee grandes yacimientos de uranio que poderosas transnacionales aspiran a explotar. Del uranio enriquecido salen las más terribles armas que conoció la humanidad, y el combustible de las centrales electronucleares que, pese a las advertencias de los ecologistas, se estaban construyendo a ritmo acelerado en Estados Unidos, Europa y Japón.

No sería justo, desde luego, culpar a Perú de esto. Los peruanos no crearon el colonialismo, el capitalismo y el imperialismo. Tampoco se puede culpar al pueblo de Estados Unidos, que es también víctima del sistema que ha engendrado allí a los políticos más atolondrados que ha conocido el planeta.

El pasado 8 de abril los amos del mundo dieron a la luz su acostumbrado informe anual sobre las violaciones de los “derechos humanos”, que motivó un agudo análisis en el sitio web Rebelión, suscrito por el cubano Manuel E. Yepe, basado en la respuesta del Consejo de Estado de China, enumerando hechos que demuestran la desastrosa situación de tales derechos en Estados Unidos.

“…Estados Unidos es el país donde más se agreden los derechos humanos, tanto en su propio país como en todo el mundo, y es una de las naciones que menos garantiza la vida, la propiedad y la seguridad personal de sus habitantes.

“Cada año, una de cada 5 personas es víctima de un crimen, la tasa más alta del planeta. Según cifras oficiales, las personas mayores de 12 años sufrieron 4,3 millones de actos violentos.

“La delincuencia creció alarmantemente en las cuatro mayores ciudades del país (Filadelfia, Chicago, Los Angeles y Nueva York) y se registraron notables incrementos respecto al año previo en otras grandes urbes (San Luis y Detroit).

“El Tribunal Supremo dictaminó que la posesión de armas para la defensa personal es un derecho constitucional que no puede ser ignorado por los gobiernos estaduales. Noventa de los 300 millones de habitantes del país poseen 200 millones de armas de fuego. “En el país se registraron 12.000 homicidios causados por armas de fuego, mientras que el 47 por ciento de los robos se cometieron igualmente con uso de armas de fuego.

“A la sombra de la sección de "actividades terroristas" del Acta Patriótica, la tortura y la extrema violencia para obtener confesiones de sospechosos son prácticas comunes. Las condenas injustas se evidencian en las 266 personas, 17 de ellas ya en el corredor de la muerte, que han sido absueltas gracias a pruebas de ADN.

“Washington aboga por la libertad en Internet para hacer de la red de redes una importante herramienta diplomática de presión y hegemonía, pero impone estrictas restricciones en el ciberespacio en su propio territorio y trata de establecer un cerco legal para lidiar con el desafío que representa Wikileaks y sus filtraciones.

“Con una alta tasa del desempleo, la proporción de ciudadanos estadounidenses que vive en la pobreza alcanzó un nivel récord. Uno de cada ocho ciudadanos que participó el pasado año en los programas de cupones para alimentos.

“El número de familias acogidas en centros para desamparados aumentó un 7 por ciento y las familias tuvieron que permanecer más tiempo en los centros de acogida. Los delitos violentos contra estas familias sin techo aumentan sin cesar.

“La discriminación racial permea cada aspecto de la vida social. Los grupos minoritarios son discriminados en sus empleos, tratados de manera indigna y no son tenidos en cuenta para ascensos, beneficios o procesos de selección laboral. Un tercio de los negros sufrió discriminación en sus lugares de trabajo aunque sólo el 16% se atrevió a elevar queja.

“La tasa de desempleo entre los blancos es de un 16,2 %, entre hispanos y asiáticos del 22 %, y entre los negros es del 33 %. Los afroamericanos y los latinos representan el 41 por ciento de la población carcelaria. La tasa de afroamericanos cumpliendo cadena perpetua es 11 veces más alta que la de blancos.

“El 90 por ciento de las mujeres ha sufrido discriminación sexual de algún tipo en su lugar de trabajo. Veinte millones de mujeres son víctimas de violación, casi 60.000 presas han sufrido agresión sexual o violencia. Una quinta parte de las estudiantes universitarias son agredidas sexualmente y el 60 por ciento de las violaciones en campus universitarios ocurre en los dormitorios femeninos.

“Nueve de cada diez estudiantes homosexuales, bisexuales o transexuales sufren acoso en el centro escolar.

“El Informe dedica un capítulo a recordar las violaciones de los derechos humanos de que es responsable el gobierno de Estados Unidos fuera de sus fronteras. Las guerras de Irak y Afganistán, dirigidas por EEUU, han causado cifras exorbitantes de víctimas entre la población civil de estos países.

“Las acciones ‘antiterroristas’ de EEUU han incluido graves escándalos de abuso a prisioneros, detenciones indefinidas sin cargos o juicios en centros de detención como el de Guantánamo y otros lugares del mundo, creados para interrogar a los denominados ‘presos de gran valor elevado’ donde se aplican las peores torturas.

“También recuerda el documento chino que EEUU ha violado el derecho a existir y desarrollarse a la población cubana sin acatar la voluntad mundial expresada por la Asamblea General de la ONU durante 19 años consecutivos sobre ‘La necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba’.

“EEUU no ha ratificado convenciones internacionales sobre los derechos humanos como el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de la Discriminación contra la Mujer; la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Convención sobre los Derechos del Niño.

“Los datos que aporta el recuento presentado por el gobierno chino demuestran que el funesto historial de EEUU en este terreno lo descalifican como ‘juez de los derechos humanos en el mundo’. Su ‘diplomacia de los derechos humanos’ es pura hipocresía de doble rasero al servicio de sus intereses imperiales estratégicos. El gobierno chino aconseja al gobierno de EEUU que tome medidas concretas para mejorar su propia situación en derechos humanos, que examine y rectifique sus actividades en ese terreno y detenga sus actos hegemónicos consistentes en utilizar los derechos humanos para interferir en los asuntos internos de otros países.”

Lo importante de este análisis, a nuestro juicio, es que se haga tal denuncia en un documento suscrito por el Estado chino, un país de 1 341 millones de ciudadanos, que posee 2 millones de millones de dólares en sus reservas monetarias, sin cuya cooperación comercial el imperio se hunde. Me parecía importante que nuestro pueblo conociera los datos precisos contenidos en el documento del Consejo de Estado chino.

Si Cuba lo dijera, carecería de importancia; llevamos más de 50 años denunciando a esos hipócritas.

Martí había dicho hace 116 años, en 1895: “…el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia…”

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas”.

         

firma-fidel.jpgFidel Castro Ruz
Abril 23 de 2011
7 y 32 p.m.

El sistema de justicia que condenó a los Cinco: La ley contra el negro (Segunda parte)

Por Salvador Capote

rcbaez_hombresiguales.JPG

¿Qué sistema de justicia es ése que declara inocente a un monstruo como el terrorista Luis Posada Carriles mientras mantiene injustamente en prisión a cinco hombres de excepcionales valores humanos, los Cinco de Cuba? Continuemos la disección mostrando cómo las leyes de Estados Unidos justificaron los horrores de la esclavitud primero, la segregación racista después y perpetuaron la discriminación del negro hasta nuestros días.

Cuando Thomas Jefferson escribió en la Declaración de Independencia: “Todos los hombres son creados iguales”, no estaba pensando, con absoluta seguridad, en los esclavos ni en las minorías, ni en los siervos bajo contrato (“indentured servants”), ni siquiera en las esposas e hijas de los blancos acaudalados a quienes la famosa frase se refería. En este contexto, la palabra “hombres” hay que entenderla literalmente y hombres blancos propietarios específicamente. Cuando Jefferson diseñó su señorial mansión de Monticello, de 43 habitaciones, situó bajo tierra las barracas de los esclavos para que su fealdad no fuese visible desde el palacio. Cuenta el escritor norteamericano Gore Vidal, en su novela histórica “Burr”, que a los visitantes de Monticelli les sorprendía el extraordinario parecido físico de todos los niños mulatos de la plantación con su amo Jefferson. Cuando se firmó la Declaración de Independencia había en Estados Unidos 600 000 esclavos negros y ninguno de ellos fue liberado. Tendría que transcurrir casi un siglo para que la esclavitud desapareciese como institución, aunque dejando profundas y permanentes secuelas.

La Sección 2 del Artículo 1 de la Constitución de Estados Unidos, conocida como “compromiso de los tres-quintos”, estipulaba que para la representación de los estados en el Congreso, el valor de un esclavo negro era el de 3/5 de una persona.

Todo el aparato jurídico e institucional de Estados Unidos fue diseñado para crear y mantener los privilegios de los propietarios blancos. El conjunto de las decisiones de la cortes de justicia de la época reflejan claramente la total carencia de derechos legales de los negros. Una decisión famosa de la Corte Suprema de Estados Unidos tuvo lugar en el caso Dred Scott v. Sandford, 1857. Scott, un negro nacido en Estados Unidos, que había obtenido su libertad en Illinois, reclamó la condición de ciudadano. La Corte rechazó la petición alegando que a los negros nunca se les consideró como parte del pueblo de Estados Unidos.

En los libros de texto de las escuelas se enseña que la Guerra de Secesión se libró para liberar a los esclavos. En realidad, tuvo causas y motivaciones mucho más complejas. La guerra se desató debido a las contradicciones insalvables entre el Sur aristocrático, con estructuras de tipo feudal, donde las haciendas trabajadas por esclavos eran la fuente de riqueza y de poder, y un Norte capitalista, surgido a consecuencia de la revolución industrial, que necesitaba grandes masas de trabajadores para sus fábricas y que, para continuar su desarrollo, exigía la creación en todo el país de un nuevo orden económico y social. La guerra, además, fue un gran negocio y de ella surgieron colosales fortunas como las de Rockefeller, Carnegie, Morgan, Armour, Mellon, y Gould.

Uno de los mitos fundamentales en la historia de Estados Unidos es la presentación de Abraham Lincoln como el Gran Emancipador. En un discurso en 1858 (1), poco antes de comenzar la guerra, Lincoln expresó: “No estoy y no he estado nunca en favor de forma alguna de igualdad social y política de las razas blanca y negra; no estoy y no he estado nunca en favor de que los negros voten o sirvan como jurados; ni de que califiquen para ocupar cargos, ni tampoco de matrimonios inter raciales con personas blancas; y diré, además, que hay una diferencia física entre las razas blanca y negra que considero impedirá para siempre que las dos razas vivan juntas en términos de igualdad social y política. Y puesto que no pueden vivir de esa manera, mientras permanezcan juntas tendrá que haber una posición superior y otra inferior, y yo estoy tanto como cualquier otro hombre, en favor de que la posición superior se le asigne a la raza blanca”.

Cuando se produjo la secesión de los estados del Sur, Lincoln prometió no interferir con la esclavitud en los estados donde la institución se encontraba establecida y prometió también mantener la ley que permitía la persecución de los esclavos fugitivos. La prioridad de Lincoln era restaurar la Unión, no abolir la esclavitud. De hecho, cuatro estados esclavistas continuaron formando parte de ella: Maryland, Delaware, Kentucky y Missouri.

En septiembre de 1862, Lincoln firmó la Proclamación de Emancipación, pero ésta no liberaba todos los esclavos sino solamente aquellos de los territorios rebeldes no ocupados por el ejército de la Unión. Absurdamente, no liberaba a los esclavos en los territorios controlados por el gobierno.

Si hubo algún “Gran Emancipador” éste fue sin duda el dirigente negro estadounidense Frederick Douglass. Fue Douglass quien convenció a Lincoln de que no podría ganar la guerra sin liberar a los esclavos en el Sur y sin permitir a los negros en el Norte enrolarse en el ejército, y no fue hasta 1863 que el Congreso autorizó su enrolamiento. Sin los 200,000 negros que se alistaron como voluntarios en el ejército de la Unión (38,000 resultaron muertos o heridos) otro hubiera sido el curso de la guerra.

Douglass honró siempre a Lincoln como presidente mártir pero rechazó el mito del Gran Emancipador. En su “Oración en Memoria de Abraham Lincoln”, al inaugurar el Monumento a los “Freedmen” (hombres liberados de la esclavitud) en 1876, en Washington, afirmó: “Lincoln no fue nuestro hombre ni nuestro modelo. El fue, por encima de todo, el presidente de los blancos, dedicado enteramente al bienestar de los blancos. Ustedes [los blancos] son los hijos de Abraham Lincoln. Nosotros [los negros] somos, en el mejor de los casos, solamente sus hijastros”.

Terminado el conflicto y con la ratificación de la Decimotercera Enmienda a la Constitución de Estados Unidos, en diciembre de 1865, la esclavitud quedó abolida en todo el territorio de la nación. Los negros quedaron libres aunque sin derecho al voto. Sin embargo, los terratenientes del Sur no se resignaban a perder sus privilegios. En los estados sureños fueron promulgadas leyes que tenían como finalidad restablecer las relaciones de esclavitud. El conjunto de estas leyes se conoce como “The Black Codes” (Los Códigos Negros).

En 1866 el Congreso aprobó la primera ley de derechos civiles (“Civil Rights Act”) que otorgaba la ciudadanía a los afro-norteamericanos (pero no a los indios) y -en teoría- la igualdad de derechos ante la ley. No obstante, la aprobación tuvo que sobreponerse al veto del presidente Andrew Johnson y, para evitar que fuese declarada inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia, el Congreso aprobó también la 14a. Enmienda (1868) con el fin de incluir estos derechos en la Constitución.

La leyes aprobadas durante el periodo de Reconstrucción (1865-1876) incluyendo la 15a. Enmienda (1870), que otorgaba el derecho al voto a los negros (a los hombres, no a las mujeres, y con muchas limitaciones), y la ley de Derechos Civiles de 1875 (revocada posteriormente) que prohibía la discriminación racial, se enfrentaron a la resistencia de los blancos sureños quienes, además de los Códigos Negros, utilizaron todo tipo de violencia y terror. Fue por esta época que surgió el Ku Klux Klan. Por último, con las interpretaciones racistas de las cortes, estas leyes se convirtieron en muy poco tiempo en papel mojado.

Las leyes promulgadas en el Sur privaban a los negros de sus derechos ciudadanos. No podían votar, ejercer cargos públicos, servir como jurados ni testificar contra los blancos y estaban sujetos a estrictas normas de segregación. Por ley, tenían que asistir a escuelas, viajar en vehículos, comer en restaurantes, visitar parques, y ser enterrados en cementerios, sólo para negros. Se les negaba la oportunidad de participar en la vida económica de la nación y vivían, casi en su totalidad, en pobreza extrema.
En 1896, la decisión de la Corte Suprema en el caso Plessy v. Ferguson, colocó a nivel federal la segregación. La separación de razas adquiría de este modo un respaldo constitucional. Esta infamante decisión de la Corte Suprema legitimó la existencia de dos sociedades: una blanca, privilegiada; la otra negra, desposeída y humillada. Entre 1876 y 1965, multitud de leyes locales, estatales y federales, llamadas “Leyes de Jim Crow” (por el personaje cómico disfrazado de negro, con este nombre) reforzaron la segregación racial. Mientras los Códigos Negros tuvieron vigencia principalmente en el Sur, durante la etapa de Reconstrucción, las Leyes de Jim Crow se extendieron por todo el territorio de Estados Unidos. Estas leyes, basadas en la falacia de “separados pero iguales” sistematizaron las desventajas y desigualdades en todas las esferas económicas, políticas y sociales, y legitimaron la discriminación contra los negros.

Los que se oponían a las Leyes de Jim Crow arriesgaban sus empleos, sus hogares y sus vidas. Más de 5000 negros (3440 casos documentados) hombres y mujeres, fueron linchados entre 1882 y 1968, un promedio de 58 linchamientos por año. Los negros carecían de amparo legal completamente, pues todo el sistema de justicia criminal estaba integrado por blancos: policías, fiscales, jueces, jurados y oficiales a cargo de las prisiones.

Los movimientos por los derechos civiles que tuvieron lugar en las décadas de 1950 y 1960 alcanzaron éxitos notables como la decisión de la Corte Suprema en el caso “Brown v. Board of Education” (1954) que prohibió la segregación en las escuelas públicas; la “Civil Rights Act” (Ley de Derechos Civiles) de 1964; la “Voting Rights Act” (Ley de Derecho al Voto) de 1965, que eliminó obstáculos al voto negro que aún permanecían; y la “Fair Housing Act” (Ley de Derecho a la Vivienda) de 1968, que prohibió la discriminación en la venta o renta de casas. Sin embargo, estas conquistas, en la práctica, se han ido difuminando con el tiempo. Hoy, varias décadas después, puede afirmarse que los avances han sido demasiado modestos. La “Affirmative Action” (Acción Afirmativa) con el fin de promover a los negros a posiciones sociales más altas, es otro de los movimientos fracasados. En todos los casos, el fracaso se debe a que se dejan intactas las estructuras, principalmente económicas, de dominación y opresión.

En 1956, la “Interstate and Defense Highway Act” (Ley de Autopistas Interestatales y de Defensa) condenó a la destrucción a los vecindarios negros y pobres de las principales ciudades de Estados Unidos. Las cintas de asfalto y los muros de concreto de las autopistas cruzaron por el centro de los ghettos negros fragmentándolos e incomunicando los fragmentos entre sí. La construcción de vías de acceso rápido aceleró el proceso de suburbanización. Las clases alta y media de las ciudades pudieron trasladarse a viviendas confortables en zonas alejadas del centro de la ciudad, invirtiendo así el esquema tradicional: clases adineradas e instituciones vitales de la ciudad en el centro - pobres en los suburbios, por otro en que los negros y los pobres quedaron en un “downtown” abandonado y deteriorado.

No, el racismo y la discriminación en Estados Unidos están muy lejos de haber desaparecido y la demostración es muy sencilla: los negros siguen viviendo en los peores barrios, asistiendo a las peores escuelas, recibiendo los peores empleos, y abarrotando las cárceles del país, los centros de detención de juveniles y los corredores de la muerte. Los pasos previos imprescindibles para reparar las injusticias presentes y pasadas no ocurrirán mientras exista el “Establishment”: reconocer la verdad, disculparse ante las víctimas y ofrecerles las compensaciones y reparaciones a que tienen derecho.

Una inscripción, situada sobre las monumentales columnas del edificio de la Corte Suprema en Washington, reza: “Equal Justice Under Law” (Igual Justicia Ante la Ley), pero cuando la igualdad no existe y las leyes son creadas para mantener y reforzar los privilegios de la clase dominante, la justicia es imposible. (2)

  1. Debate at Charleston, Illinois, Sept. 18, 1858.
  2. Ver también en Areítodigital.net los artículos del autor: “Little Rock” y “Miami: Muros de Concreto y Segregación”.


*Bioquímico cubano, actualmente reside en Miami. Trasmite con cierta regularidad por Radio Miami el Programa “La Opinión del Día”, que aparece poco después en laradiomiami.com. Es colaborador de Areítodigital.net; participa, con la Alianza Martiana, en la lucha contra el Bloqueo impuesto a Cuba por Estados Unidos.

Imagen agregada RCBáez

Congreso del Partido Comunista de la Nación Cubana y Democracia

Por Arnold August

comisiones06.jpgEl Artículo 5 de la Constitución cubana estipula que el Partido Comunista de Cuba es la “vanguardia organizada de la nación cubana”. La relación simbiótica entre el Partido y la nación ha sido demostrada numerosas veces durante las décadas transcurridas desde el establecimiento del Partido en 1965.

Esta herencia singular tiene sus raíces en el Partido Revolucionario Cubano establecido por José Martí en 1892 el cual fue tan exitoso en su orientación política, estrategia militar y organización que el Partido Revolucionario Cubano llevó a la nación a derrotar a los colonialistas españoles en 1898; victoria esta robada por los Estados Unidos en el último momento. En la Sierra Maestra desde diciembre 1956 hasta el 1 de enero de 1959, la victoria que se escapó del pueblo cubana en el siglo anterior, fue finalmente alcanzada.

Esto tuvo lugar, entre otros factores, gracias a los indestructibles lazos entre las fuerzas dirigentes en esos momentos, por un lado el Movimiento 26 de Julio y el Ejército Rebelde liderado por Fidel Castro y del otro lado los sectores más humildes del pueblo cubano. Más aun, describir esta relación simplemente en términos de lazos y vínculos sería en realidad subestimar el hecho de que el liderazgo y el pueblo eran solo uno.

¿Cómo es entonces posible que esa pequeña fuerza derrotara a un enemigo tan poderoso como los Estados Unidos? La histórica victoria en Playa Girón probó ser una segunda instancia demostrando la unidad entre el liderazgo y el pueblo, que de hecho lucharon una guerra defensiva de todo el pueblo en contra de la invasión mercenaria apoyada por los Estados Unidos. Esta es la tradición en cuyo principio el Partido Comunista de Cuba, como vanguardia organizada de la nación, está basado y se ha nutrido.

El Sexto Congreso del Partido es el último de los muchos ejemplos en esta tradición. Cuba, en una coyuntura crítica de su historia, comenzó la discusión masiva en 2007 sobre la base del ahora famoso discurso de Raúl Castro el 26 de Julio de ese año; él exhorto a sus compatriotas a exponer abiertamente sus preocupaciones y sugerencias para tratar los complejos problemas que atraviesa la nación. Así lo hicieron, y después de un proceso serio y metódico la dirección del país elaboró el Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Tan pronto como este Proyecto de Lineamientos fue difundido, comenzó de hecho el Sexto Congreso del Partido con los debates y las discusiones en los centros de trabajo y estudio y en los barrios. Raúl Castro anunció en su Informe al Congreso el 16 de Abril que desde diciembre 1 de 2010 hasta febrero 28 de 2011 cerca de nueve millones de personas participaron en más de 163 000 reuniones en las que más de tres millones contribuyeron con sus opiniones y sugerencias. Describir esta consulta como hizo Raúl en términos de  un “referéndum popular” no es en modo alguno algo exagerado. El resumen de las discusiones, cambios, propuestas, modificaciones, adiciones y supresiones es en sí un testimonio fehaciente del debate efectivo que tuvo lugar a todos los niveles de la sociedad cubana [1].  El documento elaborado como resultado de este proceso fue lo que recibieron los Delegados electos al Congreso. El documento llegó a sus manos incluso antes del inicio de las discusiones de modo que pudieran prepararse anticipadamente con esta versión revisada a partir de las opiniones de las organizaciones de base en las cuales ellos fueron electos. Las deliberaciones del Congreso en las Comisiones probaron ser una impresionante y viva escena de debates, discusiones y propusieron cambios que resultaron en una serie de dictámenes a ser tomados en cuenta para elaborar lo que probablemente será una nueva versión, la final, para fortalecer el socialismo y la Revolución.

El tema de los estrechos, indestructibles vínculos entre el liderazgo y el pueblo, la vanguardia del Partido Comunista y la nación, toma una suerte de giro personal y emocional con las tres reflexiones de Fidel durante el periodo de cuatro días del Congreso. La primera tuvo que ver con la parada militar del 16 de abril y la manifestación de las habaneras y habaneros en respaldo a la Revolución y al socialismo. En la segunda, ofreció sus pensamientos acerca de los debates del Congreso y en la tercera acerca de la composición del Comité Central y su ausencia en tan importante cuerpo. En el estilo único que le es característico a este icónico líder revolucionario, sus ideas respondieron a lo que estaba en la mente de la inmensa mayoría del pueblo cubano (y de muchos de nosotros, observadores extranjeros, también). Fue de este modo que trató con los aliados campesinos en 1957- 58; de modo similar con las personas de todas las diversas procedencias en las Primera y Segunda Declaración de la Habana (1960, 1962) en los intercambios con multitudes cercanas al millón de personas en cada ocasión. Ahí está, por supuesto, la proclamación el 16 de Abril de 1961 del Carácter Socialista de la Revolución que emergió como algo espontáneo de la interacción dialéctica del líder con el pueblo.

El título de este artículo incluye el término “democracia”. No obstante, él no ha sido usado en el artículo hasta ahora. No existe una definición universal de democracia; el universalismo es usado por los poderes que tienen su base en los Estados Unidos y en muchos países europeos como un pretexto para definir la democracia del modo más arbitrario y entonces usar su propia definición con el más evidente doble rasero, para tratar de imponer su dominación sobre el mundo, especialmente el Tercer Mundo. Cuba, como ejemplificamos en lo expuesto anteriormente, forja su propia democracia en el curso de luchas, lo que incluye la relación del Partido Comunista y la nación.

Para aquellos de nosotros que prestan de cerca atención a este muy controversial tema de la democracia, con lo ejemplificado en el Congreso, su preparación y el desarrollo efectivo, parecían estar llegando a su fin las valiosas lecciones. No obstante, el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Ricardo Alarcón, subió al podio. El se refirió a una institución completamente diferente, que no es el Partido, son el estado, el Gobierno y las Elecciones a estas instancias. Presentó la “Resolución sobre el Perfeccionamiento de los Órganos del Poder Popular, el Sistema Electoral y la División Político Administrativa” del país. Su esencia es perfeccionar aún más el Poder Popular en Cuba y el sistema electoral buscando hacerlo más democrático y participativo. Una vez que sean elaboradas las sugerencias y sean propuestas a la Asamblea Nacional, los Diputados electos por todos los ciudadanos trabajarán en los cambios sugeridos.

Para quienes en el mundo sienten interés verdadero en la democracia Cubana, aquí están los hechos: la experiencia del Congreso y éste llamado a perfeccionar aun más el Poder Popular. ¡Qué mejores argumentos para contrarrestar cualquier presión ideológica y política en contra de Cuba y su sistema político! Pero siempre será el pueblo cubano quien determine su tipo de democracia, ¡nadie más!

[1] http://www.granma.cubaweb.cu/secciones/6to-congreso-pcc/artic-027.html



Descargue en PDF los Documentos y Reflexiones del VI Congreso del PCC


documentos-vi-congreso-portada-580.pngA solicitud de nuestros lectores, Cubadebate les ofrece en versión PDF los documentos del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, celebrado del 16 al 19 de abril de 2011 en el Palacio de las Convenciones, La Habana, Cuba. 

 

También, incluimos las dos Reflexiones de Fidel Castro escritas a propósito de este Congreso, de modo que usted pueda tener en un solo fichero las resoluciones y materiales del histórico encuentro.

Descargue el fichero en PDF con los Documentos y Reflexiones del VI Congreso del PCC (512 Kb)

Pinche aquí para verlo en Scribd 

 Contenido

 Informe Central VI Congreso del PCC (Presentado por Raúl Castro Ruz)… 2

Acuerdo del VI Congreso del Partido sobre la Conferencia Nacional …................35

Resolución sobre el Informe Central al VI Congreso del PCC ….......................... 36

Resolución sobre Lineamientos de Política Económica y Social …...................... 38

Resolución sobre el perfeccionamiento de los órganos del Poder Popular, el Sistema Electoral y la División Político Administrativa ….................................................. 41

Discurso de Raúl Castro en las conclusiones del VI Congreso ...............…  43

Reflexiones de Fidel

Los Debates del Congreso…............................................. 53

Mi ausencia en el C.C….................................................... 55

fidel-raul-y-machadov-en-la-clausura-del-vi-congreso-del-partido-comunista-de-cuba-foto-marcelino-vazquez-hernandez-ain-4.JPG

 

Con informaciones de Cubadebate

La batalla de Girón

Por Salvador E. Morales Pérez

 rcbaez_moralesgiron.JPG

La batalla de Girón I: precedentes históricos

En la historia militar del mundo se recogen numerosos acontecimientos bélicos de renombre. Episodios sangrientos famosos, no por la sangre derramada y las vidas tronchadas y los recursos consumidos, sino por lo que significaron: por las artes de la guerra desplegadas, por su impacto en el curso de los acontecimientos, por los mitos que engendró.

Ha poco teníamos en las pantallas un engendro jolivudesco sobre la batalla de las Termópilas, con el título de Los trescientos: Indigerible para los paladares exigentes. Un bodrio de antología. Puro pretexto para los malabarismos de trucaje, los celebrados efectos especiales y la expansión de la truculencia en boga mundial. A los espectadores – que no han conocido de cerca el horror de las guerras - siempre han llamado la atención estos hechos de armas difíciles de llevar a la pantalla por sus elevados costos.  Imposible olvidar el espectacular y costosísimo filme de Serguéi Bondarchuk, La guerra y la paz, con la memorable escena de la Batalla de Borodino, conformada por 120.000 soldados, los Récord Guinness la consideran la batalla más grande jamás filmada.  De semejante impacto fue para mí otro filme soviético de 1969, Osvobozhdenie, recreando la batalla de Kursk donde los nuevos tanques soviéticos T 34 se enfrentaban al tú por tú con los panzers germanos que aterraron a Bélgica y Francia al estallar la Segunda Guerra Mundial. Panorama inolvidable de violencia - calzada por un fondo musical impresionante - desde las alturas, en donde la vista de la sangre y el olor de la pólvora, de la carne chamuscada y los gritos de los heridos no dañan la sensibilidad. La guerra es algo feo y los grandes generales la aborrecieron, tanto, como la amaron quienes se beneficiaban de ellas.

Nuestros pueblos de América no se han estado involucrados en bestialidades violentas como las ocurridas en Europa y Asia, pero también se han visto forzados a tomar las armas, principalmente para obtener la independencia y los cambios que no tuvieron otra opción. América también tiene sus hitos bélicos de significación. Hay hechos memorables que hoy en día tratan de rebajar algunos “revisionistas” del pasado. La legendaria batalla de Ayacucho, que puso el colofón a la dominación colonial española, batalla librada en la pampa de Quinua, ha sido minimizada con detallitos por aquí y por acá, con tal de rebajar su contundencia. Qué difícil para las grandes potencias – desbordadas de soberbia – admitir una derrota. La batalla de Girón, escenificada al sur de la Isla de Cuba a mediados de abril de 1961 no escapa a ciertas elucubraciones maliciosas. A pesar de los peros que se le ponen ha significado mucho, no solo en el plano político militar, como en el aspecto moral. Por eso, no solo por su 50 aniversario, la evocamos aquí.

Es bien conocido el apotegma de Karl von Clausewitz: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. Muy cierto. Por medios letales, por la superioridad de las armas, mediante la ocupación y el régimen de vencedores.  En la historia de Cuba, la guerra ha tenido peculiaridades dignas de comentar. Y momentos de significación. Pero, ¿qué es lo que impulsa a una política a convertirse en acción violenta? Apliquemos al caso de Cuba que hoy conmemora medio siglo.

Hay una explicación histórica muy extensa que nace desde la injerencia estadounidense en la guerra cubana de liberación, la ocupación de la isla y la imposición de un apéndice constitucional que les autorizaba a intervenir en el momento que lo estimaran conveniente a sus intereses: la Enmienda Platt, vigente hasta su abolición parcial en 1934. Cuba fue desde 1902 un semi protectorado, un país dependiente de Estados Unidos y de sus intereses corporativos y geoestratégicos. En esta página podemos cerrar esta etapa previa de sometimientos con cinco palabras: Cuba se salió del huacal. Desde enero de 1959 el proceso revolucionario puesto en marcha empezó a dibujar una raya: se acabó la injerencia; se empezó a ejercitar la autodeterminación y la soberanía del modo más estricto; empezó a explorarse una vía alternativa a la de un país subdesarrollado, mono productor y mono exportador de azúcar, dependiente de un solo mercado, atrasado tecnológica y culturalmente. Se le puso un límite a la geofagia latifundista y se aplicaron las disposiciones de la Constitución de 1940 que proscribían el latifundio: Reforma agraria. Punto de partida evidente e importante que marcó un parte-aguas en las relaciones bilaterales entre Washington y La Habana. Ya no se pudo dictar o influir en las decisiones cubanas desde un acorazado, ni desde la sede estadounidense en La Habana, ni valieron presiones o amenazas desde la orilla del Potomac. Un lenguaje nuevo, recio, altisonante, retador, redignificado, configuró el duelo diplomático. La revolución en ciernes se proponía un modelo de desarrollo y de ejercicio político interno y externo con el cual discrepaba Estados Unidos.

Desde enero de 1959  con el desdén a las solicitudes  de extradición a criminales de guerra como Rolando Masferrer,  Julio Laurent, y otros encausados por torturas y asesinatos y saqueo al erario público por la justicia cubana el gobierno de Estados Unidos mostró su inconformidad con el flamante gobierno revolucionario presidido por Manuel Urrutia.  Menos gusto produjo la solicitud de salida, de los miembros de las misión militar que asesoraba al ejército de la dictadura. La hospitalidad que brindaron a los prófugos de la justicia fue interpretada como actos de agravio a la soberanía cubana e interpretación unilateral del acuerdo de extradición. La tensión diplomática que produjo fue agravada por las incursiones consentidas para sacar por vía aérea y marítima otros criminales que se habían ocultado. Pruebas no faltaron: el 2 de febrero de 1959 fue capturado el piloto Allen Robert Nye quien confesó que llegó con la misión de ejecutar a Fidel Castro. En marzo fue capturado otro aeronauta procedente de Estados Unidos, Austin F. Young, a quien se consignó  como agente de la CIA, que intentó cambiar pesos cubanos extraídos por los prófugos batistianos  y rescatar a varios ocultos en territorio isleño. La actividad de las diferentes agencias estadounidenses se multiplicó al calor de desarrollo del programa revolucionario. Naturalmente, extendieron la red operacional hacia la creciente resistencia y oposición criolla. La fomentaron con todos los medios a su alcance. Numerosos documentos desclasificados han ido demostrando los pasos que dieron en esa dirección. Pasos que iban más allá de las actividades que habían desarrollado en el país desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Dato muy significativo fueron las obstrucciones desplegadas para adquirir aviones, incluso ya contratados y pagados por el gobierno derrocado. Se estaba articulando una política especial contra el proceso revolucionario cubano. Una política que involucraba lineamientos oficiales amparados en una presunta secrecía.

El conflicto latente, desde antes del triunfo de la insurrección contra la dictadura batistiana, se agudizó al extremo de implementar pasos para “corregir” el rumbo del proceso de cambios en Cuba. La preocupación y el disgusto de los poderes fácticos con sede en Washington, ante el desmontaje del aparato de poder que facilitaba su hegemonía local fue dando paso a la elaboración e implementación de una política especial de contención y aplastamiento del movimiento político social desencadenado en la isla. Las medidas de beneficio social tomadas por el equipo dirigente, habían ensanchado la base revolucionaria a tal extremo que su despliegue constituía ya un revulsivo ejemplo que afectaba a todo el continente. Los partidos democráticos liberales vieron la radicalización de sus bases y se dividieron. Las dictaduras sobrevivientes pusieron sus barbas en remojo y duplicaron los medios represivos. El problema de las hegemonías tradicionales, la doméstica, oligárquica y la externa, imperialista, fue puesto en tela de juicio, de modo que se sintieron  amenazadas simultáneamente. Convergieron en frenar a toda costa el contagio revolucionario aplastando el epicentro de la alternativa.

Se puso en juego, el enfriamiento de las relaciones económicas, diplomáticas, culturales.

a) en el primer rubro se evidenció en la negativa de cooperación para la estabilización monetaria; no conceder préstamos ni públicos ni privados; desaliento a las inversiones; entorpecimiento de las transacciones mercantiles tradicionales; disminución de las cuantías de las cuotas azucareras establecidas.

b) las relaciones diplomáticas se tensaron con el intercambio de notas reclamatorias en un lenguaje cada vez menos discreto, incluyendo amenazas veladas.

c) el intercambio de carácter cultural decreció súbitamente y los viajes turísticos sufrieron los rigores del diferendo.

Diplomáticos y agentes secretos comenzaron a trabajar en el diseño de un plan de oposición interna, que ya existía por la propia naturaleza de los intereses afectados, pero que podía ser alentado y multiplicado mediante el apoyo de Estados Unidos. Estímulo que trajera a la postre el empoderamiento de un gobierno acoplado a los intereses económicos, políticos y geopolíticos de Washington. Entretanto se daban pasos apresurados en una labor diplomática que juntara a todos los gobiernos del área –por identificación, temor, chantaje– a secundar el aislamiento de Cuba y su posterior capitulación.

La estrategia política sometida aceleradamente a la metamorfosis señalada por Clausewitz tenía previsto, desde el segundo semestre de 1959, cuatro desarrollos tácticos, para los cuales se poseían recursos, experiencias, mecanismos y complicidades. Especialistas en el tema, en uso de las fuentes desclasificadas, han podido establecer cómo, lo que en principio fue una inconformidad política, se transformó en un núcleo operativo de guerra encubierta. El presidente Eisenhower aprobó y encomendó a la CIA a principios de 1960 el plan de agresión presentado por la Agencia:

1.-Impulsar la unificación de los opositores dentro y fuera de Cuba para darle un cariz cubano a la empresa guerrera que se estaba articulando; 2.- Sufragar y dotar de medios eficientes para llevar a cabo la guerra propagandística que mermara el consenso popular: apelando a medios impresos y radiales; 3.- Apoyar la constitución de grupos subversivos al interior de la isla y la creación y abastecimiento de guerrillas para derrocar a Fidel castro con los medios que tumbó a la dictadura; 4.- Organizar, entrenar e infiltrar una fuerza paramilitar al mando de oficiales del antiguo ejército de la dictadura, bajo la jefatura de oficiales e instructores de Estados Unidos para realizar un operativo militar en Cuba.

Todos los ingredientes para hacer efectivo el planteamiento de que la “guerra es la continuación de la política por otros medios”. Lo cual no la excusa ni la hace justa. Solo la explica.

2/4

La batalla de Girón II: hacia la Operación Pluto


Los lineamientos destinados a frenar y revertir el curso de  la Revolución cubana aprobados secretamente por el presidente de Estados Unidos, D. Eisenhower, fueron encomendados a un grupo en el cual no figuraba un solo cubano. Fue constituida una Fuerza de Tarea, denominada  WH/4 (Sección 4 de la División WH de la CIA). Esta tuvo la más completa exclusividad para organizar, dirigir y poner en ejecución  - hasta ahí nada más – las operaciones armadas y propagandísticas contra la revolución cubana. Empezaron con  40 oficiales -8 en el Centro de Dirección, 20 en la Estación CIA de La Habana y 2 en la de Santiago de Cuba. En solo un año los encargados de llevar a cabo los operativos ascendieron a 588. Bajo el mando de quien había conducido semejante operativo contra el presidente Jacobo Arbenz en 1954. Un oficial de éxito y experiencia,  Jacobo (Jack) Esterline, y éste bajo la supervisión  del segundo al mando de la CIA: el Director de Planes, Richard M. Bissell.

Dinero no faltó. Con el documento aprobatorio de marzo 17 de 1960 se abrió una espita de recursos públicos que no se ha cerrado aun. El presupuesto inicial fue de 4 400 000 dólares, de los dólares de aquella época. Para actividades políticas, $950 000; para la propaganda, $1 700 000; la organización primaria de los grupos paramilitares, $1 500 000; y para las operaciones de inteligencia, $250 000. Los recursos de los contribuyentes estadounidenses llegaron a la cifra de 46 millones, cuando se llevó a cabo la batalla de Girón en abril de 1961. Añádase, de acuerdo a testimonios de varios reclutados, el aporte dinerario de consorcios que habían tenido negocios en Cuba.

La primera misión emprendida por la Fuerza de Tarea WH/4 CIA fue la de buscar la gente cubana que llevaría a cabo el plan diseñado y adoptado por los altos mandos estadounidenses. Algo se había adelantado. Desplegaron más recursos para traer a los núcleos de concentración a los antiguos oficiales de Batista sin delitos, (se coló un grupito de soldados y policías con crímenes sobre sus espaldas) que andaban desperdigados por República Dominicana, Panamá, México, Venezuela y  Estados Unidos. Intentaron con éxito sacar a varios de ellos que aun estaban en Cuba. Desde luego, eso no bastaba ni debía ser predominante, porque creyeron que debía guardarse cierta distancia con los comprometidos con la dictadura. De modo que reclutaron a un buen número de jóvenes de la burguesía y de la clase media afectados por las reformas económico-sociales y a gentes asustadas y transidas de fobia anticomunista. Y para la fachada política opositora urdieron la creación del Frente Democrático Revolucionario (FRD),  compuesto por veteranos políticos distantes de la dictadura derrocada: Antonio (Tony) Varona, Justo Carrillo, Aureliano Sánchez Arango y caras más novedosas como las Ignacio Rasco y Manuel Artime.  El presidente Eisenhower, insistió en aplicar la política de la “negación plausible”, debía ocultarse lo obvio. Hacer creer que eso era cosa exclusiva del exilio cubano. Trasladaron a la Ciudad de México, como sede, a la “jefatura” del FRD.  El 22 de junio, proclamaron y radicaron en esa urbe la constitución de dicha organización.

Tarea de importancia fue la de ubicar el centro de entrenamiento principal. Unos grupos comenzaron en Useppa Island en el estado de Florida. Pero eso era contrario a los deseos manifiestos del presidente de esconder la mano estadounidense. En República Dominicana no podía ser ya, porque Trujillo estaba muy quemado y ya la CIA estaba estimulando su derrocamiento por un medio magnicida. No podía ser muy lejos de Cuba. Las regiones centroamericanas parecían idóneas por los regímenes adictos con los cuales contaban. Guatemala y Nicaragua fueron los asientos apropiados. Era territorio de aliados incondicionales: el general Miguel Ydígoras Fuentes en Guatemala y el clan de los Somoza en Nicaragua, se sumaron integraron a la alianza de guerra encubierta contra Cuba.

El principal campamento de entrenamiento fue ubicado en la finca La Helvetia, propiedad del hacendad Roberto Alejos Arzú, localizada en el municipio El Palmar, Departamento de Quetzaltenango. En Retalhuleu, ingenieros estadounidenses con capital de la United Fruit y la CIA, construyeron una pista aérea, a un costo de un millón de dólares. Pronto la Base Trax, la principal y otros campamentos complementarios se inundaron de barracas, hombres y armas. El gobierno cubano obtuvo noticia por los más variados y disímiles conductos de lo que se estaba fraguando en La Florida, Guatemala y Nicaragua. Entre ellas, las argucias de desinformación.

Cuando se habla del renglón de la propaganda confiado aun orgulloso experto David Atlee Phillips, con un amplio currículo en tareas clandestinas en Europa y en Cuba, suele destacarse a Radio Swan. Potente emisora establecida,  en la islita de ese nombre en las cercanías de Honduras, el 17 de mayo de 1960. Famosa por la cantidad de fantasiosas noticias que asustaron, estimularon y apoyaron a la contra: supuestas leyes, defecciones, combates, sabotajes. No era cosa de mentes calenturientas, sino desinformación, confusión bien calculada. Pero la CIA trabajó mucho más allá de esas locas trasmisiones y de los millones de volantes que arrojaron sus aviones sobre la isla. Su antigua y bien aceitada red de medios produjo una cantidad impresionante de informaciones, artículos, editoriales, reportajes que se ramificaron a todo el mundo, en las más diversas latitudes y lenguas.

La evidente disposición agresiva de Estados Unidos fue un catalizador del descontento anidado en varios sectores criollos desde que se fueron implementando medidas de justicia, beneficio social, de empoderamiento y apoyo popular. No sólo surgieron organizaciones en el exterior bajo el signo de la contrarrevolución –en La Florida hubo como cien– también en la isla fueron muy variadas y no todas pequeñas como en Miami. La tarea de las estaciones de la CIA era la de unir ese abanico. En Cuba la embajada disponía de 300 funcionarios. Gente experimentada. Se esforzaron por crear dos bases importantes para llevar a cabo la subversión. Esta debía sincronizar las actividades urbanas y el refuerzo de grupos de alzados que ya existían en diversos lugares de Cuba, pero especialmente en la zona montañosa central, el Escambray. Hacia allí se dirigieron los envíos de armas y equipos, la infiltración de los primeros teams preparados en la Florida, Panamá y Guatemala.  Algunas de estas operaciones tuvieron éxito, mucho menos de lo esperado. Puntualicemos: el  plan inicial consistía en fomentar a gran escala la guerra de guerrillas. Pero de 68 envíos de materiales bélicos y de comunicación, 61 cayeron en manos revolucionarias, Quienes ya habían reducido los focos de alzados en el Escambray y otras regiones. Los tropiezos aconsejaron variar el plan original.

Dificultades económicas cayeron sobre Cuba: suspensión de la cuota azucarera importada por Estados Unidos, obtención y refinamiento del petróleo, desabasto de productos de primera necesidad Fueron paliadas relativamente mediante los convenios celebrados con la Unión Soviética a comienzos de 1960. Compra de azúcar y abastecimiento de petróleo y medios defensivos. Washington ordenó a las refinerías no procesar el “petróleo ruso”. A partir de la nacionalización de dichas empresas y las reacciones estadounidenses se emprendió una relación de contragolpes económicos y políticos que culminó en la ruptura de relaciones a principios de 1961.

Mientras la jefatura de la CIA desarrollaba las tareas encargadas una serie de acontecimientos se agolpaban influyendo en el curso de los escenarios concebidos. El gobierno cubano consciente de la gravedad de la situación y con las experiencias precedentes como aviso se enfrascaba en la defensa necesaria. Estos preparativos acelerados desde mediados de 1959, reforzaron los mecanismos de seguridad, mediante la depuración y fortalecimiento de las nuevas fuerzas armadas. La fundación y expansión de las milicias populares.  La creación de los Comités de Defensa de la Revolución a todo lo largo del país. El empleo a fondo de agentes de inteligencia y contrainteligencia. Desde luego eso no era posible si no se dotaba de las armas suficientes y eficientes.  Estados unidos interponía todas sus influencias diplomáticas para impedirlo. No obstante, se consiguieron buenos cargamentos de fabricación belga. En el último envío se preparó un sabotaje – que han intentado desvirtuar con la excusa de mala manipulación de la carga, como si eso ocurriera frecuentemente – que ocasionó dos explosiones, numerosas muertes de cubanos. El vapor francés La Coubre, estalló en el puerto de La Habana el 4 de marzo de 1960. La Unión Soviética fue urgida a suministrar todo el material necesario para enfrentar la guerra en puertas.  Guerra urdida finalmente bajo el nombre de Operación Pluto.

3/4

La batalla de Girón III: el campo de las decisiones


El grandioso plan de la CIA estuvo a un tilín de frustrarse antes de ponerse en práctica. El 13 de Noviembre de 1960, en dos bases militares y la ciudad de Puerto Barrios se produjo un levantamiento militar contra Ydígoras Fuentes. Se calcula entre 45 y 120 oficiales, que tenía bajo su mando unos 3,000 efectivos, estaban implicados. Organizados en la titulada “Logia del Niño Jesús”.  Se pronunciaron contra la corrupción y desorganización del régimen pero también por la complacencia con las actividades emprendidas contra Cuba por Estados Unidos. Este sentir nacionalista fue expresado como una vergüenza a la soberanía guatemalteca. El gobierno de Ydígoras se comportaba como una marioneta. En los cuarteles de la CIA cundió el temor que la operación armada fracasase. Dieron órdenes a los campamentos de cooperar en el aplastamiento de la rebelión. Podría extenderse y adiós al plan Pluto. Pilotos cubanos y estadounidenses participaron en el ametrallamiento aéreo y bombardeo de los cuarteles y del aeropuerto de  Puerto Barrios. Después de algunos combates en los departamentos de Zacapa e Izabal, el movimiento fue aplastado. No obstante, Eisenhower ordenó que unidades aéreas y navales estadounidenses patrullaran intensamente el Caribe para “prevenir” una “invasión cubana” contra Guatemala y Nicaragua. Irónicamente, quienes estaban metidos de lleno preparando una agresión armada contra Cuba, presentaban a ésta como inductora del movimiento de oficiales nacionalistas. Paradójicamente, los acontecimientos ocurridos en Guatemala, que no trascendieron a los medios, sirvió para que algunos de estos oficiales pronunciados como Luis Augusto Turcios Lima, Marco Antonio Yon Sosa, radicalizaran sus posiciones y fundaran el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre, con reivindicaciones más avanzadas y a favor del campesinado.

A estas alturas –fines de 1960- se iban acentuando sendos preparativos ante la inminencia de confrontaciones cada vez más graves. Una vez que estuvieron listos los primeros grupos entrenados,  se procedió a infiltrarlos en Cuba. Por medio de estas infiltraciones fueron introducidos numerosos alijos en las playas de la isla. Los grupos dispuestos a la actividad contrarrevolucionaria violenta fueron abastecidos generosamente. Dinamita, rollos de mechas, detonantes, latas de fósforo vivo, granadas incendiarias, granadas de fragmentación, petacas incendiarias como cajetillas de cigarro, pistolas calibre 45, carabinas M-1, ametralladoras M-3, bazookas, ametralladoras calibre 30, relojes bomba, equipos de radio. Materiales que fueron extensamente utilizados en una campaña de acciones terroristas que dejaron significativos saldos sangrientos.

Desde luego, estos éxitos envalentonaron dentro y fuera de la Isla. Pero también tuvieron su efecto contraproducente. La actividad para aplastar la ola de atentados se hizo más recia. No sólo porque los órganos de la seguridad del Estado, el famoso G-2,  penetró y desarticuló organizaciones, apresó agentes - declaró persona non grata, a funcionarios de la embajada estadounidense sorprendidos in fraganti en labores subversivas - y confiscó recursos bélicos y propagandísticos. En ello intervino de modo eficaz el sistema de vigilancia y control popular organizado por los Comités de Defensa de la Revolución. Igual debilitamiento de las actividades de apoyo con las cuales contó el plan final de invasión, el plan Pluto, tuvo lugar en los reductos de alzados. Particularmente, con el localizado en la región montañosa del Escambray que tenía este plan en miras.

Los enfrentamientos ocuparon todos los renglones entre Cuba y Estados Unidos. Se agudizó la batalla diplomática en todos los foros: la OEA y la ONU. El aislamiento progresaba lentamente y Washington tuvo que utilizar todos los resortes: presiones, promesas, cambios de régimen. Con la ruptura de las relaciones bilaterales y el cambio de presidentes en enero de 1961 se sospechó la acción inminente. Tardaría, un poco. El presidente entrante aprobó lo antecedido bajo ciertas condiciones. No habría intervención directa. Fue prudente. Demasiado riesgo. Podría ser sumamente contraproducente. La propaganda contra Cuba no había amenguado su prestigio internacional.

El duelo de inteligencia estratégica entró en su fase final. ¿Por dónde desembarcaría la brigada de la CIA? La sorpresa adelanta una victoria, la previsión también. La invasión por Casilda en las cercanías de Trinidad, en el centro sur de Cuba fue desechada cuando John F. Kennedy ya había entrado en posesión de la presidencia. Los altos mandos de la CIA le aseguraban el más completo éxito. Se decidió hacerlo en Bahía de Cochinos. No fue una mala elección si tenemos en cuenta lo fortificado que se hallaba el punto anterior y lo poco propicio de la zona pantanosa adjunta a la Ciénaga de Zapata.  No obstante, era el lugar idóneo por su difícil acceso para afincar una cabeza de playa que permitiera asentar un gobierno ficticio – el Consejo Revolucionario Cubano que ya tenía a resguardo y había sustituido al Frente corroído por disputas internas - que solicitara de inmediato la intervención.  Para facilitar la operación se pusieron en juego otros amagos de desembarco en el oriente. Los barcos con la brigada CIA, partieron bajo el amparo del gobierno de Nicaragua. INCENDIARIAS COMO CAJETILLAS DE CIGARROS, PISTOLAS DE DIVERSO CALIBRE,INCENDIARIAS, MMUn contingente integrado por unos 1200 efectivos.

La fase más violenta empezó el 15 de abril. Ocho aviones con falsas insignias cubanas bombardearon los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el Antonio Maceo de Santiago de Cuba.  Cinco aviones fueron destruidos: un Sea Fury, dos B-26 y dos aviones de transporte. Se pusieron a salvo un T-33 y varios cazas Sea Fury.  Varios cadáveres dejó la acción. La señal quedó clara: empezaba la operación. Esta fue la ocasión aprovechada para proclamar al día siguiente la orientación socialista optada por la Revolución Cubana. De modo, que no había duda de la causa por la que se salía a luchar. El respaldo popular mayoritario estuvo fuera de duda. Se procedió a neutralizar drásticamente el potencial apoyo de los grupos contrarios, un millar de detectados fueron arrestados, pero la acción fue mucho más allá y se detuvieron unos 20,000 desafectos, lo cual  fue muy efectivo. Otros se dieron a la fuga descabezando las estructuras.

El  17 de abril se produjo la invasión por Bahía de Cochinos, Playa Girón y Playa Larga. Fuerzas paracaidistas aterrizaron más adentro para controlar los tres caminos de acceso al lugar del desembarco. La comandancia cubana reaccionó con rapidez y fuerza. Estaban conscientes que no podían permitir el asentamiento. Los pocos aviones que eludieron el bombardeo del día 15, atacaron y derribaron a los B-26 que apoyaban a la brigada CIA y de paso seriamente averiados los buques Houston y Río Escondido con toda la carga. La infantería tuvo que lidiar con los pantanos que bordeaban los accesos. Contraofensiva que alcanzó su mayor despliegue e intensidad el día 18, protegidos por el fuego artillero de los recién estrenados cañones soviéticos., los cuales eliminaron las privilegiadas posiciones de la brigada que causara fuertes bajas milicianas. Tuvieron que retroceder hacia Playa Larga primero y hacia Playa Girón después ante el impetuoso avance cubano.

Al amanecer del día 19 la brigada 2506 quedó acorralada en Playa Girón, sin apoyo aéreo, casi sin parque.  Unos empiezan a rendirse, otros se internan en la Ciénaga por el momento. El hálito de la derrota los envuelve. Las milicias revolucionarias no se les habían unido como les habían pronosticado, por el contrario les habían combatido con ardor. Habían sufrido 114 bajas mortales. En 66 horas han sido neutralizados. Esta etapa de la guerra encubierta tocaba a su fin. En la Organización de las Naciones Unidas se libraban las últimas escaramuzas en el terreno diplomático. Estados Unidos no logró ocultar su responsabilidad. A los ojos del mundo había sido derrotado.

La máxima del estratega chino  Sun Tzu, "La guerra es el mayor conflicto de Estado, la base de la vida y la muerte, el Tao de la supervivencia y la extinción”, fue la pauta decisiva para la joven revolución caribeña. Se jugó la muerte de un proyecto, de un destino alternativo. Y a muerte fue el enfrentamiento entre las fuerzas lanzadas por la potencia – con el uso de cubanos enemigos del proceso – y los cubanos que apostaron por defenderlo a sangre y fuego. Con un saldo siniestro de las partes en pugna se preservó la soberanía recuperada, la autodeterminación rescatada.

4/4

La batalla de Girón IV: consecuencias temporales


Cuando se examina la acción librada en aquellos días aciagos, días de tensión, confrontación, euforia y depresión, tiende uno más a valorar la significación de la victoria contra una fuerza militar muy bien entrenada y armada que no pudo cumplir con los objetivos que le habían encomendado los máximos jefes de la Operación.

Como es sabido, el número de bajas sufrido por los invasores fue de más de un centenar; ya esos no pudieron compartir el impacto moral de los capturados, que fueron 1 189. Mientras los partidarios del proceso revolucionario festejaban la victoria, a pesar del mayor número de bajas, dadas las condiciones y urgencias para desplegar la ofensiva, los derrotados sobrevivientes estaban moralmente aniquilados como pudo observarse en las pantallas de la televisión cubana, frente a la cual fueron interrogados. Muy pocos conservaron cierto nivel de entereza y coherencia: les había pronosticado que si los capturaban serían fusilados en el acto, pero allí estaban testimoniando su fracaso. Esos fueron los instantes en que Fidel Castro proclamó a voz en cuello que en Girón había tenido lugar la primera derrota del imperialismo en la historia americana. Una nueva leyenda emergía en los anales de las luchas antiimperialistas del continente.

Y le asistía toda la razón. No era solamente la derrota de la Brigada 2506, la evidencia del fiasco del proyecto de una cabeza de playa para que un gobierno ficticio reclamara la intervención estadounidense. Era la derrota de la más importante batalla en la guerra secreta que Estados Unidos había emprendido para revertir el proceso revolucionario. La antítesis de los ocurrido en Guatemala en 1954. Eso tuvo una repercusión fenomenal en toda la América Latina. Desde luego, no engendró un síndrome como el de Viet Nam, pero sin lugar a dudas tuvo un efecto desmoralizador. En lugar de aceptarlo sagazmente,  la reacción del gobierno de Estados Unidos fue como es sabido, emprender una nueva aventura, con más sabor de revancha que de prudencia estratégica. La soberbia es mala consejera. Y la soberbia imperial es totalmente sorda y ciega. Hay numerosos ejemplos en la historia. No mucho tiempo después cavilaron y emprendieron la llamada Operación Mangosta, la cual concluiría durante la llamada crisis de Octubre o Crisis de los Misiles.

Una explicación de esa terquedad y miopía política sería la de la reacción entre vastos sectores del acrecido exilio de Miami. Con mucha ligereza se habló de traición porque no se había enviado la aviación de apoyo, cuando la realidad es que el presidente Kennedy había mantenido la línea de Eisenhower: no implicar directamente a Estados Unidos. Y no sólo por esa razón hizo bien en no complicar más la situación negativa. Diría, en primer lugar, porque la CIA le había mentido, pronosticando una reacción de apoyo que ni se asomó. Los grupos subversivos urbanos estaban apresados y desmantelados. Los alzados del Escambray reducidos y ocultos. El pueblo y las milicias revolucionarias cubanas habían respondido fieramente a la agresión. Por otra parte, se temió –y eso se puede observar en las actas de las reuniones que tuvo Eisenhower para tratar el asunto– la reacción mundial y específicamente latinoamericana de tomar parte directa y descubierta.

Ese mito de “traición” de Kennedy a la Brigada de la CIA, porque no olvidemos que en todo momento tuvo esa total subordinación, le ha costado una leyenda negra, reforzada por el partidarismo Republicano de los exiliados más retardatarios de Miami. Identificados mucho más con esa derecha extrema que con los Demócratas acusados de liberales, como si ese fuera un pecado que los acercara al comunismo. Disparates del reaccionarismo.

Para la Revolución Cubana la invasión tuvo otra lectura nada halagadora. Estados Unidos estaba dispuesto a las más arriesgadas aventuras militares con tal de eliminar del mapa a un cambio que amenazaba no solamente con romper con el esquema hegemónico prevaleciente en la región, sino estimular transformaciones que además de herir intereses privilegiados de consorcios estadounidenses pudiera trastornar irremediablemente las estructuras complementarias de la dependencia hemisférica que contribuía a engrasar el funcionamiento del capitalismo estadounidense. Esa lectura era la lectura de la priorización extrema de la seguridad, de la defensa, que sería la prioridad de salvaguardar la autodeterminación. La voluntad de cambio, la elección de una alternativa era nada si no se ponía salvaguarda la voluntad de realizarlo.

De manera que la tarea esencial de este pequeño país, monoproductor y monoexportador de azúcar, subdesarrollado, de pocos recursos energéticos, falto de tecnología y de capitales para la acumulación indispensable para el desarrollo, fue la estar listos para la defensa. El tiempo dio la razón a esta previsión en el corto y en largo plazo. No sólo por la contumacia demostrada una y otra vez para torcer el rumbo revolucionario. Los planes agresivos y otras manifestaciones intervencionistas en otras regiones: Nicaragua, Granada, Panamá, Kosovo, Afganistán, Irak, son pruebas palmarias que no se puede descartar peligros de esa naturaleza.

La invasión de Girón fue una ominosa advertencia a la dirigencia revolucionaria cubana. En cualquier momento se podía producir otra aventura bélica contrarrevolucionaria. Esa legítima preocupación ha impedido constituir las precondiciones indispensables para la construcción del  socialismo nacional. En alianza con la pertinaz oposición que apadrinó desde 1959 el imperialismo ha sostenido la contrarrevolución permanente como la estrategia principal con el propósito de resquebrajar o entorpecer la alternativa cubana. Si hacemos el recuento de los enfrentamientos de todo tipo que se han librado durante cincuenta años, podremos apreciar que la batalla de Girón fue un episodio. Un connotado episodio de una guerra silenciosa, encubierta, a veces sutil, en el terreno de la diplomacia, a veces abierta como la guerra económica que se ha implantado para conseguir por esos medios lo que no han podido por los otros. ¿Por qué esas expresiones guerreras se han mantenido? Sencillamente, porque la política – recordemos lo dicho por Clausewitz, que la guerra es la continuación de la política por otros medios – se ha mantenido: la política de impedir la plena realización de los objetivos de la revolución cubana.

 La priorización de la seguridad generó una grave deformación en las prioridades de la construcción de la alternativa económico social. La urgente acumulación socialista, la indispensable revolución tecnológica, el desarrollo económico diversificado de larga data soñado, cedió el peso principal a la inversión militar. La supervivencia ocupó y ocupa el primer requisito. Hombres y mujeres, tiempo y técnica, preparación y energías, fueron forzadas en esa dirección. Eso ha tenido alto costo.

El papel del contraproyecto política terminó de orientarse a frustrar la visión de futuro que es el elemento movilizador, el fermento que nutre las esperanzas. Las prácticas de congelamiento y erosión diseñadas y puestas en práctica hoy buscan afectar la perspectiva positiva del cambio y fincar la percepción en un empantanamiento sin salida. La revolución cubana desde Girón para acá ha debido enfrentar retos que le ha impedido llevar a conclusión las bases cualitativas de un modo socialista de vida en todas sus manifestaciones.

Frustrada no, inconclusa,  la Revolución cubana es un proceso abierto… en la medida que las potencialidades endógenas sean atrabancadas por el contínuo hostil que la erosiona sin vencerla. La revolución no ha podido concluir su experimento social primigenio. Los ideales fueron distorsionados parcialmente por una práctica de supervivencia que no ha dejado de estar vigente. El modelo tuvo que subordinarse bastante a una práctica posibilista. A pesar de tan adversa situación y de la desaparición de una buena parte de la generación que libró las primeras grandes batallas por defender la elección soberana de un mundo alternativo, los componentes activos de esta voluntad reivindican su inconformidad con el actual estado de cosas y se niega arriar las banderas enarboladas.

Y se mantendrán mientras el ímpetu patriótico de Girón haya sobrevivido.

 

Salvador E. Morales Pérez  Intelectual cubano nacido en La Habana, Cuba, en 1939. Graduado de la Escuela de Historia de la Universidad de La Habana en 1968, tiene doctorado de la misma universidad en 1999. Actualmente labora como Profesor Investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en Morelia. Ha publicado numerosos artículos periodísticos en Cuba, Venezuela, México, España, República Dominicana, Puerto Rico y de otros países. Entre sus libros podemos citar “Máximo Gómez, el Libertador de Cuba”, de 1989; “José Martí: vida, tiempos e ideas”, de 2004 y “Encuentro en la historia: Cuba y Venezuela” del 2005 y "Almoina, un gallego contra la dictadura trujillista", de 2009.